Mayonesa clásica

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Con esta receta abro una nueva sección.

Cuantas veces me ha pasado que estoy explicando una receta y en los ingredientes incluyo, por ejemplo, mayonesa casera, y continuo con la explicación sin pararme más, dando por sentado que todo el mundo sabe hacer una mayonesa. Y luego me encuentro con la llamada de mi hija preguntando “…si, pero ¿como la haces…?”.

Pues bien,a las puertas ya de un nuevo curso, esta nueva categoría va dirigida a mi hija  Marta y a sus amigos, que están estudiando fuera de casa. Y a todos los que como ellos, cuando tienen alguna duda llaman a casa para preguntar como se hace tal o cual plato y que no siempre lo consiguen por cuestiones de trabajos y otras ocupaciones.

Aquí vais a encontrar esas recetas sencillas y rápidas para el día a día. Mi intención es que no os compliquen la vida, ni os hagan perder mucho tiempo, por supuesto lo más saludables posible. ¡Y algún que otro truquillo!

Y centrándonos en esta receta, una mayonesa casera siempre es mucho mejor que una industrial, por muy buena que sea, y creo que os puede ser muy útil para acompañar cualquier ensalada de pasta, ensaladilla, verdura o unos huevos duros y para mejorar un sándwich o un bocadillo …  Pero ojo estamos hablamos de un acompañamiento, cuidado con las calorías.

Necesitas:
  • Una batidora
  • Un vaso de aceite de girasol
  • Un huevo que no esté de la nevera
  • Dos cucharadas de zumo de limón o una cucharada de vinagre
  • Un poquito de sal
Como se hace:

Pon en el vaso de la batidora el huevo entero, clara y yema. Ten cuidado que no vaya ningún trozo de cáscara, si es así retírala. Añade una pizca de sal, el aceite y el zumo o el vinagre.

Apoya el brazo de la batidora en el fondo del vaso, ponla en marcha y déjala apoyada hasta que espese. Este es el momento en que ya la puedes mover. Hazlo de arriba a bajo, con movimientos suaves y cortos. Sigue batiendo hasta que consigas una salsa homogénea.

Pasa la mayonesa a un recipiente con tapa y déjala en la nevera hasta que la vayas a utilizar.

Sugerencias:

Ojo con las intoxicaciones, debes tomar una serie de medidas para evitar problemas: procura que no caiga nada de cáscara en la mezcla, no utilices los huevos que estén muy sucios por fuera, conserva la salsa en un recipiente bien tapado y en el frigorífico y muy importante, la que te sobre no la guardes más de un día, tírala. Ten en cuenta que el huevo no está cocinado.

Un truquito por si se te corta, hay unos cuantos pero a mi el que mejor me funciona es este. Retira la mayonesa cortada a otro recipiente limpio. Lava bien el vaso de la batidora, pon otro huevo y empieza de nuevo el proceso; bate el huevo y ve añadiendo lentamente la mayonesa cortada. Procura integrar bien cada vez que añadas un poco. Remata  incorporando el zumo o el vinagre, si no lo habías hecho.

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Vinagreta de pimientos del piquillo

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¡Olvídate por una temporada del típico aceite con vinagre de toda la vida y prueba con otros aderezos, conseguirás darle un toque diferente a tus platos de siempre!.

Esta vinagreta es una de mis favoritas. La base  son los pimientos del piquillo . Y aunque le llamo vinagreta no le suelo poner vinagre, en casa nos gusta más con limón, o mejor aun con lima.

Te animo a que la hagas y la pruebes en tus ensaladillas, ensaladas, salpicones …         ¡al de marisco le queda fenomenal!

Si le añades ajo, tabasco y cilantro consigues una salsa refrescante y picante, y que puedes utilizar para acompañar a tus quesadillas, tacos,… como una alternativa al clásico “pico de gallo” mejicano.

Necesitas:

 

  • seis u ocho pimientos del piquillo
  • un tomate mediano
  • un trocito de cebolla (menos de un cuarto de una cebolla pequeña)
  • aceite de oliva virgen extra
  • zumo de limón o lima
  • sal

Como se hace:

 

Pon en el vaso de la batidora los pimientos, la cebolla, la sal y tritura.

Incorpora un vaso pequeño de aceite, el zumo de medio limón o de lima y revuelve con una cuchara.

Pela el tomate , trocealo en cuadraditos pequeños y añade a la mezcla. Si después de este paso ves que te queda muy espesa, añade un poco más de aceite.

Ahora pruebala, es el  momento de decidir si necesita más sal o más zumo.

Como ya te dije puedes sustituir el limón por vinagre, si te gusta más.

Si al final notas  que está un poco ácida, que puede pasar en función de los tomates que utilices, añadele un poquito de azúcar y revuelve. Conserva en la nevera.

Si la quieres hacer picante, añade al vaso de la batidora junto con los pimientos, uno o dos dientes de ajo, pimienta y una cucharadita de tabasco rojo. Prueba y rectifica si la quieres más fuerte. Para rematar pica el cilantro con un cuchillo e incorpora a la salsa.

 

Sugerencias:

 

Guárdala en la nevera, y sacala un poco antes de utilizarla.  Aguanta como mucho dos o tres días, luego el tomate ya se pone malo.

Para hacer la salsa picante, si en el mercado encuentras chiles o guindilla fresca, mucho mejor.