Tarta de mousse de frambuesas con centro o corazón de nata y fresas

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Esta tarta originariamente iba a ser de fresas pero como no es fácil conseguirlas ya a estas alturas he utilizado frambuesas congeladas.

La mousse es de frambuesas pero el centro de nata si lleva fresas, las pocas que he podido conseguir. ¡Me encantan! Creo que cualquier tarta que las lleve es un éxito seguro.

Como la receta es larga y tengo que escribir bastante ya no me extiendo más en la presentación, «¡que no quiero que te aburras y pases de la receta!»

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Ten en cuenta que consta de tres preparaciones distintas, una base de galletas, una mousse de nata y fresas y otra de frambuesas, y que siempre las podrás utilizar por separado.

Esta tarta normalmente la hago por capas; capa de galletas (que a veces ni pongo, dependiendo de la prisa que tenga), capa de mousse de fresas, capa de mousse de nata con fresas y remato con otra de mousse de fresas. Ojeando algunos blogs, he visto recetas que la presentación la hacían de esta otra manera y me he atrevido a …»copiarla».  —Aunque le veo una desventaja, hay que esperar a que se congele el centro de nata, aun así queda muy vistosa—.

Necesitas:

 

Base de galletas

  • 150 g de galletas -las que quieras, yo usé campurrianas-
  •  80 g de mantequilla

Mousse de nata

  • 75 + 250 g de nata
  • 1 sobre de gelatina neutra o 3 hojas de gelatina
  • 75+75 g de azúcar
  • 300 g de fresas
  • 1 clara de huevo
  • extracto de vainilla
  • una pizca de sal

Mousse de frambuesas

  • 300 g  de frambuesas o fresas
  • 300 g de nata
  • 2 claras de huevo
  • 2 sobres de gelatina neutra o 6 hojas de gelatina
  • 250 g de azúcar
  • una pizca de sal

Para adornar

  • 150 g de mermelada de frambuesas o fresas
  • una cucharada de gelatina en polvo de fresas
Como se hace:

 

Para empezar coloca directamente el aro de un molde desmontable en el centro de la fuente o plato en el que vayas a presentar la tarta.

Suelo recortar una base de papel de horno del mismo tamaño del aro y lo fijo a la fuente con cinta adhesiva, únicamente para protegerla, no soporto los rallazos, pero no es imprescindible (Esto siempre y cuando lo hagas en familia, si no no lo pongas, queda muy feo que se vea el papel al servir la tarta. Mejor búscate otra base que no se deteriore con los cortes)

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Para la base

Funde la mantequilla en el micro y mézclala con las galletas trituradas, tienes que conseguir una pasta uniforme. Cubre con esta masa el fondo del molde y presiona bien, sobre todo en los bordes, para evitar que se salga la mousse. Tienes que hacerlo con cuidado procurando que no se mueva, recuerda que la base va sobre la propia fuente. Guárdala en la nevera para que enfríe y se endurezca.

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Ahora vamos con la mousse de nata y fresas 

Hidrata la gelatina en polvo en tres cucharadas de agua unos cinco minutos (si usas hojas déjalas a remojo en un cuenco con agua muy fría unos 10 minutos y luego escúrrelas bien)

Lava y corta las fresas, reserva unas pocas enteras para decorar.

Monta ligeramente los 250 g de nata muy fría con 75 g de azúcar y la vainilla. Déjala en la nevera.

Pon al baño María la clara con los otros 75 g de azúcar y la pizca de sal, espera a que se disuelva el azúcar, pasa a la batidora y bate hasta que se monte y enfríe.  

Calienta 75 g de nata sin que llegue a hervir, apaga y disuelve la gelatina hidratada. Una vez tibia añade la nata reservada en la nevera, mezcla con movimientos envolventes y a continuación haz lo mismo con el merengue, con cuidado para que no baje.

Prepara un molde de 20 cm que puedas meter en el congelador, y para más garantías fórralo con papel de film para que no tengas problemas cuando la desmoldes. Vierte la mousse en el molde junto con las fresas troceadas. Hazlo por capas, para que la fruta no tiña la crema (capa de nata, capa de fresas, capa de nata, capa de fresas,…) Lleva al congeladordor.

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Por último la mousse de frambuesas

Hidrata los dos sobres de gelatina en 6 cucharadas de agua.

Abre el paquete de frambuesas sin descongelar, colócalas en un cuenco con 100 gramos del azúcar y deja que maceren.

Mientras calienta un poco nata, 100 g nada más, no dejes que hierva, y disuelve la gelatina hidratada.

Monta el resto de la nata con 100 g de azúcar y guárdala en la nevera

Haz otro merengue suizo con dos claras, 125 de azúcar y sal. Pon todo al baño María y cuando el azúcar se disuelva pasa a un bol y móntalas hasta que queden firmes y se enfríen.

Tritura con la batidora las frambuesas, pásalas por un colador, para eliminar la semillas, y añádelas a la nata con la gelatina.

Ve añadiendo porciones de nata al puré. Mueve con cuidado. Cuando esté toda integrada haz lo mismo con el merengue, y como siempre, con movimientos envolventes, evitando en lo posible que se bajen.

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Solo queda montar la tarta.

Rodea con unas tiras de acetato el interior del molde. Saca la mousse de nata del congelador y colócala en el centro de la base de galleta.

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Vierte con cuidado la mezcla de frambuesas alrededor de la nata y por encima. Da unos golpecitos suaves para que se asiente y no queden huecos.

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Deja que la tarta cuaje en la nevera, como mínimo cuatro horas.

Para adornar, introduce en el microondas la mermelada y cuélala para que quede más fina.

Calienta dos cucharadas de agua, cuando hierva apaga el fuego y añade la gelatina de fresa. Revuelve para que se disuelva bien e incorpórala a la mermelada caliente.

Con la ayuda de una cuchara ve cubriendo poco a poco toda la superficie de la tarta y vuelve a dejar en la nevera.

Poco antes de servirla retira el aro y las tiras de acetato muy despacio. Adorna con las fresas que habías reservado.

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Sugerencias:

 

Me ha llevado más tiempo escribir la receta que hacerla ¡me puedes creer!

Si por falta de tiempo no puedes esperar a que se congele la mousse de nata, haz la tarta por capas. Y en este caso junta las tres claras de la receta para hacer el merengue suizo y reparte una parte para la mousse nata y dos para la de frutas. Y con la nata montada haz lo mismo. Agilizarás mucho los pasos y ahorraras un tiempo considerable.

Es mejor que prepares la tarta el día anterior o a primera hora de la mañana si la necesitas para una cena.

El acetato te garantiza un desmoldado perfecto, si no tienes siempre puedes utilizar los separadores de colores de los portafolios.

Ya te comente que si prefieres puedes sustituir las frambuesas por fresas, lo que más de guste.

Y aunque la tarta con frambuesas congeladas está buena con las frescas está mejor, ¡pero no se lo digas a nadie!.

Magdalenas concha o madeleines Commercy

 

 

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Esta es otra receta tradicional de la cocina francesa, original de la región de Commercy. Su peculiaridad es que se hacen en moldes individuales con forma de concha. Para los franceses las conocidas magdalenas en capsulas de papel son más propias de España.

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Si no tienes un molde de conchas puedes emplear cualquier otro. Yo me hice con estos de casualidad ya hace muchísimos años, mucho antes de que existiera Internet, ¡…uf…, muchísimo antes!

Tenía unos moldes que eran «la pera» y no sabía como usarlos, cada vez que los utilizaba el resultado era un auténtico desastre, las magdalenas o se quedaban pegadas al molde, o apenas  subían, y si lo hacían, lo hacían de tal manera que se juntaban todas formando una sola gigantesca. Después del «éxito arrollador» de aquellos intentos han estado exiliados en el estante de arriba del incomodo armario de encima de la nevera todo este tiempo,  nunca dí con una receta adecuada para este este tipo de molde, (ya te comenté que Internet de aquella… ni en sueños…)

Pero hará un par de años, ojeando unos libros de cocina, de esos que forman parte de una colección, creo que venían con un periódico, vi esta receta, la probé y me pareció todo un hallazgo.

La magdalenas salen perfectas y están super ricas. Prepárate porque como pruebes una, no vas a ser capaz de parar.

No cuentes con encontrarte con la clásica magdalena abizcochada y esponjosa de toda la vida. Si tengo que hacer alguna comparación creo que recuerdan más a una pasta.

Necesitas:

 

  • 4 huevos
  • 200 g de azúcar mascabado o moreno
  • 250 g de harina
  • 125 g de mantequilla
  • 2 cucharada de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • mantequilla y harina para untar los moldes

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Como se hace:

 

Pon en un bol los huevos, remueve sin batirlos, añade el azúcar y mezcla bien. Incorpora la harina y la leche con la esencia de vainilla poco a poco y no dejes de remover.

Funde la mantequilla en el micro y vierte lentamente sobre la mezcla. Remueve hasta conseguir una pasta homogénea.

Deja reposar en el frigorífico durante tres horas.

 

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Unta los moldes con mantequilla y enharínalos . Ve colocando la masa en los moldes una vez transcurrido el tiempo de reposo. No los llenes demasiado.

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Cuece en horno precalentado a 190º   durante 15 minutos o hasta que las magdalenas estén doradas.

Retíralas del horno, sácalas de los moldes cuando estén templadas y deja que se enfríen..

 

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Sugerencias:

 

A lo mejor te entra la tentación de añadir Royal u otro similar. No lo hagas, yo lo hice y el resultado no me convenció nada.

Tampoco sustituyas la mantequilla por margarina o aceite. En esta receta el sabor de la mantequilla en fundamental…»son francesas»…

Puedes espolvorearlas con azúcar glas o dejarlas así.

Si te gusta el chocolate añádele dos cucharadas de cacao a la harina y sigue el orden de la receta.

Puedes hacer la masa de un día para otro dejándola toda la noche en la nevera y hornear las magdalenas concha al día siguiente, pero no las hagas si no han reposado como mínimo las tres horas.

 

Bica gallega

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La bica es un bizcocho de origen gallego, concretamente de la provincia de Ourense.

Tiene un sabor muy peculiar. Una textura abizcochada, suave, ligera y esponjosa, «con cierta tendencia a desmigarse». Y una corteza superior crujiente, que le da ese aspecto tan característico.

Originariamente para su elaboración se empleaba manteca de vaca, pero ahora no es fácil conseguirla y además es un producto con el que estamos poco familiarizados…, pero se puede sustituir por mantequilla.

En la mayoría de las recetas de la bica gallega se combinan mantequilla y nata a partes iguales, o se hacen a partir de una masa de pan, que es la más tradicional ( y ¡también la más engorrosa!).  Pero esta receta, que es de mi madre, ¡la hace desde … ni sé…!  y¡está muy rica, te va a encantar!, es un poco diferente. He estado echando un vistazo por «esos mundos de la blogosfrera», y me he animado a publicarla por eso, porque es diferente.

 Con la bicas  comercializadas pasa como con las empanadas, las hay buenas, que son las menos,  y las hay que… ¡que dan vergüenza, directamente!. Por e so te animo a que las hagas tu.

¡Espero que la disfrutes  tanto como nosotros!

Necesitas:

 

  • 300 gs de azúcar
  • 300 gs de mantequilla
  • 300 gs de harina
  • un sobre de levadura en polvo
  • 4 huevos
  • 30 ml de coñac
  • Azúcar para espolvorear

 

Como se hace:

 

Precalienta el horno a 200º.

Forra el molde con papel de horno.

Bate la mantequilla, que debe estar a punto pomada, con el azúcar. Añade los huevos y el coñac. Mezcla todo muy bien. Quedará como una masa espesa.  

Tamiza la harina con la levadura e incorpóralas a la mezcla. Bate todo a velocidad baja o a mano.

Coloca la masa en el molde. Da unos golpecitos para igualar la superficie y espolvorea azúcar generosamente. Yo no la igualo totalmente porque me gusta que tenga una apariencia un tanto rústica.

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Baja el horno a 180º y cuece la bica unos 45 minutos. Comprueba con un palillo y no la retires del horno hasta que salga seco.

Deja que  enfríe unos 10 minutos  antes de desmoldar.

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Sugerencias:

 

Como no hay que batir demasiado, puedes hacerlo a mano o utilizar una batidora.

El coñac le queda muy bien, pero si prefieres puedes sustituirlo por leche.

Destaco lo del azúcar del último paso porque no es la primera vez que me olvido de ponerla.

Está buenísima al día siguiente. ¡prueba en el desayuno!.

Otra idea es colocar la masa en capsulas de papel y hacer magdalenas, el resultado es igual de bueno.

 

Tarta Saint-Honoré

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Una de las tartas francesas más tradicionales y vistosas. Con ella el triunfo lo tienes asegurado.

Según unos, el nombre de esta tarta se debe a San Honorato, obispo de Amiens en el siglo VI y en la actualidad patrón de los panaderos, pasteleros y floristas. Según otros, el nombre le viene de la calle donde tenía su pastelería el creador de esta receta, el pastelero M. Chiboust, la rue Saint-Honoré de París.  Pastelero que por otra parte también da su nombre a la crema que se utiliza para rellenar este pastel, la crema chiboust.

Se que cuando leas la receta te va a parecer algo complicada, pero en realidad no lo es. Es muy larga, eso si,  pero porque quiero asegurarme que te quedan bien explicados todos los pasos.

Consta de cuatro preparaciones distintas. Una base de masa quebrada, también puedes utilizar hojaldre. Sobre esta base se coloca un circulo en la parte externa de masa choux, sobre la que irán colocados una corona de bocaditos rellenos que se pegaran con caramelo. El centro se rellena de una crema chiboust y se adorna con hilillos de caramelo.

Te animo a que te pases un rato en la cocina, porque estoy segura de que los tuyos al ver el resultado se van a quedar «sin palabras».

Necesitas: 

 

Masa quebrada

  • 125  harina floja
  • 1 cucharada de azúcar
  • 50  mantequilla
  • 2 cucharadas de leche
  • ½ cucharadita de sal

Pasta choux

  • 150  harina de fuerza
  • 250 agua
  • 70  mantequilla
  • 4 huevos
  • sal

crema chiboust

  • 500 leche
  • 100 azúcar
  • 5 yemas
  • 50 maicena
  • piel de limón
  • extracto de vainilla
  • 5 hojas de gelatina
  • 5 claras
  • 150 azúcar
  • sal

caramelo

  • 150 de azúcar
  • 50 agua
Como se hace:

 

Base de masa qubrada

Pon todos los ingredientes secos en un bol. Añade la mantequilla fría cortada en dados y mezcla con los dedos frotando hasta obtener una mezcla similar a unas migas. Incorpora la leche y mueve con rapidez para ligar la masa. Haz una bola y deja reposar en un sitio fresco durante media hora.

Extiéndela hasta obtener un circulo de 22/24 cms. y colócala en una placa engrasada.

Pasta choux

Tamiza la harina en un papel.

En un cazo pon el agua, la mantequilla, la sal y revuelve. Cuando hierva, aparta del fuego y echa la harina de golpe, ayudándote del papel. Mezcla con una cuchara de madera. Vuelve a poner a fuego suave y bate vigorosamente durante unos minutos, hasta obtener una bola blanda y que se separe fácilmente de las paredes del cazo. Apaga el fuego y deja enfriar un ratito o cambia de recipiente. Añade los huevos uno a uno, no incorpores el siguiente hasta que se haya absorbido el anterior.

Precalienta el horno a 200 º con aire.

Introduce la pasta en una manga pastelera con boquilla lisa y haz un cordón en la parte exterior del disco de la base de masa quebrada. Alrededor, aprovechando los huecos de la placa, forma bolitas del tamaño de una nuez, separando unas de otras. Baja el horno a 180º y cuece 20 minutos. No abras la puerta hasta que haya transcurrido este tiempo o la masa este dorada.

Crema chiboust

Esta crema es una elaboración compuesta de crema pastelera, merengue italiano y gelatina.

En un bol pequeño pon un poco de agua fría e hidrata las hojas de gelatina.

Reserva medio vaso de leche y calienta el resto con la vainilla y la piel del limón, tan pronto hierva apaga. Bate las yemas con el azúcar. Diluye la maicena en la leche fría reservada e incorpora a las yemas. Vuelve a batir. A esta mezcla agrégale la leche caliente poco a poco, antes retira la piel del limón, remueve bien y vuelve a poner en el fuego. Cuece a temperatura medio/baja hasta que espese y no dejes de revolver para evitar que se pegue. Espera unos minutos y retira. Por ultimo, añade la nuez de mantequilla.

Ahora y mientras está caliente la crema incorpora la gelatina muy escurrida y mezcla bien.

Como el merengue italiano es un poco latoso, puedes sustituirlo por un merengue suizo, yo lo he hecho así la ultima vez para la crema chiboust  y me ha quedado igual de bien.  Para ello pon el azúcar y las claras, por este orden, en un bol al baño maría o directamente en un cazo al fuego a temperatura baja. No dejes de revolver con una cuchara.  Cuando el azúcar se haya disuelto pasa esta mezcla a la batidora, añade la sal y bate hasta obtener un merengue consistente. No dejes de batir hasta que se enfríe ligeramente.

Mezcla el merengue con la crema, poco a poco, con movimientos envolventes, ayúdate de una lengua. Guarda en la nevera hasta que la vayas a utilizar.

Coloca un tercio de la crema en una manga y ve rellenando los petit choux. Para ello busca la parte mas blanda de los pastelitos y clava la boquilla, aprieta para que salga la crema y retira.

Caramelo:

En una sartén antiadherente pon el azúcar y el agua a fuego moderado, hasta que se forme un caramelo que hará de pegamento.

Ahora solo queda montar la tarta.

Coloca en el plato de presentación la base unida a la corona de masa choux. Ve mojando los pastelitos rellenos en el caramelo y pegándolos en la parte superior de la corona hasta completar toda la vuelta.  Este paso lo tienes que hacer rápido porque el caramelo enseguida se solidifica.

Rellena el interior con la crema reservada y con la de la manga que te haya sobrado. Adorna con unas tiras de caramelo.

Sugerencias:

 

Espero no haberme liado mucho en la explicación. Es mucho más sencilla de lo que parece.

Te aconsejo que peses todos los ingredientes antes y los separes por preparaciones, te va a facilitar mucho la tarea.

Lo mejor es que hagas todas las preparaciones antes y luego montes la tarta. El caramelo déjalo para el final.

Ojo con tenerla mucho tiempo en la nevera, a la pasta choux no le gusta nada la humedad.

Tampoco es una tarta que puedas adelantar la elaboración a unos días antes, no queda bien. Es mejor hacerla en el día.

He visto algunas recetas que llevan mucho más caramelo, pero yo no lo pongo porque queda muy duro y resulta bastante incomodo a la hora de comerlo.

Crema Chiboust

«Este nombrecillo tan… francés» se le da a una elaboración de repostería compuesta de crema pastelera, merengue italiano y gelatina. El resultado es muy similar a una mousse.

Es ideal para rellenar una tarta de bizcocho o de hojaldre,  o acompañar junto con una salsa de chocolate a unas ricas crepes o filloas.

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La crema Chiboust, que también se conoce como crema  Saint-Honoré, es la que se utiliza para rellenar la tarta que se llama exactamente igual y debe su denominación, al parecer, al apellido del creador de esta receta, el pastelero francés Monsieur Chiboust, que tenía su pastelería de París en la calle Rue Saint-Honoré.

Necesitas:

 

Para de crema-

  • ½ l  de leche
  • 100 g de azúcar
  • 5 yemas
  • 50 g de maicena
  • vainilla
  • nuez. de mantequilla
  • 5 hojas de gelatina

Para el merengue-

  • 5 claras
  • 200 g de azúcar
  • pizca de sal

Como se hace:

 

Primero hidrata en un poco de agua fría las hojas de gelatina.

Continua por hacer una crema pastelera clásica.

Para ello calienta la leche con la vainilla, tan pronto hierva retírala y déjala enfriar. Bate las yemas con el azúcar. Diluye la maicena en un poco de leche fría e incorpora a las yemas. A esta mezcla agrégale la leche con la vainilla, poco a poco, remueve bien y vuelve a poner en el fuego. Cuece a temperatura medio/baja hasta que espese y no dejes de revolver para evitar que se te pegue. Espera unos minutos y retira. Por ultimo, añade la nuez de mantequilla.

Ahora y mientras está caliente la crema incorpora la gelatina escurrida y mezcla bien.

El siguiente paso es el merengue italiano, pero como este merengue es un poco laborioso, las ultimas veces para la crema chiboust he utilizado el merengue suizo, es un poco más fácil y queda igual de bien. 

Pon en un bol las claras, es importante que estén a temperatura ambiente, con el azúcar y coloca al baño María. Intenta que el bol no esté en contacto con el agua hirviendo y remueve. Si eres valiente puedes poner el azúcar y las claras directamente sobre el fuego a temperatura baja.  En ambos casos revuelve sin parar.  Cuando el azúcar se haya disuelto pasa a la batidora, añade la sal y bate hasta obtener un merengue consistente. No dejes de batir hasta que se enfríe.

Mezcla el merengue con la crema, poco a poco, con movimientos envolventes. Ayúdate de una lengua. Guarda en la nevera hasta que la utilices.

Sugerencias:

 

Si la crema la vas a utilizar para rellenar una tarta o para cubrir un pastel, empleala lo antes posible, antes de que enfríe, luego te será complicado estirarla de forma que quede homogénea y lisa.

En este caso he utilizado la misma cantidad de claras que de yemas, pero puedes variarla. Si quieres notar una crema esponjosa y muy dulce utiliza mas claras, si lo que quieres es una crema pastelera pero mucho mas suave entonces menos claras. ¡Decidas lo que decidas esta riquísima!

A parte de la vainilla puede añadir los sabores que desees, sobre todo de frutas, naranja, mandarina, limón, fresas, o chocolates…

Crema pastelera de maicena

 

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Alguna de mis amigas dice que hacer la crema pastelera es un rollo, así que para no complicarse utiliza uno de esos preparados que hay en el mercado para hacer flanes.

Es una alternativa, por supuesto, y en ocasiones puede sacarnos de algún apuro, ¡uf, pero… pero… pero…!

A mi me parece  que es una pena que después de haber hecho, por ejemplo, un bizcocho o una pasta choux, luego se rellene la tarta, los profiteroles, o lo que se vaya a preparar, con una crema de «imitación», ¡PORQUE SE NOTA MUCHO!.

Hacer una crema pastelera es bastante sencillo, y mucho más si utilizas maicena en vez de harina.

¡Así que sí perteneces a ese grupo, como alguna de mis amigas, que ya se ha rendido y ni siquiera se atreve a intentarlo, te animo a que tan pronto tengas ocasión te pongas manos a la obra!. Si sigues estos pasos, te garantizo que no se te cortará, ni te encontrarás con los desagradables grumos, (si llegado el caso asomase alguno, puedes utilizar la batidora).

Necesitas:

 

  • 500 ml. de leche
  • 4 yemas de huevo
  • 125 g. de azúcar
  • 45 g. de maicena
  • un trozo de la piel de un limón
  • vainilla o azúcar avainillado
  • una nuez de mantequilla

Como se hace:

 

Antes de nada, la crema puedes aromatizarla con lo que más te guste. Lo clásico es emplear vainilla y la piel de limón, pero si prefieres otros ingredientes, canela por ejemplo, pues a tu gusto.

Pon al fuego un recipiente con casi toda la leche, reserva medio vaso, la piel del limón y la vainilla. También puedes utilizar el micro, (unos 6 minutos a máxima potencia). Así que hierva, tapa y deja reposar.

Mientras, en un cazo pon las yemas con el azúcar y bate con unas varillas.

En el medio vaso de leche reservada disuelve la maicena ayudándote de una cuchara. Pasa por un colador por si quedara algún grumito y añádela a las yemas. Bate hasta integrar completamente. Ojo, esto siempre fuera del fuego.

Cuela la leche de la vainilla y ve añadiéndola a la mezcla poco a poco, sin dejar de remover. A estas alturas la leche estará templada. Es importante no incorporarla muy caliente sobre las yemas porque las cocería.  Cuando esté todo bien ligado lleva al fuego, antes no. Remueve con las varillas constantemente hasta que la crema espese, sigue trabajando unos minutos.

Retirala del fuego y añádele la mantequilla, le dará brillo.

Sugerencias:

 

Si no tienes vainilla en vaina puedes utilizar extracto o una cucharada de azúcar avainillado.

Si no vas a utilizar la crema inmediatamente cúbrela con film, pegándolo a la superficie, para evitar que el aire la reseque.

¡Ya tienes una estupenda crema para rellenar tus  postres!.

TARTA DE FRESAS

 

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Tarta de fresas y nata, quizás no sea muy novedosa, pero está riquísima.

En donde vivo hay una pastelería que la tiene como una de sus principales especialidades y el comprarla aquí te garantiza un éxito seguro. Esta receta que te traigo hoy es muy parecida ( de hecho la persona que nos la dio, ya hace muchísimos años, dice que es la misma).

La preparación resulta un poco laboriosa, pero no es difícil. Te animo a que la hagas,  primero porque  hacer un postre siempre  resulta divertido, o eso creo yo. Y segundo, porque conocer la procedencia y calidad de los productos que utilizas así como evitar algunos  ingredientes  que si se emplean en la repostería industrial, hace posible obtener elaboraciones mucho más saludables. Y ni que decir tiene el hecho de que te saldrá más a cuenta, y ya sabes que esto también es importante.

La primero que tienes que hacer es un bizcocho genovés, lo puedes hacer el día anterior para acortar pasos.  Luego hay que abrirlo… y continuar con el proceso de todas las tartas.

Necesitas: 

 

Para el bizcocho genovés

  • 7 huevos a temperatura ambiente
  • 7 cucharadas colmadas de azúcar
  • 7 cucharadas colmadas de harina
  • una pizca de sal
  • ralladura de naranja o de limón o extracto de vainilla (optativo)

Para el relleno y cobertura

  • 1 kg. de fresas
  • 1 l. de nata
  • 5 cucharadas de azúcar
  • vainilla (mejor en vaina, pero el extracto vale perfectamente)
  • un vaso de zumo de naranja
  • canela en polvo para adornar

Como se hace:

 

Primero aclararte que esta tarta es muy grande, he empleado un molde de 32 cms.  Para uno de 20/22 cms.  con 4 o 5 huevos es suficiente.

Para el bizcocho genovés, bate  los huevos con la  sal, la ralladura y el azúcar, hasta obtener un punto de cinta. Añade la harina tamizada y mezcla suavemente. Introduce en un molde engrasado o con papel y lleva al horno precalentado a 180º.

Mientras lava y limpia las fresas. Reserva un poco menos de la mitad para adornar, intenta que sean las más bonitas y trocea la otra mitad. Mi consejo es que las pruebes y si consideras que no están suficientemente dulces que las pongas a marinar con dos cucharadas de azúcar en la nevera hasta que las necesites.

En un bol frío y seco pon la nata también muy fría, junto con la vainilla. Si utilizas una batidora de varillas, al principio empieza a velocidad baja y ve subiendo a medida que vaya espesando. Si lo haces a mano,» pues como buenamente puedas», pero lo más fácil es hacer medio litro primero y después el otro medio. Cuando la nata empiece a montarse ve añadiendo el azúcar en dos o tres veces. Ten cuidado, si bates de más se te puede hacer mantequilla. Fíjate en el color y si empieza a amarillear, ¡peligro!. Divídela en dos recipientes y guardalos en la nevera.

El bizcocho a estas alturas ya estará hecho. Cuando el bizcocho se haya enfriado córtalo por la mitad.

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Exprime las naranjas y riega ambas partes con el zumo. No lo empapes demasiado.

Agrega las fresas que tienes troceadas a uno de los boles de nata montada y mezclalas suavemente para que no se baje la nata.

Coloca la parte del bizcocho que va a ser la base de la tarta en la bandeja de presentación. Para que no se manche haz tiras con papel de aluminio y ve rodeando la base de bizcocho. Reparte por encima el relleno de fresas y nata y cubre con la otra parte del bizcocho.  Presiona un poco para que se asiente bien.  La nata que salga por los lados extiéndela todo alrededor con ayuda de una espátula.  Ya solo queda adornarla.

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Pon un poco de nata, del otro bol que tienes en la nevera, en una manga pastelera y reserva en frío, con el resto cubre la tarta y extiéndela uniformemente por toda la superficie y los lados. Finalmente haz dibujos con ayuda de la manga. Corta en mitades las fresas reservadas y adorna la tarta. Por ultimo espolvorea un poco de canela. Retira con cuidado las tiras de papel de aluminio.

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Sugerencias:

 

Como ves no es difícil. Si has decidido hacer el bizcocho el mismo día, aprovecha para hacer el resto del preparado mientras esté en el horno.

La dificultad, si es que la hay, puede estar en » la nata». Dos cosas que debes tener en cuenta, la temperatura, a la nata le encanta el frío, si hace mucho calor en la cocina o no la has tenido en la nevera puedes encontrarte con problemas. Y la cantidad de grasa de la nata, cuanta más materia grasa mejor te montará. Fíjate en el envase cuando la compres, como mínimo debe tener un 35% de M.G.  Ya se que debes de estar pensando que más materia grasa igual a más calorías, y efectivamente es así pero también menos «añadidos», tiene solo un emulgente, y ahora fíjate en las otras versiones, light por ejemplo. ¡Así que más calorías si, pero más natural!

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 Bizcocho genovés, bizcochuelo, pionono, o panetela.

Esta receta, junto con la de los huevos rellenos, es la primera que aprendí de mi madre siendo una niña, Y ella la había aprendió de su suegra… ¡La de veces que la habremos hecho!

Resulta un bizcocho muy ligero y muy jugoso. Lo puedes consumir así tal cual, o puedes espolvorearle un poco de azúcar glas por encima, o si quieres cúbrelo con chocolate, nata o mermelada, por ejemplo. Pero esta receta es la ideal para tartas con relleno o brazos de gitano, tanto dulces como salados, eso va en función del molde que utilices.

Para mi esta receta de bizcocho es como una camisa blanca, un fondo de armario ¡imprescindible!

Necesitas tres ingredientes básicos , huevos a temperatura ambiente, harina y azúcar. También puedes añadir algún aroma; ralladuras de cítricos, vainilla…

Para empezar no te hacen falta ni básculas, ni tazas o cucharas medidoras…, únicamente tienes que tener en cuenta los huevos que vas a utilizar. Por cada huevo necesitas una cucharada colmada de azúcar y otra de harina

El éxito de este bizcocho va a depender del batido, porque como ves no lleva ningún impulsor,  así que para que suba debes batir con ganas, con muchas ganas, eso si, es mucho más fácil si dispones de alguna máquina.  -Cuenta mi padre que en días de fiesta, mi abuela, que para esas ocasiones como es lógico se esmeraba y hacía unos cuantos, tenía que recurrir a sus hijos para que se turnaran con ella en esta labor-.

Por otra parte, el molde debe estar bien engrasado o mejor, forrado con papel  fondo y paredes. Hay quien opina que es mejor no enharinarlo  por los lados para que el bizcocho se peque a las pareces y así sea más difícil que se baje.

El horno es mejor que lo pongas a temperatura media, 170º-180º.  Muy alto no porque subirá muy rápido y probablemente bajará a la misma velocidad y además quedará, casi con toda seguridad, crudo por el medio. Y muy flojo tampoco porque tardará demasiado en cocerse, perderá humedad y no te quedará tan jugoso.

Una vez en el horno prohibido terminantemente abrir la puerta hasta que hayan transcurrido 20-25 minutos.

Necesitas: 

 

  • 7 huevos a temperatura ambiente
  • 7 cucharadas colmadas de azúcar
  • 7 cucharadas colmadas de harina
  • ralladura de un limón
  • una pizca de sal
Como se hace:

 

Forra un molde con papel de horno o engrasa con mantequilla el fondo y los lados y enharina. En este caso he utilizado un molde bastante grande, 32 cms.

Pon en un bol grande los huevos y la sal y bate ligeramente. Añade el azúcar y sigue batiendo a potencia máxima unos 10 minutos, hasta que la mezcla cambie de color (blanquee) y aumente hasta casi triplicar su volumen. Añade la ralladura y sigue batiendo. Tienes que conseguir que al levantar las varillas la mezcla escriba al caer  (punto de cinta).

Este es el momento de encender el horno, precalienta a 180º.

Ahora tamiza la harina dos o tres veces, incorpora a los huevos y mezcla con movimientos envolventes y suaves ayudándote de una espátula, para evitar en lo posible que pierda aire y baje, hasta que desaparezca la harina por completo.

 Vierte la mezcla inmediatamente, alisa la superficie . Comprueba si el horno ya está caliente y mete el bizcocho. 

El tiempo va a depender del tamaño. Cuando veas que está dorado y que se ha despegado de las paredes, comprueba con la yema del dedo presionando en el centro, si queda hundido aun le falta cocción, si  por el contrario recupera su forma es que ya está. Saca el bizcocho del horno y déjalo en el molde unos minutos para que se enfríe y luego ya lo puedes desmoldar.

Ya esta listo para usar así o bien lo puedes rellenar

Sugerencias:

 

Si no dispones de un robot o de unas varillas eléctricas,  poner el bol al Baño-María mientras bates puede facilitarte la labor, pero ten cuidado de que no toque el agua para evitar que cuaje el huevo, eso no es, para nada, lo que pretendemos. Hay un truco muy tonto que también te podría ayudar, coloca sobre un paño de cocina a la altura del bol (mejor si es de metal) un secador de pelo encendido y bate.

Yo siempre enciendo el horno a mitad de la elaboración, antes de añadir la harina,  porque me parece tiempo más que suficiente para que coja calor.Ya sabes que el horno y la plancha son de los electrodomésticos que más consumen. Creo que es bueno tener cuidado con estas cosas. Otro día te digo que técnica empleo yo para planchar…

BROWNIE DE CHOCOLATE Y ARANDANOS

 

Brownie-chocolate-arandanos

¿Sabes esa cara que se te queda cuando vas a buscar algo para ponerte  y alguien tuvo tu misma idea, y la chaqueta, blusa, vaquero…, o lo que sea, que tenías pensado ponerte no está en el armario porque se te han adelantado y se lo han puesto antes? ¡Y con que mala gana tienes que improvisar otro cosa!

Pues esa misma cara se me puso a mí cuando después de haber cogido y pesado casi todos los ingredientes de esta receta compruebo que las nueces, que había comprado unos días antes y que por supuesto daba por sentado que estarían donde las había dejado, ¡ya no estaban! ¡habían desaparecido! ¡Alguien se me había adelantado!

Así que buscando otra alternativa,  para no quedarme compuesta y…, se me ocurrió sustituirlas por arándanos secos. Tenía un par de bolsitas compradas en Mercadona, ¡y sinceramente tampoco tenía muy claro en que utilizarlas!

El resultado, ¡sorprendente!, ¡por supuesto para volver a repetir!

Necesitas:

150 g. de mantequilla

200 g. de azúcar

200 g.  de chocolate para fundir

100 g. de harina

3 huevos

50 g. de arándanos desecados

cacao en polvo para adornar

Como se hace:

Forra un molde rectangular con papel de horno.

Pon a hidratar los arándanos en un poco de agua.

Trocea el chocolate y derrítelo en el micro con la mantequilla a intervalos cortos, para evitar que se queme.

En un bol, bate los huevos con el azúcar  hasta que se integren bien. Añade la mezcla del chocolate y la mantequilla.

Escurre un poco los arándanos y mézclalos con la harina.  Incorpóralos al bol del chocolate, poco a poco, ayudándote de unas varillas.

Vierte en el molde la mezcla y hornea unos 20 minutos.

Déjalo enfriar antes de desmoldar. Espolvorea cacao y corta el brownie en cuadrados.

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