Mejillones en escabeche

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      Ya sé qué no hace mucho ya publiqué otra receta de mejillones y que me estoy repitiendo un poco, pero quiero que pruebes estos mejillones en escabeche porque están impresionantes. La receta se la debo -increíblemente- a mi hermana Ana, que ya sabes que tiene dos manos izquierdas en esto de  la cocina. ¡Toda una sorpresa!, ¡están buenísimos!

Antes de pasar a la receta voy a recordarte, por encima, algunas cualidades de los mejillones, sobre todo si son gallegos —¡haciendo patria!— porque cualquier plato que elabores con este bivalvo no hay duda de que será rápido, barato y todo un éxito, características muy a tener en cuenta, además de otras propiedades de las que no nos podemos olvidar; contenido en Omega 3 y calcio, alta calidad de proteínas y sales, fuente de vitaminas  B2, B9 y B12, y un escaso contenido en grasas. Por todo esto creo que se hace obligado su consumo siempre que se pueda.

Los mejillones, en cualquiera de sus preparaciones, desde los sencillos mejillones al vapor y base de cualquier preparación con estos moluscos, a las versiones más elaboradas (aquí otra receta), pasando por la conserva en lata, y su versatilidad al poder servirse tanto de aperitivo como de segundo, lo convierten en un producto que no puede faltar en tu lista de la compra.

Por último y como ya te había comentado en el post anterior, para evitar posibles problemas de intoxicación procura eliminar aquellos con cáscaras rotas o ya abiertos, y asegúrate de que hayan pasado los controles sanitarios reglamentarios —riesgo que no debería existir si buscas los que lleven este logo—

Logotipo DO protexida

Galicia es productora de mejillones de una excelente calidad porque se cultivan de forma totalmente natural y sostenible, gracias a la riqueza en fitoplancton de las aguas de las Rías Gallegas, principal nutriente del mejillón.

Necesitas:
  • 2 kilos de mejillones
  • 1 vaso de aceite de oliva virgen extra
  • 1 vaso de vinagre
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 3 dientes de ajo gorditos
  • 2 hojas de laurel
  • Pimienta en grano
  • Clavos de olor
Como se hace:

-Limpia los mejillones raspando las conchas y tira de las barbas —restos de cuerdas que los unen a las bateas— atrapadas entre las dos valvas. Lávalos debajo del grifo.

-Pon una olla amplia al fuego con medio vaso de agua y espera a que hierva. Incorpora parte de los mejillones, no todos de golpe porque son muchos, coloca la tapa y espera a que se abran, desecha los que se queden cerrados —Hasta aquí la clásica preparación de los mejillones al vapor—. Conforme se vayan abriendo ve retirándolos con una espumadera o unas pinzas y añade a la olla otra tanda de los que todavía están crudos. Cuando estén todos cocidos espera a que se enfríen para extraer la carne, ¡si te impacientas te abrasarás seguro!

-Mientras prepara el escabeche; en un cazo calienta el aceite, añade los ajos laminados y fríelos ligeramente —es importante que no se te  quemen porque aportarían un desagradable sabor amargo—, y las hojas de laurel. Cuando los ajos hayan cogido un leve color dorado incorpora la pimienta, el clavo y apaga.

-Es ahora, ya fuera del fuego, cuando debes añadir el pimentón, removiendo continuamente para que no se queme, e inmediatamente el vinagre y dos cucharaditas del agua de la cocción de los mejillones.

-Coloca los mejillones cocidos y sin las conchas en un recipiente o un bol con tapa, cubre con el escabeche y deja que reposen como mínimo 12 horas para que puedas disfrutarlos.

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Sugerencias:

-He de adelantarte que si eres muy fan fan de esta conserva, al prepararlos así no te creas que vas a conseguir el mismo sabor de los que salen de la lata. Pero para mi mucho más naturales e increíblemente ricos.

-Si los guardas en un envase bien cerrado pueden conservarse durante meses, aunque el mejor momento para consumirlos es a los pocos días de su preparación.

-Cuando compres mejillones si no los vas a consumir inmediatamente los puedes dejar en la nevera envueltos en un paño húmedo durante un día.

-Yo no te recomiendo el uso de mejillones congelados en esta receta porque es una preparación que exalta el sabor de este molusco y con uno congelado perderían ese sabor.

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Mermelada de pimientos rojos

 

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¡Hay que ver cómo es esto de la globalización…! Ya no es necesario esperar a la temporada de un producto para elaborar un plato, hoy puedes conseguir de casi todo en cualquier época del año.

Sin ir más lejos, el otro día encontré el una oferta de pimientos rojos y aproveche para hacer esta mermelada, aunque en España no estamos en temporada de pimientos, ni de hacer conservas -más propia del final del verano-.  pero no me pude resistir. ¿¡Te has fijado  que color tan espectacular!? ¡Pues espera a probarla!

Anímate a hacerla, porque es muy fácil, y está riquísima. Te sorprenderá lo bien que queda con las carnes de cerdo, sobre todo con el solomillo, y con los quesos, a mi particularmente me encanta con el de cabra. Ponla en tus tostas o en algún aperitivo, como por ejemplo unas canastillas de queso – te dejo abajo la receta-.

Un consejito; para un excelente resultado te recomiendo que esperes al verano, que es cuando los pimientos están en su mejor momento. Además creo que es importante tener en cuenta las ventajas del consumo del producto local y de temporada. Así que entono el “mea culpa” por esta compra un tanto impulsiva.

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Necesitas:

 

  • 500 gs de pimientos rojos
  • 200 gs de azúcar
  • 30 ml de vinagre de manzana o zumo de limón
  • 70 ml de agua
  • Una cáscara de limón
  • sal
Como se hace:

 

Lava bien los pimientos, sécalos y quítales la piel con la ayuda de un pelador.

Elimina completamente las semillas. Córtalos en trocitos pequeños y ponlos en una cacerola. Cubre con el azúcar, el vinagre o zumo y el agua. Introduce la cáscara de limón y un pellizco de sal.

Deja que hierva y baja el fuego. Remueve de vez en cuando para que no se pegue y deja que cueza entre 30 y 35 minutos, si te gusta encontrar trocitos en la mermelada. Si la prefieres con una textura más fina, cuecela entre 20 y 25 minutos, luego pásala por la batidora y vuelve a cocer otros 5 minutos. Tanto de una forma como de otra ¡ya está lista para envasar!, acuérdate de retirar la piel del limón antes de triturarla, en un caso y de envasar en el otro.

Para conservarla, lo mejor es que lo hagas en tarros de cristal, previamente higienizados (hiervelos durante 10 minutos) Llenalos con la mermelada muy caliente hasta el borde -cuidado con quemarte- Enrosca la tapa al máximo -ayúdate de un guante- y déjalos que enfríen boca abajo, unas 24 horas, para que haga el vacío.

 

CANASTILLAS DE TRES QUESOS CON MERMELADA DE PIMIENTOS ROJOS   

 

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Compra unas canastillas pequeñas, rellenalas de una mezcla de quesos (a por ser tres distintos) y pon por encima queso rallado enmental, o el que te guste. Cuece en el horno a 180º hasta que los quesos se hayan fundido y la masa esté dorada.

canastillas de tres quesos con mermelada de pimientos rojos

Sácalas del horno y cubre con un poco de la mermelada de pimientos. Sírvelos templados.

 

 

 

Tosta de hojaldre y pisto

 

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¡Fácil, fácil, facilísima!

Me encantan este tipo de entrantes, ideales para salir ” más o menos airoso” de un apuro. Cenas improvisadas…, partidos con los cuñados…, pelis de chicas…

¡Haz como yo, abre la nevera y busca, seguro que tienes algún resto que puedes utilizar; un poco de hojaldre, algo de pisto, uno bote de pimientos del piquillo ya abierto,… y ya lo tenemos!

Esto es lo que yo he utilizado.

Necesitas:

 

  • Hojaldre
  • Pisto
  • Un huevo
  • Pimientos del piquillo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Orégano, albahaca
Como se hace:

 

Descongela el hojaldre, si es que lo vas a utilizar congelado. Cuando veas que ya se puede manejar, pero aun frío, estíralo hasta que tenga un grosor aproximado de 1/2 cmt. Corta rectángulos de 15 x 10 cmts, más o menos. Haz lo mismo si usas un hojaldre fresco.

Tienes que hacer unos bordes altos para evitar que se caiga el relleno, para ello o bien dobla hacia adentro un poco la masa que forma los lados del rectángulo y corta la que se amontone en los ángulos, o haz tiras de 1 cmt. de ancho de los recortes de hojaldre sobrante y bordea con ellas las tostas, pegándolas con un poco de agua. Pincha con un tenedor el interior para que no suban en exceso.

Bate un huevo y pinta los bordes de las tostas. El huevo que te sobre añádelo al pisto y remueve.

Reparte uniformemente las verduras sobre cada rectángulo y adorna con unas tiras de pimientos del piquillo. Espolvorea con orégano o albahaca, lo que más te guste o tengas a mano.

Déjalas en la nevera hasta la hora de utilizarlas.

Calcula que tardarán en hacerse entre 15 y 20 minutos. Hornea hasta que estén doradas .

Cuando las saques del horno rocíalas con un poco aceite de oliva virgen.

Sugerencias:

 

Espero que te ayuden a ti también a salir de algún apuro. Siempre puedes improvisar con otros ingredientes que te gusten más, Ya sabes  “imaginación al…”