Torrijas caramelizadas de sobaos

NECESITAS:

 

  • 6 sobaos cuadrados
  • 1 huevo
  • 200 ml de leche
  • piel de naranja
  • piel de limón
  • Ramita de canela

Para caramelizar:

  • 1 cucharada de mantequilla
  • Azúcar moreno

Si hay un postre «semanasantero» que destaca entre todos los postres tradicionales típicos de estas fechas, ese es sin duda la torrija. Un pan bañado en leche, rebozado y frito, es el dulce más demandado en España durante la Semana Santa.

La torrija nació como plato de aprovechamiento para no desperdiciar el pan sobrante, pero con el tiempo este plato, casero y sencillo, ha ido sufriendo variaciones; ha llegado incluso a ser versionado por chefs con estrellas Michelín (que ya ni las hacen con pan, ni las rebozan, ni las fríen, …) para acabar incluyéndolo en sus cartas de postres todos los días del año.

Creo que una buena receta de aprovechamiento es bienvenida en todo momento, pero más aún en estos días en los que debemos intentar ir al super justo lo imprescindible, para ello es necesario sacar el máximo partido a lo que hay en casa. En la mía, junto a la consigna de «quédate en casa» tenemos esta otra: «la comida no se tira».

Aprovechando que ya estamos en Semana Santa, he hecho estas torrijas con unos sobaos que llevaban un tiempo abiertos y que ya a nadie le apetecían (la bollería es un producto que no solemos comprar, pero parece que estos días se nos da por hacer cosas raras… ¡y no quiero mirar a nadie!). Unas torrijas riquísimas, siguiendo estas tendencias de no rebozar, ni freír… Realmente se parecen más a unas tostadas francesas. Ahora, si prefieres unas más tradicionales, hace tiempo compartí unas torrijas con merengue y natillas (una receta de Picadillo), más elaboradas, pero también riquísimas.

¡Como ya son casi las ocho, te dejo con la receta, que voy a salir al balcón a aplaudir!

COMO SE HACEN:

– Calienta la leche con las pieles de limón y naranja —sin la parte blanca— y la canela. No le he puesto azúcar porque los sobaos ya son dulces, pero si los vas a sustituir por pan, le deberás añadir un par de cucharadas de azúcar a esta mezcla. Puedes calentar la leche al fuego, o en el micro unos 90 segundos a potencia máxima.

– Espera a que la leche se enfrié para continuar porque si la añades caliente sobre los sobaos se van a desintegrar, literalmente.

– Bate el huevo y vierte encima la leche colada.

– Corta los sobaos a la mitad y pásalos por la mezcla de huevo. Esta labor la tienes que hacer de uno en uno y rápido —¡un remojón y fuera!— porque se rompen en un suspiro.

– Ve poniendo los trozos ya bañados en una fuente y métela en el congelador como mínimo una hora, de esta manera las torrijas se endurecerán y las podrás manipular con más facilidad.

– Calienta una sartén antiadherente con unos trocitos pequeños de mantequilla y tan pronto se funda, introduce con cuidado los sobaos, previamente rebozados en el azúcar.  Con la ayuda de dos espátulas ve girando las torrijas para que se doren por todas las caras. La temperatura del fuego deberá ser medio/bajo para que no se quemen, ten en cuenta que el azúcar quemado amarga ¡un horror!

– Vas a conseguir una torrija rectangular espectacular: con una cobertura crujiente y caramelizada que envuelve un interior suave y cremoso, pero tampoco demasiado dulce.

– Puedes acompañar estas torrijas con un helado, un coulis de fruta o una natillas (como he hecho yo hoy)

SUGERENCIAS:

– Me voy a adelantar yo antes de que me me lo digas tú; están riquísimas, pero no sanísimas (intenté contarles las calorías, pero cuando casi llegué a mil, paré.😜)

– Se pueden tomar calientes o frías.

– Suelen aguantar en buen estado solamente un par de días, ya que la leche fermenta.

– A parte de con los sobaos de hoy o el clásico pan, las torrijas también las puedes hacer con rosca, restos de un bizcocho, brioches, bollos de leche…. y bañarlas además de con leche, con vino (todo un clásico), almíbar, miel, licores de frutas, …

 

Los pasos clave:

Calienta la leche con las pieles de limón,
naranja y canela, al fuego o en el  micro.
Bate el huevo y vierte encima la leche colada.
Corta los sobaos por la mitad.Pasa los sobaos por la mezcla de los huevos.
Disponlos en una fuente y déjalos en el congelador
como mínimo una hora.
Reboza los sobaos en el azúcar.
Calienta una  a fuego medio/bajo sartén 
antiadherente con unos trocitos de mantequilla, tan 
pronto se funda, introduce los sobaos congelados. 
Ve girándolos con cuidado para que se caramelicen
por todas las caras.

Acompáñalas de unas natillas, o un helado, o…

 

Rollo de lomo relleno de espinacas y champiñones al horno

NECESITAS:

  • 1 ½ k. de cinta de lomo
  • 3 huevos
  • 100 g de cebolla
  • 50 g de pimiento rojo o verde
  • 350 g de champiñones
  • 100 g de espinacas
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
  • ½ vaso de vino blanco
  • Para el adobo: sal, pimienta, ajo y perejil

Guarnición de patatas (optativo)

  • 4 Patatas
  • ½ cebolla
  • Sal y pimienta

En estos días tan difíciles, en los que lo primordial es pensar en nuestra salud y en la de quienes nos rodean ¡quedémonos en casa!. Pero da miedo pensar en el futuro, en como lo afrontaremos cuando podamos salir de casa y en las consecuencias del confinamiento ¡Es Inevitable no inquietarse!

Los expertos opinan que en estos días es bueno ocupar la cabeza en otras cosas, en cosas que nos interesen o tengamos pendientes. A mí, cocinar me ayuda muchísimo a desconectar, tú también podrías aprovechar estos días para sacar al chef que llevas dentro y atreverte con esas recetas que has ido recopilando, por si algún día …  Y si no has recopilado ninguna, aquí tienes las mías. Podrías empezar por este lomo de cerdo, es mucho más fácil de lo que parece, es bastante económico, y está riquísimo. 

COMO SE HACE:

– Pica mucho la cebolla y el pimiento. Saltéalos en un poco de aceite durante unos minutos, añádeles sal y baja el fuego. Cuando la cebolla esté blandita añade los champiñones, también troceados. Deja que se cocine todo unos cinco minutos.

– En un mortero machaca un diente de ajo, unas ramitas de perejil, pimienta a gusto y una cucharadita de sal gorda.

– Corta el lomo en forma de libro — cuando lo compres puedes pedir en la carnicería que te lo hagan ellos y así te ahorras el trabajo, pero de todas formas es muy fácil—. Mira la pieza y divide mentalmente el lomo en tres capas horizontales, apoya el cuchillo en la primera linea imaginaria y corta a lo ancho la primera capa, sin llegar al final. Abre y gira toda la pieza —el giro es para facilitar el manejo del cuchillo— Donde has acabado el primer corte empieza a hacer el segundo, profundiza un poco con el cuchillo y corta por la segunda linea imaginaria para conseguir la otra capa, deja de cortar antes de llegar al final.

– Estira totalmente el lomo y adóbalo con el majado.

– Bate los huevos con una pizca de sal para hacer dos tortillas planas. Colócalas solapadas encima del lomo abierto. 

– Las espinacas lavadas y crudas distribúyelas sobre las tortillas.

– Por último, esparce el sofrito con champiñones sobre las espinacas.

– Enrolla la pieza de carne con cuidado, apretándolo bien. Átala para que no salga el relleno durante el cocinado.

– Dora el rollo de lomo en una sartén con muy poco aceite de oliva y colócalo en una fuente que pueda ir al horno.

– Si quieres acompañar el plato con unas patatas; pélalas, córtalas en trozos no muy pequeños y ponlas a en la fuente a los lados del lomo. Trocea la media cebolla, añádela sobre las patatas y salpimienta.

– Cuece en el horno a 180º C  de 1 hora a  1 hora y cuarto.

– A media cocción, a los 20 o 25 minutos, baña la carne con el medio vaso de vino blanco.

– Remueve de vez en cuando las patatas, para que se cocinen por igual. También tendrás que girar de vez en cuando el rollo de lomo.

– Cuando haya transcurrido el tiempo de cocción comprueba que las patatas estén blandas y la carne también. Si es así apaga y deja que repose el asado dentro del horno unos 10 minutos. 

SUGERENCIAS:

– Es bueno que transcurrida la hora o un poco menos de cocinado compruebes el punto del asado, porque aunque la carne de cerdo no debe quedar cruda, si se cocina en exceso se reseca demasiado. Puedes pinchar el rollo y si sale un liquido rosado es que aun necesita un poco más de tiempo en el horno.

– A la hora de atar el rollo te puedes ayudar de unos palillos para que te sea más fácil.

– Si no te apetecen las patatas en el horno las puedes hacer salteadas, que están buenísimas. También puedes hacer un arroz blanco o asar unas verduras, aprovechando que el horno ya lo tienes encendido.

Mucho ánimo y un abrazo.

 

Los pasos clave:


Pica muy finos la cebolla, el pimiento y los 
champiñones. Calienta un poco de aceite en una 
sartén y sofríe la cebolla y los pimientos 
hasta que se ablanden. Incorpora los champiñones 
y cocina todo durante 5 minutos.


Haz un majado con el ajo, perejil,pimienta, sal 
y adoba el lomo abierto.


Bate los huevos y haz dos tortillas. 
Colócalas sobre el lomo.


Distribuye las espinacas sobre las tortillas.


Por último, esparce el sofrito de champiñones 
sobre las espinacas.


Enrolla la carne y átala para que no se salga el 
relleno. Dora el rollo de lomo en una sartén con 
muy poco aceite de oliva y pásalo a una fuente 
que pueda ir al horno.


Pela, corta las patatas en trozos no muy pequeños 
y ponlas en la fuente con el lomo.Trocea la cebo-
lla y añádela sobre las patatas, salpimienta.
Cuece a 180º de 1 hora a 1 hora y cuarto.
A los 20 minutos de cocción, riega la carne con 
medio vaso de vino. Mueve de vez en cuando las
patatas y da la vuelta también al rollo. 
Cuando apagues deja que repose el asado unos diez 
minutos dentro del horno.


Chulas de calabaza o calacú gallegas

NECESITAS:

  • 300 g de puré de calabaza (unos 500 g. cruda)
  • 2 huevos
  • 175 g de harina
  • 120 ml de leche
  • ½ sobre de levadura química
  • 2 cucharadas colmadas de azúcar
  • Ralladura limón
  • Sal
  • Aceite para freír
  • Azúcar glas y canela para adornar

Chula, que en castellano quiere decir linda, bonita, graciosa, en Galicia se llama así a un postre parecido a una tortita que se fríe en abundante aceite. Su composición es muy similar, a base de huevos, leche y harina, los mismos ingredientes que también están presentes en las filloas, los fritos, buñuelos y bollos de sartén. Todas recetas muy sencillas y típicas de la repostería gallega.

Las chulas son un desayuno o merienda delicioso en cualquier momento del año; pero por carnavales en las casas gallegas se conserva la tradición de ponerlas como postre, junto a las famosas orejas y filloas. También es tradicional por estas fiestas, aunque no en todas las zonas de la geografía gallega, añadir calabaza a la masa, lo que las hace más suaves y jugosas.

Si de un tiempo a esta parte las recomendaciones nutricionales aconsejan el consumo de al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, parece una buena idea intentar incluirlas en nuestros postres, y si con ello contribuyen además a que sean más sabrosos, pues mejor que mejor. — Es muy interesante que una receta de las de antes se ajuste tan bien a los tiempos de ahora—.

Para evitar las frituras, siguiendo las recomendaciones nutricionales, las chulas se pueden cocinar directamente sobre la sartén muy caliente, como las clásicas tortitas americanas. No son tan tradicionales, pero si más sanas.

¡A mis hijos les encantan!

COMO SE HACE:

– La receta es muy fácil, lo único que puede resultar un poco lioso es el cocinado de la calabaza. Se puede hacer de tres formas:

  1. Asada en el horno – corta la calabaza a la mitad, quítale las semillas y métela en el horno con la piel. Cuécela a 180º unos 40 minutos. Si ves que se empieza a dorar cúbrela con papel de aluminio. Comprueba que esté blanda y vacíala con una cuchara. 
  2. Cocida al fuego– trocea la calabaza tras haber eliminado las semillas y la piel. Ponla en una olla, cúbrela de agua fría y cuécela una media hora, hasta que ablande. Escúrrela muy bien en un colador antes de triturarla, para que no añada agua de más a la masa.
  3. Cocida en el micro– Elimina las semillas y corta la calabaza con la piel en trozos no muy pequeños. Ponla dentro de un recipiente apto para microondas y cuécela a potencia máxima primero 4 minutos. Después remuévela un poco y vuelve a cocinar otros 3 o 4 minutos. Espera un rato a que se enfríe y ya la puedes pelar.

¡Para mi la forma más fácil y rápida es la 3!

– Después del cocinado, sea cual sea el que hayas seguido, pon la calabaza en el vaso de la batidora y tritúrala.

– En un bol grande bate con unas varillas los huevos, el azúcar y la pizca de sal.

– Incorpora la calabaza triturada y la ralladura de limón, mezcla bien.

– Después añade la harina con la levadura. Obtendrás una mezcla muy espesa —tendrás que remover con ganas—. Este paso es importante para evitar que la masa haga grumos.

– Cuando la masa adquiera un aspecto uniforme y no se vea nada de harina, empieza a añadir la leche, poco a poco. Al final quedará una masa ligera que tendrás que dejar reposar en la nevera como mínimo una hora.

– Pon una sartén a fuego medio con abundante aceite (de oliva o girasol, el que prefieras) espera a que esté caliente y ve añadiendo cucharadas de la masa. Tan pronto se doren por un lado, con una pala y un tenedor, ve dándoles la vuelta para que lo hagan por el otro.

– Ve colocando las chulas en una fuente cubierta con papel para que absorba el exceso de aceite.

– Por último, espolvoréales por encima azúcar glas y canela..

– Lo ideal es tomarlas recién hechas porque estarán crujientes por fuera y tiernas por dentro, textura que pierden al enfriar, aunque frías siguen igualmente buenísimas.

SUGERENCIAS:

La masa ya hecha puede estar en la nevera bastantes horas, de la mañana para la tarde, o incluso para la noche. En una ocasión la deje hasta el día siguiente, pero no me convenció demasiado el resultado, para mí que pierden.

Es importante que controles la temperatura del aceite; si está bajo saldrán las chulas muy aceitosas, por el contrario, si está muy alto se doraran en exceso por fuera y aun estarán crudas por dentro.

Lo de añadir azúcar o canela al final es optativo, puedes no ponerles nada. Hay a quien le gusta bañarlas con miel, o sirope, al estilo americano.

La protagonista de Halloween no va a ser menos en Galicia que en el mundo anglosajón. El mismo día, el de Todos los Santos se celebra en esta Comunidad el Samaín —fin del verano— una festividad pagana de origen Celta, anterior al cristianismo, en la que se honraba a los antepasados y se usaban disfraces y máscaras para ahuyentar a los malos espíritus. Se vaciaban las calabazas, se esculpían calaveras y se iluminaban para dar miedo…¡No hay gran diferencia con la celebración del «truco o trato»!. Bueno, todo este rollo para decir que las chulas de calabaza no solo son típicas de la época de carnaval, también es muy común prepararlas por Todos los Santos (creo que por una cuestión de «economía doméstica», para no desperdiciar la carne de las calabazas que se vacían).

 

 

LOS PASOS CLAVE:
Cuece la calabaza y tritúrala.

Bate en un bol los huevos con el azúcar y la sal.
Añade a la mezcla la calabaza y la ralladura de 
limón.

Incorpora la harina y levadura en polvo. Mezcla 
hasta que se integre completamente.

Añade la leche poco a poco y deja la mezcla en la 
nevera como mínimo una hora.

Calienta aceite en una sartén a fuego medio y ve 
friendo cucharadas de la masa. Tendrás que dar- 
para que se frían por ambos lados.

Ponlas sobre papel absorbente para eliminar el
exceso de aceite.Espolvorea azúcar glas y canela.

Quiche de salmón

NECESITAS:
  • 250 g. de salmón fresco
  • 1 puerro pequeño -50 g
  • 1 chalota
  • 100 g. de calabacín
  • ¼ pimiento rojo -30 g
  • 3 huevos
  • 150 ml de leche
  • 100 ml de nata
  • 75 g de queso rallado (opcional)
  • 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal, pimienta, nuez moscada y eneldo
  • 1 lámina de masa quebrada o filo, si es comprada

 Para la masa quebrada si prefieres hacerla tú:

  • 250 g de harina
  • 125 g de mantequilla
  • 1 huevo
  • 30 ml de agua fría
  • Sal

 

Sé que al buscar una receta, vayas o no con prisa, lo que realmente interesa es la elaboración del plato y la lista de los ingredientes que la componen, por si son de nuestro gusto o los tenemos todos en casa. Por eso hoy me he propuesto no liarme demasiado con esta entrada. Pasar de enumerar las muchas excelencias de una quiche ¡aunque las tenga!, de enrollarme con sus peculiaridades… y su historia… Intentaré hacer un par de puntualizaciones y pasar ya a la receta —¡A ver si lo consigo!—

Este tipo de elaboración que nos llega de la cocina  francesa y se ha hecho popular en muchísimos países—¡uff, veo que ya me estoy empezando a liar!—, da muchísimo juego, admite gran variedad de rellenos, puedes añadir sin miedo lo que más te guste o lo que tengas más a mano porque se integrará a la perfección en la receta, probablemente esta sea la razón de que la quiche tenga tanta aceptación. Y tanto caliente como fría te garantiza un éxito seguro.

Originariamente esta receta se elaboraba con una crema a base de huevos batidos y nata fresca, esta mezcla se vertía sobre una base de masa y se horneaba hasta que se cuajara por completo. Con el tiempo se le han ido añadiendo otros ingredientes hasta llegar a la gran variedad de recetas que nos encontramos hoy.

¡Una sola puntualización y paso a la receta! —si no te apetece tanto rollo ve más abajo, al texto azul. Y si tienes mucha prisa, al final del post, a los pasos clave—. Si quieres una quiche diez debes contar con:

1- Una buena base de masa quebrada (o brisa) que deberás hornear “en blanco”, es decir, antes de ponerle el relleno. Con esto se consigue una base crujiente y que pueda soportar el peso del relleno sin que se rompa cuando la sirvas. Aunque yo creo que es preferible utilizar masas caseras — ya sabes que en general «todo lo hecho en casa sabe mejor y es de más confianza»—, puedes recurrir a las masas preparadas,en versión refrigerada o congelada, el resultado no es lo mismo, pero que tire la primera piedra quien no lo haya hecho alguna vez.

2- Un relleno a base de huevos y algún lácteo (leche, nata, yogur, crema fresca, leche evaporada, …) al que podrás añadir hortalizas, carnes, pescados o alguna verdura. Para conseguir un resultado cremoso deberá existir un cierto equilibrio entre las proporciones de líquidos y sólidos. Una buena proporción sería; por cada 200 ml de lácteo 3 huevos, y los otros ingredientes no deberían superar la mitad de la mezcla de los líquidos.

Aunque ya he compartido otras recetas de quiches (las puedes ve aquí)    ¡Esta es mi favorita!   Y ya voy al lío.

COMO SE HACE:

La masa quebrada

– Este paso, como es lógico, sáltatelo si utilizas una masa comprada. De no ser así, coloca en un bol amplio la harina con la sal y la mantequilla muy fría cortada en cuadraditos. Con los dedos ve uniendo los ingredientes hasta formar unas migas gordas. Incorpora el huevo y el agua, integra estos últimos elementos manipulando la masa lo menos posible para no calentarla demasiado. Haz una bola y estírala con el rodillo sobre una superficie enharinada.

– Engrasa un molde para quiche, o ponle papel sulfurizado si luego la vas a desmoldar, coloca encima la masa quebrada estirada cubriendo fondo y laterales. Presiona bien las paredes para que se ajuste a la forma del molde y no se deforme con la cocción. Recorta los bordes con un cuchillo afilado, si quieres puedes hacer algún adorno con la masa sobrante, pero sin que sobresalga demasiado porque lo más probable es que se rompa durante la cocción. Pincha con un tenedor toda la base y deja el molde en el congelador una media hora. Deberá estar muy fría cuando la metas en el horno. (Aquí puedes ver la receta de masa quebrada con más detalle).

– Mientras se enfría la base corta el salmón en trozos no demasiado pequeños, añádele sal y eneldo. Reserva.

– Lava los puerros y córtalos en rodajas finas. Pica mucho la chalota y el pimiento, pela el calabacín y rállalo o córtalo también en trocitos pequeños.

– En tres o cuatro cucharadas de aceite saltea primero la chalota y el pimiento, que son más duros. Después de unos cinco minutos de cocinado incorpora el puerro, revuelve con frecuencia para que no se queme, y al ratito el calabacín. Añade sal, pimienta y deja que se cocinen las hortalizas hasta que estén blandidas. 

– Enciende el horno, espera a que alcance la temperatura de 200º C.

– Saca el molde con la masa del congelador. Antes de meterlo en el horno deberás cubrir con papel  la base y esparcir encima unos garbanzos o habas secas para que hagan peso y evitar que se deforme con la cocción (el papel es para retirar las legumbres después con facilidad). Hornea durante 12/15 minutos, a 160º/180ºC si utilizas aire y 180º/200ºC sin aire, en la parte del horno de la mitad hacia abajo. Transcurrido este tiempo retira el papel con las legumbres y deja que la base se enfríe —no tiene que quedar demasiado dorada—

– En un cuenco amplio bate los huevos con la leche, la nata, la nuez moscada, la sal y el queso rallado, si es que has decidido utilizarlo. Coloca sobre la base de la tarta, una vez fría, una primera capa con el sofrito, también frío. Cúbrelo con los trozos de salmón y vierte por encima la mezcla de los huevos.

– Vuelve a meter el molde en el horno, esta vez a 150ºC unos 45 minutos. Un poco antes de que acabe el tiempo comprueba con un pincho o tenedor si la quiche está cuajada. Lo del tiempo es un poco orientativo, depende de cada horno. 

– Si no tienes demasiada prisa conseguirás una quiche mucho más cremosa.

Acompaña esta quiche de una ensalada para tener un plato completo.

SUGERENCIAS:

Bate bien los huevos con la nata o el lácteo que utilices para conseguir que la crema sea más suave.

Escurre muy bien los ingredientes sólidos antes de añadirlos a la mezcla.

Si tu horno no cuece por igual cubre la quiche con papel de aluminio o una placa de horno colocada en la rendija inmediatamente superior.

Las quiches se pueden servir calientes, templadas e incluso hay quienes las prefieren como plato frío. Y se pueden presentar desmoldadas sobre una fuente, para lo cual el papel facilita mucho la labor o dejarla  en el mismo molde donde se ha cocinado, pero para ello deberás  utilizar uno especifico para este tipo de preparaciones.

Los pasos clave:

Para la masa quebrada

Pon en un bol la harina con la sal y mantequilla.

Con los dedos forma una migas 

e incorpora el huevo y el agua.

Mezcla hasta que se integren los ingredientes.

Estira la masa con un rodillo y cubre el
fondo y laterales de un molde para quiches 
previamente engrasado.
Deja en el congelador una media hora.


Para el relleno

Corta el salmón y ponle sal y eneldo. 
Trocea muy fino el pimiento y la chalota. Corta
en aros el puerro y ralla el calabacín.

Saltéalas la hortalizas, por este orden, en muy 
poco aceite. Salpimienta y cocina hasta que estén 
blanditas.

Saca la base del congelador. Cubre con papel de
horno y unas legumbres secas para que hagan peso
y suba de forma uniforme.
Cuece a 180º entre 12 y 15 minutos. 

En un bol bate la leche, la nata, la nuez moscada,
el queso rallado y sal, y reserva.
Pon el sofrito en la base ya fría, 

cubre con los trozos de salmón 

y vierte por encima la mezcla de huevos.

Cuece en el horno a 150º unos 45 minutos. 
Comprueba con un pincho o tenedor que esté cuajada 
antes de apagar el horno.

¡Ahora a disfrutar!

Polvorones caseros de almedra

 

INGREDIENTES:
  • 500g. de harina de trigo
  • 250g de azúcar glas o molido
  • 250g de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 200g de almendra molida
  • 1 cucharadita de canela molida
  • Azúcar glas para adornar

 

A todo correr, porque voy a mil, te dejo esta receta de polvorones.

Yo ya los vengo haciendo desde hace unos años y en principio no me había planteado subir la receta al blog (hay miles en la blogosfera), pero esta mañana, día de Noche Buena, recogiendo los últimos encargos para la cena de esta noche, escuche una conversación entre varias personas que hablaban del precio de los polvorones. Al parecer casi salían a dos euros la unidad de los de la marca de un antiguo monarca. ¡Que están riquísimos!, eso nadie lo discute, pero estos que comparto lo están igualmente y mucho más asequibles.

Ya sé que para esta noche no llegó, pero aún quedan las celebraciones de Fin de Año y Reyes — si lo celebras—, ¡o qué caray!, cualquier otro día del año.

También sé que no es obligatorio que haya polvorones en todas las casas, hay otros dulces de navidad tan buenos y tan tradicionales como esta variedad de mantecados, pero por qué no hacerlos en casa si nos gustan, salen más a cuenta y se puede elegir el tamaño y formato que más se adapte a nuestros gustos. La elaboración es muy fácil, solo tienes que tener en cuenta un par de cosas.

En general los polvorones están elaborados a base de harina de trigo, almendra molida, manteca de cerdo, azúcar y algún aromatizante. Todos ingredientes de uso común.

Para conseguir su sabor tan característico debes tostar la harina y la almendra, lo que le da al polvorón una consistencia tan delicada que obliga a envolverlos individualmente en papel de seda.

COMO SE HACE:

Como ya te he dicho es importante tostar la almendra molida y la harina.

Hoy para acelerar, he tostado la harina en la fuente del horno; colócala bien extendida en la bandeja, a 170º unos 20 minutos, debes removerla de vez en cuando. Mientras se tostaba la harina he utilizado una sartén antiadherente para hacer lo mismo con la almendra porque es más delicada y se tuesta antes, así resulta más fácil de controlar; el fuego debe estar suave y debes removerla bastante a menudo. 

La harina adquirirá un tono ligeramente más oscuro y la almendra se volverá parduzca.  Cuando ya estén frías, debes esperar a que pierdan todo el calor para continuar con la receta, mezcla la harina y la almendra en un bol —después de haberlas tamizado—, añade la manteca, el azúcar glas o molido y la canela. Mezcla hasta que se integren todos los ingredientes y se forme una bola homogénea. Este proceso puedes hacerlo a mano o utilizar una amasadora. Envuélvela en film y déjala en la nevera durante una hora, más o menos.

Después del reposo estira la masa entre dos papeles de film, o de horno, o un silpat y film,… Si tienes dos guías, como las que se utilizan para las galletas decoradas, mejor que mejo, así saldrán todos de la misma altura.  Si crees que es imposible estirar y dar forma al «amasijo» que acabas de poner encima de la mesa porque se desmiga, se agrieta en exceso y no obedece gran cosa, ¡no te rindas porque vas bien!, es así. Únicamente necesitas un poco de paciencia y verás como lo consigues.

Utiliza un cortapastas para cortar los polvorones, si no tienes puedes utilizar un vaso pequeño o lo que tengas a mano.

Pon todos los polvorones en la bandeja del horno forrada con papel sulfurizado. Hornea a 180º hasta que cojan un poco de color, unos 15/20 minutos.

Con mucho cuidado— en este momento son muy delicados—pásalos a una rejilla para que enfríen. Por ultimo espolvoréalos con azúcar glas y si quieres envuélvelos en papel de seda.

SUGERENCIAS:

Para este año ya nada, pero para el que viene hazlos unas semanas antes de las Fiestas, verás que ganan muchísimo con el tiempo, les pasa como a los buenos vinos. Deberás guardarlos en botes o latas herméticos. Yo suelo hacerlos en el puente de la «Inmaculada Constitución», el del 6 de diciembre.

Puedes utilizar el azúcar glas comprado o moler en casa el azúcar con molinillo de café, thermomix o similar, …

Si puedes, compra la manteca de cerdo ibérica, no hay mucha diferencia en el precio, pero el resultado es mucho mejor.

Si quieres envolver los polvorones, compra varios pliegos de papel de seda en la librería y córtalos en rectángulos teniendo en cuenta el tamaño del polvorón.

 

 

 

 

Crema de calabaza y castañas

NECESITAS:

  • 500 g de calabaza
  • 1 cebolla mediana
  • 18 o 20 castañas
  • 1 litro de caldo de verduras
  • 1 cucharadita de curri
  • Nuez moscada
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Nata liquida
  • Pipas de calabaza

 

¡Tan hartos estamos de lluvia que ya no sabemos hablar de otra cosa!. Vayas a donde vayas y estés con quien estés, sale el tema meteorológico a colación —Creo que nunca ha llovido tanto y tanto tiempo seguido como este otoño—. Está empezando a afectarme, lo digo en serio; es imposible salir a la calle porque te empapas, es imposible organizar nada porque nadie se apunta. Como dicen en la tele, solo apetece sofá y manta.

Aun así, hemos hecho una escapadita para recoger castañas, las últimas de la temporada, pero hemos traído muy pocas, eso sí, a cambio hemos pillado una buena mojadura.

¿Y que te parece el uso que le he dado a tan preciado tesoro?  —más alguna otra cosa que había por la nevera—,  una riquísima y reconfortante crema de castañas y calabaza que, como te puedes imaginar, después del remojón nos ha sentado de maravilla.

Ahora que ya empezamos con la vorágine de las celebraciones navideñas, este plato puede ser una buena opción para un primero, sobre todo si en casa hay niños o personas mayores.

COMO SE HACE:

-Comienza pelando las castañas, que es lo más engorroso de la receta. Deberás quitarles las dos pieles, la exterior más dura y la otra, no importa que se rompan.

-Pon una olla mediana al fuego con cuatro cucharadas de aceite de oliva y sofríe la cebolla troceada hasta que quede blandita.

-Mientras, quítale la piel y las semillas a la calabaza y trocéala también. Rehógala junto con la cebolla, procura que no se dore porque la crema adquiriría un tono parduzco poco apetecible.

-Le toca el turno ahora a las castañas, añádelas a la olla y cocínalas unos minutos.

-Añade a la preparación una cucharadita de curri y una pizca la nuez moscada, remueve inmediatamente para evitar que se quemen e incorpora casi todo el caldo, que cubra un dedo por encima los ingredientes —reserva un vaso más o menos, por si necesitaras rectificar al final—. Añade también sal y pimienta. Tan pronto hierva coloca la tapa medio torcida y deja que cueza a fuego lento una media hora.

-Antes de apagar el fuego pincha una castaña, que es el ingrediente más duro, y si está blandita tritura todo hasta obtener un puré homogéneo.

-Pasa el puré por un chino o un colador y añádele 100 ml. de nata para transformarlo en la irresistible crema de calabaza con castañas que estás preparando.

-Vuelve a poner la olla al fuego, pero antes comprueba el punto de sal por si tuvieras que rectificar y la consistencia de la crema por si necesitaras añadirle algo más de caldo. Cuando vuelva a hervir ya estará lista para emplatar y servir.

Adórnala como más te guste, yo lo he hecho con un chorrito de nata y unas pipas de calabaza saladas.

Sírvete un  plato de esta rica crema tan otoñal y «Que llueva, que llueva …»

¡Espero que te guste tanto como a nosotros! 

LOS PASOS CLAVE:



Deberás tener los ingredientes previamente 
pelados, sin pepitas y troceados.



En una olla con un poco de aceite sofríe la 
cebolla hasta que se ablande.



Añade la calabaza, rehógala sin que llegue a 
dorarse. 



y a continuación incorpora las castañas. 
Cocínalas durante unos minutos.



Incorpora el curri, nuez moscada, sal y 
pimienta.
Añade el caldo y cuece media hora, con la 
tapa mal puesta.



Tritura y cuela. Añade 100 ml. de nata y 
comprueba el punto de sal y consistencia 
por si necesitara más caldo.
Lleva a ebullición otra vez y sirve acompañada 
de un chorrito de nata y pipas de calabaza 
saladas.




SUGERENCIAS:

-Disfrutar de recetas en las que puedas sacarle partido a los productos de temporada no es que solo sea más ecológico, es que también es bueno para tu salud, el paladar y el bolsillo.

-La calabaza es una hortaliza rica en vitaminas y fibras, y pobre en grasas. Y la castaña, como todos los frutos secos, es rica en minerales, pero es más pobre en grasas y más rica en agua que la mayoría de frutos secos. Si prescindes en la receta de la nata o la sustituyes por un poquito de leche desnatada tendrás en un plato muy poco calórico.

-Si quieres utilizar una olla rápida o la exprés acortaras mucho el tiempo de cocinado, con diez minutos de cocción desde que suba la válvula será más que suficiente,

 

Conejo en salsa fácil

 

 

NECESITAS: (para dos personas)
  • ½ conejo troceado
  • 1 cebolleta pequeña
  • ¼ pimiento verde y rojo
  • 1 tomate pequeño
  • 1 diente de ajo
  • 1 vaso pequeño de vino blanco
  • ½ vaso de agua
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • perejil y laurel
  •  romero y tomillo (optativa)

¡Uf!. Hace bastante tiempo que no publico nada ¡Vergüenza me da!, y es que te lías con una cosa y con otra y no das encontrado el momento de retomar la normalidad. Ahora ya parece que las cosas vuelven a su cauce, pero en todo este tiempo hemos sufrido algunos cambios en casa; hemos hecho una pequeña reforma, Marta ha vuelto después de estar un año fuera de España y la abuela Paquita nos ha dejado, hace ya algo más de un mes. Tan encima del uno de noviembre me acuerdo de ella, de su manera de hacer las cosas, de sus expresiones tan graciosas…, y he pensado que estaría bien compartir esta receta que a ella le salía fenomenal. —Parece que la estoy viendo recorriendo el pasillo de su casa toda pizpireta, derechita a su cocina, ella que odiaba cocinar….—

Este plato es muy fácil y un clásico de la cocina tradicional. —Y «mato así dos pájaros de un tiro», apoyando de paso este tipo de cocina, un poco pasada de moda, sí, pero platos que se deberían conservar y transmitir porque forman parte de nuestro patrimonio gastronómico y porque son la base de la cocina moderna y de vanguardia—

Cuando mi suegra ponía el conejo en salsa, el plato consistía en el conejo guisado y como acompañante la salsa, sin ningún otro tipo de guarnición. Hoy yo lo he acompañado de la típica ensalada de lechuga, tomate y cebolla, que según ella es la «ensalada verdadera», el resto de las ensaladas se negaba a probarlas. Recuerdo que en una ocasión que le había puesto manzana, por variar un poco, me dijo toda seria que la fruta se ponía de postre.

Anécdotas a parte, el conejo así cocinado le salía muy rico, aunque el pollo al horno lo bordaba.

COMO DE HACE:

– Lava y seca el conejo después de troceado. Intenta eliminar las astillas y los huesitos sueltos que pueda tener, para evitar problemas.

– Maja en un mortero el diente de ajo, el perejil y las otras hierbas, si es que has decidido añadirlas, con un poco de sal gorda que te facilitará la labor. Y con este majado adoba el conejo.

– En una cazuela con un poco de aceite dora el conejo por ambos lados, a fuego alto.

– Y mientras pica la cebolla y los pimientos y añádelos a la olla. Baja el fuego y rehoga hasta que la cebolla se ablande.

– Pela el medio tomate, trocéalo e incorpóralo al guiso.

– Haz un hueco con una cuchara para que se vea el fondo de la olla y dora ahí el pimentón. Incorpora inmediatamente, para que no se queme, el vaso de vino, sube el fuego y espera que se evapore el alcohol.

– Añade el agua y la hoja de laurel. Cuando hierva reduce el fuego, coloca la tapa de la olla un poco torcida y deja que se cocine el conejo durante media hora más. Comprueba que este tierno antes de apagar.

– Mi suegra unas veces servía así el guiso y otras veces pasaba la salsa por la batidora. Eso ya es cuestión de gustos.

– Sirve el conejo en salsa caliente antes de llevarlo a la mesa.

LOS PASOS CLAVE:

Lava y seca el conejo
Adoba la carne con un majado de ajo, perejil, 
hierbas y sal.Dora el conejo.

Pica la cebolla y los pimientos y añádelos a la 
olla.Pela y trocea el tomate y añade también.

Incorpora el pimentón y el vaso de vino. 
Espera a que se evapore el alcohol para agregar
el agua y la hoja de laurel.

Cuece durante media hora, hasta que este tierno el 
conejo. Tritura la salsa si quieres.

Calienta el guiso antes de servirlo.

 

 

Aunque hace casi dos meses que Paquita se fue, la tenemos presente en el día a día, a través de un perfume, una canción, alguna foto o como hoy con una de sus recetas.

Mousse de mango

Necesitas:
  • 500 ml de nata para montar 35% MG
  • 350 g de pulpa de mango —dos mangos maduros—
  • 50 g de claras de huevo —3 claras—
  • 100 g de azúcar
  • 3 hojas de gelatina o 5 g de gelatina en polvo
  • Zumo de ½ limón
  • Para adornar: fresas, maracuyá, pastas, chocolates, … —lo que tengas en casa—                                   mousse-de-mango-44

¿Cuantos tipos de mousses conoces? ¿Y recetas? ¿Te gusta más la de chocolate o la de fruta? ¿La prefieres ligera o más cremosa? ¿Con pocos ingredientes o con una variedad generosa?… Y así podría estar preguntándote hasta mañana, pero la cuestión es: ¿Has preparado alguna vez alguna?,¿y que tal el resultado?,¿no te habrá parecido una elaboración complicada? ;porque si es así probablemente has escogido la receta equivocada.

Vamos a pasar de las recetas para expertos, con cremas inglesas, natillas, termómetros, etc. —por está vez— y vamos a centrarnos en una con ingredientes básicos y de elaboraciones sencillas. Con seguir las indicaciones de cada paso conseguirás un postre que cautivará a los más exigentes.

Como se hace:

-Antes de empezar te recuerdo que para montar nata sin problemas deberá estar muy fría, en cambio las claras deberán estar a temperatura ambiente.

-Hidrata la gelatina en agua fría unos cinco o diez minutos.

-Quítale la piel a los mangos, trocéalos, ponlos en el vaso de la batidora, añade el zumo de limón y tritúralos hasta conseguir un puré muy fino. Puedes colarlo si no te gusta encontrar trocitos de fruta en la mousse.

-Calienta en el micro una parte del puré de mango —un poco más de medio vaso— y añade la gelatina bien escurrida, remuévela hasta que se disuelva completamente.

-Monta ligeramente la nata muy fría con unas varillas y guárdala en la nevera hasta que la necesites. (No la montes del todo porque al manipularla cuando la mezcles con el resto de la preparación si está montada muy firme se puede  “cortar”)

-Junta ambos purés, el que tiene la gelatina y el otro, e intégralos completamente.

-Bate las claras con el azúcar hasta conseguir un punto de nieve firme. (Vuelca el recipiente donde las estés batiendo, si no se caen has conseguido el punto perfecto)

-Añade el puré al merengue, mézclalos con movimientos suaves y envolventes para que no se bajen las claras.

-Por ultimo une con cuidado la nata reservada a la mezcla, hazlo progresivamente para que no pierda el aire acumulado.

-Vierte la mousse en vasos individuales y guárdala en la nevera .

-Como adorno utiliza frutas, diferentes galletitas, chocolates, …, lo que te guste, te quedará muy vistosa.

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Sugerencias:

– Si la preparas el día anterior estará perfecta y tu quedarás más libre, sin necesidad de preocuparte por el postre. Si te decides a hacerla el mismo día, prepárala a primera hora, cuenta que necesitarás como mínimo 4 horas en reposo en frío para que adquiera la textura deseada, pero en ambos casos adórnala siempre en el último momento.

– Una mousse es una excelente idea para utilizar frutas de temporada y con la misma receta disfrutar de postres diferentes, o para aprovechar la que nos ha quedado demasiado madura.

– Como en la mayor parte de las elaboraciones de las mousses caseras hay huevo crudo, es importante  que tengas la precaución de consumirla pronto y mantenerla refrigerada en todo momento.

Los pasos clave:

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Pela, trocea y tritura los mangos con 
el zumo de limón y cuela si no quieres
encontrar trocitos de fruta.
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Hidrata la gelatina en agua fría. 
Calienta en el micro una parte del puré
y disuelve la gelatina escurrida.
Junta ambos purés.
Monta ligeramente la nata y guárdala en
la nevera.
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Monta las claras a punto de nieve firme.
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Añade el puré a las clara y une con
movimientos suaves y envolventes.
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Por ultimo une progresivamente la nata
a la  mezcla.
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Vierte la mousse en vasos y adorna a tu
gusto.

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Crema de calabaza y pimiento rojo

Necesitas:
  • ½ calabaza violín
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cebolla
  • 2 cucharadas de queso fresco, tipo Philadelphia
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
  • Nuez moscada

 

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Una de las formas más sencillas de incorporar hortalizas y verduras a nuestro menú es mediante los purés y las cremas. Una crema caliente en días fríos constituye un reconfortante primer plato y un saludable plato único en la cena, y en verano fría no tienen precio.

Aunque para algunos pecan de sosas y aburridas, a mí no me lo parecen para nada, la clave está en la receta que utilices, así que toma nota de ésta y de algunos consejos y podrás preparar de forma sencilla una dulce, sabrosa y suave crema de calabaza y pimientos rojos  y que te quede perfecta.

¡Espero que te guste!

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como se hace:

Pon una olla al fuego con unas tres cucharadas de aceite y rehoga la cebolla troceada, a fuego medio.

Mientras tanto pela y corta la calabaza y los pimientos, no hace falta que los trozos sean pequeños ni regulares porque después habrá que triturarlos. — ¡Echa un ojo a la cebolla!, remuévela de vez en cuando para que no se queme—

Cuando la cebolla comience a ablandarse añade primero los pimientos, deja que se hagan unos minutos y después incorpora la calabaza, — ¡aunque no te lo recuerde, no te olvides de revolver!—

Baja el fuego, añade la sal, pimienta y nuez moscada, y deja que se pochen lentamente las hortalizas. No tengas prisa en este paso, es fundamental para que el plato consiga el sabor suficiente, sin necesidad de recurrir a la “pastillita de caldo”. —¡No dejes de revolver!— 

Observarás como los ingredientes van adquiriendo un tono ligeramente dorado.  En este punto añade agua hasta que los cubra los ingredientes dos dedos por encima. Cuece de 20 a 30 minutos.

Antes de pasar todo por la batidora cerciórate de que no haya demasiado liquido en la olla o te quedará una crema demasiado suelta.  Para ir sobre seguro retira una parte a un vaso y ve rectificando según necesites.  En este paso añade el queso —opcional—. Cuando esté todo bien triturado y hayas conseguido una crema homogénea puedes pasarla por el chino, si quieres un resultado más suave.

Vuelve a poner la crema al fuego y espera a que hierva para evitar que se estropee . —Este paso también es importante—

Los pasos clave:

En una olla con 3 cucharadas de 
aceite rehoga la cebolla troceada, 
unos minutos.
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Mientras trocea los pimientos y la
calabaza e incorpóralos a la olla.
Primero los pimientos

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Y unos minutos más tarde la calabaza
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Sofríe lentamente y añade la sal, 
pimienta y nuez moscada. 
Cubre con agua y cuece hasta que
ablanden, 20/30 minutos.
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Tritura primero con la batidora 
y después pasa por el chino.
Si quieres una crema muy suave.
En este paso añade el queso, si
es que has decidido ponérselo

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Sugerencias:

Si quieres puedes añadir una patata a la olla y la crema tendrá más consistencia.

El queso fresco puedes sustituirlo por el clásico quesito en porciones o por un chorro de nata, o simplemente pasar…

Haz bastante cantidad y consérvala en botes individuales de cristal, de esta manera tendrás raciones para cuando te apetezcan o necesites una solución rápida. Los botes de mermelada son los ideales; llena los botes con la crema hasta el borde inmediatamente después de hervirla, ponles las tapas y deja que enfríen boca abajo, después guárdalos en la nevera. Aguantan hasta 7 días.

Rape al horno con patatas

Necesitas:

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  • Una cola de rape
  • 3 o 4 patatas
  • 1 cebolla
  • 1 puerro —la parte blanca—
  • ¼ pimiento rojo
  • ½ pimiento verde
  • Azafrán
  • ½ vaso de Oporto —o cualquier otro vino que te guste—
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Harina para rebozara el pescado

Apuesta por cocinar pescado en el horno porque es una apuesta ganadora. Complicándote muy poco puedes obtener un plato exquisito que encantará a todos en casa. Escoge entre los más habituales, merluza, dorada, salmón, lubina, bacalao, … y conviértelos en el plato estrella con el que brillarás en una ocasión especial, o en otro día cualquiera.

Hoy he utilizado el rape —aunque si eliges otra clase de pescado el resultado será igual de bueno— porque como la amiga que me dio la receta la hace con rape, con rape la comparto. ¡Queda espectacular!

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Como se hace:

-Corta la cebolla, el puerro y los pimientos en cuadraditos pequeños (brunoise).

-Limpia las pieles finas que rodean la cola del rape —o pídele al pescadero que te lo haga el—, para evitar que encoja cuando lo cocines. También córtalo en rodajas gorditas, sala y reserva.

-Pela y lava las patatas y córtalas en láminas de medio centímetro (más o menos). Pon una sartén al fuego con abundante aceite, espera a que se caliente y ve friéndolas en tandas, no las añadas a la satén todas de golpe o se romperán. No es necesario que esperes a que se cocinen del todo porque aún tendrán que ir un rato al horno y es aquí donde se acabarán de hacer. Cuando comiencen a cambiar de color retirarlas con una espumadera y ve poniéndolas en la fuente del horno, sala y reserva. Deja sitio para el pescado.

-Enharina el rape y en la misma sartén fríelo brevemente (vuelta y vuelta). Colócalo en la fuente entre las patatas.

-Sofríe la cebolla, puerro y pimientos en el aceite que queda —si crees que es demasiado aceite retira un poco—. Añade sal y espera a que se ablanden.

-En este momento ya puedes ir encendiendo el horno, a 190º arriba/abajo y aire, para que vaya cogiendo temperatura.

-Cuando los vegetales estén bien pochados añade las hebras de azafrán y el vino, sube el fuego para que se evapore el alcohol, un par de minutos, después baja la temperatura y deja que se cocinen unos 5 o 6 minutos más.

-Cubre el pescado con el sofrito y ya puedes colocar la fuente en el horno con la parrilla en la posición central. Cuece durante unos 20 minutos. Transcurrido este tiempo a paga el horno y espera a que el asado repose un ratito dentro antes de servirlo.

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Los pasos clave:

Pela,lava las patatas y córtalas en 
láminas de medio centímetro. Fríelas 
ligeramente y pásalas a una fuente de 
horno. 
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Limpia el pescado, córtalo en rodajas 
y ponle sal. Enharínalo y fríe 
vuelta y vuelta. Colócalo en la fuente 
entre las patatas.
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Corta las cebolla, puerro y pimientos 
en cuadraditos pequeños y póchalos en 
la misma sartén. 
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Añade el azafrán y el vino,sube el 
fuego para que se evapore el alcohol 
y cocina durante un par de minutos más.
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Cubre el pescado con el sofrito y 
hornea en horno precalentado durante 
unos 20 minutos.
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Sugerencias:

Preparar un pescado al horno en bastante sencillo y una solución muy práctica cuando hay invitados en casa.

Aunque puedes poner todos lo ingredientes en crudo sobre una fuente y llevarla así al horno, el hecho de pasarlos antes por la sartén nos lleva a ahorrar tiempo de horno y a asegurar el gusto extra que le proporciona la fritura.

Si tienes dudas de cómo conseguir el punto óptimo del pescado —ni crudo ni seco, lo ideal es que la carne pegada a la espina se despegue con facilidad— te puede ayudar el calcular 20 minutos de cocción por el primer kilo y 10 minutos más por cada kilo a mayores de la pieza.

Como siempre, la calidad del producto, fresco o congelado, es importante para un buen resultado, así como también es importante en el congelado el proceso de descongelación. Lo mejor es pasarlo a la nevera la noche anterior, pero si se te fue el “santo al cielo” prueba a meterlo en una bolsa hermética y sumergirlo en un recipiente con agua caliente —la del grifo—, verás cómo en media hora, más o menos, estará prácticamente descongelado. Después lávalo ligeramente y añádele unas arenas de sal. Yo prefiero esta opción a la del microondas.

 

 

 

Tarta crumble de crema y mermelada de frutos rojos

Necesitas:

Base o crumble

  • 400 g de harina
  • 2 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 120 g de mantequilla
  • 8 g polvo de hornear (levadura en polvo)
  • 1 pizca de sal
  • Extracto de vainilla

Relleno de crema

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 45 g de maicena
  • 125 g de azúcar
  • Cáscara de un limón o vainilla
  • Mermelada de frutos rojos
  • Azúcar glas para adornar


Esta tarta de migas crujientes —crumble— con un corazón de delicada crema y mermelada de frutos rojos te conquistará desde el primer minuto. Si la pones de postre y sobra seguro que no puedes resistir el coger un trocito a media tarde, y hasta te apetecerá en el desayuno, ¡eso si no desparece antes!

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Si no has tenido ocasión de probar este tipo de elaboraciones no dejes de hacerlo porque creo que te estás perdiendo algo delicioso.

El crumble es un pastel de origen anglosajón, una receta tradicional que tanto se puede degustar de postre como de merienda. Es el clásico dulce de los desapacibles y húmedos días del otoño o invierno británico, de ahí la preferencia de disfrutarlo recién hecho o templado.

Lo que lo hace tan especial es la dulce galleta desmigada y crujiente que cubre un relleno, generalmente una fruta ácida. Esta cubierta se hace con una masa a base de harina, mantequilla y azúcar, muy parecida a la quebrada —aunque admite también otros ingredientes; huevos, frutos secos, copos de avena …— que se desmiga sobre un relleno, y al cocerla en el horno se transforma en una capa deliciosamente crujiente, como la de una galleta hecha migas.

En los últimos años, creo que no hay café ni restaurante español que no haya añadido a su carta de postres un crumble, por eso mismo creo también que tú deberías incluirlo entre tus recetas de postres favoritos.

Es muy fácil y no se requiere una habilidad especial para
obtener un gran resultado, cualquier inexpert@ lo puede conseguir simplemente siguiendo la receta.

Tengo que decir que la versión más clásica de este dulce es una capa de fruta fresca cubierta por la masa de migas, que se hornea y se suele servir templada acompañada de helado de vainilla o un chorrito de crema inglesa, pero esta tarta es un poco diferente, la combinación de mermelada y crema pastelera del relleno la convierten en algo especial, se la vi a Valentina del blog Ho voglia di Dolce. (Si no lo conoces te dejo el enlace por si quieres pasar a echar un vistazo).

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Como se hace:

Base o crumble

-Pon en un bol amplio los ingredientes secos; azúcar, harina, levadura y sal. Mézclalos bien.

-Añade los huevos, la vainilla y la mantequilla fría cortada en dados.

Si haces la masa a mano ve frotando con los dedos los ingredientes y verás como poco a poco se van a ir formando unas migas un poco gorditas —¡no caigas en la tentación de amasar a dos manos para acabar antes porque calentarás la mantequilla y no conseguirás la textura adecuada!—

Si utilizas un robot ve deteniendo varias veces la marcha, hasta conseguir las migas del grosor adecuado.

-Cuando esté hecha la masa divídela en dos. Forra con papel de hornear el molde en el que vayas a cocer la tarta y extiende la mitad de la masa, con la base de una cuchara, por el fondo y las paredes. Guarda en la nevera tanto el molde forrado como la otra mitad de masa.

Crema

-Calienta casi toda la leche con la piel del limón o la vainilla, para que infusionen.

-En una olla que pueda ir al fuego pon las yemas y el azúcar, remueve hasta conseguir una pasta ligera.

-Disuelve la maicena en el resto de la leche reservada y añádela a la mezcla de los huevos, revuelve con unas varillas y ve añadiendo poco a poco la leche caliente, pero retira antes la piel del limón. Lleva al fuego la olla y sin dejar de remover espera a que espese.

Montaje

-Recupera el molde que habías dejado en la nevera. Cubre la base con la mermelada de frutos rojos, teniendo la precaución de que no llegue al borde, déjala como un centímetro adentro para evitar que al incorporar la crema salga por encima y se mezclen porque estéticamente hace sucio.

-Cubre la crema con la otra mitad de la masa, pero esta vez deja las migas sueltas por encima.

-Cuece en horno ya precalentado a 180º durante 45 minutos, o hasta que coja un color dorado.

-Espera a que se enfríe un poco para desmoldar la tarta. Adorna simplemente espolvoreando azúcar glas.

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                  ¡Sencillamente deliciosa!

Sugerencias:

Si ves que la masa se vuelve compacta, introdúcela en la nevera envuelta en film y cuando este fría rállala para conseguir las migas.

Si cuando este en el horno observas que la tarta se dora demasiado por los bordes cúbrela con un papel de aluminio.

Si te sobra masa  la puedes congelar  y usar en otra ocasión.



                 Los pasos clave:

En un bol amplio pon todos los ingredientes secos 
y mézclalos. Añade los huevos, la vainilla y la 
mantequilla fría cortada en dados.
Mezcla con los dedos hasta formar unas migas gordas. 
Divide la masa en dos. 

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Con la primera mitad cubre la base y paredes de un molde 
forrado con papel de hornear.
Haz la crema pastelera y monta la tarta. Empieza poniendo 
una capa generosa de mermelada en la base.

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Vierte la crema sobre la mermelada con cuidado para que
no se mezclen.

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Por ultimo cubre con la otra mitad de la masa la tarta
esparciéndola en forma de migas.

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Cuece la tarta en horno precalentado, a 180º durante 45 minutos. 

crumble-de-ccrema

Espolvorea azúcar glas para adornar.

 

Pollo a la cerveza fácil (en olla rápida)

Necesitas:
  • Un pollo troceado 
  • Un botellín de cerveza
  • 1 cebolla
  • ½ pimiento rojo
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil, preferiblemente fresco
  • Aceite de oliva
  • Hierbas, según tus gustos (laurel, tomillo, orégano, albahaca,…)
  • Sal y pimienta

Después de tanto tiempo sin compartir ninguna receta y teniendo en cuenta las fechas en las que estamos, parece que lo más normal sería que volviera con un plato navideño, pero he preferido inclinarme por uno más atemporal, uno valido para cualquier día del año, un pollo a la cerveza. No es una preparación de fiesta –o sí– pero estoy convencida de que se convertirá en una de tus recetas favoritas por sabrosa, rápida y económica.

He pensado en este clásico porque en medio de tantas decoraciones navideñas, compras, reuniones, regalos, comidas y cenas, y probablemente con invitados en casa, necesitamos sacar tiempo de donde no lo hay. Ten en cuenta que si de los 15 días que duran estas fiestas, contando como pistoletazo de salida el día de la lotería,  eliminamos los  seis días más señalados  –Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo, Noche de Reyes y Día de Reyes– , quedan otros nueve en los que también hay que comer.

Anímate a preparar este pollo, es una receta muy agradecida, ideal tanto para principiantes en esto de la cocina, como para los que no os queréis complicar demasiado en estos días de tanto ajetreo.

Como se hace:

–  En el mortero machaca un diente de ajo, sal, pimienta y perejil. Lava y seca el pollo con papel de cocina (a mí también me gusta eliminarle bastante parte de la piel) y adóbalo con el majado de ajo.

– Pon una olla a fuego medio-alto, cubre el fondo con aceite y sofríe el pollo, si es mucho y no cabe sin que se amontone hazlo en dos tandas. Muévelo de vez en cuando para que coja color por todas partes. Cuando esté bien dorado retíralo a un plato y resérvalo. Estará dorado por fuera, pero continuará crudo por dentro.

– En el mismo aceite que queda en la olla pocha la cebolla, el otro diente de ajo y el pimiento, muy picados. Añade un poco de sal y rehógalos, a fuego medio-bajo, hasta que cambien de color.

– Incorpora el pollo a la olla junto con los jugos que haya desprendido. Mézclalo con las hortalizas y añade las hierbas que hayas elegido, rehoga todo junto unos tres minutos.

– Añade ahora la cerveza, deberá cubrir ligeramente el pollo, si no lo cubre añade un poco de agua o caldo, pero no suele ser necesario. Sube el fuego y deja que se evapore el alcohol. Coloca la tapa y cierra la olla, espera a que suba la válvula, baja el fuego y cuece durante diez minutos.

– Mientras prepara una guarnición para acompañar a este sabroso pollo, unas patatas fritas o una ensalada le quedarán perfectas, sin complicarte demasiado.

– Si cuando abras la olla compruebas que la salsa está muy ligera y la prefieres más espesa, retira el pollo a una fuente y pon de nuevo la olla al fuego, deja que hierva unos minutos a fuego vivo para que se evapore parte del líquido (revuelve de vez en cuando, para que no se pegue). También puedes añadir una nuez de mantequilla a la salsa, antes de incorporar el pollo, le dará mucho brillo.

Sugerencias:

¿Quieres que tu pollo tenga un aspecto mas elegante, más de fiesta?. Pasa el pollo con la salsa a una fuente que resista temperaturas elevadas y mételo en el horno precalentado  a 180º durante unos 10 minutos o hasta que se dore por todos lados, para ello deberás girarlo de vez en cuando.

Ni que decir tiene que cuanto mejor sea la calidad del pollo, mejor estará el guiso.

Puedes añadir agua o caldo a la preparación, pero en la cocción a presión apenas se evaporan los líquidos, con lo que no suele ser necesario.

No especifico el tipo de cerveza porque eso es cuestión de gustos, yo he utilizado una rubia que es más suave, pero una negra o tostada le queda de maravilla.

El cocinar en las ollas rápidas tienen muchas ventajas, lo que más, ahorro de tiempo y energía, cosa que notarás al final de mes en la factura de la luz o gas.

LOS PASOS CLAVE:

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Lava y seca el pollo troceado.
Adóbalo con un majado de sal, ajo, 
pimienta y perejil.

Pollo-a-la-cerveza-78-1
Dora el pollo y retíralo a una fuente.

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Pocha la cebolla, ajo y pimiento finamente 
picados.

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Incorpora a la olla el pollo y los jugos 
que haya desprendido.
Añade la cerveza hasta cubrir el pollo. 
Sube el fuego hasta que se evapore el alcohol.
Cierra la olla y cuece durante 10 minutos 
después de que haya subido la válvula.


¡Y ya está, listo para ir a la mesa!