Ensalada de higos y granada.

Necesitas:
  • Lechugas variadas y brotes de espinacas
  • 6/8 higos maduros
  • ½ granada
  • 100 g queso feta, cabra o el que te guste
  • 50 g nueces

Para la vinagreta:

  • 80 g de aceite de oliva suave
  • 30 g de zumo de limón
  • 20 g de vinagre balsámico
  • sal
  • Pimienta negra molida
  • ralladura de limón
  • 8 o 10 hojas de albahaca

¿Te gustan los higos? ¿ Y los has probado en ensalada?

Hoy te quiero proponer una original y frutal ensalada en la que el higo es el protagonista principal. Se prepara en un pispás y con un sorprendente resultado, te encantará su colorida presentación y su contraste de sabores.

Es increíble el juego que puede dar un plato tan sencillo como una ensalada, tanto si lo utilizas como entrante, como plato único ligero, o para acompañar y compensar la pesadez de un potente plato principal aportándole equilibrio.

Las ensaladas admiten múltiples combinaciones, prueba con esta y personalízala a tu gusto (con tus quesos favoritos, los frutos secos que más te gusten…) ¡Es exquisita, te encantará!

Cómo se hace:
  • En un recipiente pequeño mezcla el aceite, el vinagre balsámico, el zumo de limón, la sal y la pimienta. Bate hasta que todos los ingredientes se mezclen de forma homogénea. Corta muy finas las hojas de albahaca e incorpóralas a la mezcla junto con la ralladura de limón. Deja que la vinagreta repose para que se integren los sabores. Mientras prepara la ensalada.
  • Lava y seca los higos con cuidado de que no se rompan y quítales el rabito. Córtalos en cuartos.
  • Lava y escurre las lechugas y las espinacas.
  • Abre y trocea las nueces. Pon una sartén pequeña al fuego y cuando esté caliente, sin añadir ningún aceite, tuesta las nueces unos segundos.
  • Despepita la granada (golpea con una cuchara la media granada por la parte de la piel y se irán desprendiendo las pepitas ).
  • Trocea el queso.
  • Dispón las lechugas y espinacas en una fuente (para ensaladas de este estilo prefiero utilizar fuentes que no sean profundas, de esta manera los ingredientes no se pierden en el fondo y queda más vistosa). Ve distribuyendo por encima el resto de ingredientes.
  • Por último aliña la ensalada con la vinagreta y adorna con hojitas enteras de albahaca.

¡Cómo ves, más fácil no puede ser!

Ensalada de langostinos con vinagreta de mango

Con la llegada del calor se abre la veda de las ensaladas, que han estado un tanto “agazapadas” durante el invierno.

Con el buen tiempo una gran variedad de ensaladas llenan de color nuestras mesas veraniegas. Las hay para todos los gustos: frescas, ligeras, rápidas y fáciles de hacer (otras no tanto), para todos los días o para ocasiones especiales, pero todas tienen algo en común, son superapetecibles y muy saludables.

Esta ensalada que te propongo hoy de langostinos, mango y granada cumple estas condiciones. Jugando con la combinación de estos pocos ingredientes disfrutarás de una ensalada completa, deliciosamente fresca y dulce. Al llevar arroz puede ser un primer plato, e incluso lleva todos los nutrientes necesarios para ser un plato único.

No te pierdas esta vinagreta de mango porque es de diez, cuando la pruebes se va a convertir en una habitual de tus ensaladas. ¡Palabrita del niño…!

Necesitas:

(para cuatro personas, tres si sois muy comilones).

Para la ensalada
  • 16/18 gambas o langostinos (frescos o congelados)
  • 1 mango (reserva ¼ para la vinagreta)
  • Lechuga (la que más te guste)
  • 1 vaso de arroz basmati o jazmín (200 ml)
  • 1 vaso de agua (200 ml)
  • 60 g de nueces u otro fruto seco
  • ½ granada
  • 8/10 tomates cherry
  • Queso parmesano
  • Cebollino y albahaca
  • Aceite de oliva
Para la vinagreta:
  • ¼ del mango
  • Zumo de medio limón
  • 100 ml de aceite de oliva
  • Sal y pimienta
  • 1 cucharadita de vinagre balsámico (optativo)

Cómo se hace:

Vinagreta:

  • Pela el mango y córtalo en cuadraditos, solo necesitarás ¼ aproximadamente para la vinagreta —utiliza los trozos más feos y el resto resérvalos para la ensalada—.
  • En la batidora tritura el cuarto del mango con el zumo del limón, el aceite, la sal, la pimienta y la cucharadita de vinagre balsámico, si es que se la quieres poner. Pruébala y rectifica si ves que lo necesita. Deja la vinagreta en la nevera mientras preparas la ensalada.

Ensalada:

  • Cuece el arroz basmati como tengas costumbre. (Si tienes dudas, más abajo explico como lo hago yo)
  • Separa las hojas de la lechuga, lávalas y escúrrelas bien.
  • Pela los langostinos, o enjuágalos si utilizas unos congelados ya pelados.
  • En un plato o fuente pequeña pon un chorrito de aceite de oliva, añádele sal y pimienta. Coloca dentro los langostinos para que marinen.
  • Mientras lava los tomatitos y trocéalos.
  • Golpea con el dorso de una cuchara la media granada para desprender los granos.
  • Corta el queso en lascas ayudándote de un pelador de verduras.
  • Ten a mano el mango que habías cortado en cuadraditos y reservado, para cuando lo necesites.
  • Pon al fuego una sartén y añade los langostinos con todo el aceite del marinado. Saltéalos por ambos lados hasta que estén cocinados y retíralos a un plato cuando estén listos.
  • A este aceite de freír los langostinos añádele —cuando haya enfriado un poco— el cebollino y la albahaca picados. Después riega el arroz ya cocido con este aceite y revuélvelo para repartirlo bien.

Ya solo queda montar la ensalada;

  • Haz una base con las hojas de lechuga, pon encima el arroz y ve colocando los langostinos, el mango, la granada y los tomatitos.
  • Para rematar adorna la ensalada con las nueces troceadas, las lascas de parmesano y, por supuesto, con un poco de la fantástica vinagreta.
  • El resto de la vinagreta ponla en una salsera para que cada uno se sirva lo que quiera.

Para cocer el arroz:

  • Enjuaga en arroz antes de cocerlo para eliminar el exceso de almidón (cámbiale como mínimo tres veces el agua, hasta que esta salga clara).
  • En un olla mediana pon tres cucharadas de aceite de oliva y una cascara de limón —puedes utilizar la del limón que has exprimido para la vinagreta (“por lo de aprovechar, ya sabes…”)—
  • Cuando la piel del limón comience a dorarse añade el arroz bien escurrido y rehógalo medio minuto.
  • Incorpora el vaso de agua. ¡No, no es un error!, para cocer el arroz basmati utilizo la misma cantidad de agua que de arroz. Vaso de agua por vaso de arroz, a diferencia del arroz redondo u otros arroces que suele ser el doble.
  • Añade un poquito de sal y espera a que hierva para poner la tapa, tapa que no deberás levantar en ningún momento. Cuece el arroz durante 8 minutos a fuego medio y deja que repose otros cinco con la cocina apagada, pero no levantes la tapa hasta que haya transcurrido también este tiempo de reposo. Después pásalo a una fuente amplia para que enfrié.

Sugerencias:

  • Esta es la receta ideal para darle uso a ese mango que ya se ha quedado muy maduro .
  • Si no dispones de langostinos o gambas, los puedes sustituir por un pescado ( rape, salmón, merluza…), incluso por palitos de cangrejo.

Espagueti de calabacín con salsa pesto

Necesitas:

  • 1 calabacín y ½ no muy gordos
  • 1 paquete de pasta fresca de 250 g
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • sal y pimienta
  • tomates cherry

Para las salsa pesto:

  • 20 g de hojas frescas de albahaca
  • 80 ml de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo
  • 30 g de frutos secos
  • 20 g de queso parmesano rallado
  • 2 ó 3 cucharadas de agua
  • sal

Un estudio realizado por Google revela que en España las búsquedas de comida saludable crecen dos veces más rápido que las búsquedas de comida en general.

Por lo que se ve cada vez hay más interés por comer sano, por dejar a un lado los ultraprocesados y consumir comida real, la que se elabora con productos frescos y naturales.

Esta tendencia healthy (sana), que ya se ha convertido en un estilo de vida, ha encontrado en internet un gran aliado. Páginas web, blogs, canales de noticias, redes sociales, etc. facilitan que nos acerquemos a contenidos relacionados con las características y beneficios de una alimentación sana, equilibrada y variada, y que se compartan consejos y recetas para poder poner en practica estos conocimientos. Estos contenidos, que muchas veces corren por la web como la pólvora, y esta curiosidad por temas relacionados con la healthy food (comida saludable) han aumentado el interés por productos nuevos, de otras partes del mundo, en busca de soluciones más saludable —como la de recurrir a especias para reducir la necesidad de salsas preparadas, sal o azúcares—. Y también a otras formas de cocinar, aplicando técnicas diferentes a productos de siempre. Y este es el caso de esta receta de hoy.

Hacer tiras con un calabacín u otra hortaliza simulando pasta, imitando al espagueti o al tallarín, se ha puesto muy de moda. La blogosfera esta llena de recetas que invitan a cocinar los vegetales de esta forma tan divertida y saludable.

Para hacer las tiras del calabacín debes hacerte con algún cortador especifico (espiralizadores, cortadores dentados…), o con un poco de paciencia, si vas a utilizar el cuchillo.

No hace falta que peles el calabacín, déjale la piel porque le queda muy bien. En cambio puede ser que la parte central no te sirva porque se rompe con facilidad y no es difícil darle forma de espagueti. Mejor deja esta parte para otra preparación, como una crema, por ejemplo.

Para evitar que el espagueti de calabacín pierda su textura firme con el calor de la cocción —porque nos interesa que se parezca lo más posible al de pasta real—, enfríalo mucho antes de saltearlo, sumergiéndolo en agua con hielo, y sírvelo al dente.

Esta pasta vegetal se puede cocer o saltear, incluso se puede comer cruda. Hay una cosa que debes tener en cuenta cuando cocines este plato; como el calabacín suelta mucha agua y se cuece muy pronto, los tiempos de cocinado deben ser cortos.

Cuando quiero ponerlo como plato único, mezclo espagueti de pasta fresca con el espagueti de calabacín. Y si tienes niños o adolescentes, es un buen truco para que aprueben el plato al llevar un ingrediente que les encanta, al menos mientras sea una novedad.

Cómo se hace:

Para el pesto:
– La receta original del pesto lleva piñones, pero si no te gustan o te son difíciles de conseguir, sustitúyelos por cualquier otro fruto seco o por una mezcla de varios (los que más te gusten o tengas en casa ).
– Calienta una sartén (sin aceite) y tuesta ligeramente los 30 g de piñones o el fruto seco que hayas elegido. Reserva hasta que enfríen.
– Pon el diente de ajo con la piel en el micro diez segundos a máxima potencia. Si te gusta el sabor potente del ajo salta este paso y utilízalo crudo.
– Pon en la batidora los 20 g de albahaca lavada, el diente de ajo pelado (del micro o no), los 30 g de frutos secos tostados, las tres cucharadas de agua, una pizca de sal y 80 ml aceite de oliva. Tritura todo hasta obtener una pasta homogénea. Después añade 20 g de queso rallado, mézclalo con una cuchara y reserva.

Para el espagueti:
– Lava el calabacín, sécalo y córtalo en forma de espagueti o tallarín. Si tienes un espiralizador, que es un sencillo accesorio que funciona igual que un afilalápiz, deberás girar el calabacín como si fuera un lápiz para conseguir unas tiras largas y delgadas similares a la pasta. Pero si no tienes este «cacharrillo», con un pelador o una mandolina corta el calabacín en láminas y después corta tiras longitudinalmente, imitando los tallarines. Los menos hábiles podéis acercaros al super, a la sección de hortalizas, y comprar los que ya venden listos para utilizar.
– Prepara un bol con agua y hielo para sumergir la pasta vegetal a medida que la vayas cortando (Esto se hace para que conserve la textura).
– Pon agua en una olla para cocer la pasta fresca. Sabes que al ser fresca el tiempo de cocción en mucho más corto que la seca. Cuando esté cocida escúrrela y pásala a una ensaladera.
– Mientras lamina el diente de ajo y dóralo en dos cucharadas de aceite. A continuación añade el calabacín escurrido y saltéalo durante un minuto, revuélvelo con cuidado para que no se rompa.
– Incorpora a la sartén los tomates cherrys, deja unos enteros y otros córtalos a la mitad.
– Añade también dos o tres cucharadas de pesto y mezcla.
– Cuando esté a tu gusto pasa a la ensaladera o fuente en donde has dejado la pasta fresca recién cocida.
– Sirve inmediatamente y acompaña con lascas de queso parmesano o similar y frutos secos. Y pon el resto del pesto en una salsera para quien quiera añadir más.

Esta receta es muy fácil y rápida, e insistiendo en la importancia de llevar una alimentación saludable, la falta de tiempo y el no saber cocinar no es disculpa para dejarnos llevar por lo cómodo y caer en la tentación de comer los «primero que pillamos»

Sugerencias:

En importante que coordines bien los tiempos de cocción que necesitan ambas pastas para que una no tenga que esperar por la otra.

Pasa a una fuente o ensaladera la pasta vegetal después de que le hayas añadido el pesto para evitar que el calor residual de la sartén haga que el calabacín empiece a soltar agua.

Crema de guisantes con espinacas e hierbabuena

Necesitas:

  • 350 g de guisantes congelados
  • 100 g de espinacas frescas
  • 250 g de patatas
  • 100 g de puerros
  • 30 g de chalotas o cebolla
  • 600 ml de caldo de verduras (o agua)
  • Hierbabuena, sal y pimienta
  • 20 ml de aceite para rehogar las hortalizas
  • Para adornar: yogur griego, semillas de sésamo tostadas, aceite de hierbabuena
  • Para el aceite de hierbabuena: 100 ml de aceite de oliva y hojas de hierbabuena

Todos sabemos lo importante que es incorporar productos de origen vegetal a nuestra dieta, lo fundamentales que son para tener una alimentación saludable. Existen estudios que sitúan la mala alimentación en lo más alto de la lista de factores de riesgo de muerte, al mismo nivel que el colesterol alto, el alcohol y el tabaquismo.

En nuestro país el consumo de vegetales está muy por debajo de los 400 gramos que recomienda la OMS por persona y día, entre frutas, verduras y hortalizas. Y otro tanto pasa con los cereales y legumbres, que preocupa la disminución de su consumo en los últimos 50 años.

Los expertos insisten en la necesidad de modificar nuestros hábitos, en la medida de lo posible, con el objeto de disminuir las enfermedades derivadas de una mala alimentación. Para ello es necesario reducir el consumo de sal, carnes rojas y productos con azúcar, e incluir más frutas, verduras, granos enteros y leguminosas en nuestras dietas.

Las legumbres, por su elevado contenido proteico, son una excelente alternativa a la proteína de origen animal y aunque lo recomendado es que se consuman 2 o 3 veces por semana, en dietas vegetarianas se podría aumentar hasta a 5 veces por semana.

Para que no nos aburran la clave está en cocinarlas de diferentes maneras, y las cremas son una buena forma de hacerlo. Esta de hoy, en que la legumbre es la protagonista, es un buen ejemplo de ello.

Puedes utilizar guisantes frescos, aprovechando que la temporada empieza ahora o comprarlos congelados, se encuentran con facilidad durante todo el año en cualquier super y salen más a cuenta. El resultado te va a encantar igualmente.

El aceite de hierbabuena le aporta aroma y frescor a esta delicada y sabrosa crema de intenso color verde. No te saltes este paso porque es ahí donde está la diferencia. Aquí te dejo también más recetas de aceites aromatizados.

¡Está tan rica que la vas a repetir!

Cómo se hace:

Para el aceite de hierbabuena. Pon en el vaso de la batidora un puñado de hojas de hierbabuena con los 100 ml de aceite de oliva y tritura. Reserva. (Si te sobra puedes guardarlo en la nevera y te durará más de una semana)
Para la crema. Rehoga en una olla con un poco de aceite de oliva las chalotas y los puerros troceados. Añádeles sal y pimienta. No lo hagas con prisas, ni con el fuego fuerte para evitar que se quemen, sobre todo el puerro, que enseguida se pasa. Cuando se vuelvan transparentes añade las patatas peladas y bastante troceadas.
– Después, incorpora las espinacas lavadas y rehógalas un par de minutos.
– A continuación, incorpora los guisantes —no es necesario que los descongeles, con que los enjuagues es suficiente—
– Añade el caldo o en su defecto el agua, cuando empiece a hervir baja el fuego y cocina durante 20 minutos.
– Antes de apagar añade unas diez hojas de hierbabuena a la olla y comprueba que la patata esté completamente cocida. Si todavía está algo dura, continua cocinando cinco minutos más.
– Antes de triturar la crema también deberás comprobar el punto de sal y la cantidad de caldo que ha quedado tras la cocción; es mejor que retires un poco y lo vayas añadiendo a medida que vas triturando, hasta conseguir la textura que te guste.
– Si la batidora es potente ya te quedará una crema lista para llevar a la mesa, si no, pásala por un colador o un chino.
– Sirve la crema con una cucharada de yogur, unas semillas de sésamo tostadas —puedes tostarlas en una sartén sin añadir nada de aceite— y unas gotas del aceite de hierbabuena.

Sugerencias:

– No dudes en usar guisantes congelados, suelen ser muy frescos; desde que se recolecta un producto hasta que se congela pasan muy pocas horas. Y otro tanto ocurre con la conserva, en lata o en bote de cristal (aunque en este caso pierden un poco el color)

Si lo piensas bien, parece que no es necesario comprar un guisante fresco maravilloso —¡y con el precio que tienen!— para espachurrarlo en una crema, yo por eso suelo utilizar uno congelado y reservo los guais para otras recetas.

– Uno de los éxitos de una crema consiste en no cocinar en exceso los productos (hortalizas, verduras…) porque pierden sabor, consistencia y propiedades. Por eso es conveniente atender a los tiempos que necesita cada ingrediente, y si por ejemplo como hoy, utilizamos patata, que tarda más en cocinarse, o bien la ponemos antes en la olla, o la troceamos más pequeña si lo vamos a poner todo junto.

– Si te sobra caldo de la cocción, no lo tires, guárdalo para una sopa o para otra preparación. Lo mejor es añadir desde el principio el agua justa, pero como esto es difícil, puedes tomar como referencia el cubrir dos dedos por encima los ingredientes cuando estén en la olla.

– Aunque no lo indico en todas las recetas, me gusta volver a hervir las cremas después de triturarlas, evita muchos problemas.

Recetas de postres de carnaval que son tradición en Galicia.

Si hacemos un recorrido por las distintas zonas de esta comunidad, encontraremos diferencias en la forma de celebrar estas fiestas, pero en todas ellas hay algo común, un fuerte vínculo con la gastronomía.

Durante el carnaval o «entroido», la cocina tradicional gira en torno a los productos de la matanza del cerdo y a una extraordinaria variedad de postres típicos. Destacaría, lo prolífico de estas fiestas en lo que a recetas dulces se refiere, una perdición para los más golosos: torrijas, flores, buñuelos, chulas, hojas de limón, bicas, etc. Sin olvidarnos de las famosas orejas y filloas.

El éxito de esta repostería probablemente se deba a la sencillez de las recetas y la simplicidad de los ingredientes. Con leche, huevos, harina y azúcar, y jugando con las proporciones, se elaboran estos sencillos dulces caseros que han ido pasando de generación en generación, y que a día de hoy creo que aún siguen gozando de una gran aceptación (solo hay que ver cómo están los escaparates de las pastelerías y confiterías en estas fechas).

Aquí te dejo una recopilación de las recetas que he ido publicando en el blog de los postres de carnaval más tradicionales. ¡Postres para el carnaval o para cualquier otro momento del año!

Filloas de leche


Orejas de carnaval (orellas de antroido)


Chulas gallegas de calabaza o calacú


Torrijas con merengue y natillas


Leche frita


Bica gallega


LECHE FRITA GALLEGA. Receta de Picadillo.

Necesitas:

  • 1 cuartillo de leche -1/2 litro
  • 1 cuarterón de azúcar -115 g.
  • 3 cucharadas de harina -60 g.
  • 4 yemas de huevo
  • Ralladura o piel de limón
  • 2 huevos –para rebozar
  • 1 vaso de pan rallado
  • Azúcar y canela (optativo)

Ya tenemos aquí otro Carnaval (Entroido en Galicia) —aunque este año será «…diferente y triste…», según dijo la concejala de Fiestas—.

Haciendo caso a las autoridades, que hacen un llamamiento a la prudencia y responsabilidad para seguir todas las medidas de seguridad, está claro que este año no será posible disfrutar de estas fiestas como en ediciones anteriores. La mayoría de los ayuntamientos invitan a disfrutar del Carnaval desde casa, adaptando sus programas al contexto actual de la COVID-19.

En esta Comunidad, donde la tradición une la celebración y las ganas de pasarlo bien con la gastronomía, ¡yo ya me he puesto a ello!

Hoy vengo con un postre de los de toda la vida, la leche frita, un delicado dulce que forma parte de un prolífico repertorio de recetas típicas de estas fiestas: torrijas, flores, buñuelos, chulas, hojas de limón, bicas…, sin olvidarnos de las famosas orejas y filloas.

Estas pequeñas porciones doradas de textura cremosa están tan deliciosas que, si no la has probado ¡ya estás tardando! Y si las has probado, pero porque alguien las ha hecho por ti (véase madre, abuelas, tías…), ¡también va siendo hora de que te pongas a ello! Los ingredientes son tan comunes que seguro que ya los tienes en la cocina.

Hay tantas recetas de leche frita: con harina o con maicena, con o sin huevo, con canela, con piel de limón o ambas, rebozada en harina o en pan rallado —¡y ahora haz combinaciones!—. Pues como te decía, ante tanta oferta he escogido esta de Picadillo, del recetario «la cocina práctica». Lo único que he cambiado es la forma del recipiente en donde enfriar la crema, aunque me salga de lo tradicional (por comodidad y estética he utilizado un molde para magdalenas en vez de una fuente, es una forma de conseguir porciones exactamente iguales).

En tu casa en estos Carnavales no puede faltar ninguno de los postres tradicionales, los de toda la vida. ¡Invitan a disfrutar!

Cómo se hace:


Picadillo aconseja mezclar todos los ingredientes, llevarlos al fuego y, sin dejar de revolver, esperar a que la mezcla espese. Después, dejar que enfríe antes de cortar, rebozar y freír.
Pero como me parece demasiado resumir, estos son los pasos detallados:
 
Calienta la leche con la ralladura de limón y la piel. No es necesario
que hierva. Reserva.
En una olla pequeña o un cazo que puedas llevar al fuego pon las yemas y el azúcar. Bátelas hasta que cambie de color la mezcla.
Añade la harina e incorpora un poco de la leche reservada. Poca —solo un chorrito—, la justa para integrar la harina a la mezcla. Revuelve, tiene que quedar con una consistencia muy espesa, —esta es la mejor manera de evitar que se formen grumos—. Ahora ya puedes añadir el resto de la leche. Cuélala antes, si no te gusta encontrar ralladura de limón en la masa.
Pon el cazo en el fuego y no dejes de revolver porque se pega con facilidad, ocurre igual que con la masa de las croquetas. Cocina a temperatura media hasta que espese.
Ahora es necesario que dejes reposar la masa para que enfríe; puedes pasarla a una fuente, estirarla uniformemente con una lengua y una vez fría cortarla y rebozarla; o puedes ponerla en moldes individuales, que solo habrá que volcar para rebozar. En ambos casos enharina ligeramente el recipiente para evitar que se pegue y cubre con papel film «a piel» (deberá tocar la masa) antes de guardar en la nevera.
Cuando haya enfriado y endurecido, vuelca la masa sobre un papel de horno con un golpe seco. (Si ves que se resiste pasa una puntilla todo alrededor)
Reboza la masa de leche frita primero en pan rallado, pasa después por los huevos batidos y otra vez por pan rallado, y fríe en abundante aceite. La temperatura no debe estar muy alta, lo justo para que se doren.
Tampoco añadas demasiada cantidad a la sartén, fríe dos o tres a la vez, primero por un lado y después dales la vuelta para que lo hagan por el otro.
Ve colocando la leche frita en papel absorbente y antes de que enfríe pásala por azúcar con canela.
 

Sugerencias:

Como Picadillo utiliza pan rallado para rebozar la leche frita, en el molinillo de café he molido, muy finito, un poco de pan atrasado que tenía en casa, ¡ha quedado perfecto!

Puedes utilizar harina en vez del pan rallado, queda muy bien, quizá incluso hace un dulce un poco más fino, pero yo no lo he hecho por ser fiel a la receta original.

Una buena idea es preparar la masa el día anterior, para que se enfríe y tome cuerpo durante la noche. Al otro día solo tendrás que rebozarla para freírla, esto simplifica bastante la labor. 

 

Pisto con patatas y huevos

Necesitas:

  • 1 cebolla -200 g
  • 3 dientes de ajo
  • ½ pimiento verde -150 g
  • ½ pimiento rojo -150 g
  • 1 calabacín -200 g
  • 3 ó 4 tomates maduros-350g
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta
  • orégano y albahaca
  • azúcar (optativo)

El pisto es un plato muy popular en la gastronomía española. Así como es de popular, así es de fácil; no tiene más secreto que el rehogar unas hortalizas cortadas en trozos pequeños hasta que queden bien pochadas. Aunque el más conocido es el pisto manchego, puedes encontrar variantes de esta receta a lo largo de toda nuestra geografía, probablemente por la variedad de cultivos en las huertas de cada comarca.

La cebolla, el pimiento y el tomate (y a veces también el ajo) deben estar presentes en todo pisto que se precie. Partiendo de estos ingredientes principales, se le van añadiendo otros o cambiando proporciones, según las zonas, gustos y costumbres. Así por ejemplo; el pisto manchego lleva calabacín y a veces comino; en cambio al andaluz se le pone berenjena; al riojano se le añaden huevos batidos, que se revuelven hasta conseguir una mezcla cremosa; el escritor gastronómico gallego Picadillo, en «la Cocina Práctica», también le añade patatas y jamón a su pisto. Y así una larga lista…

Creo que independientemente de la procedencia de la receta, en cada casa se hará aquel que lleve los ingredientes que más gusten o que en ese momento se tengan a mano (ocasión estupenda para dar salida a esos que se van quedando en el fondo de la nevera).

El pisto tiene múltiples aplicaciones; si lo haces con patas fritas y huevos, como yo hoy, puede ser un “aplaudidísimo” plato principal; como guarnición de una carne o un pescado funciona muy bien; en casa nos encanta con pasta o con legumbres. Si lo tienes hecho con antelación, te puede ser muy cómodo para rellenar una lasaña o unas empanadillas, o resolverte un aperitivo de última hora si lo pones sobre una tosta de hojaldre o de pan .

Cómo se hace:

La receta es muy fácil y se le puede sacar mucho partido, como ya has visto. Únicamente debes tener en cuenta los tiempos de cocción de cada producto. Si añades primero a la sartén los que más tardan en hacerse, mantendrás una cocción uniforme. El punto te lo dará el tiempo y dependerá de tus gustos, si te gusta más o menos hecho. Pero, por lo demás…

Puedes cortar de antemano la hortalizas y tenerlas preparadas antes de que empieces a cocinar, o ir cortándolas a medida que las vas necesitando, aprovechando los tiempos que te dejan las distintas cocciones. Yo me quedo con el primero.

  • Pela y corta las patatas en cuadraditos. Déjalas en agua hasta que las necesites.
  • Corta la cebolla, los pimientos y el calabacín —con la piel—, en cuadraditos pequeños.
  • Pela los tomates y rállalos.
  • Pica el ajo muy finito.
  • En una olla o sartén alta calienta tres o cuatro cucharadas de aceite —probablemente a medio cocinado necesites añadir un poco más—.
  • Cuando esté caliente rehoga la cebolla y el ajo. Antes de que cojan color añade los pimientos, y saltéalos un par de minutos. Después baja el fuego y añádeles sal y pimienta.
  • Revuelve de vez en cuando para evitar que se pegue, pero no lo hagas en exceso porque corres el riesgo de que se deshagan los pimientos y se les separe la piel , lo que le dará al pisto una textura poco agradable .
  • A los diez minutos incorpora el calabacín. Si ves que lo necesita, añade un poco más de aceite. Cocina durante 5 minutos más.
  • Por último incorpora el tomate y las hierbas. Sube el fuego y mantenlo así hasta que empiece a burbujear, después cocina a fuego suave hasta que el tomate esté bien frito, unos 10/15 minutos. Esta vez añade agua en el caso de que consideres que necesita algo más de líquido.
  • Cuando las hortalizas estén blanditas prueba el punto de sal y rectifica si es necesario. En este punto también puedes añadir una cucharadita de azúcar, si lo encuentras algo ácido.
  • Escurre las patatas del agua y fríelas en abundante aceite. Fríe también los huevos.
  • A la hora de servirlo me gusta poner el pisto debajo, a continuación las patatas para que se mantengan secas y crujientes, y encima de las patatas el huevo. ¡Verás que fiesta cuando rompas la yema…!

Sugerencias:

Si crees que le vas a sacar partido, haz bastante cantidad. En la nevera, en un bote bien cerrado, aguanta hasta casi una semana. También puedes congelarlo en pequeñas cantidades

¡Y un consejito! Entre paso y paso de la receta no te quedes delante de la sartén, cuchara en mano, como si fueras un centinela con su arma haciendo guardia en una garita porque te vas a aburrir, o peor aún, a impacientar, y te vas a liar a revolver… y revolver…, y vas a dejar el pisto hecho una papilla (a no ser que te guste así). Eso no quiere decir que abandones el puesto de guardia —o cocina—, aprovecha para hacer algo: quita cacharros del fregadero, vacía el lavavajillas, organiza el cajón del pan… ¡yo qué sé!. ¡Pero revuelve lo justo! —¡A mí me da resultado!.—


LOS PASOS CLAVE:

Pela, corta las patatas en cuadraditos y déjalas en agua hasta que las necesites.
Corta la cebolla, los pimientos y el calabacín con piel, en cuadraditos pequeños.
Pela los tomates y rállalos. Y pica el ajo muy finito.
Pon un poco de aceite en el fondo de una sartén. Cuando esté caliente sofríe ligeramente la cebolla y el ajo.
Añade los pimientos y saltéalos un par de minutos. Ponles sal y pimienta. Cocina a fuego bajo unos 10 minutos.
Incorpora el calabacín a la sartén. Cocina durante 5 minutos. Revuelve de vez en cuando.
Por último sube el fuego y añade el tomate y las hierbas. Cuando hierva baja el fuego y cocina hasta que el tomate esté bien frito. Unos 10/15 minutos
Escurre las patatas y frielas en abundante aceite. Fríe también los huevos.
Sirve primero el pistos, cúbrelo con las patatas y encima de todo el huevo o los huevos fritos

¡¡¡Y a disfrutar!!!!!

Rosada a la portuguesa

Necesitas:
  • Una rosada de 1 k, más o menos
  • 350 g de pimientos en tiras (rojo, verde, amarillo)
  • 400 g de cebolla cortada en plumas delgadas
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • Sal y aceite de oliva
  • ½ vaso de vino de blanco (Oporto sería ideal)
  • 100 g de harina para rebozar el pescado
  • 3 o 4 patatas
  • Perejil

El de hoy es un plato sencillo, con pocos ingredientes, pero muy sabroso. Es una receta típica del norte del país vecino que tradicionalmente se elabora con bacalao, producto del que el pueblo luso es el primer consumidor del mundo. Aunque no seas muy amante de este pescado, te aseguro que cocinado de esta manera no podrás resistirte. Si aun así tienes reservas y no te convence porque «no te gusta el bacalao ni de frente ni de lao», entonces prueba a sustituirlo por otro, por el que más te guste, verás que es una preparación que se adapta a cualquier pescado que elijas; merluza, salmón, rodaballo,…

Cuando voy a la compra puedo cambiar de idea sobre la marcha en función de las ofertas del día, y aunque en casa sí que nos gusta el bacalao, como has podido comprobar por los ingredientes al inicio de este post, lo he sustituido por una rosada, aprovechando que estaba a muy buen precio.

La rosada es un pescado blanco de carne firme y con muy pocas espina. Admite las mismas preparaciones de la merluza, y al cocinarla al horno se vuelve tersa y sabrosa.

Las tres clases de pimientos que he indicado arriba no son imprescindibles, yo los he utilizado porque se dio la casualidad de que los tenía en casa, pero el rojo y el verde son suficientes.

Las patatas las he hecho a parte en el microondas porque en casa las preferimos así, pero lo clásico es guisarlas con el pescado. En este caso tendrás que córtalas en ruedas de medio centímetro y freírlas antes que la rosada. Cuando las tengas, colócalas en el fondo de la fuente para ir poniendo encima el pescado y el resto de ingredientes, siguiendo la receta.

Este es un plato al que le sacarás mucho partido, te hará quedar bien en cualquier reunión familiar, con amigos, compañeros…

Como se hace:
  • Pide al pescadero que te limpie y corte el pescado en toros no demasiados delgados, así evitarás que se rompan con el cocinado. Ya en casa, lávalo ligeramente para eliminar restos de sangre o alguna escama que le haya podido quedar y sécalo bien con papel de cocina. (Como la cabeza no se va a utilizar puedes congelarla, te vendrá bien para el caldo o el fumet de otra receta)
  • Sofríe la cebolla y los pimientos por separado —si utilizas dos sartenes acabarás antes—. Pon un poquito de aceite de oliva en cada una y espera a que se calienten. En una sartén pon la cebolla y en la otra los pimientos. Añade sal a ambas y no te olvides de revolver con frecuencia.
  • Cuando los pimientos estén blanditos retíralos a un plato y reserva.
  • Como la cebolla tiene que estar muy bien pochada, deja que se siga cocinando. Mientras sala la dorada y rebózala ligeramente en harina. Añade un poco más de aceite a la misma sartén en la que habías rehogado los pimientos y fríe el pescado (no tiene que quedar totalmente frito, con que coja color es suficiente, porque se terminará de cocinar en el horno).
  • A estas alturas la cebolla ya estará bien pochada. Añádele una cucharada rasa de pimentón —baja el fuego para que no se queme—, revuelve para que se integre uniformemente. Después agrega el medio vaso de vino de Oporto y sube el fuego para facilitar que se evapore el alcohol. Cocina la cebolla unos tres minutos más antes de apagar el fuego.
  • En una fuente apta para el horno coloca el pescado, procura no amontonarlo. Cubre cada porción de rosada con la cebolla y reparte por encima los pimientos. Puedes espolvorear un poquito de harina de maíz o pan rallado para que los pimientos queden ligeramente crujientes, pero no es imprescindible.
  • Para acabar, enciende el horno a 160º C y cocina la rosada entre 15 y 20 minutos.
  • Mientras prepara las patatas. Pélalas, córtalas en gajos y ponlas en un recipiente que pueda ir al microondas. Añádeles sal, dos cucharadas de agua, una hoja de laurel y cuécelas en el micro durante 6 minutos a potencia máxima (programa primero 3 minutos, revuélvelas con cuidado para no romperlas, y después los otros 3)
  • Espolvorea un poco de perejil picado antes de llevar la rosada a la mesa. ¡Buen provecho!
Sugerencias:

La receta apenas tiene complicación, únicamente hay que estar muy pendiente de los tiempos para evitar que se quemen los pimientos, la cebolla, el pimentón, … o se pase el pescado. Un pequeño despiste arruinaría todo el plato.

Evitarás que se queme el aceite si sacudes cada toro de pescado, para eliminar el exceso de harina, antes de añadirlo a la sartén .


Los pasos clave:

Limpia y corta el pescado en toros no demasiados delgados. Lávalo y sécalo bien con papel de cocina. Sofríe la cebolla y los pimientos por separado. Añádeles sal y revuelve con frecuencia.
Cuando los pimientos estén blanditos retíralos a un plato y reserva.
Sala la dorada y rebózala ligeramente en harina. Añade un poco más de aceite a la misma sartén donde habías rehogado los pimientos y fríe el pescado.
Cuando la cebolla esté bien pochada, añádele una cucharada rasa de pimentón —baja el fuego para que no se queme— . Después agrega el medio vaso de Oporto y sube el fuego para que se evapore el alcohol. Cocina durante unos tres minutos más.
En una fuente para el horno coloca el pescado. Cubre con la cebolla y después reparte por encima los pimientos. Puedes espolvorear un poco de harina de maíz o pan rallado para quede más crujiente, pero no es imprescindible.
En el horno a 160º C cocina la dorada entre 15 y 20 minutos.
Mientras pela las patatas, córtalas y ponlas en un recipiente que pueda ir al microondas. Añádeles sal, dos cucharadas de agua y una hoja de laurel. Cuécelas en el micro durante 6 minutos (programa primero 3 minutos y después otros 3, revolviendo en medio)
Espolvorea un poco de perejil picado antes de llevar a la mesa.

Rollo de lomo relleno de espinacas y champiñones al horno

NECESITAS:

  • 1 ½ k. de cinta de lomo
  • 3 huevos
  • 100 g de cebolla
  • 50 g de pimiento rojo o verde
  • 350 g de champiñones
  • 100 g de espinacas
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
  • ½ vaso de vino blanco
  • Para el adobo: sal, pimienta, ajo y perejil

Guarnición de patatas (optativo)

  • 4 Patatas
  • ½ cebolla
  • Sal y pimienta

En estos días tan difíciles, en los que lo primordial es pensar en nuestra salud y en la de quienes nos rodean ¡quedémonos en casa!. Pero da miedo pensar en el futuro, en como lo afrontaremos cuando podamos salir de casa y en las consecuencias del confinamiento ¡Es Inevitable no inquietarse!

Los expertos opinan que en estos días es bueno ocupar la cabeza en otras cosas, en cosas que nos interesen o tengamos pendientes. A mí, cocinar me ayuda muchísimo a desconectar, tú también podrías aprovechar estos días para sacar al chef que llevas dentro y atreverte con esas recetas que has ido recopilando, por si algún día …  Y si no has recopilado ninguna, aquí tienes las mías. Podrías empezar por este lomo de cerdo, es mucho más fácil de lo que parece, es bastante económico, y está riquísimo. 

COMO SE HACE:

– Pica mucho la cebolla y el pimiento. Saltéalos en un poco de aceite durante unos minutos, añádeles sal y baja el fuego. Cuando la cebolla esté blandita añade los champiñones, también troceados. Deja que se cocine todo unos cinco minutos.

– En un mortero machaca un diente de ajo, unas ramitas de perejil, pimienta a gusto y una cucharadita de sal gorda.

– Corta el lomo en forma de libro — cuando lo compres puedes pedir en la carnicería que te lo hagan ellos y así te ahorras el trabajo, pero de todas formas es muy fácil—. Mira la pieza y divide mentalmente el lomo en tres capas horizontales, apoya el cuchillo en la primera linea imaginaria y corta a lo ancho la primera capa, sin llegar al final. Abre y gira toda la pieza —el giro es para facilitar el manejo del cuchillo— Donde has acabado el primer corte empieza a hacer el segundo, profundiza un poco con el cuchillo y corta por la segunda linea imaginaria para conseguir la otra capa, deja de cortar antes de llegar al final.

– Estira totalmente el lomo y adóbalo con el majado.

– Bate los huevos con una pizca de sal para hacer dos tortillas planas. Colócalas solapadas encima del lomo abierto. 

– Las espinacas lavadas y crudas distribúyelas sobre las tortillas.

– Por último, esparce el sofrito con champiñones sobre las espinacas.

– Enrolla la pieza de carne con cuidado, apretándolo bien. Átala para que no salga el relleno durante el cocinado.

– Dora el rollo de lomo en una sartén con muy poco aceite de oliva y colócalo en una fuente que pueda ir al horno.

– Si quieres acompañar el plato con unas patatas; pélalas, córtalas en trozos no muy pequeños y ponlas a en la fuente a los lados del lomo. Trocea la media cebolla, añádela sobre las patatas y salpimienta.

– Cuece en el horno a 180º C  de 1 hora a  1 hora y cuarto.

– A media cocción, a los 20 o 25 minutos, baña la carne con el medio vaso de vino blanco.

– Remueve de vez en cuando las patatas, para que se cocinen por igual. También tendrás que girar de vez en cuando el rollo de lomo.

– Cuando haya transcurrido el tiempo de cocción comprueba que las patatas estén blandas y la carne también. Si es así apaga y deja que repose el asado dentro del horno unos 10 minutos. 

SUGERENCIAS:

– Es bueno que transcurrida la hora o un poco menos de cocinado compruebes el punto del asado, porque aunque la carne de cerdo no debe quedar cruda, si se cocina en exceso se reseca demasiado. Puedes pinchar el rollo y si sale un liquido rosado es que aun necesita un poco más de tiempo en el horno.

– A la hora de atar el rollo te puedes ayudar de unos palillos para que te sea más fácil.

– Si no te apetecen las patatas en el horno las puedes hacer salteadas, que están buenísimas. También puedes hacer un arroz blanco o asar unas verduras, aprovechando que el horno ya lo tienes encendido.

Mucho ánimo y un abrazo.

 

Los pasos clave:


Pica muy finos la cebolla, el pimiento y los 
champiñones. Calienta un poco de aceite en una 
sartén y sofríe la cebolla y los pimientos 
hasta que se ablanden. Incorpora los champiñones 
y cocina todo durante 5 minutos.


Haz un majado con el ajo, perejil,pimienta, sal 
y adoba el lomo abierto.


Bate los huevos y haz dos tortillas. 
Colócalas sobre el lomo.


Distribuye las espinacas sobre las tortillas.


Por último, esparce el sofrito de champiñones 
sobre las espinacas.


Enrolla la carne y átala para que no se salga el 
relleno. Dora el rollo de lomo en una sartén con 
muy poco aceite de oliva y pásalo a una fuente 
que pueda ir al horno.


Pela, corta las patatas en trozos no muy pequeños 
y ponlas en la fuente con el lomo.Trocea la cebo-
lla y añádela sobre las patatas, salpimienta.
Cuece a 180º de 1 hora a 1 hora y cuarto.
A los 20 minutos de cocción, riega la carne con 
medio vaso de vino. Mueve de vez en cuando las
patatas y da la vuelta también al rollo. 
Cuando apagues deja que repose el asado unos diez 
minutos dentro del horno.


Chulas de calabaza o calacú gallegas

NECESITAS:

  • 300 g de puré de calabaza (unos 500 g. cruda)
  • 2 huevos
  • 175 g de harina
  • 120 ml de leche
  • ½ sobre de levadura química
  • 2 cucharadas colmadas de azúcar
  • Ralladura limón
  • Sal
  • Aceite para freír
  • Azúcar glas y canela para adornar

Chula, que en castellano quiere decir linda, bonita, graciosa, en Galicia se llama así a un postre parecido a una tortita que se fríe en abundante aceite. Su composición es muy similar, a base de huevos, leche y harina, los mismos ingredientes que también están presentes en las filloas, los fritos, buñuelos y bollos de sartén. Todas recetas muy sencillas y típicas de la repostería gallega.

Las chulas son un desayuno o merienda delicioso en cualquier momento del año; pero por carnavales en las casas gallegas se conserva la tradición de ponerlas como postre, junto a las famosas orejas y filloas. También es tradicional por estas fiestas, aunque no en todas las zonas de la geografía gallega, añadir calabaza a la masa, lo que las hace más suaves y jugosas.

Si de un tiempo a esta parte las recomendaciones nutricionales aconsejan el consumo de al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, parece una buena idea intentar incluirlas en nuestros postres, y si con ello contribuyen además a que sean más sabrosos, pues mejor que mejor. — Es muy interesante que una receta de las de antes se ajuste tan bien a los tiempos de ahora—.

Para evitar las frituras, siguiendo las recomendaciones nutricionales, las chulas se pueden cocinar directamente sobre la sartén muy caliente, como las clásicas tortitas americanas. No son tan tradicionales, pero si más sanas.

¡A mis hijos les encantan!

COMO SE HACE:

– La receta es muy fácil, lo único que puede resultar un poco lioso es el cocinado de la calabaza. Se puede hacer de tres formas:

  1. Asada en el horno – corta la calabaza a la mitad, quítale las semillas y métela en el horno con la piel. Cuécela a 180º unos 40 minutos. Si ves que se empieza a dorar cúbrela con papel de aluminio. Comprueba que esté blanda y vacíala con una cuchara. 
  2. Cocida al fuego– trocea la calabaza tras haber eliminado las semillas y la piel. Ponla en una olla, cúbrela de agua fría y cuécela una media hora, hasta que ablande. Escúrrela muy bien en un colador antes de triturarla, para que no añada agua de más a la masa.
  3. Cocida en el micro– Elimina las semillas y corta la calabaza con la piel en trozos no muy pequeños. Ponla dentro de un recipiente apto para microondas y cuécela a potencia máxima primero 4 minutos. Después remuévela un poco y vuelve a cocinar otros 3 o 4 minutos. Espera un rato a que se enfríe y ya la puedes pelar.

¡Para mi la forma más fácil y rápida es la 3!

– Después del cocinado, sea cual sea el que hayas seguido, pon la calabaza en el vaso de la batidora y tritúrala.

– En un bol grande bate con unas varillas los huevos, el azúcar y la pizca de sal.

– Incorpora la calabaza triturada y la ralladura de limón, mezcla bien.

– Después añade la harina con la levadura. Obtendrás una mezcla muy espesa —tendrás que remover con ganas—. Este paso es importante para evitar que la masa haga grumos.

– Cuando la masa adquiera un aspecto uniforme y no se vea nada de harina, empieza a añadir la leche, poco a poco. Al final quedará una masa ligera que tendrás que dejar reposar en la nevera como mínimo una hora.

– Pon una sartén a fuego medio con abundante aceite (de oliva o girasol, el que prefieras) espera a que esté caliente y ve añadiendo cucharadas de la masa. Tan pronto se doren por un lado, con una pala y un tenedor, ve dándoles la vuelta para que lo hagan por el otro.

– Ve colocando las chulas en una fuente cubierta con papel para que absorba el exceso de aceite.

– Por último, espolvoréales por encima azúcar glas y canela..

– Lo ideal es tomarlas recién hechas porque estarán crujientes por fuera y tiernas por dentro, textura que pierden al enfriar, aunque frías siguen igualmente buenísimas.

SUGERENCIAS:

La masa ya hecha puede estar en la nevera bastantes horas, de la mañana para la tarde, o incluso para la noche. En una ocasión la deje hasta el día siguiente, pero no me convenció demasiado el resultado, para mí que pierden.

Es importante que controles la temperatura del aceite; si está bajo saldrán las chulas muy aceitosas, por el contrario, si está muy alto se doraran en exceso por fuera y aun estarán crudas por dentro.

Lo de añadir azúcar o canela al final es optativo, puedes no ponerles nada. Hay a quien le gusta bañarlas con miel, o sirope, al estilo americano.

La protagonista de Halloween no va a ser menos en Galicia que en el mundo anglosajón. El mismo día, el de Todos los Santos se celebra en esta Comunidad el Samaín —fin del verano— una festividad pagana de origen Celta, anterior al cristianismo, en la que se honraba a los antepasados y se usaban disfraces y máscaras para ahuyentar a los malos espíritus. Se vaciaban las calabazas, se esculpían calaveras y se iluminaban para dar miedo…¡No hay gran diferencia con la celebración del «truco o trato»!. Bueno, todo este rollo para decir que las chulas de calabaza no solo son típicas de la época de carnaval, también es muy común prepararlas por Todos los Santos (creo que por una cuestión de «economía doméstica», para no desperdiciar la carne de las calabazas que se vacían).

 

 

LOS PASOS CLAVE:
Cuece la calabaza y tritúrala.

Bate en un bol los huevos con el azúcar y la sal.
Añade a la mezcla la calabaza y la ralladura de 
limón.

Incorpora la harina y levadura en polvo. Mezcla 
hasta que se integre completamente.

Añade la leche poco a poco y deja la mezcla en la 
nevera como mínimo una hora.

Calienta aceite en una sartén a fuego medio y ve 
friendo cucharadas de la masa. Tendrás que dar- 
para que se frían por ambos lados.

Ponlas sobre papel absorbente para eliminar el
exceso de aceite.Espolvorea azúcar glas y canela.

Conejo en salsa fácil

 

 

NECESITAS: (para dos personas)
  • ½ conejo troceado
  • 1 cebolleta pequeña
  • ¼ pimiento verde y rojo
  • 1 tomate pequeño
  • 1 diente de ajo
  • 1 vaso pequeño de vino blanco
  • ½ vaso de agua
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • perejil y laurel
  •  romero y tomillo (optativa)

¡Uf!. Hace bastante tiempo que no publico nada ¡Vergüenza me da!, y es que te lías con una cosa y con otra y no das encontrado el momento de retomar la normalidad. Ahora ya parece que las cosas vuelven a su cauce, pero en todo este tiempo hemos sufrido algunos cambios en casa; hemos hecho una pequeña reforma, Marta ha vuelto después de estar un año fuera de España y la abuela Paquita nos ha dejado, hace ya algo más de un mes. Tan encima del uno de noviembre me acuerdo de ella, de su manera de hacer las cosas, de sus expresiones tan graciosas…, y he pensado que estaría bien compartir esta receta que a ella le salía fenomenal. —Parece que la estoy viendo recorriendo el pasillo de su casa toda pizpireta, derechita a su cocina, ella que odiaba cocinar….—

Este plato es muy fácil y un clásico de la cocina tradicional. —Y «mato así dos pájaros de un tiro», apoyando de paso este tipo de cocina, un poco pasada de moda, sí, pero platos que se deberían conservar y transmitir porque forman parte de nuestro patrimonio gastronómico y porque son la base de la cocina moderna y de vanguardia—

Cuando mi suegra ponía el conejo en salsa, el plato consistía en el conejo guisado y como acompañante la salsa, sin ningún otro tipo de guarnición. Hoy yo lo he acompañado de la típica ensalada de lechuga, tomate y cebolla, que según ella es la «ensalada verdadera», el resto de las ensaladas se negaba a probarlas. Recuerdo que en una ocasión que le había puesto manzana, por variar un poco, me dijo toda seria que la fruta se ponía de postre.

Anécdotas a parte, el conejo así cocinado le salía muy rico, aunque el pollo al horno lo bordaba.

COMO DE HACE:

– Lava y seca el conejo después de troceado. Intenta eliminar las astillas y los huesitos sueltos que pueda tener, para evitar problemas.

– Maja en un mortero el diente de ajo, el perejil y las otras hierbas, si es que has decidido añadirlas, con un poco de sal gorda que te facilitará la labor. Y con este majado adoba el conejo.

– En una cazuela con un poco de aceite dora el conejo por ambos lados, a fuego alto.

– Y mientras pica la cebolla y los pimientos y añádelos a la olla. Baja el fuego y rehoga hasta que la cebolla se ablande.

– Pela el medio tomate, trocéalo e incorpóralo al guiso.

– Haz un hueco con una cuchara para que se vea el fondo de la olla y dora ahí el pimentón. Incorpora inmediatamente, para que no se queme, el vaso de vino, sube el fuego y espera que se evapore el alcohol.

– Añade el agua y la hoja de laurel. Cuando hierva reduce el fuego, coloca la tapa de la olla un poco torcida y deja que se cocine el conejo durante media hora más. Comprueba que este tierno antes de apagar.

– Mi suegra unas veces servía así el guiso y otras veces pasaba la salsa por la batidora. Eso ya es cuestión de gustos.

– Sirve el conejo en salsa caliente antes de llevarlo a la mesa.

LOS PASOS CLAVE:

Lava y seca el conejo
Adoba la carne con un majado de ajo, perejil, 
hierbas y sal.Dora el conejo.

Pica la cebolla y los pimientos y añádelos a la 
olla.Pela y trocea el tomate y añade también.

Incorpora el pimentón y el vaso de vino. 
Espera a que se evapore el alcohol para agregar
el agua y la hoja de laurel.

Cuece durante media hora, hasta que este tierno el 
conejo. Tritura la salsa si quieres.

Calienta el guiso antes de servirlo.

 

 

Aunque hace casi dos meses que Paquita se fue, la tenemos presente en el día a día, a través de un perfume, una canción, alguna foto o como hoy con una de sus recetas.

Mousse de mango

Necesitas:
  • 500 ml de nata para montar 35% MG
  • 350 g de pulpa de mango —dos mangos maduros—
  • 50 g de claras de huevo —3 claras—
  • 100 g de azúcar
  • 3 hojas de gelatina o 5 g de gelatina en polvo
  • Zumo de ½ limón
  • Para adornar: fresas, maracuyá, pastas, chocolates, … —lo que tengas en casa—                                   mousse-de-mango-44

¿Cuantos tipos de mousses conoces? ¿Y recetas? ¿Te gusta más la de chocolate o la de fruta? ¿La prefieres ligera o más cremosa? ¿Con pocos ingredientes o con una variedad generosa?… Y así podría estar preguntándote hasta mañana, pero la cuestión es: ¿Has preparado alguna vez alguna?,¿y que tal el resultado?,¿no te habrá parecido una elaboración complicada? ;porque si es así probablemente has escogido la receta equivocada.

Vamos a pasar de las recetas para expertos, con cremas inglesas, natillas, termómetros, etc. —por está vez— y vamos a centrarnos en una con ingredientes básicos y de elaboraciones sencillas. Con seguir las indicaciones de cada paso conseguirás un postre que cautivará a los más exigentes.

Como se hace:

-Antes de empezar te recuerdo que para montar nata sin problemas deberá estar muy fría, en cambio las claras deberán estar a temperatura ambiente.

-Hidrata la gelatina en agua fría unos cinco o diez minutos.

-Quítale la piel a los mangos, trocéalos, ponlos en el vaso de la batidora, añade el zumo de limón y tritúralos hasta conseguir un puré muy fino. Puedes colarlo si no te gusta encontrar trocitos de fruta en la mousse.

-Calienta en el micro una parte del puré de mango —un poco más de medio vaso— y añade la gelatina bien escurrida, remuévela hasta que se disuelva completamente.

-Monta ligeramente la nata muy fría con unas varillas y guárdala en la nevera hasta que la necesites. (No la montes del todo porque al manipularla cuando la mezcles con el resto de la preparación si está montada muy firme se puede  “cortar”)

-Junta ambos purés, el que tiene la gelatina y el otro, e intégralos completamente.

-Bate las claras con el azúcar hasta conseguir un punto de nieve firme. (Vuelca el recipiente donde las estés batiendo, si no se caen has conseguido el punto perfecto)

-Añade el puré al merengue, mézclalos con movimientos suaves y envolventes para que no se bajen las claras.

-Por ultimo une con cuidado la nata reservada a la mezcla, hazlo progresivamente para que no pierda el aire acumulado.

-Vierte la mousse en vasos individuales y guárdala en la nevera .

-Como adorno utiliza frutas, diferentes galletitas, chocolates, …, lo que te guste, te quedará muy vistosa.

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Sugerencias:

– Si la preparas el día anterior estará perfecta y tu quedarás más libre, sin necesidad de preocuparte por el postre. Si te decides a hacerla el mismo día, prepárala a primera hora, cuenta que necesitarás como mínimo 4 horas en reposo en frío para que adquiera la textura deseada, pero en ambos casos adórnala siempre en el último momento.

– Una mousse es una excelente idea para utilizar frutas de temporada y con la misma receta disfrutar de postres diferentes, o para aprovechar la que nos ha quedado demasiado madura.

– Como en la mayor parte de las elaboraciones de las mousses caseras hay huevo crudo, es importante  que tengas la precaución de consumirla pronto y mantenerla refrigerada en todo momento.

Los pasos clave:

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Pela, trocea y tritura los mangos con 
el zumo de limón y cuela si no quieres
encontrar trocitos de fruta.
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Hidrata la gelatina en agua fría. 
Calienta en el micro una parte del puré
y disuelve la gelatina escurrida.
Junta ambos purés.
Monta ligeramente la nata y guárdala en
la nevera.
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Monta las claras a punto de nieve firme.
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Añade el puré a las clara y une con
movimientos suaves y envolventes.
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Por ultimo une progresivamente la nata
a la  mezcla.
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Vierte la mousse en vasos y adorna a tu
gusto.

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