Tarta de vegetales en espiral

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Están de moda los tejidos de ante, las sandalias romanas, la decoración ecléctica, practicar aeroyoga y cocinar atractivas tartas, tanto dulces como saladas, con cualquier tipo de masa; masa de pizza, de hojaldre, quebrada, y la que se te ocurra.

No suelo seguir las tendencias pero a ésta no me he podido resistir, ¡me ha sido imposible no caer en la tentación de probar esta colorida tarta de vegetales!, ¡receta que ya ha invadido la red!

¡¿La explicación estará en que la forma de la tarta atrae como si fuera la espiral de un hipnotizador y que a fuerza de mirarla se entra en un estado de trance que hace que se pierda la voluntad e inconscientemente el hipnotizado se traslada a la cocina dispuesto a amasar y a cortar hortalizas?!

 

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A cualquier receta es bueno sacarle el mayor partido y hacerla lo más atractiva posible, y esta original tarta de vegetales en espiral lo ha conseguido. Ya sabemos, en general, del escaso consumo de verduras y de lo aconsejable que es introducirlas en nuestra dieta y la imaginación aquí puede jugar un papel importante. Por eso creo que lo más interesante de esta original tarta es que ha hecho que miles de personas «se hayan colocado un delantal… y hayan encendido el horno».

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Después de haberla hecho unas cuantas veces, y de ir eliminando, poniendo y cambiando ingredientes, esta que hoy comparto es la que más me convence. Encontrarás una estupenda combinación entre la crujiente masa quebrada, la variedad de vegetales, el puntito salado del jamón serrano y la cremosidad de queso. ¡Únete a las miles de personas que ya la hemos probado!

¡Ah, casi se me olvida, está riquísima!

Necesitas: 

 

  • Una lamina de masa quebrada
  • Un puerro
  • Dos zanahorias
  • Una berenjena
  • Un calabacín
  • 200 gs. de jamón serrano
  • 200 gs. de queso en lonchas
  • 200 cl. de leche evaporada
  • Dos huevos
  • Mantequilla para engrasar el molde
  • Sal, pimienta, orégano, y nuez moscada
Como se hace:

 

Unta el molde que vayas a utilizar con mantequilla para que te sea más fácil desmoldar la tarta. Emplea un rodillo para estirar la masa quebrada (aquí la receta), si la has hecho tú, y cubre la base y los laterales. Sí la has comprado no hace falta porque ya viene estirada. Haz un borde para que quede con mejor presentación.

Pincha el fondo con un tenedor y cubre con un papel sulfurizado y unas legumbres para evitar que suba en exceso. Cuece a 180º  hasta que coja un ligero color, unos 12/15 minutos. Retira las legumbres y el papel y vuelve a meter en el horno otros 5 minutos, para que se dore también la base. No tiene que estar cocida del todo porque aun tiene que volver al horno con el relleno.

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Mientras corta los vegetales.

Empieza por la berenjena, no le quites la piel, ábrela por la mitad y haz láminas los más finas que puedas. Colócalas en un plato, o mejor aun, en un escurridor y sala generosamente, preferiblemente con sal gorda. Déjalas así  unos 20 minutos, verás como desprenden un liquido oscuro. Con esto se consigue que no amarguen tanto.

Mientras continúa con el puerro, desecha la primera capa y la parte verde. Haz un corte longitudinal y ve separando capas. Córtalas del mismo tamaño que las de berenjena. 

Raspa las zanahoria y corta también el láminas. Te será más fácil si te ayudas de un pelador o una mandolina.

Haz lo mismo con el calabacín, corta los extremos, pero no le quites la piel.

Corta las lonchas de jamón y queso a lo largo del mismo tamaño que las de las hortalizas.

Pon agua abundante en una olla al fuego, cuando hierva añade sal y escalda primero el puerro durante dos minutos. Retíralo con ayuda de una espumadera y vuelve a dejar que hierva para añadir el calabacín, que ya debes retirar inmediatamente. Ahora le toca a la zanahoria, escáldala durante un minuto. Deja la berenjena para el final, porque tiñe el agua y te mancharía las otras hortalizas, deja que hierva durante otro minuto y retírala.

Saca del horno la tarta, si no la habías sacado ya, y ve colocando las laminas del relleno en espiral. Ármate de paciencia, esta tarea no es complicada pero si un poco latosa. Comienza por el centro y ve poniendo laminas alrededor de forma alterna. Por ejemplo, haz un rollito con el jamón o el queso, que se doblan mejor y continua con berenjena, puerro, zanahoria y calabacín, y vuelve a empezar.

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Repite estos pasos hasta cubrir toda la base. No los aprietes demasiado para que la mezcla de leche y huevo bañe perfectamente todos lo ingredientes del relleno.

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Enciende el horno otra vez a 180º

Bate los huevos, añade la leche, sal, pimienta, orégano y nuez moscada e integra bien. Vierte la mezcla sobre los vegetales, ayúdate de una cuchara si quieres.

Cuece la tarta hasta que cuaje, unos 40 minutos. Compruébalo pinchándola con un tenedor o una brocheta, Si sale limpio está lista.

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Si tienes invitados quedaras fenomenal, y si son de los que no ojean blogs de cocina ni similares (¡porque esta tarta o quiche en espiral es una plaga en las redes!)  ¡quedarán  impresionados!

 

Sugerencias:

 

El motivo de no pelar ni la berenjena ni el calabacín, como ya te habrás dado cuenta, es para conseguir los colores de la espiral.

Compra los productos de un tamaño similar, sobre todo la zanahoria y el calabacín, la berenjena al ser redondeada  es más difícil, te facilitará la labor.

Cuando cortes los vegetales en láminas calcula que el ancho sea similar al borde de la tarta para que no se queden hundidos o sobresalgan en exceso.

Al escaldar las hortalizas se cuecen ligeramente y con esto se acorta el tiempo en el  horno.

 

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Filloas de leche

 

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Sin hacer un feo a la vistosa repostería americana, que se ha puesto tan de moda, y pasando por alto la estupenda repostería francesa, que brilla con luz propia y es uno de los referentes de la gastronomía mundial,  hoy quiero hacer un guiño a la olvidada repostería tradicional española, centenares de especialidades todas ellas riquísimas. Recetas que han ido pasando de generación en generación. Recetas que conocían nuestras abuelas, y que ellas habían aprendido de las suyas. Recetas arraigadas a una localidad determinada de nuestra geografía y típicas de fiestas populares y fechas señaladas. Postres que evocan buenos recuerdos y que nos traen a la mente alguna que otra anécdota. Repostería que se está perdiendo y que probablemente no conocerán las jóvenes generaciones.

La costumbre de cocinar en casa los postres de las fiestas, prácticamente ha desaparecido, apenas se tiene tiempo ni conocimientos para continuar con esta tradición.

Ahora que hay tantos programas de cocina y la gente se está animando a volver a cocinar, a parte de adoptar la repostería que nos viene de fuera, por qué no combinarla también con la nuestra; recetas fáciles, de pocos ingredientes, muy ricas, sencillas y variadas.

Aporto desde aquí mi granito de arena compartiendo un postre muy tradicional  y que no ha sufrido demasiadas modificaciones con el paso del tiempo, una receta de filloas que he sacado del libro «La cocina Practica» de Picadillo (1905)  .

Las filloas, un postre típico del carnaval gallego y muy similar a la crepe francesa, aunque presenta alguna ligera diferencia; la masa se hace con agua y leche a partes iguales, el azúcar se pone al final ya cuando está hecha, no lleva mantequilla ni aceite, únicamente tocino (de la mejor calidad que encuentres) para frotar la sartén o filloeira y evitar que se peque la masa.

Como las cantidades que aparecen en la receta  son demasiado exageradas  y poco precisas,  las he adaptado a unas proporciones más coherentes; el cuartillo y medio de cada liquido, lo que sería 760 ml. (más o menos) lo he dejado en cuarto litro, la docena de huevos en cuatro, y 200 gr de harina creo que son más que suficientes. He respetado la receta tal cual, aunque he añadido la ralladura de un limón y de media naranja.

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Necesitas:

 

  • 250 ml de agua
  • 250 ml de leche
  • 4 huevos grandes o 5 medianos
  • 200 gr de harina
  • sal
  • azúcar
  • tocino (mejor si es ibérico)
  • ralladura de un limón
  • ralladura de media naranja
Como se hace 

 

En un bol bate los huevos, añade la leche, el agua, y una pizca de sal.

Agrega la harina a la mezcla poco a poco.  Remueve hasta que se incorpore totalmente. (Si quieres puedes ayudarte de una batidora).

Tiene que quedar con «una consistencia muy similar a unas natillas muy sueltas», como indica Picadillo en su receta.  Pasa la masa por un colador, por si quedara algún grumo y deja que repose en la nevera, como mínimo una hora.

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Pincha con un tenedor el tocino y apóyalo en un platito con un poco de aceite en el fondo.

Pon al fuego la filloeira o la sartén, cuanto más plana mejor y frota con la grasa todo el fondo. Espera a que esté bien caliente, vierte la masa, medio cucharón más o menos, y mueve la sartén con agilidad para que se extienda por toda la superficie. 

Cuando empiece a dorarse y se despegue por los bordes dale la vuelta, dórala por el otro lado y retírala.

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Repite esta operación las veces que sean necesarias hasta acabar la masa. No te olvides de engrasar la sartén con el tocino cada vez que añadas masa nueva.

Ve colocando las filloas en una fuente y espolvoreándolas con azúcar mientras aun estén calientes.

Remueve la mezcla con frecuencia, porque la harina tiende a depositarse en el fondo.  Probablemente cuando te quede menos de la mitad de la masa observarás que está más espesa, añade un poco de agua y leche a partes iguales, si lo crees necesario. Remueve bien y continúa. 

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Sugerencias:

 

A la masa también le puedes añadir el zumo de un limón o de naranja, Le queda muy bien.

La primera suele fallar, así que no te desanimes, tírala y ya verás como la siguiente te sale perfecta.

Para conseguir unas filloas finas tienes que mover la sartén con agilidad para repartir la masa de forma uniforme por toda la sartén. Si ves que se te resisten hay un truco; una vez untada de grasa y bien caliente la sartén, vierte la masa de forma generosa por toda la base y vuélcala  inmediatamente sobre el bol de la mezcla para que se caiga la que no se haya quedado adherida. Esta operación la tienes que hacer lo más rápido que puedas. Cuando se despegue de los bordes dale la vuelta para que se haga por el otro lado.

Como son un poco latosas hazlas la víspera del día que las necesites y caliéntalas un poco antes de utilizarlas. Lo puedes hacer en el horno a baja temperatura o en el micro. O como hace mi madre, ¡que te mueres de buenas!, aunque resulta un poco más engorroso. Ella lo primero que hace es poner al fuego la misma sartén en la que hizo la filloas el día anterior, la engrasa utilizando el mismo el tocino y cuando está bien caliente coloca una filloa, le espolvorea azúcar generosamente y espera a que se derrita, y luego le da la vuelta (con esto lo que consigue es que se caramelicen ligeramente), luego las enrosca y las pone en la fuente donde las va a servir. Esta operación la vuelve a repetir con todas la demás.

También les puedes espolvorear azúcar glas, o rellenar (con crema pastelera están muy ricas, la nata montada o el helado también son otros rellenos muy utilizados).

Y si al sacarlas de la sartén no les pones azúcar les puedes poner cualquier relleno salado.

¡Aunque es un postre típico del Carnaval, están buenísimas cualquier día del año!

 

 

 

 

Magdalenas concha o madeleines Commercy

 

 

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Esta es otra receta tradicional de la cocina francesa, original de la región de Commercy. Su peculiaridad es que se hacen en moldes individuales con forma de concha. Para los franceses las conocidas magdalenas en capsulas de papel son más propias de España.

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Si no tienes un molde de conchas puedes emplear cualquier otro. Yo me hice con estos de casualidad ya hace muchísimos años, mucho antes de que existiera Internet, ¡…uf…, muchísimo antes!

Tenía unos moldes que eran «la pera» y no sabía como usarlos, cada vez que los utilizaba el resultado era un auténtico desastre, las magdalenas o se quedaban pegadas al molde, o apenas  subían, y si lo hacían, lo hacían de tal manera que se juntaban todas formando una sola gigantesca. Después del «éxito arrollador» de aquellos intentos han estado exiliados en el estante de arriba del incomodo armario de encima de la nevera todo este tiempo,  nunca dí con una receta adecuada para este este tipo de molde, (ya te comenté que Internet de aquella… ni en sueños…)

Pero hará un par de años, ojeando unos libros de cocina, de esos que forman parte de una colección, creo que venían con un periódico, vi esta receta, la probé y me pareció todo un hallazgo.

La magdalenas salen perfectas y están super ricas. Prepárate porque como pruebes una, no vas a ser capaz de parar.

No cuentes con encontrarte con la clásica magdalena abizcochada y esponjosa de toda la vida. Si tengo que hacer alguna comparación creo que recuerdan más a una pasta.

Necesitas:

 

  • 4 huevos
  • 200 g de azúcar mascabado o moreno
  • 250 g de harina
  • 125 g de mantequilla
  • 2 cucharada de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • mantequilla y harina para untar los moldes

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Como se hace:

 

Pon en un bol los huevos, remueve sin batirlos, añade el azúcar y mezcla bien. Incorpora la harina y la leche con la esencia de vainilla poco a poco y no dejes de remover.

Funde la mantequilla en el micro y vierte lentamente sobre la mezcla. Remueve hasta conseguir una pasta homogénea.

Deja reposar en el frigorífico durante tres horas.

 

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Unta los moldes con mantequilla y enharínalos . Ve colocando la masa en los moldes una vez transcurrido el tiempo de reposo. No los llenes demasiado.

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Cuece en horno precalentado a 190º   durante 15 minutos o hasta que las magdalenas estén doradas.

Retíralas del horno, sácalas de los moldes cuando estén templadas y deja que se enfríen..

 

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Sugerencias:

 

A lo mejor te entra la tentación de añadir Royal u otro similar. No lo hagas, yo lo hice y el resultado no me convenció nada.

Tampoco sustituyas la mantequilla por margarina o aceite. En esta receta el sabor de la mantequilla en fundamental…»son francesas»…

Puedes espolvorearlas con azúcar glas o dejarlas así.

Si te gusta el chocolate añádele dos cucharadas de cacao a la harina y sigue el orden de la receta.

Puedes hacer la masa de un día para otro dejándola toda la noche en la nevera y hornear las magdalenas concha al día siguiente, pero no las hagas si no han reposado como mínimo las tres horas.

 

Bizcocho Genovés

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 Bizcocho genovés, bizcochuelo, pionono, o panetela.

Esta receta, junto con la de los huevos rellenos, es la primera que aprendí de mi madre siendo una niña, Y ella la había aprendió de su suegra… ¡La de veces que la habremos hecho!

Resulta un bizcocho muy ligero y muy jugoso. Lo puedes consumir así tal cual, o puedes espolvorearle un poco de azúcar glas por encima, o si quieres cúbrelo con chocolate, nata o mermelada, por ejemplo. Pero esta receta es la ideal para tartas con relleno o brazos de gitano, tanto dulces como salados, eso va en función del molde que utilices.

Para mi esta receta de bizcocho es como una camisa blanca, un fondo de armario ¡imprescindible!

Necesitas tres ingredientes básicos , huevos a temperatura ambiente, harina y azúcar. También puedes añadir algún aroma; ralladuras de cítricos, vainilla…

Para empezar no te hacen falta ni básculas, ni tazas o cucharas medidoras…, únicamente tienes que tener en cuenta los huevos que vas a utilizar. Por cada huevo necesitas una cucharada colmada de azúcar y otra de harina

El éxito de este bizcocho va a depender del batido, porque como ves no lleva ningún impulsor,  así que para que suba debes batir con ganas, con muchas ganas, eso si, es mucho más fácil si dispones de alguna máquina.  -Cuenta mi padre que en días de fiesta, mi abuela, que para esas ocasiones como es lógico se esmeraba y hacía unos cuantos, tenía que recurrir a sus hijos para que se turnaran con ella en esta labor-.

Por otra parte, el molde debe estar bien engrasado o mejor, forrado con papel  fondo y paredes. Hay quien opina que es mejor no enharinarlo  por los lados para que el bizcocho se peque a las pareces y así sea más difícil que se baje.

El horno es mejor que lo pongas a temperatura media, 170º-180º.  Muy alto no porque subirá muy rápido y probablemente bajará a la misma velocidad y además quedará, casi con toda seguridad, crudo por el medio. Y muy flojo tampoco porque tardará demasiado en cocerse, perderá humedad y no te quedará tan jugoso.

Una vez en el horno prohibido terminantemente abrir la puerta hasta que hayan transcurrido 20-25 minutos.

Necesitas: 

 

  • 7 huevos a temperatura ambiente
  • 7 cucharadas colmadas de azúcar
  • 7 cucharadas colmadas de harina
  • ralladura de un limón
  • una pizca de sal
Como se hace:

 

Forra un molde con papel de horno o engrasa con mantequilla el fondo y los lados y enharina. En este caso he utilizado un molde bastante grande, 32 cms.

Pon en un bol grande los huevos y la sal y bate ligeramente. Añade el azúcar y sigue batiendo a potencia máxima unos 10 minutos, hasta que la mezcla cambie de color (blanquee) y aumente hasta casi triplicar su volumen. Añade la ralladura y sigue batiendo. Tienes que conseguir que al levantar las varillas la mezcla escriba al caer  (punto de cinta).

Este es el momento de encender el horno, precalienta a 180º.

Ahora tamiza la harina dos o tres veces, incorpora a los huevos y mezcla con movimientos envolventes y suaves ayudándote de una espátula, para evitar en lo posible que pierda aire y baje, hasta que desaparezca la harina por completo.

 Vierte la mezcla inmediatamente, alisa la superficie . Comprueba si el horno ya está caliente y mete el bizcocho. 

El tiempo va a depender del tamaño. Cuando veas que está dorado y que se ha despegado de las paredes, comprueba con la yema del dedo presionando en el centro, si queda hundido aun le falta cocción, si  por el contrario recupera su forma es que ya está. Saca el bizcocho del horno y déjalo en el molde unos minutos para que se enfríe y luego ya lo puedes desmoldar.

Ya esta listo para usar así o bien lo puedes rellenar

Sugerencias:

 

Si no dispones de un robot o de unas varillas eléctricas,  poner el bol al Baño-María mientras bates puede facilitarte la labor, pero ten cuidado de que no toque el agua para evitar que cuaje el huevo, eso no es, para nada, lo que pretendemos. Hay un truco muy tonto que también te podría ayudar, coloca sobre un paño de cocina a la altura del bol (mejor si es de metal) un secador de pelo encendido y bate.

Yo siempre enciendo el horno a mitad de la elaboración, antes de añadir la harina,  porque me parece tiempo más que suficiente para que coja calor.Ya sabes que el horno y la plancha son de los electrodomésticos que más consumen. Creo que es bueno tener cuidado con estas cosas. Otro día te digo que técnica empleo yo para planchar…

BROWNIE DE CHOCOLATE Y ARANDANOS

 

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¿Sabes esa cara que se te queda cuando vas a buscar algo para ponerte  y alguien tuvo tu misma idea, y la chaqueta, blusa, vaquero…, o lo que sea, que tenías pensado ponerte no está en el armario porque se te han adelantado y se lo han puesto antes? ¡Y con que mala gana tienes que improvisar otro cosa!

Pues esa misma cara se me puso a mí cuando después de haber cogido y pesado casi todos los ingredientes de esta receta compruebo que las nueces, que había comprado unos días antes y que por supuesto daba por sentado que estarían donde las había dejado, ¡ya no estaban! ¡habían desaparecido! ¡Alguien se me había adelantado!

Así que buscando otra alternativa,  para no quedarme compuesta y…, se me ocurrió sustituirlas por arándanos secos. Tenía un par de bolsitas compradas en Mercadona, ¡y sinceramente tampoco tenía muy claro en que utilizarlas!

El resultado, ¡sorprendente!, ¡por supuesto para volver a repetir!

Necesitas:

150 g. de mantequilla

200 g. de azúcar

200 g.  de chocolate para fundir

100 g. de harina

3 huevos

50 g. de arándanos desecados

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Como se hace:

Forra un molde rectangular con papel de horno.

Pon a hidratar los arándanos en un poco de agua.

Trocea el chocolate y derrítelo en el micro con la mantequilla a intervalos cortos, para evitar que se queme.

En un bol, bate los huevos con el azúcar  hasta que se integren bien. Añade la mezcla del chocolate y la mantequilla.

Escurre un poco los arándanos y mézclalos con la harina.  Incorpóralos al bol del chocolate, poco a poco, ayudándote de unas varillas.

Vierte en el molde la mezcla y hornea unos 20 minutos.

Déjalo enfriar antes de desmoldar. Espolvorea cacao y corta el brownie en cuadrados.

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