Crema pastelera tradicional

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           La crema pastelera es un básico de la repostería y da mucho juego. Partiendo de unos ingredientes básicos; harina, huevos, azúcar y un líquido. Añadiendo y restando ingredientes y aromatizantes (cacao, café, licores, naranja, limón, vainilla, canela,…) puedes conseguir distintas preparaciones y en función de las texturas y los sabores tendrán diferentes aplicaciones.

Si nunca has hecho una crema pastelera casera porque no te has atrevido, que no te de miedo porque realmente no tiene ninguna dificultad. Puedes empezar por la crema pastelera de maicena que es un poco más fácil, ya que la fécula de maíz ayuda a estabilizar la mezcla cuando coge calor, o dicho «en cristiano» , facilita que espese.

La receta tradicional se hace con harina de trigo, que a mi particularmente me gusta más, pero eso es cuestión de gustos, aunque a los puristas la maicena tampoco les hace demasiada gracia.

Necesitas: 

 

  • ½ litro de leche
  • 4  yemas huevos
  • 125 gs de azúcar
  • 80 gs de harina
  • una nuez de mantequilla (optativo)
  • aroma (piel de limón o de naranja, canela, vainilla,…)

 

 

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Como se hace:

 

Pon un recipiente al fuego con la leche y la piel del limón, la canela, o el aroma que hayas escogido. Calientala sin que llegue a hervir. También puedes utilizar el micro (unos 6 minutos a máxima potencia) Retira del fuego, tapa y deja que infusione.

Mientras, en otro recipiente remueve las yemas y el azúcar con unas varillas hasta que blanqueen un poco. Incorpora la harina e intégrala. Añade poco a poco la leche, mueve continuamente intentando no hacer demasiada espuma.

Pasa la mezcla por un colador a un cazo para eliminar las pieles, la rama de canela y otras impurezas del huevo, por si las hubiere, y lleva al fuego.

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Cuece al principio a fuego medio-alto, tan pronto comience a espesar baja la temperatura para que no se pegue y sigue revolviendo como unos diez minutos.

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Transcurrido este tiempo pruebala y si ves que aun sabe a harina cuecela un par de minutos más.

Retirala del fuego. Añade la mantequilla si va a estar expuesta, le dará brillo.

Espera a que se enfríe un poco y estará lista para utilizar. 

 

Sugerencias:

 

Si no la vas a usar inmediatamente cúbrela pegándole papel film a la superficie, para evitar que se forme una película.

Para que te quede una crema amarilla utiliza unos buenos huevos, si los puedes conseguir caseros, mejor.

Hay muchas variantes de la crema pastelera, estas son algunas de ellas:

Crema Chiboust; cuando a la crema pastelera se le añade merengue suizo y gelatina.

Crema muselina; si una vez hecha la crema se le agrega una buena cantidad de mantequilla.

Crema diplomática; una mezcla de crema pastelera y chantilly.

Crema Paris Brest;  crema a la que se le ha añadido un praliné de frutos secos.

Mousse a la crema; a la que se añaden claras montadas a punto de nieve cuando la crema esta muy fria.

Y alguna variante más, que ya iremos viendo en sucesivas recetas.

 

Mermelada de pimientos rojos

 

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¡Hay que ver cómo es esto de la globalización…! Ya no es necesario esperar a la temporada de un producto para elaborar un plato, hoy puedes conseguir de casi todo en cualquier época del año.

Sin ir más lejos, el otro día encontré el una oferta de pimientos rojos y aproveche para hacer esta mermelada, aunque en España no estamos en temporada de pimientos, ni de hacer conservas -más propia del final del verano-.  pero no me pude resistir. ¿¡Te has fijado  que color tan espectacular!? ¡Pues espera a probarla!

Anímate a hacerla, porque es muy fácil, y está riquísima. Te sorprenderá lo bien que queda con las carnes de cerdo, sobre todo con el solomillo, y con los quesos, a mi particularmente me encanta con el de cabra. Ponla en tus tostas o en algún aperitivo, como por ejemplo unas canastillas de queso – te dejo abajo la receta-.

Un consejito; para un excelente resultado te recomiendo que esperes al verano, que es cuando los pimientos están en su mejor momento. Además creo que es importante tener en cuenta las ventajas del consumo del producto local y de temporada. Así que entono el «mea culpa» por esta compra un tanto impulsiva.

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Necesitas:

 

  • 500 gs de pimientos rojos
  • 200 gs de azúcar
  • 30 ml de vinagre de manzana o zumo de limón
  • 70 ml de agua
  • Una cáscara de limón
  • sal
Como se hace:

 

Lava bien los pimientos, sécalos y quítales la piel con la ayuda de un pelador.

Elimina completamente las semillas. Córtalos en trocitos pequeños y ponlos en una cacerola. Cubre con el azúcar, el vinagre o zumo y el agua. Introduce la cáscara de limón y un pellizco de sal.

Deja que hierva y baja el fuego. Remueve de vez en cuando para que no se pegue y deja que cueza entre 30 y 35 minutos, si te gusta encontrar trocitos en la mermelada. Si la prefieres con una textura más fina, cuecela entre 20 y 25 minutos, luego pásala por la batidora y vuelve a cocer otros 5 minutos. Tanto de una forma como de otra ¡ya está lista para envasar!, acuérdate de retirar la piel del limón antes de triturarla, en un caso y de envasar en el otro.

Para conservarla, lo mejor es que lo hagas en tarros de cristal, previamente higienizados (hiervelos durante 10 minutos) Llenalos con la mermelada muy caliente hasta el borde -cuidado con quemarte- Enrosca la tapa al máximo -ayúdate de un guante- y déjalos que enfríen boca abajo, unas 24 horas, para que haga el vacío.

 

CANASTILLAS DE TRES QUESOS CON MERMELADA DE PIMIENTOS ROJOS   

 

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Compra unas canastillas pequeñas, rellenalas de una mezcla de quesos (a por ser tres distintos) y pon por encima queso rallado enmental, o el que te guste. Cuece en el horno a 180º hasta que los quesos se hayan fundido y la masa esté dorada.

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Sácalas del horno y cubre con un poco de la mermelada de pimientos. Sírvelos templados.

 

 

 

Pez o rabillo de ternera asado

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        El pez o rabillo es un corte de carne muy limpio, sin nervios y sin apenas grasa, que resulta muy tierno (sobre todo si se trata de ternera gallega), y siempre y cuando no te pases con el tiempo de cocción -porque existe la creencia generalizada de que cuanto más se cueza una carne más blanda va a estar  y con eso lo único que se consigue es que quede más seca-

¿Cuál es el quid para que una carne quede jugosa? ¿Cómo conseguir darle el punto adecuado? ¿Por qué muchas veces poniendo en práctica «toda la teoría» el resultado no es el deseado?. Honestamente creo que no sólo depende de la receta y de la habilidad del cocinero@, que por supuesto, pero es fundamental la parte de la carne que utilices para confeccionar el plato. ¡He ahí la cuestión!

Por eso te recomiendo que pidas consejo a tu carnicero, si es de ley, te va a recomendar lo más adecuado para cada preparación.

Este corte en concreto sale bastante bien y esta receta no necesita demasiado tiempo, al combinar olla rápida y horno.

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Necesitas:

 

  • 1 kg de pez o rabillo de ternera
  • 1 cebolla mediana y 1 puerro pequeño
  • 1 pimiento rojo y  1 verde
  • 2 zanahorias
  • Champiñones
  • 1 tomate maduro
  • ½ k de patatas pequeñas
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
  • 1 vaso de vino blanco

ingredientes pez de ternera asado

Como se hace:

 

-Es importarte que la carne la tengas a temperatura ambiente (fuera de la nevera) por lo menos una hora.

-Limpia bien la carne eliminando restos de grasa y telillas, si las tiene, y lávala. Después sécala con un papel de cocina.

-Haz el adobo clásico; en un mortero machaca dos dientes de ajo, sal, pimienta y perejil. Embadurna con el majado el pez.

-Pon la olla rápida con un poco de aceite al fuego y sella la carne. Ve girándola para que se dore por todas partes.

-Corta la cebolla en juliana y medio pimiento de cada en tiras. Añádelos a la olla y rehógalo todo junto, a fuego medio.

Pez de ternera asado

-Pela y ralla el tomate, e incorpóralo al guiso. Deja que se haga un poco antes de añadir el vaso de vino, yo he utilizado Oporto, espera a que se evapore el alcohol.

-Cierra la olla y cuando coja presión déjala a fuego medio entre 15 y 20 minutos, en función del tamaño de la pieza de carne y de como te guste de hecha.

-Mientras pela las patatitas, y raspa y corta las zanahorias. En una sartén con abundante aceite ve friendo ambas hortalizas.

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-Cuando estén medio doradas añade a la sartén el puerro cortado en aros y el resto de los pimientos en tiras. Remueve de vez en cuando. No hace falta que se frían completamente porque se remataran en el horno.

-Transcurridos los 15 minutos de la olla, ábrela y retira la carne. Pasa la salsa por un chino o por la batidora, como prefieras, y reserva.

-Pon el pez o rabillo en una fuente de horno. Rodéala de las hortalizas a medio freír y cubre todo con la salsa triturada.

-Por ultimo trocea los champiñones y añádelos por encima.

Pez de ternera asada

-Precalienta el horno a 170º y asa otros 15 minutos, más o menos. Déjala más tiempo si te gusta muy hecha.

-Gira de vez en cuando la carne para que no se seque. 

-Comprueba que las patatas estén cocinadas antes de apagar.

-Deja que repose el asado entre 5 y 10 minutos antes de servirlo.

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Sugerencias:

 

La carne puedes prepararla de víspera, cortarla al día siguiente en lonchas finas y servirla fría o caliente. En este caso deja la guarnición para el mismo día y procede como indico en la receta; retira la carne de la salsa, pásala por el chino y añádele las hortalizas cuando estén casi fritas . Termínalas de cocinar, bien en el horno o bien al fuego en una olla. Puedes añadir un poco de agua si lo crees necesario.

Si se prepara con tiempo no te creas que pierde, es más, hay quien opina que gana si se hace con anterioridad.

Aprendete los distintos cortes de la carne; pez, falda, croca o cadera, jarrete, ossobuco, solomillo, corte redondo, hoja blanda… y cual es el más adecuado para cada plato, ¡así siempre acertarás!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Melocotones en almíbar rellenos de atún

 

melocotones rellenos

     Aunque estos melocotones en almíbar rellenos de atún son un clásico, si no los conoces aún ¡no dejes de probarlos!

Yo los hago desde hace bastante tiempo. Son fáciles, se hacen en un plis-plás y siempre son muy alabados.

Esta forma de preparar unos melocotones en almíbar como plato salado la escuche por primera vez en Antena 3 de radio, ya hace unos cuantos -muchos- años. La receta la había dado en antena Aileen Serrano, que colaboraba en aquella época en la desaparecida emisora -haciendo memoria yo diría que me estoy remontando a 1.986-. Aún hoy no sé porque me quede con aquella receta, porque por aquel entonces mi interés por la cocina era tan escaso como mi edad.

Soy consciente de que hay centenares de recetas de melocotones en almíbar rellenos de atún o de bonito, pero creo que ésta es de las más sencillas y de las más ricas también.

Y me parecen una fenomenal alternativa de la típica ensalada, ahora que se acerca el buen tiempo, y una buena solución para algún día que no te apetezca demasiado cocinar, o para salir más o menos airoso si una visita inesperada acepta tu invitación a cenar.

melocotones rellenos

Necesitas:

 

  • Una lata de melocotones en almíbar
  • Una lata de atún mediana
  • Tres cucharadas de mayonesa de bote
  • Una manzana
  • Una lechuga
  • Un poco de cebollino

melocotones rellenos

Como se hace:

 

Lava la lechuga y sécala bien  -o compra la que ya viene en bolsa lista para ser utilizada-.

Abre la lata de melocotones y ponlos a escurrir, con el corte hacia abajo, sobre un papel de cocina doblado varias veces.

Abre también la lata de atún/bonito, vacíala sobre un colador y deja que escurra bien el aceite o el agua, si utilizas uno al natural. Es importante que quede sequito, para evitar un relleno pesado. 

Pela y ralla un cuarto de la manzana.

Pica muy fino el cebollino, 4 ó 5 ramitas.

En un bol mezcla el atún/bonito, la manzana, el cebollino y la mayonesa.

Coloca los melocotones en un plato boca para arriba y reparte el relleno en cada una de las mitades. 

En la fuente de presentación pon las hojas de lechuga como base y los melocotones girados encima (como en la foto). La lechuga facilitara que no se caiga el relleno al servirlos.

Mi consejo es que los presentes así,  con la parte más bonita de los melocotones para arriba. Estarás conmigo que este relleno es de lo más feo ¡así que, mucho mejor que no se vea!

Ya en el último momento adorna el plato con cebollino picado y un chorrito de aceite de oliva virgen, les dará brillo.

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Sugerencias:

 

He hecho algunas variaciones sobre la receta inicial y ésta que hoy comparto es la definitiva. He sustituido la cebolla de la receta original por el cebollino, y le he añadido la manzana para suavizar la mezcla del relleno. Además, ambos ingredientes hacen que el plato sea mucho más fresco.

Si no te apetece lavar la lechuga, tienes la opción de comprar una bolsa de las que ya vienen lavadas. Y con la mayonesa  haz lo mismo, cómprala ya preparada, porque lleva tan poquita que no merece la pena hacerla (ya sabes que si no la consumes enseguida deberás tirarla)

Las cantidades que propongo son las necesarias para rellenar una lata de melocotones (7 / 8 unidades). Si vas a utilizar más, como es lógico, deberás aumentar también las cantidades de los ingredientes del relleno, pero ten cuidado con la mayonesa, si pones demasiada  lo licuará en exceso, y no queremos que quede como una  «papilla de bebe», porque tendrá a la vista una presentación muy fea, y resultará al gusto una mezcla muy pesada. Mejor junta todos los ingredientes excepto la salsa y ve añadiéndola al final, poco a poco, hasta que consigas la consistencia que te guste.

Como ves todos los ingredientes de esta receta los encuentras en el mercado ya preparados y listos para ser consumidos, no hace falta ni que enciendas la cocina. Aunque si requiere por tu parte el esfuerzo de abrir latas y componer el plato, pero ¡no me digas que no hemos tomando un buen atajo!

¡Estoy deseando que los pruebes y me comentes!

 

 

 

 

 

 

 

Tortilla de patatas de bolsa

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      Ya están cerca las fechas de los exámenes, de los  «no se si me dará tiempo…», de los «me estoy empezando a agobiar…», de los «para comer ya me prepararé cualquier cosa…» o de los «como echo de menos tu tortilla de patatas…»

Si estás estudiando fuera de casa -como alguien que yo me sé- y alguno de estos comentarios te es familiar, quizás te guste esta receta, porque sé de sobra que el que destines parte de tu tiempo a cocinar en estos momentos es bastante improbable, de ahí que haya pensado en esta tortilla de patatas de bolsa, porque más fácil y más rápida imposible, y el resultado está bastante logrado.

¡Y si la acompañas de una ensalada, pues la cosa no queda tan mal!

-También puedes cortarla por la mitad y hacer dos bocadillos para que luego puedas compartir con alguno de tus compañeros de piso que esté más agobiado aun que tú, ¡seguro que te lo agradecerá!-

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Necesitas:

 

Cantidades para una persona

  • 2 huevos
  • un cuenco -o una taza de las grandes, bien llena- de patatas fritas de bolsa
  • un poco de aceite de oliva
  • cebolla frita ( de Ikea o similar) -optativa-

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Como se hace:

 

En un bol amplio bate bien los huevos. Si te gusta la tortilla con cebolla, utiliza esa que se vende frita -tipo Ikea-  y añádela ahora para que se hidrate un poco. Si no sáltate este paso.

Mientras desmenuza ligeramente las patatas y añádelas al bol.

Pon al fuego una sartén -antiadherente mejor- con un  poquito de aceite. 

Si cuajas los huevos inmediatamente te quedará una tortilla con las patatas crujientes (chips), pero si las prefieres más bien blanditas, deja reposar la mezcla un ratito en el bol -mientras puedes aprovechar para cortar un tomate y hacer una ensalada -.

En ambos casos, cuando el aceite esté caliente cuájala como una tortilla tradicional. Echa el contenido del bol en la sartén, sacudela con movimientos suaves para soltarla del fondo y deja que cuaje a fuego suave. Cuando creas que está hecha dale la vuelta, con la ayuda de un plato, y hazlo lo mismo por el otro lado. Si crees que te quedó demasiado cruda vuelve a girarla y repite el proceso.

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Sugerencias:

 

Al llevar solamente dos huevos utiliza una sartén pequeñita, de lo contrario te quedará demasiado plana.

No añadas sal, las patatillas suelen traerla.

Es importante la calidad de las patatas que utilices, de ello dependerá el resultado. No aproveches unas que no te gusten en la tortilla porque el resultado tampoco te gustará.

¡Hay quien opina que prácticamente no hay diferencia con la tortilla tradicional, pero yo no soy de la misma opinión, aunque reconozco que está bien para algunos casos. Y por supuesto mucho mejor que las que se compran en el super!

 

 

 

Guiso de judías con otras hortalizas

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      Me gustan mucho las recetas en las que los vegetales son los ingredientes principales y esta es una de ellas, además de las tradicionales «de toda la vida». Es superfácil  y apenas lleva trabajo, no hay preparaciones previas, todos los ingredientes van en en crudo; hay que lavar y cortar las hortalizas, colocarlas por capas en la olla, condimentar y al fuego, ¡nada más!. Al final, si quieres, las puedes acompañar de un huevo poché (en papel film).

Para mi hay platos que te impresionan a simple vista y después están los que hay que probar para que te lleves una buena impresión. Este es de los segundos, y estoy convencida de que cuando lo hagas me vas a dar la razón.

Necesitas:
  • 1 cebolla mediana
  • 3 patatas
  • ½ kilo de judías verdes
  • 2 zanahorias
  • un ramo de brécol o brócoli -optativo-
  • un tomate
  • 2 dientes de ajo
  • ½ vaso de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • sal y pimienta
  • huevos
Como se hace:

Prepara una olla preferiblemente baja y ancha y que disponga de tapadera. Yo suelo utilizar una sartén.

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Corta la cebolla en pumas y ponla en el fondo de la olla.

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Pela y lava las patatas y córtalas en rodajas de un centímetro. Ponlas por encima de la cebolla.

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Lava las judías, quítales las puntas y las hebras, córtalas a la mitad y en dos. Cubre con ellas las patatas.

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Ahora es el turno de la zanahoria. Pélalas y córtalas en juliana gordita. Esparce por encima de las judías.

Lava el brécol y sepáralo en ramos. No se lo pongo siempre, solo si coincide que lo tengo

Lava el tomate, córtalo en láminas y colócalo por encima.

En el mortero machaca los dientes de ajo, añádeles el pimentón, la sal, la pimienta y el aceite, Remueve y esparce el majado sobre los vegetales.

Pon la olla al fuego con la tapadera, al principio a fuego medio/alto y a los cinco minutos bájalo. Cuece sobre 35/40 minutos. Devuélvelo de vez en cuando. Comprueba el punto de cocción antes de apagar y retira cuando estén listas. Deja que reposen otros 5 minutos.

Mientras ve escalfando los huevos.

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Sugerencias:

Este plato no hace falta que te diga que es bastante sano y natural. Apenas lleva grasas, y si quieres puedes prescindir de las patatas ahora que nos acercamos al verano, que parece que la patata siempre va asociada a kilo…, a kilo de más que se me instala donde no me interesa…

Yo propongo 40 minutos de cocción, que es lo que tarda mi cocina en cocer completamente las hortalizas de esta receta, pero si te gustan más al dente, con 30 minutos es suficiente.

Quizá creas que al no añadir agua los ingredientes se puedan quemar y te entre la tentación de añadírsela tu. No lo hagas porque con el calor los vegetales sueltan la suficiente como para que eso no pase, de lo contrario encharcarías las hortalizas y ya no se estofarían.

Torrijas con merengue y natillas

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Ya estamos de lleno en La Semana Santa y si hay un dulce que en estas fechas no puede faltar es la tradicional torrija.

Para mi hablar de torrijas, buñuelos, pestiños o rosquillas, es igual que hablar de sabores a otros tiempos, a tiempos de antaño. A tiempos como en los que Picadillo trasteaba por su cocina, allá por el 1.905.

¿Cómo serían las torrijas en aquella época?

¡Pues me parece que no muy distintas que estas!. Porque las he hecho por una receta  de la Cocina Práctica  

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Necesitas:

 

Para las torrijas

  • Una barra de pan del día anterior
  • 650 ml. de leche
  • 200 gs. de azúcar
  • canela en rama y molida (para adornar)
  • 3 huevos
  • pan rallado
  • un vaso de aceite de oliva virgen
  • un vaso de aceite de girasol
  • 70 g de mantequilla

Para las natillas

  • 4 yemas
  • 100 g de azúcar
  • 600 ml. de leche
  • vaina o esencia de vainilla

Para en merengue

  • 4 claras
  • 50 + 200 g de azúcar
  • 130 ml de agua
  • pizca de sal
  • unas gotas de zumo de limón
Como se hace:

 

Para la torrijas

Corta el pan en rebanadas un poco gorditas, de centímetro y medio, más o menos, para que no se rompan, y colócalas en una fuente – yo utilizo las del horno-

Mezcla la leche con el azúcar y la canela, caliéntala ligeramente -puedes hacerlo en el micro- hasta que se disuelva el azúcar y viértela sobre el pan.

Gira las rebanadas para que absorban la leche por ambas partes y pásalas por huevo batido y pan rallado.

 

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En una sartén pon el aceite de oliva virgen, el de girasol y añade la mantequilla. Estas cantidades las puedes variar en función del tamaño de la sartén que emplees.

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Cuando el aceite este caliente -y la mantequilla fundida- ve friendo las torrijas a fuego medio, hasta que se doren ligeramente.

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Retíralas de la sartén y colócalas en un papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

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Para la natillas

Calienta la leche con la vainilla, si quieres por comodidad utiliza el micro, pero que no hierva.

En un cazo coloca las yemas y el azúcar y bate hasta obtener una crema suave. Añade la leche templada y revuelve. Pasa la mezcla por un colador para eliminar posible impurezas -siempre queda algo del huevo-.

Vuelve a poner la mezcla en el cazo, y sin dejar de revolver cuece a fuego medio hasta que espese ligeramente -no se trata de una crema pastelera-. En ningún momento pueden hervir, porque se cortarían. Un truco es apartarlas de fuego unos segundos, a intervalos, siempre sin dejar de revolver. Si las haces al baño-María tampoco tendrás problemas.

Puedes comprobar que están listas cuando después de sumergir una cuchara en las natillas el dorso queda cubierto con una fina película de crema.

Reserva. (Al enfriar aun espesan un poco más)

Para el merengue

En un cazo pon 200 g azúcar y el agua al fuego medio. Remueve un poco al principio para que se disuelva el azúcar. Empezaran a hacerse unas burbujas, ahora ya no debes remover más, deja que se haga un almíbar.

Mientras en un bol pon las cuatro claras, la pizca de sal y 50 gs de azúcar. Bate hasta montar a punto de nieve.

El almíbar estará cuando consigas  un «punto de bola flojo», lo sabrás cuando después de sumergir un tenedor en el cazo, al levantarlo  se deslicen unas gotas  pero queden sujetas en la punta. Si tienes un termómetro estará listo al llegar a 118º C.

Retira el cazo del fuego y ve vertiendo un hilo de almíbar sobre las claras que tiene montadas, sin dejar de batir y sin que toque las varillas. Debes conseguir un  punto de nieve firme.

Añade una gotitas de limón, hará que quede más firme y brillante.  No dejes de batir hasta que enfrié el recipiente.

Para montar la torrija:

Según Picadillo «en una fuente apta para el horno debes colocar la torrijas, se bañan con las natillas , se adornan con el merengue y se meten en el horno».

Yo he encendido el grill para dorarlas ligeramente -ojo que enseguida se queman-. Puedes hacerlo así o también ponerlas es platos individuales y pasar un soplete por el merengue, o si no quieres liarte espolvoréalas con canela. ¡Quedarán estupendas de cualquier forma! 

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Sugerencias:

 

El pan que yo suelo utilizar para las torrijas, -a no ser que las haga para aprovechar alguno atrasado- el que compro para este fin. es la bagette artesana. Y no porque me guste más,  y quizá los entendidos opinen que no es el más apropiado, lo hago porque es el más delgado y las torrijas mas salen más pequeñas. Particularmente las prefiero así y que quede la opción de repetir, si supo a poco.

Aunque son un tanto laboriosas porque tienen varias preparaciones, el resultado es buenísimo. ¡Creo que te van a sorprender tanto como a mi! ¡a ti  y a los tuyos!

 

 

 

 

 

Como hacer huevos escalfados o poché en papel film

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Un huevo escalfado, o lo que es lo mismo poché (en francés), es una excelente alternativa al estupendo huevo frito, pero más saludable, al no llevar ni un solo gramo de aceite.

Me imagino que ya sabrás que la técnica de escalfar consiste en introducir, en este caso, un huevo sin la cascara en un recipiente con agua hirviendo durante 4 minutos, a la que se habrá añadido un chorrito de vinagre para facilitar que la clara envuelva a la yema y no se desparrame por toda la olla, ¡cosa que casi nunca se consigue, a no ser que seas muy habilidoso!.

Pero un día alguien tuvo la brillante idea de utilizar el famoso papel film para algo más que para envolver alimentos. Ideo cocer un huevo, sin la cascara, dentro de un saco hecho con el plastiquito ese que si no te andas con ojo se pegotea todo y como es imposible volverlo a alisar mejor tíralo a la basura y vuelve a empezar con uno nuevo a ver si esta vez hay más suerte. El experimento dio como resultado un huevo con la clara cocida y la yema liquida, rozando casi la perfección, y por encima con forma de flor, ¡la pera!

 

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En este caso, como ejemplo, el que he hecho yo, corona un bocadillo de lechuga, tomate, queso y beicon (¡quedó riquísimo!)

Pero los huevos escalfados son en muchos casos los perfectos aliados de infinidad de preparaciones; salsas, sopas, cremas, tostas, montaditos, … aunque para mi, donde están mejor es acompañando platos de vegetales o legumbres .

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Necesitas:

 

  • Un huevo
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
  • Papel de film
Como se hace:

 

Corta un cuadrado del papel transparente y colócalo estirado sobre un cuenco, tacita o cualquier otro recipiente pequeño.

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Rocía el plástico con un poco de aceite (puedes utilizar también un pincel o incluso los dedos) para evitar que se quede pegado al huevo. Hunde hacia el interior del cuenco el papel film y coloca en el centro el huevo sin la cascara. Adereza a tu gusto con sal, pimienta, o alguna hierba o especia, eso a tu elección.

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Une las puntas del film y ve haciendo como un hatillo. Intenta que no quede aire dentro y dale unas cuantas vueltas para pegar el plástico los más cerca posible del huevo. Ata con un hilo, o pon una pinza o un clip, o simplemente haz un nudo en el mismo plástico.

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Pon agua a calentar, y cuando rompa a hervir introduce el hatillo, cuenta 4 minutos y retíralo inmediatamente. Si te gusta el huevo tirando a meloso pásalo a un recipiente con agua fría para cortar la cocción, si lo prefieres más cocido retíralo a un plato. En ambos casos consérvalo en el plástico hasta el momento de emplatar.

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Justo cuando lo vayas a utilizar corta el nudo y despega con mucho cuidado para que no se rompa, y tendrás un huevo poché listo para servir o acompañar la receta que hayas elegido.

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Sugerencias:

 

En cuanto a los tiempos, si el tamaño del huevo es M o L cuécelo 4 minutos. Si se trata de un tamaño XL mejor 5.

Utilizar este truco para hacer un huevo escalfado es ideal para las prisas y para los que empiezan a trastear en la cocina, por fácil y porque te garantiza un éxito casi seguro (si sigues las indicaciones)

Siendo sincera, tengo ciertas reservas con este sistema, he oído de todo respecto a la posible toxicidad del papel film cuando se somete a elevadas temperaturas, y aunque estoy convencida de que las autoridades sanitarias tienen estos temas controlados…, para más garantía, creo que es preferible utilizar únicamente los productos que en sus envases indican que pueden ser destinados a este fin (¡que los hay, y no siempre son los más conocidos!) Fíjate, porque en los envoltorios de algunas marcas figura que su producto está indicado para cocciones de hasta 170º.

 

Tarta de vegetales en espiral

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Están de moda los tejidos de ante, las sandalias romanas, la decoración ecléctica, practicar aeroyoga y cocinar atractivas tartas, tanto dulces como saladas, con cualquier tipo de masa; masa de pizza, de hojaldre, quebrada, y la que se te ocurra.

No suelo seguir las tendencias pero a ésta no me he podido resistir, ¡me ha sido imposible no caer en la tentación de probar esta colorida tarta de vegetales!, ¡receta que ya ha invadido la red!

¡¿La explicación estará en que la forma de la tarta atrae como si fuera la espiral de un hipnotizador y que a fuerza de mirarla se entra en un estado de trance que hace que se pierda la voluntad e inconscientemente el hipnotizado se traslada a la cocina dispuesto a amasar y a cortar hortalizas?!

 

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A cualquier receta es bueno sacarle el mayor partido y hacerla lo más atractiva posible, y esta original tarta de vegetales en espiral lo ha conseguido. Ya sabemos, en general, del escaso consumo de verduras y de lo aconsejable que es introducirlas en nuestra dieta y la imaginación aquí puede jugar un papel importante. Por eso creo que lo más interesante de esta original tarta es que ha hecho que miles de personas «se hayan colocado un delantal… y hayan encendido el horno».

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Después de haberla hecho unas cuantas veces, y de ir eliminando, poniendo y cambiando ingredientes, esta que hoy comparto es la que más me convence. Encontrarás una estupenda combinación entre la crujiente masa quebrada, la variedad de vegetales, el puntito salado del jamón serrano y la cremosidad de queso. ¡Únete a las miles de personas que ya la hemos probado!

¡Ah, casi se me olvida, está riquísima!

Necesitas: 

 

  • Una lamina de masa quebrada
  • Un puerro
  • Dos zanahorias
  • Una berenjena
  • Un calabacín
  • 200 gs. de jamón serrano
  • 200 gs. de queso en lonchas
  • 200 cl. de leche evaporada
  • Dos huevos
  • Mantequilla para engrasar el molde
  • Sal, pimienta, orégano, y nuez moscada
Como se hace:

 

Unta el molde que vayas a utilizar con mantequilla para que te sea más fácil desmoldar la tarta. Emplea un rodillo para estirar la masa quebrada (aquí la receta), si la has hecho tú, y cubre la base y los laterales. Sí la has comprado no hace falta porque ya viene estirada. Haz un borde para que quede con mejor presentación.

Pincha el fondo con un tenedor y cubre con un papel sulfurizado y unas legumbres para evitar que suba en exceso. Cuece a 180º  hasta que coja un ligero color, unos 12/15 minutos. Retira las legumbres y el papel y vuelve a meter en el horno otros 5 minutos, para que se dore también la base. No tiene que estar cocida del todo porque aun tiene que volver al horno con el relleno.

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Mientras corta los vegetales.

Empieza por la berenjena, no le quites la piel, ábrela por la mitad y haz láminas los más finas que puedas. Colócalas en un plato, o mejor aun, en un escurridor y sala generosamente, preferiblemente con sal gorda. Déjalas así  unos 20 minutos, verás como desprenden un liquido oscuro. Con esto se consigue que no amarguen tanto.

Mientras continúa con el puerro, desecha la primera capa y la parte verde. Haz un corte longitudinal y ve separando capas. Córtalas del mismo tamaño que las de berenjena. 

Raspa las zanahoria y corta también el láminas. Te será más fácil si te ayudas de un pelador o una mandolina.

Haz lo mismo con el calabacín, corta los extremos, pero no le quites la piel.

Corta las lonchas de jamón y queso a lo largo del mismo tamaño que las de las hortalizas.

Pon agua abundante en una olla al fuego, cuando hierva añade sal y escalda primero el puerro durante dos minutos. Retíralo con ayuda de una espumadera y vuelve a dejar que hierva para añadir el calabacín, que ya debes retirar inmediatamente. Ahora le toca a la zanahoria, escáldala durante un minuto. Deja la berenjena para el final, porque tiñe el agua y te mancharía las otras hortalizas, deja que hierva durante otro minuto y retírala.

Saca del horno la tarta, si no la habías sacado ya, y ve colocando las laminas del relleno en espiral. Ármate de paciencia, esta tarea no es complicada pero si un poco latosa. Comienza por el centro y ve poniendo laminas alrededor de forma alterna. Por ejemplo, haz un rollito con el jamón o el queso, que se doblan mejor y continua con berenjena, puerro, zanahoria y calabacín, y vuelve a empezar.

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Repite estos pasos hasta cubrir toda la base. No los aprietes demasiado para que la mezcla de leche y huevo bañe perfectamente todos lo ingredientes del relleno.

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Enciende el horno otra vez a 180º

Bate los huevos, añade la leche, sal, pimienta, orégano y nuez moscada e integra bien. Vierte la mezcla sobre los vegetales, ayúdate de una cuchara si quieres.

Cuece la tarta hasta que cuaje, unos 40 minutos. Compruébalo pinchándola con un tenedor o una brocheta, Si sale limpio está lista.

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Si tienes invitados quedaras fenomenal, y si son de los que no ojean blogs de cocina ni similares (¡porque esta tarta o quiche en espiral es una plaga en las redes!)  ¡quedarán  impresionados!

 

Sugerencias:

 

El motivo de no pelar ni la berenjena ni el calabacín, como ya te habrás dado cuenta, es para conseguir los colores de la espiral.

Compra los productos de un tamaño similar, sobre todo la zanahoria y el calabacín, la berenjena al ser redondeada  es más difícil, te facilitará la labor.

Cuando cortes los vegetales en láminas calcula que el ancho sea similar al borde de la tarta para que no se queden hundidos o sobresalgan en exceso.

Al escaldar las hortalizas se cuecen ligeramente y con esto se acorta el tiempo en el  horno.

 

Filloas de leche

 

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Sin hacer un feo a la vistosa repostería americana, que se ha puesto tan de moda, y pasando por alto la estupenda repostería francesa, que brilla con luz propia y es uno de los referentes de la gastronomía mundial,  hoy quiero hacer un guiño a la olvidada repostería tradicional española, centenares de especialidades todas ellas riquísimas. Recetas que han ido pasando de generación en generación. Recetas que conocían nuestras abuelas, y que ellas habían aprendido de las suyas. Recetas arraigadas a una localidad determinada de nuestra geografía y típicas de fiestas populares y fechas señaladas. Postres que evocan buenos recuerdos y que nos traen a la mente alguna que otra anécdota. Repostería que se está perdiendo y que probablemente no conocerán las jóvenes generaciones.

La costumbre de cocinar en casa los postres de las fiestas, prácticamente ha desaparecido, apenas se tiene tiempo ni conocimientos para continuar con esta tradición.

Ahora que hay tantos programas de cocina y la gente se está animando a volver a cocinar, a parte de adoptar la repostería que nos viene de fuera, por qué no combinarla también con la nuestra; recetas fáciles, de pocos ingredientes, muy ricas, sencillas y variadas.

Aporto desde aquí mi granito de arena compartiendo un postre muy tradicional  y que no ha sufrido demasiadas modificaciones con el paso del tiempo, una receta de filloas que he sacado del libro «La cocina Practica» de Picadillo (1905)  .

Las filloas, un postre típico del carnaval gallego y muy similar a la crepe francesa, aunque presenta alguna ligera diferencia; la masa se hace con agua y leche a partes iguales, el azúcar se pone al final ya cuando está hecha, no lleva mantequilla ni aceite, únicamente tocino (de la mejor calidad que encuentres) para frotar la sartén o filloeira y evitar que se peque la masa.

Como las cantidades que aparecen en la receta  son demasiado exageradas  y poco precisas,  las he adaptado a unas proporciones más coherentes; el cuartillo y medio de cada liquido, lo que sería 760 ml. (más o menos) lo he dejado en cuarto litro, la docena de huevos en cuatro, y 200 gr de harina creo que son más que suficientes. He respetado la receta tal cual, aunque he añadido la ralladura de un limón y de media naranja.

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Necesitas:

 

  • 250 ml de agua
  • 250 ml de leche
  • 4 huevos grandes o 5 medianos
  • 200 gr de harina
  • sal
  • azúcar
  • tocino (mejor si es ibérico)
  • ralladura de un limón
  • ralladura de media naranja
Como se hace 

 

En un bol bate los huevos, añade la leche, el agua, y una pizca de sal.

Agrega la harina a la mezcla poco a poco.  Remueve hasta que se incorpore totalmente. (Si quieres puedes ayudarte de una batidora).

Tiene que quedar con «una consistencia muy similar a unas natillas muy sueltas», como indica Picadillo en su receta.  Pasa la masa por un colador, por si quedara algún grumo y deja que repose en la nevera, como mínimo una hora.

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Pincha con un tenedor el tocino y apóyalo en un platito con un poco de aceite en el fondo.

Pon al fuego la filloeira o la sartén, cuanto más plana mejor y frota con la grasa todo el fondo. Espera a que esté bien caliente, vierte la masa, medio cucharón más o menos, y mueve la sartén con agilidad para que se extienda por toda la superficie. 

Cuando empiece a dorarse y se despegue por los bordes dale la vuelta, dórala por el otro lado y retírala.

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Repite esta operación las veces que sean necesarias hasta acabar la masa. No te olvides de engrasar la sartén con el tocino cada vez que añadas masa nueva.

Ve colocando las filloas en una fuente y espolvoreándolas con azúcar mientras aun estén calientes.

Remueve la mezcla con frecuencia, porque la harina tiende a depositarse en el fondo.  Probablemente cuando te quede menos de la mitad de la masa observarás que está más espesa, añade un poco de agua y leche a partes iguales, si lo crees necesario. Remueve bien y continúa. 

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Sugerencias:

 

A la masa también le puedes añadir el zumo de un limón o de naranja, Le queda muy bien.

La primera suele fallar, así que no te desanimes, tírala y ya verás como la siguiente te sale perfecta.

Para conseguir unas filloas finas tienes que mover la sartén con agilidad para repartir la masa de forma uniforme por toda la sartén. Si ves que se te resisten hay un truco; una vez untada de grasa y bien caliente la sartén, vierte la masa de forma generosa por toda la base y vuélcala  inmediatamente sobre el bol de la mezcla para que se caiga la que no se haya quedado adherida. Esta operación la tienes que hacer lo más rápido que puedas. Cuando se despegue de los bordes dale la vuelta para que se haga por el otro lado.

Como son un poco latosas hazlas la víspera del día que las necesites y caliéntalas un poco antes de utilizarlas. Lo puedes hacer en el horno a baja temperatura o en el micro. O como hace mi madre, ¡que te mueres de buenas!, aunque resulta un poco más engorroso. Ella lo primero que hace es poner al fuego la misma sartén en la que hizo la filloas el día anterior, la engrasa utilizando el mismo el tocino y cuando está bien caliente coloca una filloa, le espolvorea azúcar generosamente y espera a que se derrita, y luego le da la vuelta (con esto lo que consigue es que se caramelicen ligeramente), luego las enrosca y las pone en la fuente donde las va a servir. Esta operación la vuelve a repetir con todas la demás.

También les puedes espolvorear azúcar glas, o rellenar (con crema pastelera están muy ricas, la nata montada o el helado también son otros rellenos muy utilizados).

Y si al sacarlas de la sartén no les pones azúcar les puedes poner cualquier relleno salado.

¡Aunque es un postre típico del Carnaval, están buenísimas cualquier día del año!

 

 

 

 

Ensalada malagueña

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Una ensalada con bacalao patatas y naranja. ¡¡¡riquísima!!!. Quizá te extrañe lo de la naranja, pero le queda fenomenal.

Es una de las ensaladillas más conocidas de Málaga, y aunque he estado allí unas cuantas veces, no fue ahí precisamente donde la probé por primera vez, fue en mi casa. Viendo la tele hace unos años, antes de que existiera Canal Cocina, una chica malagueña explicaba con mucho «entusiasmo»  la receta de su madre. Me pareció que podía estar muy buena, la probé y hasta hoy. ¡¡¡Nos encanta!!!

Anímate a hacerla, seguro que te pasa lo mismo.

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Necesitas:

 

  • 4 patatas grandecitas
  • 4 huevos medianos
  • 300 g de bacalao desalado
  • media cebolla dulce
  • aceitunas negras
  • dos naranjas
  • aceite de oliva virgen extra
  • vinagre
  • Sal
Como se hace:

 

Desala el bacalao dejándolo en agua fría de 12 a 24 horas, dependiendo del grosor del pescado. Cambia el agua varias veces y guárdalo todo este tiempo en la nevera. En algunas pescaderías que ya lo venden también desalado.

Pela las patatas, córtalas en cuadrados de dos centímetros, más o menos, ponlas en una olla y cúbrelas con agua fría. Cuando comiencen a hervir añade sal, baja el fuego y deja que cuezan unos 12 minutos. Comprueba que están perfectamente cocidas (clavales una puntilla o una brocheta, si se sueltan ya están) antes de retíralas del agua.. Colócalas en una fuente para que enfríen.

Cuece también los huevos. Ponlos en agua fría, añade sal para facilitar el pelado y un chorrito de vinagre por si se abren para contener la clara. Cuando el agua comience a humear mueve los huevos con una cuchara durante un rato para que la yema quede centrada. Cuenta 10 minutos desde que empiezan a hervir si son medianos o grandes y 12 si son XL. Es mucho más fácil pelar un huevo si le retiras el agua, lo agitas suavemente en la misma olla para agrietar la cascara y vuelves a cubrir con agua fría. Después la cascara sale fácilmente.

Da un hervor al bacalao hasta que cambie de color, verás que se pone mucho más blanco. Retira la piel y las espinas y ve separándolo en lascas.

Pela las naranjas, quitando la piel al ras, y córtalas en rodajas.

Corta la cebolla en plumas.

Monta el plato.  Coloca las patatas en el fondo, y a continuación la cebolla y el resto de los ingredientes. Adorna con el huevo cortado en gajos y las aceitunas.

Aliña con la vinagreta, una parte de vinagre por tres de aceite.

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Sugerencias:

 

La elaboración de esta ensalada no tiene ninguna dificultad, el éxito está en utilizar buenos productos.

En verano prepárala con antelación y déjala tapada en la nevera, es ideal para combatir los calores de estos meses (¡nos lo aconsejan desde el sur, que de eso saben!) Y en invierno sírvela templada, aproveche que están las naranjas en su mejor momento.

Si no te gusta el bacalao puedes ponerle atún o incluso salmón ahumado.

Si cuando cortas las naranjas se desprende mucho jugo, no lo tires, añádeselo al aliño.

También puedes utilizar, si las encuentras, aceitunas aloreñas  enteras o partidas, tan típicas de Málaga.

¡Se que te va a gustar!

Mantecados de coco

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Aunque ya han finalizado las Fiestas, te dejo esta otra receta de mantecados por insistencia de mi marido, porque son sus favoritos. Independientemente de que son los únicos que puede comer por su intolerancia a los frutos secos y al perecer  «…son muchísimo más ricos que los de almendra, donde vas a parar… »

Según él, como los mantecados de coco no son los típicos de la Navidad, ¿porque no publicar la receta en cualquier momento?

Se hacen exactamente igual que los mantecados de almendra que subí hace unos días, y los ingredientes son prácticamente los mismos. Me he limitado a sustituir la almendra por el coco, que él lo tolera perfectamente, y he hecho alguna pequeña variación en la receta. Y está encantado, ya te puedes imaginar, son pocos los postres navideños de que puede disfrutar.

Cuando los hago, los hago para todos, ( y no solo por Navidad) y tienen tantos fans que últimamente hago el doble de coco que de los otros.¡Todo un hallazgo!

Ayer en el chocolate de Reyes tuvieron tanto éxito, que esto unido a la insistencia de mi husband me ha animado a compartir esta receta y espero que se convierta en una de tus favoritas.

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Necesitas:

 

  • 150 g de azúcar en polvo
  • 50 g de mantequilla
  • 250 g de manteca de cerdo (preferiblemente ibérico)
  • 110 g de coco rallado
  • 450 g de harina
  • 1 huevo
  • 1 pellizco de sal
  • azúcar glas para adornar
Como se hace:

 

Elimínale la humedad a la harina, puedes hacerlo poniéndola en una fuente en el horno o al fuego en una sartén. Controla la temperatura porque se quema con facilidad. Emplees el método que emplees revuelve con frecuencia.

Cuando adquiera un color crema clarito, retírala del fuego, deja que enfríe y después tamízala. No dejes que se tueste porque no se trata de hacer polvorones, únicamente hay que eliminar la humedad que la harina pueda tener.

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Aunque el coco ya se compra rallado, te recomiendo que lo muelas, puedes utilizar la thermomix o similar, o un simple molinillo de café, obtendrás una especie de harina de coco que hará posible un mantecado mucho más fino.

¡Y ya que estas con el molinillo aprovecha y muele también el azúcar!

En un bol mezcla la manteca y la mantequilla, a temperatura ambiente, con el azúcar hasta que se integren completamente.

Añade el huevo y vuelve a integrar. Incorpora el coco molido y la harina tamizada. Reserva un poco para enharinar la superficie de trabajo. Pasa la mezcla a la mesa y trabaja hasta obtener una masa homogénea. Haz una bola, envuélvela en film y deja que enfríe en la nevera un par de horas.

Una vez fría estírala entre dos plásticos, aplástala primero y pasa después el rodillo. Déjala de un grosor de un centímetro y medio, más o menos, y corta los mantecados con un cortapastas o un vaso pequeño.

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Colócalos en la fuente de horno forrada de papel y cuece a 180º  hasta que empiecen a coger un color doradito, unos 10 minutos.

Cuando estén templados espolvoréalos con azúcar glas.

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Sugerencias:

 

Primero muele los ingredientes y después pésalos.

Si no quieres moler el coco el resultado será un mantecado un poco rustico pero igual de rico.

No los hagas muy grandes porque la masa se desmenuza con facilidad y te serán más fáciles de manejar si los haces pequeños.

Si los preparas con cuatro o cinco días de antelación estarán mucho más ricos. Guárdalos en recipientes herméticos.

Y un consejo de mi marido,  hazlos en la época que quieras, no esperes a las próximas Navidades para probarlos.