Hortalizas estofadas

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      Me gustan mucho las recetas en las que los vegetales son los ingredientes principales, esta es una de ellas, y además de las tradicionales “de toda la vida”. Es superfácil  y apenas lleva trabajo, no hay preparaciones previas, todos los ingredientes van en en crudo; hay que lavar y cortar las hortalizas, colocarlas por capas en la olla, condimentar y al fuego, ¡nada más!. Al final, si quieres, las puedes acompañar de un huevo poché (en papel film).

Para mi hay dos clase de platos, los que te impresionan a simple vista y los que hay que probar para que te lleves una buena impresión. Este es de los segundos, y estoy convencida de que cuando lo hagas lo vas a volver a repetir.

Necesitas:

 

  • 1 cebolla mediana
  • 3 patatas
  • ½ kilo de judías verdes
  • 2 zanahorias
  • un ramo de brécol (brócoli)
  • un tomate
  • 3 dientes de ajo
  • ½ vaso de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • sal y pimienta
  • huevos
Como se hace:

 

Prepara una olla preferiblemente baja y ancha y que disponga de tapadera. Yo suelo utilizar una sartén.

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Corta la cebolla en pumas y ponla en el fondo de la olla.

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Pela y lava las patatas y córtalas en rodajas de un centímetro. Disponlas por encima de la cebolla.

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Lava las judías, quítales las puntas y las hebras, córtalas a la mitad y en dos. Cubre con ellas las patatas

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Ahora es el turno de la zanahoria. Pélalas y córtalas en juliana gordita. Esparce por encima de las judías.

Lava el brécol y separa en ramos. Lava el tomate y corta en láminas. Colócalos por encima.

Machaca los dienten de ajo en un mortero, añade el pimentón, la sal, la pimienta y el aceite. Remueve y esparce sobre los vegetales.

Pon la olla al fuego con la tapadera, al principio a fuego medio, y a los cinco minutos bájalo. Cuece sobre 40 minutos. Comprueba el punto de cocción y retira del fuego cuando estén listas. Deja que reposen otros 5 minutos.

Mientras ve escalfando los huevos.

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Sugerencias:

Este plato no hace falta que te diga que es bastante sano y natural (todo lo sano y natural que nos permiten los productores que sean los productos del campo). Apenas lleva grasas, y si quieres puedes prescindir de las patatas, ahora que nos acercamos al verano, que parece que la patata siempre va asociada a kilo… a kilo de más que se me instala donde no me interesa…

Yo propongo 40 minutos de cocción, que es lo que tarda mi cocina en cocer completamente las hortalizas de esta receta, pero si te gustan más al dente, con 30 minutos es suficiente.

Quizá creas que al no llevar agua el guiso los ingredientes se puedan quemar y te entre la tentación de añadírsela tu. No lo hagas porque con el calor los vegetales sueltan la suficiente como para que eso no pase, de lo contrario encharcarías las hortalizas y ya no se estofarían.

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Mejillones en pipirrana con patatas al microondas

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Estamos ya casi en septiembre, mes que lleva R, y  popularmente existe la creencia de que los meses con R son los mejores para el consumo de moluscos y crustáceos, los mariscos en general.

He estado buscando…  y al parecer esta creencia tiene dos posibles explicaciones:

– Una por la que se descartan los meses que van de mayo a agosto para comer marisco se debe a que la mayoría de las especies tienen su ciclo reproductor entre estos meses. Durante este período por el poco acceso al alimento o el desove consumen gran parte de la grasa acumulada lo que hace que los moluscos pierdan peso, su carne se vuelva seca, fibrosa y de poca calidad. En el caso de los crustáceos, se vuelve blanda, de menor sabor y textura, a veces hasta pierden el caparazón y las hembras, al desovar, también los “corales” que para la mayoría es la parte mas sabrosa. A esto hay que sumarle que también el contenido de proteínas disminuye al usarse una parte en en la producción de energía para el desarrollo de las gónadas. En el decir de los entendidos, el marisco se queda vacío.

– Hay otra teoría también muy extendida y que apunta a que los mariscos se vuelven nocivos durante esta época del año, de ahí que se desaconseje su consumo. Los causantes son unos pequeños organismos llamados dinoflagelados, similares a las algas y que forman parte de la alimentación de mariscos y pequeños peces. Estos organismos producen gran variedad de toxinas a las que los moluscos no son sensibles pero en cantidades importantes si son muy tóxicas para los humanos, pudiendo llegar a producir hasta la muerte. Y es en verano cuando se dan las condiciones ambientales favorables para su floración y desarrollo. La alta concentración de estas sustancias provoca cambios en la coloración del agua del mar debido a la pigmentación de estas algas, es lo que conocemos como marea roja.

(En fin, una explicación un poco “de andar por casa”. Mil perdones a los señores biólogos)

Pero al parecer la mejor época para consumir, en concreto, los mejillones es la primavera, aunque creo que valdría cualquier momento del año.

Necesitas: 

 

  • Dos kilos de mejillones
  • 3 tomates medianos
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cebolla grande
  • perejil
  • aceitunas verdes
  • aceite de oliva virgen
  • vinagre suave o zumo de limón (yo uso los dos)
  • sal
  • agua
  • 2 ó 3 hojas de laurel
Como se hace:

 

Lava los mejillones en agua abundante y quítales todas las algas que puedas, lo tendrás que hacer de uno en uno, pero no hace falta que los rasques del todo porque las conchas las vas a desechar. 

Pon al fuego una olla con un poco de agua, la justa para que cubra el fondo, y las hojas de laurel. Así que hierva añade los mejillones y muévelos de vez en cuando. No cuezas los dos kilos a la vez, hazlo en varias tandas, se cocerán mejor.

Una vez abiertos pásalos a un recipiente amplio, espera a que se enfríen un poco y ve separándolos de las conchas . Si les queda alguna barba retírala con cuidado para no romperlos.

Pela los tomates y córtalos en trocitos. Haz lo mismo con el resto de los ingredientes.

Prepara un aliño con medio vaso de aceite de oliva, el zumo de medio limón, dos cucharadas de vinagre y sal. También puedes añadir un par de cucharadas del jugo de la cocción. Mezcla bien  pero no agites (¡como me suena esto!) porque si lo agitas quedará muy turbio y en este caso afeará el resultado .

Mezcla los mejillones con los ingredientes picados y riega todo con el aliño. Guárdalos en la nevera tapados y muévelos de cuando en cuando. Están mucho mejor de un día para otro.

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Acompáñalos de unas patatas al microondas. Para ello pela y corta las patatas en cuartos y disponlas en un recipiente apto para el microondas. Pon un poco de agua en el fondo y rocialas con aceite de oliva, alguna hierba y sal. En este caso le he puesto una hoja de laurel y un poco de orégano, porque es una combinación que me parece que le queda muy bien a estos mejillones. Cubre el recipiente con papel de film  y cuece a potencia máxima 6 u 8 minutos, en función del tamaño y potencia de tu micro. Deja reposar sin quitar el film otros 5 minutos más. 

Una vez cocidas colócalas como base y cúbrelas con una cantidad generosa de mejillones. 

¡Buen provecho!

Sugerencias:

 

Cuando compres mejillones, y esto vale en general para todos todos los mariscos, fíjate en el peso. Si entra mucha cantidad en el peso que has solicitado, ¡sospecha!, probablemente estén vacíos o al abrirlos te encontraras con seres diminutos de aspecto triste. Es mucho mejor pocos pero bien llenitos.

Este tipo de ensalada la puedes tener en la nevera e irla consumiendo cuando te apetezca,  o bien así sola o  acompañando una pasta, un arroz blanco , unas verduras, unos pimientos asados, unas lechugas variadas…

Quiche de calabacín

 

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Ya sabes que me han regalado “la producción de media huerta”, y que en medio venían unos enormes calabacines.

Del calabacín habría mucho que decir,  pero no me quiero extender mucho alabando sus bondades, porque tampoco soy una experta, solo resaltar que,  posee un alto valor nutritivo, es una buena fuente de vitaminas, y es alto su contenido en fibras vegetales. En cambio es bajo en calorías, en hidratos de carbono y sodio, ideal en las dietas de diabéticos e hipertensos.

Si estos no te parecen motivos suficientes para consumirlo debes saber que cuenta con infinidad de sabrosas posibilidades a la hora de cocinarlos; la conocidísima crema, la quiche, los San Jacobos, el pisto, las tempuras, y algún que otro relleno… ¡en fin, ya las iremos viendo! Pero hoy me he decidido por la quiche.

 

Necesitas:

 

  • una lámina de pasta brisa
  • 2 huevos
  • 100 de leche desnatada
  • 200 de nata baja en grasa
  • 100 queso rallado emmental, gruyere o similar
  • 450 de calabacín
  • un puerro
  • ½ cebolla pequeña
  • 100 de beicon
  • aceite, sal, pimienta y nuez moscada
Como se hace:

 

Engrasa el molde en el que vayas a hacer la quiche y coloca la lámina de pasta brisa. Recorta la masa que sobre o haz un adorno por todo el borde. Pincha ligeramente con un tenedor.

Si prefieres puedes hacer tu la masa, estará mucho más rica, aunque la comprada cumple perfectamente con su función.

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Cubre la base con papel de horno y rellénala con unas legumbres secas, para que no suba en exceso. Cuece en el horno precalentado a 190º  entre 7 y 10 minutos.

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Corta el beicon en trocitos y rehógalo en una cucharada de aceite. Cuando empiece a saltar en la sartén retíralo, añade un poco más de aceite y pocha la cebolla y el puerro muy picados.

Mientras trocea  el calabacín en daditos y añádelo a la sartén. Deja que se haga unos minutos junto con el puerro y la cebolla, revuelve de vez en cuando.

Bate en un cuenco los huevos con la leche, la nata, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Incorpora también el queso rallado. Revuelve bien.  Añade las verduras y el beicon.

Retira con cuidado las legumbres de la base y vierte el contenido del cuenco. Mete en el horno y cuece a 180º hasta que se dore o al clavar una brocheta salga limpia, entre 25 y 35 minutos.

 

Sugerencias:

 

Si la acompañas de una ensalada hace un fenomenal plato principal. Sírvela caliente.

Fría o semifría es ideal para un buffet, una cena de invitados o para llevar si la invitada eres tú.

Las quiches son muy apropiadas para aprovechar restos de otro día. Y aunque no fuera así, como puedes ver resulta un plato muy económico.

 

Si el queso o la nata no te hacen demasiada gracia esta quiche no los lleva.

 

 

 

 

 

Vinagreta de pimientos del piquillo

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¡Olvídate por una temporada del típico aceite con vinagre de toda la vida y prueba con otros aderezos, conseguirás darle un toque diferente a tus platos de siempre!.

Esta vinagreta es una de mis favoritas. La base  son los pimientos del piquillo . Y aunque le llamo vinagreta no le suelo poner vinagre, en casa nos gusta más con limón, o mejor aun con lima.

Te animo a que la hagas y la pruebes en tus ensaladillas, ensaladas, salpicones …         ¡al de marisco le queda fenomenal!

Si le añades ajo, tabasco y cilantro consigues una salsa refrescante y picante, y que puedes utilizar para acompañar a tus quesadillas, tacos,… como una alternativa al clásico “pico de gallo” mejicano.

Necesitas:

 

  • seis u ocho pimientos del piquillo
  • un tomate mediano
  • un trocito de cebolla (menos de un cuarto de una cebolla pequeña)
  • aceite de oliva virgen extra
  • zumo de limón o lima
  • sal

Como se hace:

 

Pon en el vaso de la batidora los pimientos, la cebolla, la sal y tritura.

Incorpora un vaso pequeño de aceite, el zumo de medio limón o de lima y revuelve con una cuchara.

Pela el tomate , trocealo en cuadraditos pequeños y añade a la mezcla. Si después de este paso ves que te queda muy espesa, añade un poco más de aceite.

Ahora pruebala, es el  momento de decidir si necesita más sal o más zumo.

Como ya te dije puedes sustituir el limón por vinagre, si te gusta más.

Si al final notas  que está un poco ácida, que puede pasar en función de los tomates que utilices, añadele un poquito de azúcar y revuelve. Conserva en la nevera.

Si la quieres hacer picante, añade al vaso de la batidora junto con los pimientos, uno o dos dientes de ajo, pimienta y una cucharadita de tabasco rojo. Prueba y rectifica si la quieres más fuerte. Para rematar pica el cilantro con un cuchillo e incorpora a la salsa.

 

Sugerencias:

 

Guárdala en la nevera, y sacala un poco antes de utilizarla.  Aguanta como mucho dos o tres días, luego el tomate ya se pone malo.

Para hacer la salsa picante, si en el mercado encuentras chiles o guindilla fresca, mucho mejor.