Mejillones al vapor

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No hay que esperar a los meses fríos (o que lleven r) para conseguir unos excelentes mejillones, los puedes encontrar en cualquier época del año. ¡Mira estos en pleno Agosto!

Prepararlos al vapor es la forma más sencilla, rápida y sana de cocinar unos mejillones, y junto con el famoso pulpo a feira, una de las más populares en  la época estival gallega.

Por lo sencillo de la receta, parafraseando a Picadillo “Lo único que prácticamente se necesita para que la elaboración este plato sea un éxito es que los mejillones sean de un buen tamaño “

Independientemente de que esta forma de prepararlos sea o no una de tus preferidas, ten presente esta receta, porque cualquier plato que en su elaboración lleve mejillones tiene que pasar necesariamente por este proceso de abrir al vapor el bivalvo antes de incorporarlo al plato de arroz, pasta… o aliño deseado.

Antes de empezar debes lavar bien los mejillones —esta es la labor más pesada—, enjuágalos en abundante agua fría, raspa con un cuchillo las conchas para eliminar restos de algas, cuerdas y alguna que otra lapa… Para eliminar las barbas, que son esos pelillos que están atrapados entre las dos valvas, tira fuerte de ellas apoyándote el la hoja de un cuchillo (cuidado con cortarte) y vuélvelos a enjuagar. Para esta receta no hace falta que los dejes “muy primorosos”, con eliminar lo más gordo es suficiente porque no se van a añadir a ninguna preparación. Puestos a ponerse puntillosos creo que es más importante que te fijes si vienen de la depuradora y si han pasado todos los controles de calidad exigidos. Si compras mejillones gallegos —”los mejores”— fíjate que lleven este logo, son de total garantía tanto en calidad como en sabor.

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Necesitas:

 

  • 2 kilos de mejillones
  • 1 vaso de agua o medio vaso de vino blanco
  • 3 hojas de laurel
  • Limón
Como se hace:

 

-Dependiendo del tamaño de la olla puedes dividir los mejillones para cocerlos en dos o tres tandas.

-Pon una olla amplia al fuego, a potencia alta, con un vaso de agua, o si prefieres medio vaso de agua y otro medio de vino blanco y las hojas de laurel. —No le pongo sal porque que creo que con la que ya traen los mejillones es suficiente—.

-Cuando comience a hervir el agua introduce una parte de los mejillones ya lavados y pon la tapa. Baja un poco el fuego, para que no se salga el agua por fuera. No retires la tapa para que los mejillones se cuezan gracias al vapor acumulado. Eso sí, agita la olla de vez en cuando.

-Cuando hayan transcurrido unos 3/4 minutos compruébalos. Se van abriendo conforme se van cociendo. Para acertar con el punto de cocción yo lo que hago es fijarme en el aspecto del interior de cada mejillón, cuando veo que ya no está gelatinoso lo voy retirando. Si alguno no se ha abierto, resérvalo. Repite la operación con las otras tandas de mejillones y ve retirando los cocidos hasta vaciar la olla. Deja que vuelva a hervir el agua e introduce otra vez los que no se hayan abierto para darles otra oportunidad —a veces, para acabar antes, mentemos demasiados en la olla y el calor no les llega a todos por igual—. Probablemente se abra alguno más. Después de un par de minutos retíralos y si alguno está ligeramente abierto ayúdale con un chillo. Los que estén totalmente cerrados, tíralos.

¡Aquí los tienes, templaditos, con unas rodajas de limón para que cada uno… según su gusto, y a disfrutar!.

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Sugerencias:

 

Cuela el caldo resultante de haber cocido los mejillones —si lo pasas por un filtro de los que se usan para el café te quedará perfecto— para utilizarlo en tus fideuas, arroces, sopas de pescado,… Espera a que enfríe y guárdalo en la nevera si lo vas a usar próximamente, si no al congelador.

No cuezas demasiado los mejillones porque los echarás a perder, notarás que se vuelven más pequeños y que se resecaran.

Hay quien prefiere sustituir el agua por vino blanco que apenas cambia el sabor pero si le da un toque especial.

Los mejillones tienen muchas cualidades beneficiosas para la salud y beneficiosas también para tu economía familiar. Cómpralos, haz pruebas y prepáralos de múltiples maneras, esta te la recomiendo , y permíteme que barra para casa, si tienes la ocasión de comprarlos gallegos, mejor que mejor.

 

 

 

 

 

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Vinagretas, aliños y aderezos

       Aunque todavía falta un poco para el verano, vamos a aprovechar las altas temperatura de estos días —hoy 27º— para dar un descansito a los vegetales en cremas y purés calientes y utilizarlos en su estado natural, crudos y frescos en forma de ensaladas, ya sean con hortalizas, con verduras, o con frutas, en infinitas variaciones siempre resultan atractivas, ricas y sobre todo saludables. Y en este tipo de preparaciones el aliño tiene un papel esencial. Un aliño con unas cantidades y unos elementos bien proporcionados pueden elevar tu ensalada a una categoría superior.

El aliño tradicional, el que se viene utilizando de siempre…, aceite, vinagre y sal —en la proporción recomendada de tres partes de aceite por una de vinagre— es fácil, es rápido y da buenos resultados, pero ¿no te resulta aburrido?. Te propongo 8 aliños diferentes, nada complicados y con ingredientes que siempre hay en casa, que le darán a tus ensaladas un toque especial.

Generalmente en todo aliño hay dos ingredientes que no suelen faltar, una materia grasa y un ácido;

  • Gustos aparte, prefiero utilizar aceite de oliva virgen extra (AOVE) en este tipo de preparaciones, a no ser que la receta indique expresamente otra cosa, incluso alguno aromatizado —que se hace muy fácilmente en casa, no lo compres porque no siempre está bueno y si lo haces tu te ofrecerá más garantías—.
  •  El otro elemento habitual es un ácido, generalmente un vinagre ( balsámico, de manzana, de jerez, de vinos…) aunque también se puede sustituir por el zumo de algún cítrico ( limón, lima, naranja, piña…) que le aportaran a la ensalada un toque fresco y afrutado.

El resto de los ingredientes; hierbas aromáticas, especias, mostazas, siropes, … se irán integrando a las salsas en función del sabor más o memos dulce, picante, aromático, ácido… que queramos conseguir.

1- ALIÑO PARA UNA ENSALADA DE CÍTRICOS:

  • Exprime media naranja
  • Exprime medio limón
  • Aceite de oliva
  • Azúcar
  • Ralladura de jengibre (optativo)

En un vaso mezcla los ingredientes siguiendo esta proporción; 2 partes de naranja, 1 de limón, 1 cucharada de aceite y un poco de azúcar. Mueve bien y reserva en la nevera hasta que lo necesites.

Utilízalo para regar una ensalada con mango y frutos secos.

 

2- VINAGRETA de cebolla

  • Media cebolla 
  • Un diente de ajo
  • Una cucharada de perejil picado
  • Medio tomate 
  • Un huevo cocido
  • 6 o 7 aceitunas
  • Aceite de oliva
  • Vinagre de manzana
  • sal y pimienta
  • Perejil

Pica muy bien todos lo ingredientes y colócalos en un bol. Añade la sal, la pimienta y cuatro o cinco cucharadas de vinagre. Cubre con aceite y agita para que emulsione. No tiene que quedar una salsa espesa, los ingredientes tienen que nadar en el aceite, por eso no te indico la cantidad de aceite que puedas necesitar. Pruébala por si crees que necesita más vinagre o sal y guárdala en la nevera.

Esta vinagreta le va fenomenal al salpicón de marisco, a los pescados cocidos o a los mejillones al vapor.

 

3- VINAGRETA DE MOSTAZA Y MIEL:

  • ¼ vaso de aceite de oliva virgen extra
  • ¼ vaso de aceite de girasol
  • 3 cucharadas de vinagre de manzana
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 1 cucharadita   de miel
  • sal y pimienta a gusto

En un bol pon la miel, la sal y la pimienta. Añade la mostaza y el vinagre. Mueve con unas varillas y añade los aceites en hilo. Mezcla bien y  guarda en la nevera en un bote cerrado, te aguantara bastantes días.

Adereza ensaladas que llevan espinacas, rúcula o frutas.

 

4- VINAGRETA DE TOMATES  Y FRUTOS SECOS:

  • 200 ml de aceite de oliva
  • 50 ml de vinagre de balsámico
  • 50 gr de almendras tostadas o pipas de girasol
  • 50 gr de nueces
  • 2 o 3 tomates secos en aceite
  • cebollino
  • sal y pimienta

Pon en la picadora las almendras, las nueces y los tomates y pícalos ligeramente. Corta el cebollino con cuchillo. En un recipiente con tapa pon todos los ingredientes, ciérralo y agita para que emulsione.

 

5- VINAGRETA DE MELOCOTÓN:

  • 1 melocotón o mango
  • Cebollino (4 o 5 hojas)
  • ¼ vaso de aceite de oliva v.e.
  • 3 cucharadas de vinagre balsámico de Modena
  • Sal

Corta el melocotón en dados pequeños y ponlo en un bote (de los de mermelada),  añade el cebollino picado y condimenta con sal. Incorpora una parte de vinagre por tres de aceite hasta cubrir la fruta . Cierra el bote y agítalo para que emulsione. Guarda en la nevera para que se potencie el sabor.

Aparte de en ensaladas, queda muy bien con los pescados azules.

 

6- VINAGRETA FRANCESA:

  • 200 ml de aceite de oliva suave
  • 50 ml de vinagre de Jerez
  • 1 cucharada de mostaza de Dijón
  • sal y pimienta

En un bol pon la mostaza y ve removiendo con unas varillas mientras añades el aceite poco a poco —quedará con una consistencia muy similar a la de la mayonesa-. Añade el vinagre, la sal y la pimienta mientras sigues removiendo. Guarda la salsa en un bote en la nevera, aguanta perfectamente un par de semanas. Si te queda muy espesa aligérala con un poquito de agua.

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7- VINAGRETA DE FRUTOS ROJOS:

  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra — variedad hojiblanca—
  • 40 ml de vinagre balsámico
  • zumo de limón
  • 2 cucharadas de mermelada de frutos rojos —mejor sin azúcar—
  • fresas o frambuesas…
  • sal y pimienta

En un cuenco coloca el vinagre, la mermelada, la sal y pimienta y una cucharada de zumo de limón. Remueve con unas varillas hasta que este todo perfectamente mezclado y añade el aceite. Por último trocea 4 o 5 fresas o un puñadito de frambuesas y añádelas a la salsa. Resérvala en la nevera. 

Añádela a tus ensaladas que lleven queso.

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8- ALIÑO DE LIMÓN Y PEREJIL:

  • ½ vaso de aceite de oliva virgen extra
  • 1 limón (zumo y ralladura)
  • 1 diente de ajo
  • perejil
  • sal y pimienta
  • 1 cucharadita de tabasco verde (opcional)

Pon en el vaso de la batidora todos los ingredientes menos el aceite y tritura groseramente. Añade el aceite y mezcla con una cuchara.  

Utiliza este aliño para acompañar a tus pescados a la plancha.

 

Sugerencias:

 

Con cualquiera de estos aliños transformarás una monótona ensalada en algo totalmente diferente.

Prepáralas con anticipación, guardarlas en botes herméticos o biberones, porque la mayoría aguantan días en la nevera, y riega con ellas tus ensaladas o platos de verdura, incluso algunas preparaciones de pescados o carnes.

Algo que debes de tener en cuenta es que conseguirás un mejor resultado si aliñas tus ensaladas en el ultimo momento.

Prueba a añadir y eliminar ingredientes hasta conseguir tus salsas propias.  ¡No habrá quien compita contigo en cuestión de ensaladas!.

 

 

 

Tarta Pávlova

      Como hace  mucho que no comparto la receta de un postre, me he animado con esta tarta tan espectacular. Una tarta que se sale del clásico bizcocho relleno o la tarta fría con gelatina, y estoy encantada con el resultado porque no estaba segura de sí sería un “otra vez será” .

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      Esta vistosísima tarta de merengue horneado que, según dicen, la primera se hizo en honor a la bailarina rusa Anna Pavlova, tanto puede llevar una única capa que se corona con nata semimontada y frutas variadas como varios pisos con un relleno, como esta que he hecho hoy -aparte de con fresas y gajos de mandarinas, la he adornado con cerezas, aprovechando que están en plena temporada y ¡que me encantan!-. En mi opinión si la adornas este tipo de tartas con frutas rojas quedan mucho más lucidas,  pero por supuesto cada uno…, según sus preferencias.

Ya sé que peco de poco original, que en la red hay miles de recetas de tartas Pávlova y que “ vista una, vistas todas”, pero haciendo limpieza encontré una carpeta con un batiburrillo de recortes que he ido guardando durante años y de ahí he rescatado esta receta; una sorprendente tarta ligera y suave, crujiente por fuera y esponjosa por dentro, que unido al contraste de la fruta y a la cremosidad de la nata, cada bocado es…¡un espectáculo!. Receta,  por cierto,  muy parecida a la de Nigella Lawson.

¡Te recomiendo este postre para una ocasión especial, porque vas a quedar fenomenal. Y si no disfrútala con los tuyos, únicamente por darte un gustazo!.

 

Necesitas:

 

  • 6 claras a temperatura ambiente
  • 330 g de azúcar en polvo
  • Una pizca de sal
  • 15 ml (3 cucharaditas) de vinagre  de manzana o vino blanco
  • 30 g (6 cucharaditas) de maicena
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • ½ limón
  • 400 g de nata (35% materia grasa)
  • 100 g de azúcar (25 g por cada 100 de nata)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Frutas frescas; fresas, cerezas y mandarinas

 

Como se hace:

 

Antes de nada coloca dos papeles de hornear en sendas fuentes de horno y dibuja dos círculos entre 20 y 25 centímetros. Ayúdate de un plato o fuente de presentación que vayas a utilizar.

Cuando ya tengas todos los ingredientes pesados y medidos enciende el horno a 180º.

Frota un bol amplio con el medio limón y pon dentro las claras con la sal. Bátelas hasta montar a punto de nieve —te será mucho más fácil si utilizas una máquina— Cuando estén blancas y esponjosas añade el azúcar, poco a poco, para que no se bajen. Bate a velocidad media. 

En el momento en el que estén totalmente montadas, añade el vinagre (no da sabor), la vainilla y la maicena. Hazlo a mano con movimientos envolventes o a velocidad muy baja. Te tiene que quedar un merengue duro y brillante.

Ve cubriendo los círculos dibujados en el papel, —acuérdate de hacerlos un poco más pequeños para que no se salga la tarta por fuera de la fuente donde la vayas a presentar—.

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Haz más plano el disco que va a ir debajo, utiliza una espátula para extenderlo, y al disco de encima dale más altura, utiliza una cuchara y deja el merengue como caiga, para que tenga un aspecto un poco rústico.

LLeva las bandejas al horno y cuece durante 1 minuto a 180º y después baja a 150º durante 1 hora. Cogerá un color ligeramente tostado. —Si utilizas aire cuece a 120º—

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Transcurrido este tiempo, apaga el horno y deja los merengues dentro hasta que se enfríen, lo ideal sería hasta el día siguiente.

Relleno:

Monta la nata en un cuenco muy frío. Cuando empieza a espesar añade el azúcar en tandas y también el extracto de vainilla. No hace falta que la montes del todo.

Lava las fresas, escoge las más bonitas para adornar y el resto trocéalas.  Mézclalas con la mitad de la nata.

Para el montaje de la tarta pon el disco más plano en la fuente de presentación, dispón encima la mezcla de fresa y nata. Tapa con el otro disco de merengue —manéjalo con cuidado para que no se rompa—.  Cubre con el resto de la nata reservada y adórnala con la frutas que hayas elegido.

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Sugerencias:

 

Si utilizas azúcar avainillado en vez del extracto de vainilla el merengue quedará mas blanco.

Espera al último momento para montar la tarta, así evitarás que la nata humedezca el merengue.— Esta no es una tarta que puedas preparar con mucha anticipación—.

Te puede parecer que con tanto azúcar te vas a encontrar con un dulce super empalagoso, pero curiosamente no es así, es muy suave y ligero. ¡Será por eso que se lo dedicaron a la bailarina clásica rusa!

Es muy importante que sigas la receta al pie de la letra y que montes bien las claras, de lo contrario todo tu trabajo se puede ir al traste.

Si montas la nata con azúcar glas (comercializado) al llevar almidón de maíz ayudará a estabilizarla, con lo que te quedará más firme.

Puede que se escarche o rompa algún disco de merengue una vez horneado, es igual, colócalo con cuidado y continua con el montaje.

La tarta Pávlova es perfecta para aprovechar claras que te hayan sobrado de una preparación anterior. —Las claras también se pueden congelar y con muy buenos resultados. Hazlo de dos en dos o de tres en tres en bolsitas, para que no ocupen demasiado y déjalas descongelar del todo antes de utilizarlas—.

 

 

Tarta de mousse de frambuesas con centro o corazón de nata y fresas

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Esta tarta originariamente iba a ser de fresas pero como no es fácil conseguirlas ya a estas alturas he utilizado frambuesas congeladas.

La mousse es de frambuesas pero el centro de nata si lleva fresas, las pocas que he podido conseguir. ¡Me encantan! Creo que cualquier tarta que las lleve es un éxito seguro.

Como la receta es larga y tengo que escribir bastante ya no me extiendo más en la presentación, “¡que no quiero que te aburras y pases de la receta!”

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Ten en cuenta que consta de tres preparaciones distintas, una base de galletas, una mousse de nata y fresas y otra de frambuesas, y que siempre las podrás utilizar por separado.

Esta tarta normalmente la hago por capas; capa de galletas (que a veces ni pongo, dependiendo de la prisa que tenga), capa de mousse de fresas, capa de mousse de nata con fresas y remato con otra de mousse de fresas. Ojeando algunos blogs, he visto recetas que la presentación la hacían de esta otra manera y me he atrevido a …”copiarla”.  —Aunque le veo una desventaja, hay que esperar a que se congele el centro de nata, aun así queda muy vistosa—.

Necesitas:

 

Base de galletas

  • 150 g de galletas -las que quieras, yo usé campurrianas-
  •  80 g de mantequilla

Mousse de nata

  • 75 + 250 g de nata
  • 1 sobre de gelatina neutra o 3 hojas de gelatina
  • 75+75 g de azúcar
  • 300 g de fresas
  • 1 clara de huevo
  • extracto de vainilla
  • una pizca de sal

Mousse de frambuesas

  • 300 g  de frambuesas o fresas
  • 300 g de nata
  • 2 claras de huevo
  • 2 sobres de gelatina neutra o 6 hojas de gelatina
  • 250 g de azúcar
  • una pizca de sal

Para adornar

  • 150 g de mermelada de frambuesas o fresas
  • una cucharada de gelatina en polvo de fresas
Como se hace:

 

Para empezar coloca directamente el aro de un molde desmontable en el centro de la fuente o plato en el que vayas a presentar la tarta.

Suelo recortar una base de papel de horno del mismo tamaño del aro y lo fijo a la fuente con cinta adhesiva, únicamente para protegerla, no soporto los rallazos, pero no es imprescindible (Esto siempre y cuando lo hagas en familia, si no no lo pongas, queda muy feo que se vea el papel al servir la tarta. Mejor búscate otra base que no se deteriore con los cortes)

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Para la base

Funde la mantequilla en el micro y mézclala con las galletas trituradas, tienes que conseguir una pasta uniforme. Cubre con esta masa el fondo del molde y presiona bien, sobre todo en los bordes, para evitar que se salga la mousse. Tienes que hacerlo con cuidado procurando que no se mueva, recuerda que la base va sobre la propia fuente. Guárdala en la nevera para que enfríe y se endurezca.

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Ahora vamos con la mousse de nata y fresas 

Hidrata la gelatina en polvo en tres cucharadas de agua unos cinco minutos (si usas hojas déjalas a remojo en un cuenco con agua muy fría unos 10 minutos y luego escúrrelas bien)

Lava y corta las fresas, reserva unas pocas enteras para decorar.

Monta ligeramente los 250 g de nata muy fría con 75 g de azúcar y la vainilla. Déjala en la nevera.

Pon al baño María la clara con los otros 75 g de azúcar y la pizca de sal, espera a que se disuelva el azúcar, pasa a la batidora y bate hasta que se monte y enfríe.  

Calienta 75 g de nata sin que llegue a hervir, apaga y disuelve la gelatina hidratada. Una vez tibia añade la nata reservada en la nevera, mezcla con movimientos envolventes y a continuación haz lo mismo con el merengue, con cuidado para que no baje.

Prepara un molde de 20 cm que puedas meter en el congelador, y para más garantías fórralo con papel de film para que no tengas problemas cuando la desmoldes. Vierte la mousse en el molde junto con las fresas troceadas. Hazlo por capas, para que la fruta no tiña la crema (capa de nata, capa de fresas, capa de nata, capa de fresas,…) Lleva al congeladordor.

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Por último la mousse de frambuesas

Hidrata los dos sobres de gelatina en 6 cucharadas de agua.

Abre el paquete de frambuesas sin descongelar, colócalas en un cuenco con 100 gramos del azúcar y deja que maceren.

Mientras calienta un poco nata, 100 g nada más, no dejes que hierva, y disuelve la gelatina hidratada.

Monta el resto de la nata con 100 g de azúcar y guárdala en la nevera

Haz otro merengue suizo con dos claras, 125 de azúcar y sal. Pon todo al baño María y cuando el azúcar se disuelva pasa a un bol y móntalas hasta que queden firmes y se enfríen.

Tritura con la batidora las frambuesas, pásalas por un colador, para eliminar la semillas, y añádelas a la nata con la gelatina.

Ve añadiendo porciones de nata al puré. Mueve con cuidado. Cuando esté toda integrada haz lo mismo con el merengue, y como siempre, con movimientos envolventes, evitando en lo posible que se bajen.

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Solo queda montar la tarta.

Rodea con unas tiras de acetato el interior del molde. Saca la mousse de nata del congelador y colócala en el centro de la base de galleta.

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Vierte con cuidado la mezcla de frambuesas alrededor de la nata y por encima. Da unos golpecitos suaves para que se asiente y no queden huecos.

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Deja que la tarta cuaje en la nevera, como mínimo cuatro horas.

Para adornar, introduce en el microondas la mermelada y cuélala para que quede más fina.

Calienta dos cucharadas de agua, cuando hierva apaga el fuego y añade la gelatina de fresa. Revuelve para que se disuelva bien e incorpórala a la mermelada caliente.

Con la ayuda de una cuchara ve cubriendo poco a poco toda la superficie de la tarta y vuelve a dejar en la nevera.

Poco antes de servirla retira el aro y las tiras de acetato muy despacio. Adorna con las fresas que habías reservado.

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Sugerencias:

 

Me ha llevado más tiempo escribir la receta que hacerla ¡me puedes creer!

Si por falta de tiempo no puedes esperar a que se congele la mousse de nata, haz la tarta por capas. Y en este caso junta las tres claras de la receta para hacer el merengue suizo y reparte una parte para la mousse nata y dos para la de frutas. Y con la nata montada haz lo mismo. Agilizarás mucho los pasos y ahorraras un tiempo considerable.

Es mejor que prepares la tarta el día anterior o a primera hora de la mañana si la necesitas para una cena.

El acetato te garantiza un desmoldado perfecto, si no tienes siempre puedes utilizar los separadores de colores de los portafolios.

Ya te comente que si prefieres puedes sustituir las frambuesas por fresas, lo que más de guste.

Y aunque la tarta con frambuesas congeladas está buena con las frescas está mejor, ¡pero no se lo digas a nadie!.

¡Me han hecho un regalo!

¡Mira todo lo que me han regalado!

¡Algún calabacín pesaba más de dos kilos.!¡Me he quedado impresionada y encantada!.

Todas estas hortalizas que me  han traído directamente del campo, a parte de sanas, están riquísimas (A años luz de las que compras en el super)

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Estamos en la temporada estival, hace calor y las huertas están en plena producción. Las cocinas se inundan de tomates, pimientos, judías verdes, calabacines, berenjenas, lechugas… Huele a verano, a vacaciones, a comidas con la familia y amigos, a cañitas en las terrazas…

Los guisos, cocidos, potajes, sopas calientes… se han quedado aparcados, esperando a que lleguen temperaturas más frías, y nos centramos en las ensaladas y ensaladillas, salmorejos y gazpachos, quiches, lasañas vegetales, cremas frías, y fruta, mucha fruta…

Platos ligeros, frescos, sanos, fáciles y sobre todo que podamos preparar con antelación, serán los protagonistas de nuestras mesas estivales.

¡Uf! que serio me ha quedado todo esto. Lo que realmente te quería decir es que te irás encontrando con unas cuantas entradas en las que el calabacín , el tomate o el pimiento serán los protagonistas. Protagonistas que además tengo que consumir ¡ya! por razones obvias (¡sería una lástima que se me estropearan!).

 

¡Muchas gracias Pili-s!