LECHE FRITA GALLEGA. Receta de Picadillo.

Necesitas:

  • 1 cuartillo de leche -1/2 litro
  • 1 cuarterón de azúcar -115 g.
  • 3 cucharadas de harina -60 g.
  • 4 yemas de huevo
  • Ralladura o piel de limón
  • 2 huevos –para rebozar
  • 1 vaso de pan rallado
  • Azúcar y canela (optativo)

Ya tenemos aquí otro Carnaval (Entroido en Galicia) —aunque este año será «…diferente y triste…», según dijo la concejala de Fiestas—.

Haciendo caso a las autoridades, que hacen un llamamiento a la prudencia y responsabilidad para seguir todas las medidas de seguridad, está claro que este año no será posible disfrutar de estas fiestas como en ediciones anteriores. La mayoría de los ayuntamientos invitan a disfrutar del Carnaval desde casa, adaptando sus programas al contexto actual de la COVID-19.

En esta Comunidad, donde la tradición une la celebración y las ganas de pasarlo bien con la gastronomía, ¡yo ya me he puesto a ello!

Hoy vengo con un postre de los de toda la vida, la leche frita, un delicado dulce que forma parte de un prolífico repertorio de recetas típicas de estas fiestas: torrijas, flores, buñuelos, chulas, hojas de limón, bicas…, sin olvidarnos de las famosas orejas y filloas.

Estas pequeñas porciones doradas de textura cremosa están tan deliciosas que, si no la has probado ¡ya estás tardando! Y si las has probado, pero porque alguien las ha hecho por ti (véase madre, abuelas, tías…), ¡también va siendo hora de que te pongas a ello! Los ingredientes son tan comunes que seguro que ya los tienes en la cocina.

Hay tantas recetas de leche frita: con harina o con maicena, con o sin huevo, con canela, con piel de limón o ambas, rebozada en harina o en pan rallado —¡y ahora haz combinaciones!—. Pues como te decía, ante tanta oferta he escogido esta de Picadillo, del recetario «la cocina práctica». Lo único que he cambiado es la forma del recipiente en donde enfriar la crema, aunque me salga de lo tradicional (por comodidad y estética he utilizado un molde para magdalenas en vez de una fuente, es una forma de conseguir porciones exactamente iguales).

En tu casa en estos Carnavales no puede faltar ninguno de los postres tradicionales, los de toda la vida. ¡Invitan a disfrutar!

Cómo se hace:


Picadillo aconseja mezclar todos los ingredientes, llevarlos al fuego y, sin dejar de revolver, esperar a que la mezcla espese. Después, dejar que enfríe antes de cortar, rebozar y freír.
Pero como me parece demasiado resumir, estos son los pasos detallados:
 
Calienta la leche con la ralladura de limón y la piel. No es necesario
que hierva. Reserva.
En una olla pequeña o un cazo que puedas llevar al fuego pon las yemas y el azúcar. Bátelas hasta que cambie de color la mezcla.
Añade la harina e incorpora un poco de la leche reservada. Poca —solo un chorrito—, la justa para integrar la harina a la mezcla. Revuelve, tiene que quedar con una consistencia muy espesa, —esta es la mejor manera de evitar que se formen grumos—. Ahora ya puedes añadir el resto de la leche. Cuélala antes, si no te gusta encontrar ralladura de limón en la masa.
Pon el cazo en el fuego y no dejes de revolver porque se pega con facilidad, ocurre igual que con la masa de las croquetas. Cocina a temperatura media hasta que espese.
Ahora es necesario que dejes reposar la masa para que enfríe; puedes pasarla a una fuente, estirarla uniformemente con una lengua y una vez fría cortarla y rebozarla; o puedes ponerla en moldes individuales, que solo habrá que volcar para rebozar. En ambos casos enharina ligeramente el recipiente para evitar que se pegue y cubre con papel film «a piel» (deberá tocar la masa) antes de guardar en la nevera.
Cuando haya enfriado y endurecido, vuelca la masa sobre un papel de horno con un golpe seco. (Si ves que se resiste pasa una puntilla todo alrededor)
Reboza la masa de leche frita primero en pan rallado, pasa después por los huevos batidos y otra vez por pan rallado, y fríe en abundante aceite. La temperatura no debe estar muy alta, lo justo para que se doren.
Tampoco añadas demasiada cantidad a la sartén, fríe dos o tres a la vez, primero por un lado y después dales la vuelta para que lo hagan por el otro.
Ve colocando la leche frita en papel absorbente y antes de que enfríe pásala por azúcar con canela.
 

Sugerencias:

Como Picadillo utiliza pan rallado para rebozar la leche frita, en el molinillo de café he molido, muy finito, un poco de pan atrasado que tenía en casa, ¡ha quedado perfecto!

Puedes utilizar harina en vez del pan rallado, queda muy bien, quizá incluso hace un dulce un poco más fino, pero yo no lo he hecho por ser fiel a la receta original.

Una buena idea es preparar la masa el día anterior, para que se enfríe y tome cuerpo durante la noche. Al otro día solo tendrás que rebozarla para freírla, esto simplifica bastante la labor. 

 

Chocolate de Reyes con picatostes

Este año la Navidad, ya a punto de acabar, está siendo diferente. Para muchas familias la enfermedad y los duelos han teñido de gris estas atípicas Fiestas. Y para los que hemos tenido la suerte, por ahora, de no haber contraído el virus, nos hemos visto obligados a renunciar a muchas de nuestras costumbres navideñas. Y aunque las medidas restrictivas han limitado los desplazamientos, los reencuentros y los aforos de las celebraciones a exclusivamente los núcleos familiares, con cierta dosis de ilusión seguro que estas están siendo igualmente unas buenas Navidades. Este año tocó vivirla de otra manera, pero por delante quedan muchísimas Pascuas para que podamos celebrar como queramos y nos apetezca (aunque me han dicho por ahí que alguno le vio ventajas a esto de ser pocos a la mesa… y que de ahora en adelante…)

Esta vez tampoco habrá ni churros, ni roscón, pero si habrá picatostes, que son como la versión vaga del churro (Llevan los mismos ingredientes, harina, agua y sal. Para los churros hay que hacer una masa y para estos hay que trabajar menos, se utiliza pan del día anterior)

Como te decía, las fiestas de este año ya están rematando, pero aun queda la traca final, el día más esperado y emocionante del año para los más pequeños —y no tan pequeños—, el mágico día de Reyes. En mi casa un día completito. A la mañana de abrir e intercambiar regalos le sigue la merienda de la tarde; el clásico chocolate con churros, picatostes o roscón de reyes. Una reunión que empecé a celebrar cuando los niños eran muy pequeños. Recuerdo tardes en las que nos juntábamos hasta treinta personas entre abuelos, tíos , primos, padrinos y algún que otro amigo —Parece que lo estoy viendo: camas llenas de abrigos, papeles de regalo por todas partes, niños correteando con los juguetes nuevos, y los mayores en el salón tomando posición para disfrutar de un chocolate caliente y los tradicionales postres de rigor, infalibles para recuperarse del inevitable madrugón de las mañanas de Reyes—. Este año por primera vez en mucho tiempo no va a ser así, no vendrá nadie a casa, pero sí habrá chocolate con picatostes, para mi «núcleo familiar» y para compartir contigo.

CHOCOLATE:

Después de tantos años preparando el chocolate para el día de Reyes, con el tiempo he ido introduciendo cambios y probando distintas marcas y formas de cocinarlo, y esta es sin duda la que más me convence. No tiene una ciencia especial pero siempre lo alaban mucho. Suelo utilizar dos clases de chocolate, el específico para hacer chocolate a la taza y una pequeña parte de chocolate para postres, además de leche semidesnatada, y nunca nunca lo espeso con maicena, ni añado nata.

Necesitas:
  • Una tableta de chocolate para hacer a la taza de 300 g
  • 100 g de chocolate para postres
  • Litro y medio de leche
Como se hace:
  • Fíjate en las indicaciones del envoltorio del chocolate que hayas comprado, normalmente ya indican la cantidad de pastillas por tazas de leche y por persona, pero las cantidades que te doy te pueden servir de pauta.
  • Separa las pastillas del chocolate a la taza, reserva el otro (no hace falta que lo ralles como antiguamente).
  • En una olla amplia pon la leche y espera a que se caliente, pero que no hierva. Cuando la leche humee apaga el fuego y añade el chocolate troceado. Revuelve hasta que se disuelva. Vuelve a poner la olla al fuego y ármate de paciencia, a fuego medio y sin dejar de revolver espera hierva. Debe cocer durante un rato. Comprobarás que a medida que va cociendo se va oscureciendo y espesando. Ten mucho cuidado porque se pega con facilidad y coge enseguida sabor a quemado.
  • Cuando esté prácticamente hecho, lo notarás por la textura y por el agradable olor que impregnará tu cocina, añade el chocolate para postres y sigue revolviendo hasta que se funda completamente.
  • Aparta la olla del fuego y deja que repose. Irá espesando a medida que enfríe. Si cuando lo vayas a servir está muy espeso aligéralo con un poco más de leche.
  • Y no tiene más complicación.
Sugerencias:

Como lleva un poquito de tiempo puedes hacerlo con antelación, incluso de un día para otro, dejarlo en la nevera y calentarlo en el momento de servirlo.

PICATOSTES:

¡Receta fácil donde las haya!

A mi me gusta cortar el pan en rebanadas alargadas para facilitar que el picatoste entre sin dificultad en la taza, en el caso de que se quiera mojar en el chocolate. El picatoste debe quedar dorado y crujiente por fuera y jugoso por dentro, y eso se consigue bañando el pan en leche antes de freírlo. (¡Ojo, bañándolo no empapándolo! porque se te romperá)

Necesitas:
  • Pan de uno o dos días
  • 300 ml de leche
  • Aceite de oliva poco ácido
  • Azúcar
Como se hace:
  • Corta el pan en rebanadas largas y estrechas.
  • Si el pan está muy duro calienta un poco la leche en el micro. Si es del día anterior no hace falta.
  • Baña el pan en la leche, sumérgelo completamente. Después pásalo a un colador para que escurra el posible exceso que haya cogido.
  • En una sartén o cazo pon suficiente aceite de oliva y cuando esté caliente ve friendo el pan en tandas. Tan pronto se doren los picatostes retíralos a un plato con papel absorbente.
  • Espolvorea con azúcar antes de que enfríen.
Sugerencias:

Si no has probado así los picatostes, dales una oportunidad porque están buenísimos. Estoy convencida de que te van a encantar, como me pasó a mi la primera vez que los hice.

¡Si no te convencen mis argumentos, a lo mejor lo hace esta imagen!

¡Feliz tarde de reyes!

Tarta Mimosa de piña (receta italiana)

NECESITAS:

Para los bizcochos

  • 8 huevos (2 horas como mínimo a temperatura ambiente)
  • 140 g de harina floja (la común)
  • 30 g de maicena
  • 125 g de azúcar
  • Ralladura de limón
  • Una pizca de sal (optativo)

Para la crema diplomática

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 120 g de azúcar
  • 40 g de maicena
  • Piel de un limón
  • 250 g. de nata 35% MG
  • 300 g de piña en almíbar

En Italia tienen la tradición de regalar a las mujeres un ramito de mimosas el Día  de la Mujer, tradición que se inició en 1.946, y que simboliza de la energía femenina italiana. También tienen la tradición de elaborar una espectacular tarta cada 8 de marzo que simula una gran mimosa, de un alegre e intenso color amarillo.

Me gusta tanto esta idea que, aunque nació con la finalidad de conmemorar el Día de la Mujer, la he cogido prestada para celebrar otro día también muy especial para las mujeres. Una ocasión que este año viviremos de una manera diferente, porque este domingo 3 de mayo será el Día de la Madre en España, una fecha que estará marcada por el confinamiento y el coronavirus.

Pero no hay razón por la que no podamos celebrar el Día la Madre como se merece. Y te propongo hacerlo a través de la comida, poniendo en práctica todo lo aprendido durante el confinamiento, ¡que a muchos les ha dado por cocinar!

Aquí dejo una variante de esta clásica tarta mimosa, que es tan rica como fácil, y que cualquier pretexto te servirá de excusa para repetirla. Y si este domingo no vas poder celebrar esta festividad, por el motivo que sea, ve practicando la receta para cuando todo esto vuelva a la normalidad, porque lo cierto es que cualquier día es bueno para celebrar el día de la madre, o del padre, quien también lo tenga pendiente.

¡¡¡Feliz día de la Madre!!!

COMO SE HACE

Bizcochos:

– Engrasa los moldes con mantequilla y enharínalos, tanto la base como las paredes. He utilizado dos moldes; uno redondo 23 cm y otro rectangular de 11,5 x 25 cm . El  bizcocho redondo es para los pisos de la tarta y el rectangular para recortar en cuadraditos y adornar la tarta simulando las flores de la mimosa.

– En un bol grande bate los huevos, el azúcar, la ralladura de limón y la pizca de sal. Bate hasta que la mezcla blanquee y aumente su volumen. Tardará entre 12 y 15 minutos, dependiendo del tipo de batidora o robot que utilices. Sabrás que está cuando levantes las varillas y la mezcla escriba al caer (a este momento se llama punto de cinta).

– Mientras precalienta el horno. Yo utilizo aire a 170ºC, pero si utilizas horno convencional (arriba y abajo) ponlo a 190ºC.

– Junta la harina y la maicena. Tamiza las harinas sobre los huevos y unifica la mezcla, utilizando una lengua de silicona, con movimientos suaves y envolventes para que no pierda el aire que has metido al batir. Vierte la masa en los moldes e iguala la superficie con unos ligeros «meneos». Hornea los bizcochos unos 22 minutos (con aire)/ 30 minutos (sin aire)

– Transcurrido el tiempo, si se despegan ligeramente de las paredes de los moldes probablemente ya estén cocidos, pero para más seguridad, pínchalos en el centro con un  palillo largo, deberá salir limpio. Lo que no debes hacer es abrir el horno antes de los 20 primeros minutos de cocción porque se te bajaran los bizcochos por el centro, seguro.

– Cuando estén cocidos sácalos del horno y espera a que pierdan un poco de calor para demoldarlos — lo justo para que no te quemes— después colócalos en una rejilla para que se enfríen totalmente.

– El redondo córtalo en tres discos para rellenar.

– Al rectangular debes quitarle todos los bordes marrones, para que quede únicamente la parte amarilla. Córtalo en tiras y después en cuadraditos pequeños. Resérvalos para adornar la tarta.

Crema diplomática:

– Calienta la leche con la piel de limón (lo puedes hacer en el micro)

– Bate las yemas con el azúcar en un cuenco. Añade la maicena y mézclala bien.

– Agrega la leche al bol y revuelve hasta integrar los ingredientes perfectamente.

– Pasa la mezcla a un cazo  previamente colada para retirar las pieles de limón, un posible grumo o alguna  impureza de los huevos.

– Pon la olla al fuego y revuelve continuamente la crema con un batidor para evitar que se pegue. Cuando espese pásala a un recipiente de cristal para que enfríe y cúbrela con papel de film a piel (en contacto con la crema)

– Monta la nata ligeramente y guárdala en la nevera.

– Corta la piña en trocitos pequeños y ponlos en un colador para que escurra el almíbar (El almíbar no lo tires).

– Cuando la crema esté fría —métela un rato en la nevera si quieres acelerar el proceso— bátela hasta que esté suave. 

– Separa media taza de crema y media de nata para decorar y mézclalas. A la crema restante añádele los trozos de piña.

– Por último incorpora la nata con movimientos delicados.

Montaje:

– Coloca el primer disco sobre la fuente de la tarta. Mójalo con un pincel empapado en el almíbar de la piña. Cúbrelo con la mitad del relleno y repártelo hasta los bordes.

– Coloca encima el siguiente disco de bizcocho. Vuelve a pincelar con el almíbar y coloca el resto del relleno.

– Tapa la tarta con el tercer bizcocho y también bañado con el almíbar de la piña.

– Distribuye la crema reservada por toda la tarta (superficie y lados), hará de pegamento para los trocitos de bizcocho con los que deberás cubrir toda la tarta 

– Deja que repose la tarta en la nevera durante unas horas. Cuanto más tiempo esté mejor. Incluso la puedes dejar de un día para otro.

SUGERENCIAS:

– Los tiempos de cocción de los bizcochos son orientativos, cada horno es un mundo. Tendrás que experimentar con el tuyo hasta que lo conozcas un poco.

– Puedes prepara los bizcochos un día o dos antes. Si te anticipas con alguna de las preparaciones, te será aún más fácil y solo tendrás que armar la tarta.

– Puedes usar tanto piña enlatada como fresca, pero la enlatada tiene la ventaja de que ya no necesitas hacer un almíbar para bañar el bizcocho.

– Si empleas huevos de casa la tarta tendrá un amarillo más intenso.

 

Los pasos clave:
Bizcochos:
Engrasa y enharina 2 moldes. Uno redondo de 23 cm
y otro rectangular de 11,5×25 cm.
Bate huevos, azúcar, ralladura de limón y sal, 
hasta que la mezcla blanquee y aumente su volumen.
Mientras precalienta el horno(con aire a 170ºC y
sin aire a 190ºC.)
Añade las harinas tamizadas y mézclalas con movi-
mientos envolventes. Vierte la masa en los moldes
y hornea los bizcochos unos 22 con aire, y entre
30 y 35 sin aire.

Comprueba pinchando con un palillo cada bizcocho, 
tendrá que salir limpio para que estén cocidos.  
Desmolda los bizcochos y colócalos en una rejilla 
para que se enfríen.

El redondo córtalo en tres para rellenar.
Al rectangular debes quitarle todos los bordes 
marrones y utilizar únicamente la parte amarilla. 
Córtalo primero en tiras y después en cuadraditos 
pequeños.

Crema diplomática:
Calienta la leche con la piel de limón. 
Bate las yemas con el azúcar y añade la maicena,
mézclala bien. Agrega la leche al bol e intégrala 
con los otros ingredientes.
Cuela la mezcla en un cazo y ponlo al fuego.

Revuelve continuamente para que no se pegue. 
Cuando la crema espese pásala a un bol para que 
enfríe. Cúbrela con film. Puedes meterla en la 
nevera, si quieres acelerar el proceso.

Monta la nata ligeramente y guárdala en la nevera.
Corta la piña en trocitos pequeños y ponlos en un 
colador. Reserva el almíbar.
Bate la crema fría ya hasta que esté suave. 
Separa media taza de crema y media de nata para
decorar. A la crema restante añádele los trozos de
piña y la otra nata.

Montaje:
Coloca el primer disco de bizcocho sobre la fuente 
de la tarta, pincela con el almíbar de piña y 
cúbrelo con la mitad del relleno.

Coloca encima el siguiente disco de bizcocho, 
vuelve a bañar con almíbar y cubre con el resto 
del relleno.Tapa la tarta con el último bizcocho
y también pincela con almíbar.


Cubre toda la tarta con la crema reservada, 
superficie y lados.

Distribuye los trocitos de bizcocho por toda 
la tarta (se quedarán pegados a la crema)
Deja que repose en la nevera durante unas horas. 

Torrijas caramelizadas de sobaos

NECESITAS:

 

  • 6 sobaos cuadrados
  • 1 huevo
  • 200 ml de leche
  • piel de naranja
  • piel de limón
  • Ramita de canela

Para caramelizar:

  • 1 cucharada de mantequilla
  • Azúcar moreno

Si hay un postre «semanasantero» que destaca entre todos los postres tradicionales típicos de estas fechas, ese es sin duda la torrija. Un pan bañado en leche, rebozado y frito, es el dulce más demandado en España durante la Semana Santa.

La torrija nació como plato de aprovechamiento para no desperdiciar el pan sobrante, pero con el tiempo este plato, casero y sencillo, ha ido sufriendo variaciones; ha llegado incluso a ser versionado por chefs con estrellas Michelín (que ya ni las hacen con pan, ni las rebozan, ni las fríen, …) para acabar incluyéndolo en sus cartas de postres todos los días del año.

Creo que una buena receta de aprovechamiento es bienvenida en todo momento, pero más aún en estos días en los que debemos intentar ir al super justo lo imprescindible, para ello es necesario sacar el máximo partido a lo que hay en casa. En la mía, junto a la consigna de «quédate en casa» tenemos esta otra: «la comida no se tira».

Aprovechando que ya estamos en Semana Santa, he hecho estas torrijas con unos sobaos que llevaban un tiempo abiertos y que ya a nadie le apetecían (la bollería es un producto que no solemos comprar, pero parece que estos días se nos da por hacer cosas raras… ¡y no quiero mirar a nadie!). Unas torrijas riquísimas, siguiendo estas tendencias de no rebozar, ni freír… Realmente se parecen más a unas tostadas francesas. Ahora, si prefieres unas más tradicionales, hace tiempo compartí unas torrijas con merengue y natillas (una receta de Picadillo), más elaboradas, pero también riquísimas.

¡Como ya son casi las ocho, te dejo con la receta, que voy a salir al balcón a aplaudir!

COMO SE HACEN:

– Calienta la leche con las pieles de limón y naranja —sin la parte blanca— y la canela. No le he puesto azúcar porque los sobaos ya son dulces, pero si los vas a sustituir por pan, le deberás añadir un par de cucharadas de azúcar a esta mezcla. Puedes calentar la leche al fuego, o en el micro unos 90 segundos a potencia máxima.

– Espera a que la leche se enfrié para continuar porque si la añades caliente sobre los sobaos se van a desintegrar, literalmente.

– Bate el huevo y vierte encima la leche colada.

– Corta los sobaos a la mitad y pásalos por la mezcla de huevo. Esta labor la tienes que hacer de uno en uno y rápido —¡un remojón y fuera!— porque se rompen en un suspiro.

– Ve poniendo los trozos ya bañados en una fuente y métela en el congelador como mínimo una hora, de esta manera las torrijas se endurecerán y las podrás manipular con más facilidad.

– Calienta una sartén antiadherente con unos trocitos pequeños de mantequilla y tan pronto se funda, introduce con cuidado los sobaos, previamente rebozados en el azúcar.  Con la ayuda de dos espátulas ve girando las torrijas para que se doren por todas las caras. La temperatura del fuego deberá ser medio/bajo para que no se quemen, ten en cuenta que el azúcar quemado amarga ¡un horror!

– Vas a conseguir una torrija rectangular espectacular: con una cobertura crujiente y caramelizada que envuelve un interior suave y cremoso, pero tampoco demasiado dulce.

– Puedes acompañar estas torrijas con un helado, un coulis de fruta o una natillas (como he hecho yo hoy)

SUGERENCIAS:

– Me voy a adelantar yo antes de que me me lo digas tú; están riquísimas, pero no sanísimas (intenté contarles las calorías, pero cuando casi llegué a mil, paré.😜)

– Se pueden tomar calientes o frías.

– Suelen aguantar en buen estado solamente un par de días, ya que la leche fermenta.

– A parte de con los sobaos de hoy o el clásico pan, las torrijas también las puedes hacer con rosca, restos de un bizcocho, brioches, bollos de leche…. y bañarlas además de con leche, con vino (todo un clásico), almíbar, miel, licores de frutas, …

 

Los pasos clave:

Calienta la leche con las pieles de limón,
naranja y canela, al fuego o en el  micro.
Bate el huevo y vierte encima la leche colada.
Corta los sobaos por la mitad.Pasa los sobaos por la mezcla de los huevos.
Disponlos en una fuente y déjalos en el congelador
como mínimo una hora.
Reboza los sobaos en el azúcar.
Calienta una  a fuego medio/bajo sartén 
antiadherente con unos trocitos de mantequilla, tan 
pronto se funda, introduce los sobaos congelados. 
Ve girándolos con cuidado para que se caramelicen
por todas las caras.

Acompáñalas de unas natillas, o un helado, o…

 

Chulas de calabaza o calacú gallegas

NECESITAS:

  • 300 g de puré de calabaza (unos 500 g. cruda)
  • 2 huevos
  • 175 g de harina
  • 120 ml de leche
  • ½ sobre de levadura química
  • 2 cucharadas colmadas de azúcar
  • Ralladura limón
  • Sal
  • Aceite para freír
  • Azúcar glas y canela para adornar

Chula, que en castellano quiere decir linda, bonita, graciosa, en Galicia se llama así a un postre parecido a una tortita que se fríe en abundante aceite. Su composición es muy similar, a base de huevos, leche y harina, los mismos ingredientes que también están presentes en las filloas, los fritos, buñuelos y bollos de sartén. Todas recetas muy sencillas y típicas de la repostería gallega.

Las chulas son un desayuno o merienda delicioso en cualquier momento del año; pero por carnavales en las casas gallegas se conserva la tradición de ponerlas como postre, junto a las famosas orejas y filloas. También es tradicional por estas fiestas, aunque no en todas las zonas de la geografía gallega, añadir calabaza a la masa, lo que las hace más suaves y jugosas.

Si de un tiempo a esta parte las recomendaciones nutricionales aconsejan el consumo de al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, parece una buena idea intentar incluirlas en nuestros postres, y si con ello contribuyen además a que sean más sabrosos, pues mejor que mejor. — Es muy interesante que una receta de las de antes se ajuste tan bien a los tiempos de ahora—.

Para evitar las frituras, siguiendo las recomendaciones nutricionales, las chulas se pueden cocinar directamente sobre la sartén muy caliente, como las clásicas tortitas americanas. No son tan tradicionales, pero si más sanas.

¡A mis hijos les encantan!

COMO SE HACE:

– La receta es muy fácil, lo único que puede resultar un poco lioso es el cocinado de la calabaza. Se puede hacer de tres formas:

  1. Asada en el horno – corta la calabaza a la mitad, quítale las semillas y métela en el horno con la piel. Cuécela a 180º unos 40 minutos. Si ves que se empieza a dorar cúbrela con papel de aluminio. Comprueba que esté blanda y vacíala con una cuchara. 
  2. Cocida al fuego– trocea la calabaza tras haber eliminado las semillas y la piel. Ponla en una olla, cúbrela de agua fría y cuécela una media hora, hasta que ablande. Escúrrela muy bien en un colador antes de triturarla, para que no añada agua de más a la masa.
  3. Cocida en el micro– Elimina las semillas y corta la calabaza con la piel en trozos no muy pequeños. Ponla dentro de un recipiente apto para microondas y cuécela a potencia máxima primero 4 minutos. Después remuévela un poco y vuelve a cocinar otros 3 o 4 minutos. Espera un rato a que se enfríe y ya la puedes pelar.

¡Para mi la forma más fácil y rápida es la 3!

– Después del cocinado, sea cual sea el que hayas seguido, pon la calabaza en el vaso de la batidora y tritúrala.

– En un bol grande bate con unas varillas los huevos, el azúcar y la pizca de sal.

– Incorpora la calabaza triturada y la ralladura de limón, mezcla bien.

– Después añade la harina con la levadura. Obtendrás una mezcla muy espesa —tendrás que remover con ganas—. Este paso es importante para evitar que la masa haga grumos.

– Cuando la masa adquiera un aspecto uniforme y no se vea nada de harina, empieza a añadir la leche, poco a poco. Al final quedará una masa ligera que tendrás que dejar reposar en la nevera como mínimo una hora.

– Pon una sartén a fuego medio con abundante aceite (de oliva o girasol, el que prefieras) espera a que esté caliente y ve añadiendo cucharadas de la masa. Tan pronto se doren por un lado, con una pala y un tenedor, ve dándoles la vuelta para que lo hagan por el otro.

– Ve colocando las chulas en una fuente cubierta con papel para que absorba el exceso de aceite.

– Por último, espolvoréales por encima azúcar glas y canela..

– Lo ideal es tomarlas recién hechas porque estarán crujientes por fuera y tiernas por dentro, textura que pierden al enfriar, aunque frías siguen igualmente buenísimas.

SUGERENCIAS:

La masa ya hecha puede estar en la nevera bastantes horas, de la mañana para la tarde, o incluso para la noche. En una ocasión la deje hasta el día siguiente, pero no me convenció demasiado el resultado, para mí que pierden.

Es importante que controles la temperatura del aceite; si está bajo saldrán las chulas muy aceitosas, por el contrario, si está muy alto se doraran en exceso por fuera y aun estarán crudas por dentro.

Lo de añadir azúcar o canela al final es optativo, puedes no ponerles nada. Hay a quien le gusta bañarlas con miel, o sirope, al estilo americano.

La protagonista de Halloween no va a ser menos en Galicia que en el mundo anglosajón. El mismo día, el de Todos los Santos se celebra en esta Comunidad el Samaín —fin del verano— una festividad pagana de origen Celta, anterior al cristianismo, en la que se honraba a los antepasados y se usaban disfraces y máscaras para ahuyentar a los malos espíritus. Se vaciaban las calabazas, se esculpían calaveras y se iluminaban para dar miedo…¡No hay gran diferencia con la celebración del «truco o trato»!. Bueno, todo este rollo para decir que las chulas de calabaza no solo son típicas de la época de carnaval, también es muy común prepararlas por Todos los Santos (creo que por una cuestión de «economía doméstica», para no desperdiciar la carne de las calabazas que se vacían).

 

 

LOS PASOS CLAVE:
Cuece la calabaza y tritúrala.

Bate en un bol los huevos con el azúcar y la sal.
Añade a la mezcla la calabaza y la ralladura de 
limón.

Incorpora la harina y levadura en polvo. Mezcla 
hasta que se integre completamente.

Añade la leche poco a poco y deja la mezcla en la 
nevera como mínimo una hora.

Calienta aceite en una sartén a fuego medio y ve 
friendo cucharadas de la masa. Tendrás que dar- 
para que se frían por ambos lados.

Ponlas sobre papel absorbente para eliminar el
exceso de aceite.Espolvorea azúcar glas y canela.

Polvorones caseros de almedra

 

INGREDIENTES:
  • 500g. de harina de trigo
  • 250g de azúcar glas o molido
  • 250g de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 200g de almendra molida
  • 1 cucharadita de canela molida
  • Azúcar glas para adornar

 

A todo correr, porque voy a mil, te dejo esta receta de polvorones.

Yo ya los vengo haciendo desde hace unos años y en principio no me había planteado subir la receta al blog (hay miles en la blogosfera), pero esta mañana, día de Noche Buena, recogiendo los últimos encargos para la cena de esta noche, escuche una conversación entre varias personas que hablaban del precio de los polvorones. Al parecer casi salían a dos euros la unidad de los de la marca de un antiguo monarca. ¡Que están riquísimos!, eso nadie lo discute, pero estos que comparto lo están igualmente y mucho más asequibles.

Ya sé que para esta noche no llegó, pero aún quedan las celebraciones de Fin de Año y Reyes — si lo celebras—, ¡o qué caray!, cualquier otro día del año.

También sé que no es obligatorio que haya polvorones en todas las casas, hay otros dulces de navidad tan buenos y tan tradicionales como esta variedad de mantecados, pero por qué no hacerlos en casa si nos gustan, salen más a cuenta y se puede elegir el tamaño y formato que más se adapte a nuestros gustos. La elaboración es muy fácil, solo tienes que tener en cuenta un par de cosas.

En general los polvorones están elaborados a base de harina de trigo, almendra molida, manteca de cerdo, azúcar y algún aromatizante. Todos ingredientes de uso común.

Para conseguir su sabor tan característico debes tostar la harina y la almendra, lo que le da al polvorón una consistencia tan delicada que obliga a envolverlos individualmente en papel de seda.

COMO SE HACE:

Como ya te he dicho es importante tostar la almendra molida y la harina.

Hoy para acelerar, he tostado la harina en la fuente del horno; colócala bien extendida en la bandeja, a 170º unos 20 minutos, debes removerla de vez en cuando. Mientras se tostaba la harina he utilizado una sartén antiadherente para hacer lo mismo con la almendra porque es más delicada y se tuesta antes, así resulta más fácil de controlar; el fuego debe estar suave y debes removerla bastante a menudo. 

La harina adquirirá un tono ligeramente más oscuro y la almendra se volverá parduzca.  Cuando ya estén frías, debes esperar a que pierdan todo el calor para continuar con la receta, mezcla la harina y la almendra en un bol —después de haberlas tamizado—, añade la manteca, el azúcar glas o molido y la canela. Mezcla hasta que se integren todos los ingredientes y se forme una bola homogénea. Este proceso puedes hacerlo a mano o utilizar una amasadora. Envuélvela en film y déjala en la nevera durante una hora, más o menos.

Después del reposo estira la masa entre dos papeles de film, o de horno, o un silpat y film,… Si tienes dos guías, como las que se utilizan para las galletas decoradas, mejor que mejo, así saldrán todos de la misma altura.  Si crees que es imposible estirar y dar forma al «amasijo» que acabas de poner encima de la mesa porque se desmiga, se agrieta en exceso y no obedece gran cosa, ¡no te rindas porque vas bien!, es así. Únicamente necesitas un poco de paciencia y verás como lo consigues.

Utiliza un cortapastas para cortar los polvorones, si no tienes puedes utilizar un vaso pequeño o lo que tengas a mano.

Pon todos los polvorones en la bandeja del horno forrada con papel sulfurizado. Hornea a 180º hasta que cojan un poco de color, unos 15/20 minutos.

Con mucho cuidado— en este momento son muy delicados—pásalos a una rejilla para que enfríen. Por ultimo espolvoréalos con azúcar glas y si quieres envuélvelos en papel de seda.

SUGERENCIAS:

Para este año ya nada, pero para el que viene hazlos unas semanas antes de las Fiestas, verás que ganan muchísimo con el tiempo, les pasa como a los buenos vinos. Deberás guardarlos en botes o latas herméticos. Yo suelo hacerlos en el puente de la «Inmaculada Constitución», el del 6 de diciembre.

Puedes utilizar el azúcar glas comprado o moler en casa el azúcar con molinillo de café, thermomix o similar, …

Si puedes, compra la manteca de cerdo ibérica, no hay mucha diferencia en el precio, pero el resultado es mucho mejor.

Si quieres envolver los polvorones, compra varios pliegos de papel de seda en la librería y córtalos en rectángulos teniendo en cuenta el tamaño del polvorón.

 

 

 

 

Mousse de mango

Necesitas:
  • 500 ml de nata para montar 35% MG
  • 350 g de pulpa de mango —dos mangos maduros—
  • 50 g de claras de huevo —3 claras—
  • 100 g de azúcar
  • 3 hojas de gelatina o 5 g de gelatina en polvo
  • Zumo de ½ limón
  • Para adornar: fresas, maracuyá, pastas, chocolates, … —lo que tengas en casa—                                   mousse-de-mango-44

¿Cuantos tipos de mousses conoces? ¿Y recetas? ¿Te gusta más la de chocolate o la de fruta? ¿La prefieres ligera o más cremosa? ¿Con pocos ingredientes o con una variedad generosa?… Y así podría estar preguntándote hasta mañana, pero la cuestión es: ¿Has preparado alguna vez alguna?,¿y que tal el resultado?,¿no te habrá parecido una elaboración complicada? ;porque si es así probablemente has escogido la receta equivocada.

Vamos a pasar de las recetas para expertos, con cremas inglesas, natillas, termómetros, etc. —por está vez— y vamos a centrarnos en una con ingredientes básicos y de elaboraciones sencillas. Con seguir las indicaciones de cada paso conseguirás un postre que cautivará a los más exigentes.

Como se hace:

-Antes de empezar te recuerdo que para montar nata sin problemas deberá estar muy fría, en cambio las claras deberán estar a temperatura ambiente.

-Hidrata la gelatina en agua fría unos cinco o diez minutos.

-Quítale la piel a los mangos, trocéalos, ponlos en el vaso de la batidora, añade el zumo de limón y tritúralos hasta conseguir un puré muy fino. Puedes colarlo si no te gusta encontrar trocitos de fruta en la mousse.

-Calienta en el micro una parte del puré de mango —un poco más de medio vaso— y añade la gelatina bien escurrida, remuévela hasta que se disuelva completamente.

-Monta ligeramente la nata muy fría con unas varillas y guárdala en la nevera hasta que la necesites. (No la montes del todo porque al manipularla cuando la mezcles con el resto de la preparación si está montada muy firme se puede  “cortar”)

-Junta ambos purés, el que tiene la gelatina y el otro, e intégralos completamente.

-Bate las claras con el azúcar hasta conseguir un punto de nieve firme. (Vuelca el recipiente donde las estés batiendo, si no se caen has conseguido el punto perfecto)

-Añade el puré al merengue, mézclalos con movimientos suaves y envolventes para que no se bajen las claras.

-Por ultimo une con cuidado la nata reservada a la mezcla, hazlo progresivamente para que no pierda el aire acumulado.

-Vierte la mousse en vasos individuales y guárdala en la nevera .

-Como adorno utiliza frutas, diferentes galletitas, chocolates, …, lo que te guste, te quedará muy vistosa.

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Sugerencias:

– Si la preparas el día anterior estará perfecta y tu quedarás más libre, sin necesidad de preocuparte por el postre. Si te decides a hacerla el mismo día, prepárala a primera hora, cuenta que necesitarás como mínimo 4 horas en reposo en frío para que adquiera la textura deseada, pero en ambos casos adórnala siempre en el último momento.

– Una mousse es una excelente idea para utilizar frutas de temporada y con la misma receta disfrutar de postres diferentes, o para aprovechar la que nos ha quedado demasiado madura.

– Como en la mayor parte de las elaboraciones de las mousses caseras hay huevo crudo, es importante  que tengas la precaución de consumirla pronto y mantenerla refrigerada en todo momento.

Los pasos clave:

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Pela, trocea y tritura los mangos con 
el zumo de limón y cuela si no quieres
encontrar trocitos de fruta.
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Hidrata la gelatina en agua fría. 
Calienta en el micro una parte del puré
y disuelve la gelatina escurrida.
Junta ambos purés.
Monta ligeramente la nata y guárdala en
la nevera.
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Monta las claras a punto de nieve firme.
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Añade el puré a las clara y une con
movimientos suaves y envolventes.
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Por ultimo une progresivamente la nata
a la  mezcla.
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Vierte la mousse en vasos y adorna a tu
gusto.

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Tarta crumble de crema y mermelada de frutos rojos

Necesitas:

Base o crumble

  • 400 g de harina
  • 2 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 120 g de mantequilla
  • 8 g polvo de hornear (levadura en polvo)
  • 1 pizca de sal
  • Extracto de vainilla

Relleno de crema

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 45 g de maicena
  • 125 g de azúcar
  • Cáscara de un limón o vainilla
  • Mermelada de frutos rojos
  • Azúcar glas para adornar


Esta tarta de migas crujientes —crumble— con un corazón de delicada crema y mermelada de frutos rojos te conquistará desde el primer minuto. Si la pones de postre y sobra seguro que no puedes resistir el coger un trocito a media tarde, y hasta te apetecerá en el desayuno, ¡eso si no desparece antes!

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Si no has tenido ocasión de probar este tipo de elaboraciones no dejes de hacerlo porque creo que te estás perdiendo algo delicioso.

El crumble es un pastel de origen anglosajón, una receta tradicional que tanto se puede degustar de postre como de merienda. Es el clásico dulce de los desapacibles y húmedos días del otoño o invierno británico, de ahí la preferencia de disfrutarlo recién hecho o templado.

Lo que lo hace tan especial es la dulce galleta desmigada y crujiente que cubre un relleno, generalmente una fruta ácida. Esta cubierta se hace con una masa a base de harina, mantequilla y azúcar, muy parecida a la quebrada —aunque admite también otros ingredientes; huevos, frutos secos, copos de avena …— que se desmiga sobre un relleno, y al cocerla en el horno se transforma en una capa deliciosamente crujiente, como la de una galleta hecha migas.

En los últimos años, creo que no hay café ni restaurante español que no haya añadido a su carta de postres un crumble, por eso mismo creo también que tú deberías incluirlo entre tus recetas de postres favoritos.

Es muy fácil y no se requiere una habilidad especial para
obtener un gran resultado, cualquier inexpert@ lo puede conseguir simplemente siguiendo la receta.

Tengo que decir que la versión más clásica de este dulce es una capa de fruta fresca cubierta por la masa de migas, que se hornea y se suele servir templada acompañada de helado de vainilla o un chorrito de crema inglesa, pero esta tarta es un poco diferente, la combinación de mermelada y crema pastelera del relleno la convierten en algo especial, se la vi a Valentina del blog Ho voglia di Dolce. (Si no lo conoces te dejo el enlace por si quieres pasar a echar un vistazo).

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Como se hace:

Base o crumble

-Pon en un bol amplio los ingredientes secos; azúcar, harina, levadura y sal. Mézclalos bien.

-Añade los huevos, la vainilla y la mantequilla fría cortada en dados.

Si haces la masa a mano ve frotando con los dedos los ingredientes y verás como poco a poco se van a ir formando unas migas un poco gorditas —¡no caigas en la tentación de amasar a dos manos para acabar antes porque calentarás la mantequilla y no conseguirás la textura adecuada!—

Si utilizas un robot ve deteniendo varias veces la marcha, hasta conseguir las migas del grosor adecuado.

-Cuando esté hecha la masa divídela en dos. Forra con papel de hornear el molde en el que vayas a cocer la tarta y extiende la mitad de la masa, con la base de una cuchara, por el fondo y las paredes. Guarda en la nevera tanto el molde forrado como la otra mitad de masa.

Crema

-Calienta casi toda la leche con la piel del limón o la vainilla, para que infusionen.

-En una olla que pueda ir al fuego pon las yemas y el azúcar, remueve hasta conseguir una pasta ligera.

-Disuelve la maicena en el resto de la leche reservada y añádela a la mezcla de los huevos, revuelve con unas varillas y ve añadiendo poco a poco la leche caliente, pero retira antes la piel del limón. Lleva al fuego la olla y sin dejar de remover espera a que espese.

Montaje

-Recupera el molde que habías dejado en la nevera. Cubre la base con la mermelada de frutos rojos, teniendo la precaución de que no llegue al borde, déjala como un centímetro adentro para evitar que al incorporar la crema salga por encima y se mezclen porque estéticamente hace sucio.

-Cubre la crema con la otra mitad de la masa, pero esta vez deja las migas sueltas por encima.

-Cuece en horno ya precalentado a 180º durante 45 minutos, o hasta que coja un color dorado.

-Espera a que se enfríe un poco para desmoldar la tarta. Adorna simplemente espolvoreando azúcar glas.

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                  ¡Sencillamente deliciosa!

Sugerencias:

Si ves que la masa se vuelve compacta, introdúcela en la nevera envuelta en film y cuando este fría rállala para conseguir las migas.

Si cuando este en el horno observas que la tarta se dora demasiado por los bordes cúbrela con un papel de aluminio.

Si te sobra masa  la puedes congelar  y usar en otra ocasión.



                 Los pasos clave:

En un bol amplio pon todos los ingredientes secos 
y mézclalos. Añade los huevos, la vainilla y la 
mantequilla fría cortada en dados.
Mezcla con los dedos hasta formar unas migas gordas. 
Divide la masa en dos. 

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Con la primera mitad cubre la base y paredes de un molde 
forrado con papel de hornear.
Haz la crema pastelera y monta la tarta. Empieza poniendo 
una capa generosa de mermelada en la base.

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Vierte la crema sobre la mermelada con cuidado para que
no se mezclen.

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Por ultimo cubre con la otra mitad de la masa la tarta
esparciéndola en forma de migas.

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Cuece la tarta en horno precalentado, a 180º durante 45 minutos. 

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Espolvorea azúcar glas para adornar.

 

Strudel de manzana y hojaldre

 

Necesitas:
  • 2 láminas de hojaldre
  • 4 o 5 manzanas
  • 4 cucharadas soperas de azúcar
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • ½ vaso de uvas pasas
  • 1 puñado de nueces peladas
  • 2 cucharadas de ron
  • 6 galletas desmenuzadas
  • 1 huevo batido
  • Harina
  • Azúcar glas

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               El Strudel (significa remolino en alemán) es un famoso pastel de origen Centro-europeo, consta en una masa muy fina que envuelve un relleno dulce o salado.

En el strudel la masa es algo muy característico y se diferencia del resto de las masas en su elasticidad, es posible estirarla hasta lo imposible, hasta convertirla en una capa casi transparente —dicen los entendidos que se tendría que poder leer una hoja del periódico a través de ella—, y una vez cocinada se vuelve ligera y crujiente. Harina común y una grasa, aceite o mantequilla (aunque en algunas recetas puede llevar un huevo), son los ingredientes con los que se obtiene esta masa tan singular. A pesar de que estos ingredientes son muy comunes y la elaboración no es compleja, el procedimiento para estirarla exige un poco de pericia, tiempo y paciencia, de ahí que en muchas recetas, por comodidad, se sustituya por la pasta filo o el hojaldre.

El más popular de los strudel es el que está relleno de manzanas especiadas y frutos secos, lo que los vieneses llaman apfelstrudel o apple strudel, y tiene dos virtudes, que es un delicioso postre y una elección muy acertada si vas con el tiempo justo, porque lo puedes servir recién hecho, cuando aún está todavía caliente —con un poco de helado la combinación es perfecta—, también lo puedes dejar enfriar, en ese caso cúbrelo con abundante azúcar glas, ya una vez frío, y acompáñalo con nata montada. Para los amantes de los postres de manzana ambas son todo un homenaje.

Como hoy voy muy mal de tiempo cogeré algún atajo; para salir del apuro emplearé un hojaldre comprado, aunque también podría haber utilizado una pasta filo; si te fijas en la relación de ingredientes, para que aun sea más rápida la elaboración, ni siquiera los peso, utilizo las medidas para “perezosos”: cucharadas y puñados. .

Como se hace:

-Hidrata las pasas en el ron: pon las dos cosas en un cuenco y reserva.

-Desmenuza las galletas y resérvalas también.

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-Pela las manzanas, trocéalas y ponlas en un cazo al fuego con la mantequilla. Incorpórales el azúcar, la canela y la vainilla, revuelve de vez en cuando para que no se peguen. Cuando la manzana este ligeramente blanda añade las uvas con el licor, espera a que éste se evapore y apaga el fuego. Deja que la compota se enfríe. (Puedes utilizar el microondas para esta elaboración).

-Superpón las láminas de hojaldre en una mesa ligeramente enharinada y con un rodillo estíralas hasta dejarlas lo más delgadas que puedas. 

Hay varias cosas que debes tener presente cuando trabajes con hojaldre; que  la masa debe estar lo más fría posible, que siempre se debe cocinar en horno precalentado y que nunca se le debe poner un relleno caliente.

-Cuando ya tengas bien estirada la masa puedes ponerla con cuidado sobre un paño, te facilitará el enrollado.

-Espolvorea toda la superficie de hojaldre con azúcar y la mitad con la galleta —lo de la galleta se hace para evitar que la masa coja demasiada humedad— y también reparte parte de las nueces. Coloca encima la compota de manzana, dejando los bordes libres y cúbrela con el resto de las nueces y la otra mitad de la galleta.

-Con la ayuda del paño ve enrollado la masa, como si fuera un brazo de gitano. Cierra bien los extremos para que no se salga el relleno durante la cocción y colócalo en una placa del horno forrada de papel, con las uniones hacia abajo.

-Haz unos cortes poco profundos en oblicuo en la parte de encima del strudel y barnízalo con el huevo batido.

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-Cuece en el horno precalentado a 180º unos 20/25 minutos, o hasta que el hojaldre esté dorado.

-Puedes servir el strudel con una bola de helado de vainilla o con un poco de nata montada —aunque a mi me gusta así, templado y sin nada más—.  

Sugerencias:

En muchas recetas rellenan el strudel con la manzana sin haberla cocinado previamente, la trocean y la mezclan con las especias. Pero como el hojaldre se cuece bastante rápido, prefiero no arriesgarme a que se quede cruda y la cuezo un poco antes.

El proceso de cocinar la manzana con las especias puedes hacerlo en el microondas, acortarás tiempo.

Puedes sustituir el huevo por mantequilla para pincelar el hojaldre, yo he utilizado huevo para no sumar más grasa al postre.

Como ves es una receta muy fácil, para principiantes, diría yo. No hay escusas para no poder quedar como un “señ@r” —¡aunque sea con un poco de trampa!—

Orejas de carnaval gallegas (Orellas de Antroido)

 

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           Ya estamos en Carnaval y con todo lo que esto conlleva; diversión y buena mesa —que aunque no está escrita, es una ley que se cumple a rajatabla—; también, en nada se nos presenta aquí la Semana Santa con sus torrijas, monas y roscas…

¡Uf!, ¡y aún tengo turrón de la Navidad…!

He estado rebuscando entre mis notas y archivos alguna receta de orejas de carnaval que me convenciera, pero al final me he decidido por la de mi madre, me parece más fiable. A estas alturas los escaparates de las panaderías, pastelerías y confiterías gallegas están repletos de bicas, flores, cañas, filloas, … y de estas crujientes porciones de masa frita cubiertas de azúcar. —Pero ya sabes que para mí todo lo hecho en casa tiene más merito—

Como he dicho antes, he elegido esta receta de orejas porque me ofrece más garantías de éxito, es la de mi madre y ¡le salen que te mueres!, estoy segura de que si te animas a hacerlas te saldrán tan bien como a ella —aunque he traducido sus cantidades—. Para que te hagas una idea, su explicación de la receta es algo así: “…haz un volcán con la harina, como de una cuarta de alto, y añádele una puntita de levadura en polvo, dos nueces de mantequilla y poco a poco agua templada salada, la que admita…”. ¡Creo que ya me entiendes!

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Necesitas:

 

  • 2 huevos
  • 150 agua templada
  • 500 g de harina
  • 1 cucharadita de levadura química en polvo
  • 30 g de manteca de vaca fundida (puedes sustituirla por mantequilla)
  • 30 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas de anís o aguardiente
  • Una pizca de sal
  • La piel de medio limón
  • Aceite (girasol, oliva, el que prefieras)
  • Azúcar glas o en polvo para adornar
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Como se hace:

 

-En un cuenco amplio pon la harina y la levadura, haz un hueco en el medio y añade los huevos, la manteca o la mantequilla fundida (solo 30 gramos, reserva los otros 30), el agua templada en la que habrás disuelto la sal,  y el anís. Mezcla los ingredientes con una cuchara de madera o con la mano, hasta que consigas ligarlos ligeramente.

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-Cuando la masa se despegue de las paredes del cuenco vuélcala en la mesa, aplástala un poco, añádele trocitos de la mantequilla reservada por encima y ve trabajándola  hasta que absorba la grasa por completo (a esto mi madre le llama gramar la masa),

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-Te quedará suave y manejable.Tanto si lo haces a mano como si utilizas una amasadora, trabaja la masa entre 5 y 8 minutos, de esto dependerá gran parte del éxito de la receta.

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-Haz una bola, cúbrela con film o un paño seco y déjala que repose como una hora a temperatura ambiente. —Si la vas a usar más tarde, incluso al día siguiente, guárdala en la nevera y sácala una hora antes de que la vayas a utilizar—.

Una vez reposada la masa ponla en la encimera, ve cogiendo trozos pequeños y estirándolos mucho con el rodillo, tienen que quedar muy finos. Con un cuchillo corta porciones de 15 × 20 cm. Si se te pegan a la mesa embadúrnala con un poco de aceite.

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-Pon abundante aceite en una sartén con bastante fondo, espera a que esté un poco caliente, pero que no llegue a humear, e incorpora la piel del medio limón. Cuando empiece a tomar un color ligeramente tostado por los bordes retírala y ya puedes  freír tus “orellas de Antroido”.

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-Echa en la sartén la primera tira de masa, con la ayuda de un tenedor pliégala por un lado para darle la forma característica de una oreja. 

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-Fríelas por un lado y dales la vuelta para que lo hagan por el otro. Ten mucho cuidado porque al ser las porciones tan delgadas se fríen enseguida y al mínimo descuido se queman.

Cubre un cuenco con papel de cocina y ve colocando ahí las orejas que vayas friendo.  Pásalas después, ya bien escurridas, a una fuente y espolvorea azúcar glas por encima. Repite este proceso hasta acabar toda la masa.

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Sugerencias:

 

       Te parecerá una bobada lo de añadir al aceite la piel del limón, pero si lo haces comprobaras el agradable sabor que coge la fritura. Hay quien pone ralladura de limón o naranja ya en la masa, aunque tanto mi madre como yo preferimos añadir la piel al aceite.

     No es un tipo de preparación que aguante mucho tiempo, es mejor que se consuman en el mismo día. Pero en todo caso, se conservaran mejor si las guardas en un recipiente hermético, y como mucho por un par de días.

No dejes de hacer este postre tan tradicional, sobre todo si tienes niños porque a la mayoría les encantan. Y también porque no podemos dejar que se pierdan nuestras tradiciones. Creo que es bueno presumir de nuestra gastronomía tradicional y mantener el patrimonio gastronómico, seas de la zona que seas.

                                                     ¡¡¡Y que viva el carnaval!!!

Mazapán casero

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Necesitas:                                                                                                                            
  • 250 g de almendra molida
  • 250 g de azúcar glas o molido
  • 1 yema
  • 1 clara
  • Agua de azahar o ralladura de limón (opcional)
  • Dos cucharadas de agua

     Como dice el villancico:

… En Navidad, en Navidad, en Navidad turrón y mazapán,…

    Estas fiestas tienen mucho de compartir y gastar, de reunirse con la familia y amigos, de comer y pasarlo bien, de turrón, peladillas y mazapán, pero sobre todo de tradición, de mucha tradición. ¡y me encanta!.

 En todos estos «macropuentes» de primeros de diciembre me pasa lo mismo, los espero con ganas y un montón de proyectos; no madrugar, adornar la casa, empezar con los postres navideños e ir guardándolos en cajitas, acercarme hasta la plaza a comprar algún pescado o marisco para congelar y utilizar en los menús de estas fiestas, ir al cine a algún estreno navideño o quedar a última hora de la tarde para tomar unas cañitas y de paso ver el alumbrado navideño; y a la hora de la verdad me levanto tarde, ¡eso sí!, y la mayoría de los proyectos quedan en eso, proyectos…

Aprovecho que esta tarde me he quedado sola en casa y que hace un tiempo horroroso —no veas lo que llueve y lo que sopla el viento— para hacer “figuritas de mazapán”, es que quiero guardarlas para estas celebraciones y difícil lo veo si tengo a mi familia revoloteando por aquí.

Si no has probado el mazapán hecho en casa esta es la ocasión, porque aunque no es el Mazapán de Toledo (que tiene la categoría de Indicación Geográfica Protegida -IGP- desde el 2.002)  está muchísimo mejor que muchos de los que puedas encontrar en el super.

Como se hace:

En un bol coloca la almendra, el azúcar, la clara ligeramente batida y el aroma que hayas elegido. Mezcla bien todos los ingredientes, bien con las manos o puedes utilizar una amasadora, hasta que queden completamente integrados. Tiene que quedar una pasta pegajosa, si ves que te cuesta trabajarla porque está muy seca añádele el agua, primero una cucharada y si crees que lo necesita la otra. 

Cúbrela con un film y deja que repose en la nevera una hora más o menos.

Corta porciones de masa y dale la forma que quieras. Si humedeces las manos te será más fácil trabajar con ella. Otra opción es estírala con un rodillo entre dos papeles film y hacer la figuritas con un cortapastas pequeño. 

Ve colocando los mazapanes sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal.

Enciende el grill del horno a 200º y mientras se precalienta bate la yema  y pinta las figuritas.

Introduce la bandeja en el horno y ve comprobándolo de 2 en 2 minutos, tan pronto se doren apágalo y coloca los mazapanes en una rejilla para que se enfríen.

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Sugerencias:

No utilices azúcar granulado porque al cocinarse tan poco tiempo se notaran los granos.

No dejes el mazapán dentro del horno una vez apagado porque tarda en enfriarse y se te quemaran.

No utilices horno convencional porque se secaran en exceso y te quedaran muy duros.

Si los guardas en un recipiente hermético aguantan varias semanas.

La masa se congela perfectamente, así que ya sabes, si te sobra o te gusta ser previsor/@  puedes hacerla con antelación para tener unos mazapanes recién hechos en el momento que te apetezca.

¡Ponte ya manos a la obra, no esperes a que se te echen encima LAS FIESTAS!

Tarta fría de melocotón y mascarpone

Esta tarta fría sin horno es una de tantas, pero está ¡riquísima!.

La elaboración de este tipo de tartas frías y tan socorridas, ¡que todo hay que decirlo!, no es complicada, suelen llevar ingredientes que siempre hay en casa, y siguiendo los pasos y respetando los tiempos de las recetas ¡el éxito lo tienes asegurado!.

Como estas preparaciones no son amigas de las prisas, porque necesitan de un tiempo de reposo en la nevera o en el congelador para que al enfriarse cojan consistencia, lo mejor es que las hagas de un día para otro, —o sea, que no se trata de un postre que puedas improvisar sobre la macha, es necesario que lo planifiques con antelación. Inconveniente que puede transformarse en una ventaja en el caso, por ejemplo, de un día que tengas invitados, ya que te permitirá despreocuparte del postre y centrarte en el resto del menú—.

Si te animas a hacer esta tarta comprobarás que es un acierto utilizar una conserva tan común y «desprestigiada»; la mezcla del melocotón en almíbar y la galleta chocolateada combina perfectamente, al juntar la conserva triturada con el mascarpone se consigue una mousse suave y deliciosa, y al estar adornada con la cobertura de mermelada y gajos de la mismas fruta queda de un precioso color naranja… ¡no me digas que no parece un trocito de sol!.

Necesitas:

 

  • 200 gr de galletas (la que más te guste)
  • 80 gr de mantequilla
  • 40 gr de crema de cacao (tipo nocilla o nutela)
  • 250 gr de queso mascarpone
  • 200 ml de nata
  • 100 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 lata de melocotón en almíbar
  • 6 + 1 hojas de gelatina
  • 200 gr de mermelada de melocotón
Como se hace:

 

Base:

-Desmenuza las galletas en la picadora o mételas en una bolsa y machácalas con el rodillo. Añade la mantequilla fundida, la crema de cacao y mezcla todo muy bien. Cubre con esta mezcla la base de un molde desmoldable (previamente forrado con papel de horno para facilitar el desmoldado). Introdúcela en la nevera para que se endurezca.

Mousse:

-Pon a remojo en agua muy fría 6 hojas de gelatina.

-Separa las yemas de las claras y en un recipiente que pueda ir al baño María pon la mitad de la nata, el azúcar y las yemas batidas. Revuelve constantemente y a fuego bajo —es importante que no llegue a hervir porque se cortaría— Transcurridos 4 o 5 minutos retira del fuego y deja que enfríe.

-Trocea 6 mitades de melocotón, ponlos en el vaso de la batidora para hacer un puré y reserva.

-Calienta 4 cucharadas (unos 60 ml) de almíbar del melocotón y cuando esté a punto de hervir apaga el fuego (puedes utilizar el microondas). Añádele las hojas de gelatina bien escurridas, muévelas para que se disuelvan, pasa la mezcla a un bol grande y deja que se enfríen.

-Bate el resto de la nata con el queso mascarpone y móntalos ligeramente.

-Monta también las claras a punto de nieve.

-En el bol de la gelatina une todas las preparaciones; incorpora el puré de melocotón, la mezcla del queso y también la de las yemas ya fría. Remueve con cuidado y cuando todo esté bien integrado añade las claras a punto de nieve con movimientos envolventes, para que no se bajen.

-Cubre las paredes del molde con unas tiras de acetato o papel de horno (para no tener disgustos de última hora) y vierte la mezcla sobre la base de galletas. Da unos golpecitos sobre la mesa para que se asiente bien y no queden huecos. Deja toda la noche en el congelador.

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Cobertura:

-Al día siguiente hidrata 1 hoja de gelatina en agua fría. Calienta dos cucharadas (30 ml) de almíbar del melocotón y disuelve la gelatina bien escurrida.

-Calienta la mermelada en el micro o al baño María, añádela a la gelatina y mezcla  muy bien.

-Saca la tarta del congelador y cúbrela con esta mezcla.

– Pásala a la nevera y déjala  como mínimo dos horas.

– Adórnala  como más te guste, yo he utilizado melocotón y chocolate como en la base.

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Sugerencias:

 

No es imprescindible que metas la tarta en el congelador pero de esta manera se desamoldará mucho más fácilmente, pero si lo haces así acuérdate de pasarla a la nevera de dos a tres horas antes de servirla.

Por supuesto que puedes sustituir el melocotón en conserva por uno natural y más saludable, de esta forma se eliminarán los azucares añadidos que contiene el almíbar y estarán presentes únicamente las calorías y azúcares de la propia fruta, o mejor aun, utiliza mangos ¡te va a encantar!. Prueba también con otras frutas; fresas, frambuesas… (te recomiendo esta)

El queso mascarpone ya lo hay en casi todos los supermercados y grandes superficies, pero si en tu tienda habitual no lo encuentras lo puedes hacer en casa con nata o sustituirlo por un queso de untar.

¡Espero que te guste tanto como a nosotros!

Un saludo.