Mejillones en pipirrana con patatas al microondas

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Estamos ya casi en septiembre, mes que lleva R, y  popularmente existe la creencia de que los meses con R son los mejores para el consumo de moluscos y crustáceos, los mariscos en general.

He estado buscando…  y al parecer esta creencia tiene dos posibles explicaciones:

– Una por la que se descartan los meses que van de mayo a agosto para comer marisco se debe a que la mayoría de las especies tienen su ciclo reproductor entre estos meses. Durante este período por el poco acceso al alimento o el desove consumen gran parte de la grasa acumulada lo que hace que los moluscos pierdan peso, su carne se vuelva seca, fibrosa y de poca calidad. En el caso de los crustáceos, se vuelve blanda, de menor sabor y textura, a veces hasta pierden el caparazón y las hembras, al desovar, también los «corales» que para la mayoría es la parte mas sabrosa. A esto hay que sumarle que también el contenido de proteínas disminuye al usarse una parte en en la producción de energía para el desarrollo de las gónadas. En el decir de los entendidos, el marisco se queda vacío.

– Hay otra teoría también muy extendida y que apunta a que los mariscos se vuelven nocivos durante esta época del año, de ahí que se desaconseje su consumo. Los causantes son unos pequeños organismos llamados dinoflagelados, similares a las algas y que forman parte de la alimentación de mariscos y pequeños peces. Estos organismos producen gran variedad de toxinas a las que los moluscos no son sensibles pero en cantidades importantes si son muy tóxicas para los humanos, pudiendo llegar a producir hasta la muerte. Y es en verano cuando se dan las condiciones ambientales favorables para su floración y desarrollo. La alta concentración de estas sustancias provoca cambios en la coloración del agua del mar debido a la pigmentación de estas algas, es lo que conocemos como marea roja.

(En fin, una explicación un poco «de andar por casa». Mil perdones a los señores biólogos)

Pero al parecer la mejor época para consumir, en concreto, los mejillones es la primavera, aunque creo que valdría cualquier momento del año.

Necesitas: 

 

  • Dos kilos de mejillones
  • 3 tomates medianos
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cebolla grande
  • perejil
  • aceitunas verdes
  • aceite de oliva virgen
  • vinagre suave o zumo de limón (yo uso los dos)
  • sal
  • agua
  • 2 ó 3 hojas de laurel
Como se hace:

 

Lava los mejillones en agua abundante y quítales todas las algas que puedas, lo tendrás que hacer de uno en uno, pero no hace falta que los rasques del todo porque las conchas las vas a desechar. 

Pon al fuego una olla con un poco de agua, la justa para que cubra el fondo, y las hojas de laurel. Así que hierva añade los mejillones y muévelos de vez en cuando. No cuezas los dos kilos a la vez, hazlo en varias tandas, se cocerán mejor.

Una vez abiertos pásalos a un recipiente amplio, espera a que se enfríen un poco y ve separándolos de las conchas . Si les queda alguna barba retírala con cuidado para no romperlos.

Pela los tomates y córtalos en trocitos. Haz lo mismo con el resto de los ingredientes.

Prepara un aliño con medio vaso de aceite de oliva, el zumo de medio limón, dos cucharadas de vinagre y sal. También puedes añadir un par de cucharadas del jugo de la cocción. Mezcla bien  pero no agites (¡como me suena esto!) porque si lo agitas quedará muy turbio y en este caso afeará el resultado .

Mezcla los mejillones con los ingredientes picados y riega todo con el aliño. Guárdalos en la nevera tapados y muévelos de cuando en cuando. Están mucho mejor de un día para otro.

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Acompáñalos de unas patatas al microondas. Para ello pela y corta las patatas en cuartos y disponlas en un recipiente apto para el microondas. Pon un poco de agua en el fondo y rocialas con aceite de oliva, alguna hierba y sal. En este caso le he puesto una hoja de laurel y un poco de orégano, porque es una combinación que me parece que le queda muy bien a estos mejillones. Cubre el recipiente con papel de film  y cuece a potencia máxima 6 u 8 minutos, en función del tamaño y potencia de tu micro. Deja reposar sin quitar el film otros 5 minutos más. 

Una vez cocidas colócalas como base y cúbrelas con una cantidad generosa de mejillones. 

¡Buen provecho!

Sugerencias:

 

Cuando compres mejillones, y esto vale en general para todos todos los mariscos, fíjate en el peso. Si entra mucha cantidad en el peso que has solicitado, ¡sospecha!, probablemente estén vacíos o al abrirlos te encontraras con seres diminutos de aspecto triste. Es mucho mejor pocos pero bien llenitos.

Este tipo de ensalada la puedes tener en la nevera e irla consumiendo cuando te apetezca,  o bien así sola o  acompañando una pasta, un arroz blanco , unas verduras, unos pimientos asados, unas lechugas variadas…

Arroz con almejas y berberechos

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Los arroces, ¡tan ricos y tan traidores!

¡Desde luego no son mis mejores amigos.!

Cuantas veces con una escasa materia prima y poco tiempo te sale una arroz para caerte de espaldas, y cuantas otras, que te esmeras y pones los cinco sentidos en la faena, te deja quedar como si no hubieras pisado una cocina en tu vida.

Este que te presento hoy es muy sencillo y está muy rico. Tampoco sale excesivamente caro, va en función del la clase de almeja que compres.

¡Anímate a hacerlo, yo cruzo los dedos por ti!.

Necesitas: (para 4 personas)

 

  • 350 g. de arroz
  • medio kilo de berberechos
  • medio kilo de almejas
  • una cebolla mediana
  • dos dientes de ajo
  • medio pimiento rojo pequeño (optativo)
  • perejil
  • aceite de oliva
  • sal, pimienta y azafrán (o colorante)
  • agua
Como se hace:

 

Lava bien los moluscos y ponlos a beber en agua con sal —por si tienen alguna arenilla—, pero muy poca, una cantidad excesiva puede estropearte el plato.

Pon al fuego una cazuela ancha con un poco de agua, que solo cubra el fondo y añade los berberechos. Así que se abran retíralos inmediatamente, escúrrelos bien —ayúdate de una espumadera— y sin apagar el fuego añade las almejas,  espera a que abran y retiralas igualmente. 

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Cuela el líquido resultante, para eliminar arenas o trocitos de conchas, (un filtro de café te puede resultar muy útil). 

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Pon en un recipiente  el líquido filtrado de los moluscos y completa con agua hasta 800 ml. Añade el azafrán y calienta, puedes emplear el micro. Mantén caliente.

En la misma olla en la que has abierto los moluscos pon un poco de aceite y ahí sofríe la cebolla, el ajo y el perejil muy picados. Añade también el pimiento cortado en tiras.

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Baja el fuego y deja que pochen las hortalizas hasta que queden blanditas. Ahora ya puedes añadir el arroz. Muevelo con una cuchara y rehógalo un par de minutos.

Este el momento de incorporar el agua, ya sabes, un poco más del doble de liquido que de arroz, da unas vueltas y deja que se haga 14 minutos. Al principio a fuego fuerte y cuando veas que hierve por igual, reduce. Transcurridos los 14 minutos, el arroz aun estará bastante caldoso,  agrega los berberechos, mejor sin conchas, y las almejas. Menea un poco la cazuela y cuece otros 4 minutos más. Si ves que está muy seco puedes añadir un poco más de liquido. Luego apaga el fuego y tapa. Deja reposar otros 5 minutos.

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Sugerencias:

 

Le he quitado las conchas a los berberechos porque ocupan demasiado, pero solo a los berberechos, a las almejas no, aunque no es imprescindible.

Lo que si es imprescindible es no hacer demasiado los moluscos en el primer paso, ten en cuenta que se van a acabar de cocinar con el arroz.

Si el arroz no te gusta seco y lo prefieres más bien caldoso añade el triple de agua.

También puedes hacer este plato únicamente con berberechos o con almejas, eso queda a tu elección.

Un consejito, cuando compres cualquier tipo de molusco bivalvo, almejas, berberechosmejillones, navajas, ostras,…, fíjate en que las valvas estén cerradas, esto es señal de que están vivos. Si están entreabiertas tócalas y si no se cierran inmediatamente no los compres. Es importante que compruebes que han pasado por la depuradora, esto es una garantía para su consumo. Mucho cuidado con los que proceden del marisqueo furtivo, pueden contener toxinas peligrosas. Una vez comprados lo mejor para conservarlos vivos es que los pongas en la parte inferior de la nevera, que es la menos fría, envueltos en un paño húmedo.