Crema de puerros

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         Con la llegada del frío hemos dicho adiós a los vegetales en ensaladas y sopas frías y les damos la bienvenida en cremas y sopas calientes, pero igual de saludables

 Haga frío o calor no debemos descuidar el consumo de vegetales y hortalizas, por ser bajos en calorías y ricos en fibras, vitaminas y minerales.  Y dentro de este grupo quiero destacar las propiedades beneficiosas que tiene el puerro para nuestra salud. Esta hortaliza, de la misma familia que la cebolla, es rica en agua, fibra, potasio y magnesio, es saciante, depurativa y con escaso contenido de hidratos de carbono, ayuda a combatir la retención de líquidos y protege el sistema cardiovascular.

 Sabiendo todo esto  ¿No te parece que tendría que estar más presente en nuestra dieta, y no destinarlo únicamente a formar parte de los miles de ingredientes de un sofrito, o a robarle alguna que otra hoja para añadirla a una sopa?

 Hoy el puerro es el protagonista indiscutible de esta suave y sabrosa crema, muy fácil de preparar y económicamente asequible, que es algo a tener en cuenta.

Si la sirves muy fría también está riquísima, pero ya no sería una crema de puerros, sería una vichyssoise.

 ¡Pruébala y comprueba lo que se puede conseguir con  tan pocos ingredientes!

Necesitas:

 

  • 4 puerros
  • Media cebolla pequeña
  • 1 patata
  • Un vaso de leche
  • Agua
  • Aceite
  • Mantequilla
  • Jengibre
  • Azafrán
  • Sal y pimienta
Como se hace:

 

Haz cortes longitudinales en la parte blanca de los puerros, sin llegar a separarlos del todo de la zona de la raíz —así son más fáciles de manipular— Lávalos para eliminar la tierra que suelen traer y córtalos en trozos pequeños.

Trocea también la patata pelada y la cebolla.

En una olla pon una cucharada de mantequilla y dos de aceite, y rehoga la cebolla y los puerros. Baja el fuego y deja que cojan un poco de color —unos cinco minutos— Remueve de vez en cuando. Después añade las patatas y rehógalas también.

Ralla el jengibre —una cucharadita— e incorpóralo a la olla junto con unas hebras de azafrán. 

Ya inmediatamente vierte el vaso de leche y pon agua hasta cubrir todos los ingredientes. Añade sal y pimienta. Espera a que hierva, da unas vueltas para mezclarlo  todo bien, baja el fuego, pon la tapa y deja que cueza durante  15/20 minutos.

Transcurrido este tiempo comprueba que las patatas estén bien cocidas, si es así apaga el fuego y espera a que se enfríe ligeramente antes de pasar por la batidora —es interesante que retires un poco del caldo de la cocción y lo reserves por si necesitaras rectificar en el caso de que creas que la crema te quedo muy espesa— 

Esto es importante;  pasa la crema por un colador o un chino, para eliminar posibles hebras de puerro, que siempre queda alguna. Con esto conseguirás una crema mucho más fina y elegante.

Vuelve la crema ya colada a la olla y ponla otra vez al fuego hasta que hierva. Después ya la puedes servir.

Antes de triturarla puedes añadir un par de quesitos en porciones si te gustan las cremas untuosas —he de confesar que yo algunas veces lo hago y otras no—

Acompáñala de picatostes, crujiente de jamón serrano o una juliana crujiente del mismo puerro. Unas gotas de aceite de oliva virgen o incluso un chorrito de nata o yogur griego (sin azúcar) le dan un toque especial.

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Para la juliana crujiente de puerros; lava una capa  del puerro y sécala bien, córtala en juliana y métela en el microondas con unas gotas de aceite y una pizca de sal entre 3 y 4 minutos.

Sugerencias:

 

Las parte del puerro que no hayas usado no las tires, utiliza el tallo parra algún  sofrito y las hojas añádelas a tus caldos de verduras.

Puedes sustituir el agua por un caldo de pollo, sobre todo si te animas por la vichyssoise fría.

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Pasteles de Belém – Pasteles de nata portugueses

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¡Me encanta Portugal!

Si me preguntas qué destacaría del país vecino “¡uff!” no sabría por dónde empezar; desde su prolífica arquitectura medieval, su peculiar estilo manuelino, sus amables gentes, el fado, los azulejos, el vino de Oporto o Madeira, hasta la destreza para elaborar con gran acierto platos de bacalao, … o los exquisitos “pastéis de Belém”. —Probablemente estés pensando que dónde he dejado las toallas, los hilos de algodón o el café, ¡pero esos fueron tiempos!—

Ahora me voy a centrar en estos famosísimos pasteles, unas tartaletas hojaldradas rellenas de crema, que son un clásico en todo Portugal.

También se conocen como “pastéis de nata”, aunque existe una cierta controversia entre si son o no lo mismo, o si deben o no llevar nata. Hay miles de recetas de este popular dulce por toda la red, pero al parecer, la auténtica solo la conocen “tres personas” y como es obvio,  yo no soy una de ellas. Pero si te animas a realizar esta receta conseguirás unos excelentes pastelitos, muy similares a los que puedes comprar en la “Única fábrica dos pastéis de Belém” de Lisboa. — Según cuenta la tradición, es en esta fábrica donde se conserva, guardada bajo llave, la receta original. Una antigua y secreta receta transmitida por los monjes del Monasterio de los Jerónimos a unos maestros pasteleros de la ciudad de Belém, allá  por el año mil ochocientos treinta y tantos—

Necesitas:

 

  • Una lámina de hojaldre
  • 300 ml de leche
  • 200 ml de nata
  • 100 ml de agua
  • 180 g de azúcar
  • 6 yemas de huevo
  • 35 g de maicena o 42 g de harina
  • La piel de medio limón
  • 1 ramita de canela
  • Canela y azúcar glas para adornar (optativo)

 

Como se hace:

 

Estira mucho el hojaldre y con la ayuda de un cortapastas  haz círculos de masa y ve colocándolos en los huecos del molde engrasado. Reserva en la nevera hasta la hora de rellenar.

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Pon un recipiente al fuego con casi toda la leche, la nata, la piel del limón y la ramita de canela. Cuando rompa a hervir retira del fuego y reserva.

Haz un almíbar con el agua y el azúcar, espera a que ésta se disuelva totalmente, cuece tres minutos más y apaga el fuego.

En el resto de leche reservada disuelve la maicena o la harina, bate hasta que se deshagan los grumos y añadela a la mezcla de leche caliente. Vuelve a poner al fuego, sin dejar de revolver para evitar que se pegue, hasta que espese. En este momento vierte el almíbar poco a poco, sin dejar de remover. Deja que hierva y apaga. Retira la piel de limón y la rama de canela.

Bate las yemas, pásalas por un colador e incorporalas a la crema fuera del fuego. Remueve hasta que se  integren completamente. — Como verás en esta receta las yemas no se cuecen con el resto de la crema, como ocurre con la crema pastelera, ya lo harán después en el horno—. Conseguirás una crema que se parece mucho a unas natillas espesas.

Saca de la nevera la bandeja con las bases de hojaldre y llénalos con la crema, sin llegar al borde.

Cuece en el horno precalentado a 200º,  más o menos unos 20/25 minutos o hasta que se doren.

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Prepara una mezcla de azúcar glas y canela molida para espolvorear los pastelitos antes de servirlos. ¡Así es como los sirven en Portugal!

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Sugerencias:

 

Aunque, como ya te he comentado, esta receta no es la de los “auténticos pasteles de Belén”, de todas las recetas que he probado ésta es la que más se me convence.

Lo ideal sería utilizar un hojaldre casero, pero para no liarte mucho puedes utilizar uno comprado, como he hecho yo en este caso. Con una base de hojaldre de Lidl me salieron 30 pastelitos.

Si quieres adelantar trabajo la crema la podrías hacer con un poco de antelación, pero el hojaldre lo debes hornear para el momento. Hay quien opina que el “secreto” de los Pasteles de Belém es que se sirven siempre calentitos y crujientes.

 

 

Quiche de pimientos y atún (sin lactosa)

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¿En tu casa hay alguien que sufra algún tipo de intolerancia alimentaria?

¡Verdad que da penita cuando hay que prepararles algo diferente a lo que se va a comer en casa ese día por culpa de la dichosa alergia!

¡Y la carita que ponen cuando algo les apetece y son conscientes (¡y más les vale!) de que no lo pueden ni probar!

Hoy aprovecho para compartir la receta de una quiche que pueden disfrutar los que son intolerantes a la lactosa y los que no lo son. Y digo disfrutar porque es ¡riquísima…!, así como muy suave y ligera. ¡Una de mis favoritas! y espero que a partir de hoy también de las tuyas.

(Una nota aclaratoria; en la receta de la masa quebrada que he utilizado hoy he sustituido la mantequilla normal por una sin lactosa, pero la puedes hacer con aceite de oliva si te ofrece más garantías. Aquí te dejo el enlace de una masa quebrada con aceite de oliva.)

Necesitas: 

 

Pasta brisa o quebrada:

  • 350 g de harina floja
  • 250 g de margarina sin leche o mantequilla sin lactosa
  • 1 huevo
  • Sal
  • Pimienta
  • Ralladura de medio limón

Relleno:

  • Un pimiento rojo mediano  o medio grande
  • Un pimiento verde mediano o medio grande
  • Una cebolla mediana
  • Un puerro
  • Una lata de atún pequeña
  • Tres huevos
  • Dos yogures naturales sin lactosa
  • Queso rallado sin lactosa (opcional)
  • Aceitunas para adornar
  • Aceite de oliva, sal, pimienta, orégano

 

Como se hace: 

 

Para la masa quebrada fácil.

Pon en un bol la mantequilla a temperatura ambiente y montala con las varillas. Añade la harina, el huevo entero y los demás ingredientes. Mezclalos, hasta que se integren completamente, con la ayuda de una espátula. Cuando la masa se despegue de las paredes del bol haz una bola y guárdala en la nevera envuelta en film, como mínimo media hora. También puedes utilizar una batidora con el accesorio de amasar, acabarás antes.

Engrasa el molde que vayas a utilizar, por seguridad, para evitar disgustos innecesarios a la hora de servirla. Transcurrido el tiempo de reposo enharina una superficie de trabajo, estira la masa lo más fina que puedas y colócala en el molde. Si se te rompe remiéndala con un pegote de masa, no se notará. Recorta los bordes,  si te sobra masa puedes hacer algún adorno. Deja reposar otro rato en la nevera.

Precalienta el horno a 200º.

Saca de la nevera la base de la quiche y hornéala en blanco, o lo que es lo mismo, cuécela sin el relleno; para ello pincha la base con un tenedor, pon un papel de horno encima y cubre con alguna legumbre que tengas destinada para este fin — ya sabes que se pueden guardar de una vez para otra— así evitarás que con la cocción se bajen las paredes de la tarta o suba en exceso.

Hornéala a 190º 10 minutos. Apaga el horno, retira el papel y las legumbres y déjala de nuevo en el horno apagado otros 5 minutos. Aunque no esté cocida del todo, lo acabará de hacer con el relleno. Es importante que aún no esté dorada.

Para el relleno;

Aprovecha los tiempos de reposo de la masa para ir elaborando el relleno. Con la ayuda de un pelador quita la piel a los pimientos. Elimina las semillas y córtalos en tiras finas.

Corta la cebolla en juliana y el puerro en brunoise (dados pequeñitos). Añade también algo de la parte verde.

En una sartén con muy poquito aceite rehoga la cebolla y el puerro. Incorpora los pimientos y la sal. Baja el fuego y deja que se pochen lentamente.

Mientras bate los huevos con el yogur añade el orégano, la pimienta y el atún desmigado y bien escurrido.

Monta la quiche.

En el fondo de la quiche esparce las hortalizas pochadas, cubre con la crema de yogur y espolvorea el queso. Adorna con las aceitunas.

Cuece a 180º unos 20 minutos o hasta que al pinchar una brocheta, esta salga limpia.

Sírvela, como siempre, fría o caliente y acompañada de alguna ensalada. Tendrás un plato único super completo.

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Sugerencias:

 

Esta cantidad de masa a mi me da para una quiche grande con algún adorno o para dos medianas. También puedes congelar la mitad y utilizarla en otra ocasión.

Si no tienes problemas de alergias  puedes utilizar una masa comprada, hay algunas marcas que están bastante ricas. Ahorraras mucho tiempo.

Si tienes la costumbre de asar hortalizas, y tienes alguna ya asada por la nevera, utilízala en la quiche, le dará un sabor más intenso y seguirás acortando trabajo.

Por último, al utilizar yogur desnatado en vez de leche o nata, aparte de disminuir calorías, conseguirás una tarta la mar de ligera.

¡Pruébala y compara! —como decían en el anuncio aquel…—

Melocotones en almíbar rellenos de atún

 

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     Aunque estos melocotones en almíbar rellenos de atún son un clásico, si no los conoces aún ¡no dejes de probarlos!

Yo los hago desde hace bastante tiempo. Son fáciles, se hacen en un plis-plás y siempre son muy alabados.

Esta forma de preparar unos melocotones en almíbar como plato salado la escuche por primera vez en Antena 3 de radio, ya hace unos cuantos -muchos- años. La receta la había dado en antena Aileen Serrano, que colaboraba en aquella época en la desaparecida emisora -haciendo memoria yo diría que me estoy remontando a 1.986-. Aún hoy no sé porque me quede con aquella receta, porque por aquel entonces mi interés por la cocina era tan escaso como mi edad.

Soy consciente de que hay centenares de recetas de melocotones en almíbar rellenos de atún o de bonito, pero creo que ésta es de las más sencillas y de las más ricas también.

Y me parecen una fenomenal alternativa de la típica ensalada, ahora que se acerca el buen tiempo, y una buena solución para algún día que no te apetezca demasiado cocinar, o para salir más o menos airoso si una visita inesperada acepta tu invitación a cenar.

melocotones rellenos

Necesitas:

 

  • Una lata de melocotones en almíbar
  • Una lata de atún mediana
  • Tres cucharadas de mayonesa de bote
  • Una manzana
  • Una lechuga
  • Un poco de cebollino

melocotones rellenos

Como se hace:

 

Lava la lechuga y sécala bien  -o compra la que ya viene en bolsa lista para ser utilizada-.

Abre la lata de melocotones y ponlos a escurrir, con el corte hacia abajo, sobre un papel de cocina doblado varias veces.

Abre también la lata de atún/bonito, vacíala sobre un colador y deja que escurra bien el aceite o el agua, si utilizas uno al natural. Es importante que quede sequito, para evitar un relleno pesado. 

Pela y ralla un cuarto de la manzana.

Pica muy fino el cebollino, 4 ó 5 ramitas.

En un bol mezcla el atún/bonito, la manzana, el cebollino y la mayonesa.

Coloca los melocotones en un plato boca para arriba y reparte el relleno en cada una de las mitades. 

En la fuente de presentación pon las hojas de lechuga como base y los melocotones girados encima (como en la foto). La lechuga facilitara que no se caiga el relleno al servirlos.

Mi consejo es que los presentes así,  con la parte más bonita de los melocotones para arriba. Estarás conmigo que este relleno es de lo más feo ¡así que, mucho mejor que no se vea!

Ya en el último momento adorna el plato con cebollino picado y un chorrito de aceite de oliva virgen, les dará brillo.

melocotones rellenos

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Sugerencias:

 

He hecho algunas variaciones sobre la receta inicial y ésta que hoy comparto es la definitiva. He sustituido la cebolla de la receta original por el cebollino, y le he añadido la manzana para suavizar la mezcla del relleno. Además, ambos ingredientes hacen que el plato sea mucho más fresco.

Si no te apetece lavar la lechuga, tienes la opción de comprar una bolsa de las que ya vienen lavadas. Y con la mayonesa  haz lo mismo, cómprala ya preparada, porque lleva tan poquita que no merece la pena hacerla (ya sabes que si no la consumes enseguida deberás tirarla)

Las cantidades que propongo son las necesarias para rellenar una lata de melocotones (7 / 8 unidades). Si vas a utilizar más, como es lógico, deberás aumentar también las cantidades de los ingredientes del relleno, pero ten cuidado con la mayonesa, si pones demasiada  lo licuará en exceso, y no queremos que quede como una  “papilla de bebe”, porque tendrá a la vista una presentación muy fea, y resultará al gusto una mezcla muy pesada. Mejor junta todos los ingredientes excepto la salsa y ve añadiéndola al final, poco a poco, hasta que consigas la consistencia que te guste.

Como ves todos los ingredientes de esta receta los encuentras en el mercado ya preparados y listos para ser consumidos, no hace falta ni que enciendas la cocina. Aunque si requiere por tu parte el esfuerzo de abrir latas y componer el plato, pero ¡no me digas que no hemos tomando un buen atajo!

¡Estoy deseando que los pruebes y me comentes!