Guiso de ternera -ragout- con patatas, zanahorias y guisantes

 

 

Necesitas:

 

  • 600 g de carne de ternera
  • 1 cebolla
  • 1 puerro pequeño —parte blanca—
  • 2 dientes de ajo
  • ½ pimiento verde
  • Aceite
  • 100 ml de vino tinto
  • 200 ml de caldo de pollo o agua
  • 3 patatas grandes
  • 3 zanahorias
  • Guisantes —frescos, congelados o en lata—
  • Mantequilla
  • Sal, pimienta y pimentón
  • Hierbas a tu elección: tomillo, romero, clavo, comino, laurel, perejil…

 

              En un recetario tradicional no puede faltar el popular guiso de ternera con patatas; una preparación que lleva el cartel de comida casera y familiar, de receta de la abuela que se pasa de generación en generación.

A este clásico plato le tengo un especial cariño porque me traslada a cuando era pequeña, a cuando volvía del cole al mediodía y en el portal un apetecible olor a guiso inundaba la escalera,  y recuerdo que cruzaba los dedos para que el origen de tan apetecible olor fuera mi casa.

Este sabroso guiso, ragú o ragout , o gulash de ternera, en su infinidad de variantes, conquista a quien lo prueba y su elaboración es muy simple, no tiene apenas secretos; el cocinarlo poco a poco, a fuego lento, para conseguir el punto idóneo de la carne,   y el contar con una buena materia prima, es todo lo que se necesita. Por lo demás, la receta es muy sencilla y empieza precisamente en la carnicería. Elige bien la pieza de carne que vas a utilizar; si compras, por ejemplo, la de filetes, el resultado no va a ser bueno, ¡ya sé que se ve muy limpita y más apetecible!, pero precisamente por esto, al no tener apenas grasa te va a quedar como una suela, y por encima es más cara. Para mí la mejor es el jarrete o morcillo, la parte de la aguja, el rabillo, o lo que en Galicia llamamos croca (cadera), cualquiera de ellas es mucho más jugosa.

Aprovecha ahora que estamos en primavera para utilizar guisantes frescos, que están en temporada.

Si no te lo tomas con prisas obtendrás un sabrosísimo guiso que conquistará al más exigente.

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Como se hace:

 

-Corta la carne en dados grandes o pide al carnicer@ que lo haga,  y adóbala con el clásico majado de sal, pimienta, un diente de ajo y perejil. Reserva en la nevera.

-Corta también la cebolla, el puerro, el otro diente de ajo y el pimiento. Si tienes niños pequeños —o una pareja que como si lo fuera— a los que no les gusta nada encontrar trozos de vegetales por el guiso adelante, haz trocitos muy pequeños, en el proceso de la cocción desaparecerán. Calienta 3 o 4 cucharadas de aceite en una sartén y rehoga las hortalizas troceadas, añádeles un poco de sal. Antes de que cojan un color oscuro retíralas, escúrreles bien el aceite y pásalas a una olla.

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-Añade ahora la carne adobada a la sartén con el aceite de haber rehogado las hortalizas, si no te llega añade un poco más. Cuando esté dorada incorpórala a la olla con los vegetales.

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-En la misma sartén y sin apagar el fuego, agrega el vino, espera a que se evapore el alcohol y añade el caldo o el agua. Deja que hierva un par de minutos.

-Mientras pon la olla con la carne al fuego e incorpora dos clavos de olor, una cucharadita de pimentón, una pizca de comino, la hoja de laurel y revuelve.

-Vierte encima de la carne el contenido de la sartén con el vino y el caldo. Espera a que hierva para bajar el fuego y coloca la tapadera. Deja que cueza así a fuego lento durante 50/60 minutos.

-Pela las patatas y córtalas. Haz lo mismo con las zanahorias, (aunque yo hoy he utilizado zanahorias baby congeladas —que no hay que hacerles nada porque ya vienen escaldadas—).

-En una sartén limpia pon una cucharada de mantequilla con dos o tres de aceite de oliva, cuando este caliente incorpora las patatas y las zanahorias —si utilizas las zanahorias congeladas debes añadirlas más tarde, junto con los guisantes—. Agrégales la sal, romero y tomillo. Saltéalas durante un rato. Espera a que la patata coja una capita crujiente para reducir el fuego y tápalas. Remueve de vez en cuando. A los diez minutos, más o menos, añade los guisantes. Rehoga durante unos minutos más y reserva.

-Una vez transcurridos los 45 primeros minutos de cocción de la carne incorpora las hortalizas al guiso. Mezcla bien todos los ingredientes y sigue cocinado el tiempo que falta. 

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-Deja que repose unos diez minutos y ya lo puedes de llevar a la mesa.

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Sugerencias:

 

Sofríe bien los vegetales antes de añadir los demás ingredientes, de esta forma aportaran más sabor al guiso.

Si utilizas guisantes frescos tienes que sacarlos de la vaina y cocerlos en agua hirviendo con sal durante 4 o 5 minutos, lo mismo que si te decides por unos congelados (sigue las instrucciones del envase). Si por el contrario, has optado por los de lata, únicamente deberás lavarlos antes de añadirlos a las patatas.

Una buena idea, por falta de tiempo, es hacer el guiso en dos partes; empieza el día anterior guisando la carne y guárdala en la nevera y añadir la guarnición el día que la vayas a consumir.

Como todas las carnes que se cocinan en salsas, ganan en sabor y están más tiernas si se cocinan de un día para otro.

 

 

 

 

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Salsas de tomate

Estoy casi segura de que prácticamente todo el mundo prefiere la salsa de tomate casera a la comprada, porque la supera en sabor y porque es más saludable. Con relación a esto último, innecesario recordar que muchas marcas, no todas, añaden a sus salsas aditivos (potenciadores del sabor, antioxidantes, estabilizantes, …), sal y azúcar en exceso y un aceite normalmente vegetal del que no precisan la procedencia. ¡Todo bastante poco recomendable!.

Entonces ¿por qué se venden en España varios millones de envases de salsa de tomate industrial al año? Probablemente la culpa la tenga la falta de tiempo, las prisas del día a día…, ¡porque es verdad que siempre andamos a mil…! Pero, si este es el motivo, hacer en casa una salsa de tomate tampoco lleva tanto tiempo, es cuestión de organizarse un poco y de aprovechar algún ratito…, por ejemplo, el que se emplea en el super para leer en los envases de estos productos los ingredientes “sospechosos” que les añaden (que siempre nos cuelan alguno). Y ya puestos, aprovechar para hacer más cantidad, envasarla al vacío y guardarla durante meses.

Sí es verdad que en cada casa la salsa de tomate se hace de una manera diferente, pero siempre se parte de unos tomates maduros (¡tomates que huelan a tomate!), un aceite de oliva virgen extra, y alguna hortaliza o hierba aromática, que aportan un toque personal a cada salsa. También hay quien pela los tomates y quien los prefiere con la piel. Si escoges pelarlos, facilita la labor escaldarlos en agua hirviendo durante 20/30 segundos, después de haberles hecho unos cortes en forma de cruz en la parte contraria al pedúnculo. Si te decides por no pelarlos debes lavarlos bien y cortarlos en trozos, no necesariamente muy pequeños. Después deberás pasar la salsa por un pasapurés, de esta forma las pieles se quedaran en el disco del triturador.

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Hoy te dejo tres recetas, que son las que más utilizo, son muy sencillas y están super buenas —¡por si te animas!—

 

SALSA DE TOMATE TRADICIONAL:

  • 1 kg de tomates maduros
  • 1 cebolla mediana
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta
  • Azúcar

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-Lava bien los tomates y córtalos en cuartos o trozos más pequeños.

-En una olla alta y con tapadera –para evitar salpicaduras- pon tres cucharadas de aceite de oliva, cuando esté caliente añade la cebolla cortada en trozos pequeños y póchala ligeramente.

-Incorpora los tomates y rehógalos a fuego fuerte durante un rato. Añade sal y pimienta y una cucharada de azúcar, para reducir la acidez.

-Baja el fuego y sofríe de 25 y 30 minutos. Si salta mucho colócale a la olla la tapadera mal puesta. Remueve de vez en cuando.

-Pasa el sofrito por el pasapurés. Vuelve a poner en la olla la salsa y cuece durante 10 minutos más, para que se evapore el exceso de agua. Pruébala, por si necesitas rectificar la sal o el azúcar. Ahora sería el momento de envasarla al vacío, si no, espera a que enfríe y guárdala en la nevera.

Esta es la clásica salsa de tomate que acompaña perfectamente pescados al horno, mejillones, arroz, huevos, o cualquier plato que se te ocurra, porque le irá perfectamente.

 

SALSA DE TOMATE ITALIANA;

  • 1 kg de tomates maduros
  • 3 dientes de ajo
  • Orégano y hierba buena fresca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal, pimienta y azúcar

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-En una olla o sartén alta, para que salpique lo menos posible, pon tres cucharadas de aceite y los dientes de ajo picados ligeramente.

-Tan pronto cojan color añade los tomates lavados y cortados, si quieres puedes pelarlos, aunque como ya te dije, no es imprescindible. Incorpora el orégano y la albahaca. Añade sal, pimienta y una cucharadita de azúcar.

-Sofríe a fuego bajo durante media hora con la tapadera mal puesta, ” si no quieres que la cocina te quede hecha unos zorros…”. Pasa la salsa por el pasapuré —o también puedes utilizar una batidora, si has decidido pelar los tomates—. Vuélvela a la olla y cocina otros 5 minutos, y ¡lista!. Y como la anterior, ya la puedes envasar o esperar a que enfrié antes de guardarla en la nevera.

No te olvides de probarla por si necesitas rectificar el punto de sal o azúcar

La suelo hacer para acompañar platos de pasta o pizzas.

 

CONCENTRADO DE TOMATE:

  • ½ kilo de tomates maduros
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Ajo —opcional—
  • Sal, azúcar y pimienta
  • Alguna hierba; orégano, romero, albahaca, clavo…

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           Normalmente esta salsa necesitaría más de una hora de cocción pero al hacerla de esta manera con media hora es más que suficiente —así consigo estar menos tiempo en la cocina y ahorro luz (o gas), que siempre es interesante.

-Haz un corte a los tomates en forma de cruz en la parte contraria al pedúnculo. Escalda los tomates en agua hirviendo durante dos minutos, pásalos por agua fría y quítales la piel. Córtalos en trozos pequeños, colócalos en un colador amplio y déjalos ahí durante un rato para que escurra la mayor cantidad de agua posible, porque queremos conseguir una salsa espesa, realmente más que una salsa es una pasta.

-En una sartén alta pon dos o tres cucharadas de aceite y a continuación el tomate ya escurrido. Da unas vueltas e incorpora la sal, pimienta, azúcar y las hierbas que hayas elegido.

-Cuece a fuego bajo y sin tapadera, para facilitar la evaporación y que quede una salsa más concentrada. Mueve muy a menudo.

-Pasa el sofrito por la batidora y vuélvelo a poner en la sartén. Dale otro hervor.

Realmente más que una salsa es un ingrediente que ayuda a potenciar el sabor de guisos y otras salsas.

Sugerencias: 

 

-Después de escaldar los tomates lo habitual es sumergirlos en agua helada, para parar la cocción, pero en estas recetas, como se van a cocinar, no es necesario, con enfriarlos en un poco de agua para que no te quemes al pelarlos es suficiente. Si en cambio fueras a utilizarlos para un gazpacho, sí sería adecuado añadir unos cubos de hielo al agua antes de sumergir los tomates.

-También puedes pasar la salsa por la batidora  después de haber utilizado el pasapuré, conseguirás una salsa mucho más fina.

-En unos días te diré como envaso los tomates al vacío —para redondear la faena— Es bastante fácil.

Un saludo.

 

Vinagretas, aliños y aderezos

       Aunque todavía falta un poco para el verano, vamos a aprovechar las altas temperatura de estos días —hoy 27º— para dar un descansito a los vegetales en cremas y purés calientes y utilizarlos en su estado natural, crudos y frescos en forma de ensaladas, ya sean con hortalizas, con verduras, o con frutas, en infinitas variaciones siempre resultan atractivas, ricas y sobre todo saludables. Y en este tipo de preparaciones el aliño tiene un papel esencial. Un aliño con unas cantidades y unos elementos bien proporcionados pueden elevar tu ensalada a una categoría superior.

El aliño tradicional, el que se viene utilizando de siempre…, aceite, vinagre y sal —en la proporción recomendada de tres partes de aceite por una de vinagre— es fácil, es rápido y da buenos resultados, pero ¿no te resulta aburrido?. Te propongo 8 aliños diferentes, nada complicados y con ingredientes que siempre hay en casa, que le darán a tus ensaladas un toque especial.

Generalmente en todo aliño hay dos ingredientes que no suelen faltar, una materia grasa y un ácido;

  • Gustos aparte, prefiero utilizar aceite de oliva virgen extra (AOVE) en este tipo de preparaciones, a no ser que la receta indique expresamente otra cosa, incluso alguno aromatizado —que se hace muy fácilmente en casa, no lo compres porque no siempre está bueno y si lo haces tu te ofrecerá más garantías—.
  •  El otro elemento habitual es un ácido, generalmente un vinagre ( balsámico, de manzana, de jerez, de vinos…) aunque también se puede sustituir por el zumo de algún cítrico ( limón, lima, naranja, piña…) que le aportaran a la ensalada un toque fresco y afrutado.

El resto de los ingredientes; hierbas aromáticas, especias, mostazas, siropes, … se irán integrando a las salsas en función del sabor más o memos dulce, picante, aromático, ácido… que queramos conseguir.

1- ALIÑO PARA UNA ENSALADA DE CÍTRICOS:

  • Exprime media naranja
  • Exprime medio limón
  • Aceite de oliva
  • Azúcar
  • Ralladura de jengibre (optativo)

En un vaso mezcla los ingredientes siguiendo esta proporción; 2 partes de naranja, 1 de limón, 1 cucharada de aceite y un poco de azúcar. Mueve bien y reserva en la nevera hasta que lo necesites.

Utilízalo para regar una ensalada con mango y frutos secos.

 

2- VINAGRETA de cebolla

  • Media cebolla 
  • Un diente de ajo
  • Una cucharada de perejil picado
  • Medio tomate 
  • Un huevo cocido
  • 6 o 7 aceitunas
  • Aceite de oliva
  • Vinagre de manzana
  • sal y pimienta
  • Perejil

Pica muy bien todos lo ingredientes y colócalos en un bol. Añade la sal, la pimienta y cuatro o cinco cucharadas de vinagre. Cubre con aceite y agita para que emulsione. No tiene que quedar una salsa espesa, los ingredientes tienen que nadar en el aceite, por eso no te indico la cantidad de aceite que puedas necesitar. Pruébala por si crees que necesita más vinagre o sal y guárdala en la nevera.

Esta vinagreta le va fenomenal al salpicón de marisco, a los pescados cocidos o a los mejillones al vapor.

 

3- VINAGRETA DE MOSTAZA Y MIEL:

  • ¼ vaso de aceite de oliva virgen extra
  • ¼ vaso de aceite de girasol
  • 3 cucharadas de vinagre de manzana
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 1 cucharadita   de miel
  • sal y pimienta a gusto

En un bol pon la miel, la sal y la pimienta. Añade la mostaza y el vinagre. Mueve con unas varillas y añade los aceites en hilo. Mezcla bien y  guarda en la nevera en un bote cerrado, te aguantara bastantes días.

Adereza ensaladas que llevan espinacas, rúcula o frutas.

 

4- VINAGRETA DE TOMATES  Y FRUTOS SECOS:

  • 200 ml de aceite de oliva
  • 50 ml de vinagre de balsámico
  • 50 gr de almendras tostadas o pipas de girasol
  • 50 gr de nueces
  • 2 o 3 tomates secos en aceite
  • cebollino
  • sal y pimienta

Pon en la picadora las almendras, las nueces y los tomates y pícalos ligeramente. Corta el cebollino con cuchillo. En un recipiente con tapa pon todos los ingredientes, ciérralo y agita para que emulsione.

 

5- VINAGRETA DE MELOCOTÓN:

  • 1 melocotón o mango
  • Cebollino (4 o 5 hojas)
  • ¼ vaso de aceite de oliva v.e.
  • 3 cucharadas de vinagre balsámico de Modena
  • Sal

Corta el melocotón en dados pequeños y ponlo en un bote (de los de mermelada),  añade el cebollino picado y condimenta con sal. Incorpora una parte de vinagre por tres de aceite hasta cubrir la fruta . Cierra el bote y agítalo para que emulsione. Guarda en la nevera para que se potencie el sabor.

Aparte de en ensaladas, queda muy bien con los pescados azules.

 

6- VINAGRETA FRANCESA:

  • 200 ml de aceite de oliva suave
  • 50 ml de vinagre de Jerez
  • 1 cucharada de mostaza de Dijón
  • sal y pimienta

En un bol pon la mostaza y ve removiendo con unas varillas mientras añades el aceite poco a poco —quedará con una consistencia muy similar a la de la mayonesa-. Añade el vinagre, la sal y la pimienta mientras sigues removiendo. Guarda la salsa en un bote en la nevera, aguanta perfectamente un par de semanas. Si te queda muy espesa aligérala con un poquito de agua.

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7- VINAGRETA DE FRUTOS ROJOS:

  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra — variedad hojiblanca—
  • 40 ml de vinagre balsámico
  • zumo de limón
  • 2 cucharadas de mermelada de frutos rojos —mejor sin azúcar—
  • fresas o frambuesas…
  • sal y pimienta

En un cuenco coloca el vinagre, la mermelada, la sal y pimienta y una cucharada de zumo de limón. Remueve con unas varillas hasta que este todo perfectamente mezclado y añade el aceite. Por último trocea 4 o 5 fresas o un puñadito de frambuesas y añádelas a la salsa. Resérvala en la nevera. 

Añádela a tus ensaladas que lleven queso.

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8- ALIÑO DE LIMÓN Y PEREJIL:

  • ½ vaso de aceite de oliva virgen extra
  • 1 limón (zumo y ralladura)
  • 1 diente de ajo
  • perejil
  • sal y pimienta
  • 1 cucharadita de tabasco verde (opcional)

Pon en el vaso de la batidora todos los ingredientes menos el aceite y tritura groseramente. Añade el aceite y mezcla con una cuchara.  

Utiliza este aliño para acompañar a tus pescados a la plancha.

 

Sugerencias:

 

Con cualquiera de estos aliños transformarás una monótona ensalada en algo totalmente diferente.

Prepáralas con anticipación, guardarlas en botes herméticos o biberones, porque la mayoría aguantan días en la nevera, y riega con ellas tus ensaladas o platos de verdura, incluso algunas preparaciones de pescados o carnes.

Algo que debes de tener en cuenta es que conseguirás un mejor resultado si aliñas tus ensaladas en el ultimo momento.

Prueba a añadir y eliminar ingredientes hasta conseguir tus salsas propias.  ¡No habrá quien compita contigo en cuestión de ensaladas!.

 

 

 

Lasaña rápida de atún y espinacas

 

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¡A quien le guste la lasaña que levante la mano!

Dudo mucho que tuviera la misma respuesta si la propuesta hubiera sido ¡A quien le guste cocinar la lasaña que levante la mano!

¿Crees que es posible preparar una lasaña en tan solo 15 minutos (más el tiempo del horno)?  Te propongo unos cuantos atajos que lo harán posible; utilizar salsas compradas y no cocinar previamente el relleno te ayudará a conseguirlo.

El atún en lata está listo para su utilización y la espinaca no hace falta ni que la escaldes, ni que la saltees. Si la añades en crudo, con la humedad de la bechamel y el calor del horno se hará sin problemas —Esto acorta sustancialmente el trabajo—

Por otro lado cuando compres las salsas intenta que sean lo más naturales posible, porque evidentemente el resultado será mejor —y mucho mejor aún si las haces en casa—.

Si tomas nota de esta receta podrás disfrutar de una riquísima, cremosa y suave lasaña de atún o bonito con espinacas en un tiempo record.

 

Necesitas:    (Para cuatro personas)

 

  • Placas de pasta fresca  —de la marca que quieras, yo uso las de La Rana—
  • Una bolsa de espinacas baby  —porque son más tiernas—
  • Una lata de atún o bonito en aceite de 220 gr.
  • 200 gr de salsa de tomate  —comprada o hecha por ti—
  • 500 gr de salsa bechamel  —comprada o hecha en casa—
  • 1/2 vaso de leche  —solo si la bechamel es comprada—
  • Queso rallado   —tipo emmental—

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Como se hace:

 

Primero, aunque no es imprescindible, aligera un poco la salsa bechamel comprada —para mi está un poco salada y también algo espesa, añadiendo el medio vaso de leche se solucionan ambos problemas—.  En un bol mezcla la bechamel con el medio vaso de leche y remueve. Lleva al micro un par de minutos y vuelve a revolver, esto te ayudará a integrarla en la salsa completamente.

Precalienta el horno  a 200º  y enciende el grill también, porque necesitas que cueza y gratine a la vez.

En una fuente que pueda ir al horno pon unas cucharadas de la salsa de tomate y extiéndela uniformemente, de esta forma evitarás que se pegue la lasaña.

Coloca encima una primera capa de pasta fresca. Si no la conoces debes saber que no hay que cocerla ni hidratarla, se usa tal cual sale del paquete. Te recomiendo que no abras el envoltorio hasta que la vayas a utilizar porque se seca con mucha facilidad —A mí se me empezó a resecar por los bordes en el poco tiempo que la tuve al aire para hacer la foto—.

A continuación esparce las espinacas crudas sobre la pasta, no es necesario que utilices toda la bolsa pero se debe ser generoso, porque después de cocinadas se quedan en nada.

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Espolvorea un poco del queso rallado encima. Deja el resto para gratinar.

Cubre con abundante salsa bechamel —La alta temperatura que cogerá la salsa cuando esté en el horno favorecerá la cocción de las verduras—

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Pon una segunda capa de pasta.

Distribuye el bonito/atún escurrido del aceite y desmigado por toda la superficie y cúbrelo con la salsa de tomate.

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Y coloca la última lámina de pasta.

Extiende encima el resto de la bechamel y cubre con el queso rallado.

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Introduce la fuente en el horno y cuece hasta que se dore.

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Sugerencias:

 

Para realizar esta lasaña he tomado unos cuantos atajos para acortar el tiempo de la preparación, pero si puedes haz tú la bechamel y utiliza una salsa de tomate casera. No tienes por qué hacerla a propósito para esta ocasión, resulta muy cómodo prepararla con antelación y guardarla en botes al vacío, así tendrás tomate cada vez que lo necesites.

Sé que en cada receta indico que está buenísima y que no dejes de probarla, pero en este caso lo recalco porque me temo que el hecho de añadir las espinacas crudas y sin ninguna preparación previa puede hacerte dudar del resultado.

Un consejito; cuando apagues el horno, si todavía no os la vais a comer, para evitar que el calor residual del grill la dore en exceso sácala del horno y si es necesario vuélvela a calentar más tarde (pero con horno convencional). Te lo digo porque nosotros este día a puntito estuvimos de comer unos huevos fritos con patatas.

¡Realizar una lasaña en tiempo record es posible!.

 

 

 

Patatas salteadas en mantequilla

 

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             Esta es una sugerencia buenísima —o eso creo yo— para los más patateros. Para los que la patata está siempre presente en su dieta, utilizándola indistintamente como guarnición, como entrante o como plato principal, y que de entre todas la formas posibles de prepararlas suelen escoger las fritas.

¡Unas mini-patatas salteadas — escapando un poco de tanta fritangada— es mi propuesta!

Y te propongo además dos modalidades, una clásica y otra más cañera, acordándome de los amantes del picante. Estoy segura de que cualquiera de las dos te va a encantar porque, aparte de muy monas, están buenísimas y no son nada complicadas,  ni siquiera para los que ” no habéis sido provistos de gracia en el manejo de las artes culinarias” ¡y no miro a nadie!.

Necesitas:

 

Versión clásica

  • 4 o 5 patatas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Sal
  • Perejil
  • Pimienta

Versión picante

  • 4 o 5 patatas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Sal
  • Cilantro
  • Pimienta
  • 1 limón
  • 1 chile

 

Como se hace:

 

Escoge unas patatas grandecitas y después de pelarlas y lavarlas, con la ayuda de una cuchara parisina o sacabolas , ve haciendo bolas lo más regulares posible.

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Pon las bolitas de patata en una olla con abundante agua fría. Cuando comience a hervir añade sal y reduce. Cuece durante 15 minutos, de todas formas pruébalas a los 10, porque no todas las patatas son igual de duras. Cuando claves con facilidad una puntilla —me refiero a un cuchillo, no al encaje de Camariñas— o una aguja,  retíralas del agua inmediatamente.

En una sartén amplia pon las dos cucharadas de aceite de oliva y las otras dos de mantequilla, espera a que ésta se derrita e incorpora  las patatas escurridas. Intenta no removerlas demasiado para que no se rompan. Deja que se hagan a fuego medio y vigílalas para que no se quemen. Cuando veas que se va formando una capita crujiente alrededor de cada bolita, apaga el fuego y colócalas en una fuente. Sala y espolvorea las patatas con perejil picado.

Esta es la forma clásica pero prueba a hacerlas más cañeras; pica fino un chile, ralla la piel de un limón y añádelos a la sartén mientras rehogas las patatas. Cuando las saques esparce un poco de cilantro por encima y … listo.

¡Espero que te gusten!

 

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Sugerencias:

 

Con el resto de la patata que no hayas utilizado en la receta puedes hacer mil cosas — tirarlas sería la mil una y esa no cuenta—. Lo más fácil es aprovecharlas en algún puré de verduras o para hacer una tortilla de patatas. Guárdalas en la nevera cubiertas de agua. Aguantan perfectamente un par de días.

En vez de cocer las bolitas de patatas en una olla prueba a hacerlo en el microondas. Mételas en un pírex con tapa o un recipiente tapado con film (apto para mico) durante 6/8 minutos a potencia máxima. Después añádelas a la sartén con el aceite y la mantequilla y continúa con la receta.

Estas patatas son una excelente guarnicion de cualquier plato de pescado o carne. Son muy fáciles de hacer y como ya te dije una alternativa estupenda de las típicas patatas fritas.

¡Ana creo que hasta tu podrías hacerlas con éxito!.

Tarta Pávlova

      Como hace  mucho que no comparto la receta de un postre, me he animado con esta tarta tan espectacular. Una tarta que se sale del clásico bizcocho relleno o la tarta fría con gelatina, y estoy encantada con el resultado porque no estaba segura de sí sería un “otra vez será” .

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      Esta vistosísima tarta de merengue horneado que, según dicen, la primera se hizo en honor a la bailarina rusa Anna Pavlova, tanto puede llevar una única capa que se corona con nata semimontada y frutas variadas como varios pisos con un relleno, como esta que he hecho hoy -aparte de con fresas y gajos de mandarinas, la he adornado con cerezas, aprovechando que están en plena temporada y ¡que me encantan!-. En mi opinión si la adornas este tipo de tartas con frutas rojas quedan mucho más lucidas,  pero por supuesto cada uno…, según sus preferencias.

Ya sé que peco de poco original, que en la red hay miles de recetas de tartas Pávlova y que “ vista una, vistas todas”, pero haciendo limpieza encontré una carpeta con un batiburrillo de recortes que he ido guardando durante años y de ahí he rescatado esta receta; una sorprendente tarta ligera y suave, crujiente por fuera y esponjosa por dentro, que unido al contraste de la fruta y a la cremosidad de la nata, cada bocado es…¡un espectáculo!. Receta,  por cierto,  muy parecida a la de Nigella Lawson.

¡Te recomiendo este postre para una ocasión especial, porque vas a quedar fenomenal. Y si no disfrútala con los tuyos, únicamente por darte un gustazo!.

 

Necesitas:

 

  • 6 claras a temperatura ambiente
  • 330 g de azúcar en polvo
  • Una pizca de sal
  • 15 ml (3 cucharaditas) de vinagre  de manzana o vino blanco
  • 30 g (6 cucharaditas) de maicena
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • ½ limón
  • 400 g de nata (35% materia grasa)
  • 100 g de azúcar (25 g por cada 100 de nata)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Frutas frescas; fresas, cerezas y mandarinas

 

Como se hace:

 

Antes de nada coloca dos papeles de hornear en sendas fuentes de horno y dibuja dos círculos entre 20 y 25 centímetros. Ayúdate de un plato o fuente de presentación que vayas a utilizar.

Cuando ya tengas todos los ingredientes pesados y medidos enciende el horno a 180º.

Frota un bol amplio con el medio limón y pon dentro las claras con la sal. Bátelas hasta montar a punto de nieve —te será mucho más fácil si utilizas una máquina— Cuando estén blancas y esponjosas añade el azúcar, poco a poco, para que no se bajen. Bate a velocidad media. 

En el momento en el que estén totalmente montadas, añade el vinagre (no da sabor), la vainilla y la maicena. Hazlo a mano con movimientos envolventes o a velocidad muy baja. Te tiene que quedar un merengue duro y brillante.

Ve cubriendo los círculos dibujados en el papel, —acuérdate de hacerlos un poco más pequeños para que no se salga la tarta por fuera de la fuente donde la vayas a presentar—.

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Haz más plano el disco que va a ir debajo, utiliza una espátula para extenderlo, y al disco de encima dale más altura, utiliza una cuchara y deja el merengue como caiga, para que tenga un aspecto un poco rústico.

LLeva las bandejas al horno y cuece durante 1 minuto a 180º y después baja a 150º durante 1 hora. Cogerá un color ligeramente tostado. —Si utilizas aire cuece a 120º—

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Transcurrido este tiempo, apaga el horno y deja los merengues dentro hasta que se enfríen, lo ideal sería hasta el día siguiente.

Relleno:

Monta la nata en un cuenco muy frío. Cuando empieza a espesar añade el azúcar en tandas y también el extracto de vainilla. No hace falta que la montes del todo.

Lava las fresas, escoge las más bonitas para adornar y el resto trocéalas.  Mézclalas con la mitad de la nata.

Para el montaje de la tarta pon el disco más plano en la fuente de presentación, dispón encima la mezcla de fresa y nata. Tapa con el otro disco de merengue —manéjalo con cuidado para que no se rompa—.  Cubre con el resto de la nata reservada y adórnala con la frutas que hayas elegido.

Tarta-Pavlova-

Sugerencias:

 

Si utilizas azúcar avainillado en vez del extracto de vainilla el merengue quedará mas blanco.

Espera al último momento para montar la tarta, así evitarás que la nata humedezca el merengue.— Esta no es una tarta que puedas preparar con mucha anticipación—.

Te puede parecer que con tanto azúcar te vas a encontrar con un dulce super empalagoso, pero curiosamente no es así, es muy suave y ligero. ¡Será por eso que se lo dedicaron a la bailarina clásica rusa!

Es muy importante que sigas la receta al pie de la letra y que montes bien las claras, de lo contrario todo tu trabajo se puede ir al traste.

Si montas la nata con azúcar glas (comercializado) al llevar almidón de maíz ayudará a estabilizarla, con lo que te quedará más firme.

Puede que se escarche o rompa algún disco de merengue una vez horneado, es igual, colócalo con cuidado y continua con el montaje.

La tarta Pávlova es perfecta para aprovechar claras que te hayan sobrado de una preparación anterior. —Las claras también se pueden congelar y con muy buenos resultados. Hazlo de dos en dos o de tres en tres en bolsitas, para que no ocupen demasiado y déjalas descongelar del todo antes de utilizarlas—.

 

 

Lomo a la sal en microondas

        No hay duda de que cuanto más calor hace y más largos son los días, menos tiempo nos apetece estar en la cocina.  Si preparas este lomo a la sal en el microondas te va a quedar mucho tiempo libre, y lo más importante, podrás disfrutarlo sin remordimientos porque habrás hecho un plato casero y sano, y no habrás recurrido a precocinados ni comida rápida. Y no sé que más te puedo decir, únicamente:

Pruébala, que vale la pena. Te vas a quedar sin palabras —¡como yo!—.

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Necesitas:

 

  • 800/1000 gs de lomo de cerdo
  • Sal, pimienta, un diente de ajo, pimentón dulce, pimentón picante (optativo), tomillo, orégano, perejil.
  • Aceite de oliva
  • 1 kg de sal gorda para horno
  • Una fuente Pirex con tapa o papel film

 

Como se hace:

 

Lava la carne y sécala bien con papel de cocina.

Machaca en el mortero para el adobo la sal, pimienta, un diente de ajo, pimentón dulce, pimentón picante (opcional), y alguna hierba como; perejil, tomillo, orégano — yo casi siempre utilizo estos ingredientes, pero tú a tu gusto— Añade también un poco de aceite de oliva. Embadurna el lomo con esta pasta.

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Pon en la fuente una base de sal, pon encima la carne adobada y tapa con más sal. Comprueba que quede totalmente cubierta o de lo contrario se quemaría. Coloca la tapa de cristal y cuece en el micro a potencia máxima, en función del tamaño y el punto de cocción que le quieras dar, entre 10 y 12 minutos — yo lo tuve 12 porque el cerdo no nos gusta poco hecho—.

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Transcurrido este tiempo deja que el lomo repose en el micro diez minutos más, aun se sigue cocinando.

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Después del tiempo de reposo, ve retirando la sal que cubre la carne. Aprovecha alguna grieta —si la tiene— para quitarla en trozos lo más grandes posible, si no, debes dar un golpe seco ir eliminándola poco a poco. Limpia la pieza de lomo con papel de cocina para que no le quede adherida nada de sal .

Corta la carne en lonchas finas, si vas a consumirlo inmediatamente. ( Si lo vas hacer más tarde, guárdalo entero en la nevera, una vez limpio).

Sirvelo acompañado de un puré de patatas, de un arroz blanco o de algo ligero, esta ensalada de naranja, por ejemplo —acompañar al cerdo con fruta siempre es un acierto—

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Sugerencias:

 

Atrévete a hacerla aunque seas hipertenso porque no está salada, (puede que un poco los extremos, pero nada más)

Para el adobo utiliza los ingredientes que más te gusten o lo que tengas más a mano. Yo a veces también incluyo una cucharadita de especia moruna (ras el hanout), pero dependiendo de la zona en la que vivas puede ser difícil de encontrar,  sobre todo una  de buena calidad.

Si vas a utilizar film de cocina, extiende varias capas de plástico en una fuente, que nos servirá como apoyo. Coloca en la base bastante sal gorda y encima el lomo. Cubre con más sal y ayúdate de papel film para repartirla bien. Retira de la fuente y envuelvela hasta hacer un paquete. Vuelve a cortar varias capas otra vez y envuélvelo de nuevo, para asegurarte de que no se va a romper en al hornear. Como ves es un poco más  complicado que con la fuente.

La ensalada que te sugiero puedes variarla.  Si no te gustan los encurtidos prueba a sustituirlos por uvas pasas y algún fruto seco.

Ensalada de naranja y encurtidos.

Ya a cuarenta de mayo y sin saber qué hacer con el sayo —hoy hemos tenido sol por la mañana y lluvia por la tarde— ¡Y es que Galicia es lo que tiene!. Y mientras en el resto de España aprietan los calores y aquí se nos ponen los dientes largos, te presento esta ensalada que, a parte de estar buenísima, resulta muy refrescante para sobrellevar el calor veraniego, aunque por sus ingredientes bien podrían ser los de una ensalada de invierno. Y así “si sale con barbas …” — como el tiempo gallego—.

Desde aquí un ruego a quienes dirigen el tema este de la climatología; por favor, en el reparto que hacen ustedes para asignar el tiempo, climatológicamente hablando, cuando se trate del de los gallegos, a ver si es posible aplicar un criterio un poco más serio que el del “Pito, pito, colorito…”

“Manos a la obra”

(¡Uf, cuanta frase hecha!)

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Necesitas: 
  • Lechuga
  • Naranja
  • Mandarina
  • Aceitunas negras
  • Pepinillos en vinagre
  • Hierbabuena

     Aliño

  • Zumo de naranja
  • Zumo de limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y azúcar

 

Como se hace:

-Lava y seca la lechuga.

-Pela la naranja eliminando todo lo que puedas de la parte blanca. Córtala en rodajas y éstas, a su vez, en cuatro.

-Quita también la piel a la mandarina, separa los gajos y si son grandes córtalos por la mitad.

-Monta la ensalada; cubre la fuente o plato que hayas elegido para presentarla con las hojas de lechuga. Esparce por encima la naranja y la mandarina. Adorna con las aceitunas negras, los pepinillos en vinagre y unas hojas de hierbabuena picadas.

Aliño:

-Exprime la naranja y medio limón y prepara el aliño en esta proporción; dos partes de zumo de naranja por una de zumo de limón y otra de aceite. Añade una pizca de sal y media cucharadita de azúcar. Mezcla todo y emulsiona. Aliña la ensalada a ultima hora.

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Sugerencias:

Esta ensalada de naranja yo te la propongo con estos ingredientes, pero tu a partir de aquí añade y elimina los que prefieras para adaptarla a tus gustos

Utilízala como plato único o como guarnicion de alguna carne. Con las de cerdo queda de película.

 

Melocotones en almíbar rellenos de atún

 

melocotones rellenos

     Aunque estos melocotones en almíbar rellenos de atún son un clásico, si no los conoces aún ¡no dejes de probarlos!

Yo los hago desde hace bastante tiempo. Son fáciles, se hacen en un plis-plás y siempre son muy alabados.

Esta forma de preparar unos melocotones en almíbar como plato salado la escuche por primera vez en Antena 3 de radio, ya hace unos cuantos -muchos- años. La receta la había dado en antena Aileen Serrano, que colaboraba en aquella época en la desaparecida emisora -haciendo memoria yo diría que me estoy remontando a 1.986-. Aún hoy no sé porque me quede con aquella receta, porque por aquel entonces mi interés por la cocina era tan escaso como mi edad.

Soy consciente de que hay centenares de recetas de melocotones en almíbar rellenos de atún o de bonito, pero creo que ésta es de las más sencillas y de las más ricas también.

Y me parecen una fenomenal alternativa de la típica ensalada, ahora que se acerca el buen tiempo, y una buena solución para algún día que no te apetezca demasiado cocinar, o para salir más o menos airoso si una visita inesperada acepta tu invitación a cenar.

melocotones rellenos

Necesitas:

 

  • Una lata de melocotones en almíbar
  • Una lata de atún mediana
  • Tres cucharadas de mayonesa de bote
  • Una manzana
  • Una lechuga
  • Un poco de cebollino

melocotones rellenos

Como se hace:

 

Lava la lechuga y sécala bien  -o compra la que ya viene en bolsa lista para ser utilizada-.

Abre la lata de melocotones y ponlos a escurrir, con el corte hacia abajo, sobre un papel de cocina doblado varias veces.

Abre también la lata de atún/bonito, vacíala sobre un colador y deja que escurra bien el aceite o el agua, si utilizas uno al natural. Es importante que quede sequito, para evitar un relleno pesado. 

Pela y ralla un cuarto de la manzana.

Pica muy fino el cebollino, 4 ó 5 ramitas.

En un bol mezcla el atún/bonito, la manzana, el cebollino y la mayonesa.

Coloca los melocotones en un plato boca para arriba y reparte el relleno en cada una de las mitades. 

En la fuente de presentación pon las hojas de lechuga como base y los melocotones girados encima (como en la foto). La lechuga facilitara que no se caiga el relleno al servirlos.

Mi consejo es que los presentes así,  con la parte más bonita de los melocotones para arriba. Estarás conmigo que este relleno es de lo más feo ¡así que, mucho mejor que no se vea!

Ya en el último momento adorna el plato con cebollino picado y un chorrito de aceite de oliva virgen, les dará brillo.

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melocotones rellenos

Sugerencias:

 

He hecho algunas variaciones sobre la receta inicial y ésta que hoy comparto es la definitiva. He sustituido la cebolla de la receta original por el cebollino, y le he añadido la manzana para suavizar la mezcla del relleno. Además, ambos ingredientes hacen que el plato sea mucho más fresco.

Si no te apetece lavar la lechuga, tienes la opción de comprar una bolsa de las que ya vienen lavadas. Y con la mayonesa  haz lo mismo, cómprala ya preparada, porque lleva tan poquita que no merece la pena hacerla (ya sabes que si no la consumes enseguida deberás tirarla)

Las cantidades que propongo son las necesarias para rellenar una lata de melocotones (7 / 8 unidades). Si vas a utilizar más, como es lógico, deberás aumentar también las cantidades de los ingredientes del relleno, pero ten cuidado con la mayonesa, si pones demasiada  lo licuará en exceso, y no queremos que quede como una  “papilla de bebe”, porque tendrá a la vista una presentación muy fea, y resultará al gusto una mezcla muy pesada. Mejor junta todos los ingredientes excepto la salsa y ve añadiéndola al final, poco a poco, hasta que consigas la consistencia que te guste.

Como ves todos los ingredientes de esta receta los encuentras en el mercado ya preparados y listos para ser consumidos, no hace falta ni que enciendas la cocina. Aunque si requiere por tu parte el esfuerzo de abrir latas y componer el plato, pero ¡no me digas que no hemos tomando un buen atajo!

¡Estoy deseando que los pruebes y me comentes!

 

 

 

 

 

 

 

Tortilla de patatas de bolsa

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      Ya están cerca las fechas de los exámenes, de los  “no se si me dará tiempo…”, de los “me estoy empezando a agobiar…”, de los “para comer ya me prepararé cualquier cosa…” o de los “como echo de menos tu tortilla de patatas…”

Si estás estudiando fuera de casa -como alguien que yo me sé- y alguno de estos comentarios te es familiar, quizás te guste esta receta, porque sé de sobra que el que destines parte de tu tiempo a cocinar en estos momentos es bastante improbable, de ahí que haya pensado en esta tortilla de patatas de bolsa, porque más fácil y más rápida imposible, y el resultado está bastante logrado.

¡Y si la acompañas de una ensalada, pues la cosa no queda tan mal!

-También puedes cortarla por la mitad y hacer dos bocadillos para que luego puedas compartir con alguno de tus compañeros de piso que esté más agobiado aun que tú, ¡seguro que te lo agradecerá!-

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Necesitas:

 

Cantidades para una persona

  • 2 huevos
  • un cuenco -o una taza de las grandes, bien llena- de patatas fritas de bolsa
  • un poco de aceite de oliva
  • cebolla frita ( de Ikea o similar) -optativa-

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Como se hace:

 

En un bol amplio bate bien los huevos. Si te gusta la tortilla con cebolla, utiliza esa que se vende frita -tipo Ikea-  y añádela ahora para que se hidrate un poco. Si no sáltate este paso.

Mientras desmenuza ligeramente las patatas y añádelas al bol.

Pon al fuego una sartén -antiadherente mejor- con un  poquito de aceite. 

Si cuajas los huevos inmediatamente te quedará una tortilla con las patatas crujientes (chips), pero si las prefieres más bien blanditas, deja reposar la mezcla un ratito en el bol -mientras puedes aprovechar para cortar un tomate y hacer una ensalada -.

En ambos casos, cuando el aceite esté caliente cuájala como una tortilla tradicional. Echa el contenido del bol en la sartén, sacudela con movimientos suaves para soltarla del fondo y deja que cuaje a fuego suave. Cuando creas que está hecha dale la vuelta, con la ayuda de un plato, y hazlo lo mismo por el otro lado. Si crees que te quedó demasiado cruda vuelve a girarla y repite el proceso.

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Sugerencias:

 

Al llevar solamente dos huevos utiliza una sartén pequeñita, de lo contrario te quedará demasiado plana.

No añadas sal, las patatillas suelen traerla.

Es importante la calidad de las patatas que utilices, de ello dependerá el resultado. No aproveches unas que no te gusten en la tortilla porque el resultado tampoco te gustará.

¡Hay quien opina que prácticamente no hay diferencia con la tortilla tradicional, pero yo no soy de la misma opinión, aunque reconozco que está bien para algunos casos. Y por supuesto mucho mejor que las que se compran en el super!