Tarta crumble de crema y mermelada de frutos rojos

Necesitas:

Base o crumble

  • 400 g de harina
  • 2 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 120 g de mantequilla
  • 8 g polvo de hornear (levadura en polvo)
  • 1 pizca de sal
  • Extracto de vainilla

Relleno de crema

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 45 g de maicena
  • 125 g de azúcar
  • Cáscara de un limón o vainilla
  • Mermelada de frutos rojos
  • Azúcar glas para adornar


Esta tarta de migas crujientes —crumble— con un corazón de delicada crema y mermelada de frutos rojos te conquistará desde el primer minuto. Si la pones de postre y sobra seguro que no puedes resistir el coger un trocito a media tarde, y hasta te apetecerá en el desayuno, ¡eso si no desparece antes!

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Si no has tenido ocasión de probar este tipo de elaboraciones no dejes de hacerlo porque creo que te estás perdiendo algo delicioso.

El crumble es un pastel de origen anglosajón, una receta tradicional que tanto se puede degustar de postre como de merienda. Es el clásico dulce de los desapacibles y húmedos días del otoño o invierno británico, de ahí la preferencia de disfrutarlo recién hecho o templado.

Lo que lo hace tan especial es la dulce galleta desmigada y crujiente que cubre un relleno, generalmente una fruta ácida. Esta cubierta se hace con una masa a base de harina, mantequilla y azúcar, muy parecida a la quebrada —aunque admite también otros ingredientes; huevos, frutos secos, copos de avena …— que se desmiga sobre un relleno, y al cocerla en el horno se transforma en una capa deliciosamente crujiente, como la de una galleta hecha migas.

En los últimos años, creo que no hay café ni restaurante español que no haya añadido a su carta de postres un crumble, por eso mismo creo también que tú deberías incluirlo entre tus recetas de postres favoritos.

Es muy fácil y no se requiere una habilidad especial para
obtener un gran resultado, cualquier inexpert@ lo puede conseguir simplemente siguiendo la receta.

Tengo que decir que la versión más clásica de este dulce es una capa de fruta fresca cubierta por la masa de migas, que se hornea y se suele servir templada acompañada de helado de vainilla o un chorrito de crema inglesa, pero esta tarta es un poco diferente, la combinación de mermelada y crema pastelera del relleno la convierten en algo especial, se la vi a Valentina del blog Ho voglia di Dolce. (Si no lo conoces te dejo el enlace por si quieres pasar a echar un vistazo).

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Como se hace:

Base o crumble

-Pon en un bol amplio los ingredientes secos; azúcar, harina, levadura y sal. Mézclalos bien.

-Añade los huevos, la vainilla y la mantequilla fría cortada en dados.

Si haces la masa a mano ve frotando con los dedos los ingredientes y verás como poco a poco se van a ir formando unas migas un poco gorditas —¡no caigas en la tentación de amasar a dos manos para acabar antes porque calentarás la mantequilla y no conseguirás la textura adecuada!—

Si utilizas un robot ve deteniendo varias veces la marcha, hasta conseguir las migas del grosor adecuado.

-Cuando esté hecha la masa divídela en dos. Forra con papel de hornear el molde en el que vayas a cocer la tarta y extiende la mitad de la masa, con la base de una cuchara, por el fondo y las paredes. Guarda en la nevera tanto el molde forrado como la otra mitad de masa.

Crema

-Calienta casi toda la leche con la piel del limón o la vainilla, para que infusionen.

-En una olla que pueda ir al fuego pon las yemas y el azúcar, remueve hasta conseguir una pasta ligera.

-Disuelve la maicena en el resto de la leche reservada y añádela a la mezcla de los huevos, revuelve con unas varillas y ve añadiendo poco a poco la leche caliente, pero retira antes la piel del limón. Lleva al fuego la olla y sin dejar de remover espera a que espese.

Montaje

-Recupera el molde que habías dejado en la nevera. Cubre la base con la mermelada de frutos rojos, teniendo la precaución de que no llegue al borde, déjala como un centímetro adentro para evitar que al incorporar la crema salga por encima y se mezclen porque estéticamente hace sucio.

-Cubre la crema con la otra mitad de la masa, pero esta vez deja las migas sueltas por encima.

-Cuece en horno ya precalentado a 180º durante 45 minutos, o hasta que coja un color dorado.

-Espera a que se enfríe un poco para desmoldar la tarta. Adorna simplemente espolvoreando azúcar glas.

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                  ¡Sencillamente deliciosa!

Sugerencias:

Si ves que la masa se vuelve compacta, introdúcela en la nevera envuelta en film y cuando este fría rállala para conseguir las migas.

Si cuando este en el horno observas que la tarta se dora demasiado por los bordes cúbrela con un papel de aluminio.

Si te sobra masa  la puedes congelar  y usar en otra ocasión.



                 Los pasos clave:

En un bol amplio pon todos los ingredientes secos 
y mézclalos. Añade los huevos, la vainilla y la 
mantequilla fría cortada en dados.
Mezcla con los dedos hasta formar unas migas gordas. 
Divide la masa en dos. 

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Con la primera mitad cubre la base y paredes de un molde 
forrado con papel de hornear.
Haz la crema pastelera y monta la tarta. Empieza poniendo 
una capa generosa de mermelada en la base.

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Vierte la crema sobre la mermelada con cuidado para que
no se mezclen.

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Por ultimo cubre con la otra mitad de la masa la tarta
esparciéndola en forma de migas.

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Cuece la tarta en horno precalentado, a 180º durante 45 minutos. 

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Espolvorea azúcar glas para adornar.

 

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Strudel de manzana y hojaldre

 

Necesitas:
  • 2 láminas de hojaldre
  • 4 o 5 manzanas
  • 4 cucharadas soperas de azúcar
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • ½ vaso de uvas pasas
  • 1 puñado de nueces peladas
  • 2 cucharadas de ron
  • 6 galletas desmenuzadas
  • 1 huevo batido
  • Harina
  • Azúcar glas

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               El Strudel (significa remolino en alemán) es un famoso pastel de origen Centro-europeo, consta en una masa muy fina que envuelve un relleno dulce o salado.

En el strudel la masa es algo muy característico y se diferencia del resto de las masas en su elasticidad, es posible estirarla hasta lo imposible, hasta convertirla en una capa casi transparente —dicen los entendidos que se tendría que poder leer una hoja del periódico a través de ella—, y una vez cocinada se vuelve ligera y crujiente. Harina común y una grasa, aceite o mantequilla (aunque en algunas recetas puede llevar un huevo), son los ingredientes con los que se obtiene esta masa tan singular. A pesar de que estos ingredientes son muy comunes y la elaboración no es compleja, el procedimiento para estirarla exige un poco de pericia, tiempo y paciencia, de ahí que en muchas recetas, por comodidad, se sustituya por la pasta filo o el hojaldre.

El más popular de los strudel es el que está relleno de manzanas especiadas y frutos secos, lo que los vieneses llaman apfelstrudel o apple strudel, y tiene dos virtudes, que es un delicioso postre y una elección muy acertada si vas con el tiempo justo, porque lo puedes servir recién hecho, cuando aún está todavía caliente —con un poco de helado la combinación es perfecta—, también lo puedes dejar enfriar, en ese caso cúbrelo con abundante azúcar glas, ya una vez frío, y acompáñalo con nata montada. Para los amantes de los postres de manzana ambas son todo un homenaje.

Como hoy voy muy mal de tiempo cogeré algún atajo; para salir del apuro emplearé un hojaldre comprado, aunque también podría haber utilizado una pasta filo; si te fijas en la relación de ingredientes, para que aun sea más rápida la elaboración, ni siquiera los peso, utilizo las medidas para “perezosos”: cucharadas y puñados. .

Como se hace:

-Hidrata las pasas en el ron: pon las dos cosas en un cuenco y reserva.

-Desmenuza las galletas y resérvalas también.

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-Pela las manzanas, trocéalas y ponlas en un cazo al fuego con la mantequilla. Incorpórales el azúcar, la canela y la vainilla, revuelve de vez en cuando para que no se peguen. Cuando la manzana este ligeramente blanda añade las uvas con el licor, espera a que éste se evapore y apaga el fuego. Deja que la compota se enfríe. (Puedes utilizar el microondas para esta elaboración).

-Superpón las láminas de hojaldre en una mesa ligeramente enharinada y con un rodillo estíralas hasta dejarlas lo más delgadas que puedas. 

Hay varias cosas que debes tener presente cuando trabajes con hojaldre; que  la masa debe estar lo más fría posible, que siempre se debe cocinar en horno precalentado y que nunca se le debe poner un relleno caliente.

-Cuando ya tengas bien estirada la masa puedes ponerla con cuidado sobre un paño, te facilitará el enrollado.

-Espolvorea toda la superficie de hojaldre con azúcar y la mitad con la galleta —lo de la galleta se hace para evitar que la masa coja demasiada humedad— y también reparte parte de las nueces. Coloca encima la compota de manzana, dejando los bordes libres y cúbrela con el resto de las nueces y la otra mitad de la galleta.

-Con la ayuda del paño ve enrollado la masa, como si fuera un brazo de gitano. Cierra bien los extremos para que no se salga el relleno durante la cocción y colócalo en una placa del horno forrada de papel, con las uniones hacia abajo.

-Haz unos cortes poco profundos en oblicuo en la parte de encima del strudel y barnízalo con el huevo batido.

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-Cuece en el horno precalentado a 180º unos 20/25 minutos, o hasta que el hojaldre esté dorado.

-Puedes servir el strudel con una bola de helado de vainilla o con un poco de nata montada —aunque a mi me gusta así, templado y sin nada más—.  

Sugerencias:

En muchas recetas rellenan el strudel con la manzana sin haberla cocinado previamente, la trocean y la mezclan con las especias. Pero como el hojaldre se cuece bastante rápido, prefiero no arriesgarme a que se quede cruda y la cuezo un poco antes.

El proceso de cocinar la manzana con las especias puedes hacerlo en el microondas, acortarás tiempo.

Puedes sustituir el huevo por mantequilla para pincelar el hojaldre, yo he utilizado huevo para no sumar más grasa al postre.

Como ves es una receta muy fácil, para principiantes, diría yo. No hay escusas para no poder quedar como un “señ@r” —¡aunque sea con un poco de trampa!—

Orejas de carnaval gallegas (Orellas de Antroido)

 

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           Ya estamos en Carnaval y con todo lo que esto conlleva; diversión y buena mesa —que aunque no está escrita, es una ley que se cumple a rajatabla—; también, en nada se nos presenta aquí la Semana Santa con sus torrijas, monas y roscas…

¡Uf!, ¡y aún tengo turrón de la Navidad…!

He estado rebuscando entre mis notas y archivos alguna receta de orejas de carnaval que me convenciera, pero al final me he decidido por la de mi madre, me parece más fiable. A estas alturas los escaparates de las panaderías, pastelerías y confiterías gallegas están repletos de bicas, flores, cañas, filloas, … y de estas crujientes porciones de masa frita cubiertas de azúcar. —Pero ya sabes que para mí todo lo hecho en casa tiene más merito—

Como he dicho antes, he elegido esta receta de orejas porque me ofrece más garantías de éxito, es la de mi madre y ¡le salen que te mueres!, estoy segura de que si te animas a hacerlas te saldrán tan bien como a ella —aunque he traducido sus cantidades—. Para que te hagas una idea, su explicación de la receta es algo así: “…haz un volcán con la harina, como de una cuarta de alto, y añádele una puntita de levadura en polvo, dos nueces de mantequilla y poco a poco agua templada salada, la que admita…”. ¡Creo que ya me entiendes!

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Necesitas:

 

  • 2 huevos
  • 150 agua templada
  • 500 g de harina
  • 1 cucharadita de levadura química en polvo
  • 30 g de manteca de vaca fundida (puedes sustituirla por mantequilla)
  • 30 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas de anís o aguardiente
  • Una pizca de sal
  • La piel de medio limón
  • Aceite (girasol, oliva, el que prefieras)
  • Azúcar glas o en polvo para adornar
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Como se hace:

 

-En un cuenco amplio pon la harina y la levadura, haz un hueco en el medio y añade los huevos, la manteca o la mantequilla fundida (solo 30 gramos, reserva los otros 30), el agua templada en la que habrás disuelto la sal,  y el anís. Mezcla los ingredientes con una cuchara de madera o con la mano, hasta que consigas ligarlos ligeramente.

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-Cuando la masa se despegue de las paredes del cuenco vuélcala en la mesa, aplástala un poco, añádele trocitos de la mantequilla reservada por encima y ve trabajándola  hasta que absorba la grasa por completo (a esto mi madre le llama gramar la masa),

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-Te quedará suave y manejable.Tanto si lo haces a mano como si utilizas una amasadora, trabaja la masa entre 5 y 8 minutos, de esto dependerá gran parte del éxito de la receta.

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-Haz una bola, cúbrela con film o un paño seco y déjala que repose como una hora a temperatura ambiente. —Si la vas a usar más tarde, incluso al día siguiente, guárdala en la nevera y sácala una hora antes de que la vayas a utilizar—.

Una vez reposada la masa ponla en la encimera, ve cogiendo trozos pequeños y estirándolos mucho con el rodillo, tienen que quedar muy finos. Con un cuchillo corta porciones de 15 × 20 cm. Si se te pegan a la mesa embadúrnala con un poco de aceite.

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-Pon abundante aceite en una sartén con bastante fondo, espera a que esté un poco caliente, pero que no llegue a humear, e incorpora la piel del medio limón. Cuando empiece a tomar un color ligeramente tostado por los bordes retírala y ya puedes  freír tus “orellas de Antroido”.

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-Echa en la sartén la primera tira de masa, con la ayuda de un tenedor pliégala por un lado para darle la forma característica de una oreja. 

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-Fríelas por un lado y dales la vuelta para que lo hagan por el otro. Ten mucho cuidado porque al ser las porciones tan delgadas se fríen enseguida y al mínimo descuido se queman.

Cubre un cuenco con papel de cocina y ve colocando ahí las orejas que vayas friendo.  Pásalas después, ya bien escurridas, a una fuente y espolvorea azúcar glas por encima. Repite este proceso hasta acabar toda la masa.

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Sugerencias:

 

       Te parecerá una bobada lo de añadir al aceite la piel del limón, pero si lo haces comprobaras el agradable sabor que coge la fritura. Hay quien pone ralladura de limón o naranja ya en la masa, aunque tanto mi madre como yo preferimos añadir la piel al aceite.

     No es un tipo de preparación que aguante mucho tiempo, es mejor que se consuman en el mismo día. Pero en todo caso, se conservaran mejor si las guardas en un recipiente hermético, y como mucho por un par de días.

No dejes de hacer este postre tan tradicional, sobre todo si tienes niños porque a la mayoría les encantan. Y también porque no podemos dejar que se pierdan nuestras tradiciones. Creo que es bueno presumir de nuestra gastronomía tradicional y mantener el patrimonio gastronómico, seas de la zona que seas.

                                                     ¡¡¡Y que viva el carnaval!!!

Mazapán casero

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       Como dice el villancico:

… En Navidad, en Navidad, en Navidad turrón y mazapán,…

    Estas fiestas tienen mucho de compartir y gastar, de reunirse con la familia y amigos, de comer y pasarlo bien, de turrón, peladillas y mazapán, pero sobre todo de tradición, de mucha tradición, que a mí me gusta mantener.

 En todos estos «macropuentes» de primeros de diciembre me pasa lo mismo, los espero con ilusión y un montón de proyectos; no madrugar, adornar la casa, empezar con los postres navideños e ir guardándolos en cajitas, acercarme hasta la plaza y comprar algún pescado o marisco para congelar y utilizar en los menús de estas fiestas, ir al cine a algún estreno navideño o quedar a última hora de la tarde para tomar unas cañitas y de paso ver el alumbrado navideño; y a la hora de la verdad me levanto tarde, ¡eso sí!, o duermo la siesta y la mayoría de los proyectos quedan en eso, proyectos… ¡Vergüenza me da…!.

Aprovecho que esta tarde me he quedado sola en casa y que hace un tiempo tan horroroso —no veas lo que llueve y lo que sopla el viento— para hacer “figuritas de mazapán”, es que quiero guardarlas para estas celebraciones y difícil lo veo si tengo a mi familia revoloteando por aquí.

Si no has probado el mazapán hecho en casa esta es la ocasión, porque aunque no es el Mazapán de Toledo (que tiene la categoría de Indicación Geográfica Protegida -IGP- desde el 2.002)  está muchísimo mejor que muchos de los que puedas encontrar en los super.

 

Necesitas:     
                                                                                                                       
  • 250 g de almendra molida
  • 250 g de azúcar glas o molido
  • 1 yema
  • 1 clara
  • Agua de azahar o ralladura de limón (opcional)
  • Dos cucharadas de agua
Como se hace:

 

En un bol coloca la almendra, el azúcar, la clara ligeramente batida y el aroma. Mezcla bien con las manos —también puedes utilizar una amasadora— hasta que integres completamente todos los ingredientes. Te tiene que quedará una pasta pegajosa, si ves que te cuesta trabajarla porque está muy seca añádele el agua, primero una cucharada y si no es suficiente la otra. 

Cúbrela con un film y deja que repose en la nevera sobre una hora.

Corta porciones de masa y dale la forma que quieras. Otra opción es estírala con un rodillo sin presionar demasiado y utilizar algún cortapastas pequeño. Si humedeces las manos te será más fácil manejarla.

Ve colocando los mazapanes sobre una bandeja de horno cubierta con papel.

Enciende el grill del horno a 200º y mientras se precalienta bate la yema  y pinta las figuritas.

Introduce la bandeja en el horno, unos 2 minutos, tan pronto se doren apaga y coloca los mazapanes en una rejilla para que se enfríen.

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Sugerencias:

 

No utilices azúcar granulado porque al cocerse tan poco tiempo se notaran los granos.

No dejes el mazapán dentro del horno una vez apagado porque tarda en enfriarse y se te quemaran.

No utilices horno convencional porque se cocinaran y te quedaran muy duros.

Si los guardas en un recipiente hermético aguantan un par de semanas.

La masa se congela perfectamente, así que ya sabes, si te sobra o  te gusta ser previsor/@  puedes hacerla con antelación para tener unos mazapanes recién hechos en el momento que te apetezca.

¡Ponte  ya manos a la obra, antes de que se echen las fiestas encima!

 

 

Tarta fría de melocotón y mascarpone

Esta tarta fría sin horno es una de tantas, pero está ¡riquísima!.

La elaboración de este tipo de tartas frías y tan socorridas, ¡que todo hay que decirlo!, no es complicada, suelen llevar ingredientes que siempre hay en casa, y siguiendo los pasos y respetando los tiempos de las recetas ¡el éxito lo tienes asegurado!.

Como estas preparaciones no son amigas de las prisas, porque necesitan de un tiempo de reposo en la nevera o en el congelador para que al enfriarse cojan consistencia, lo mejor es que las hagas de un día para otro, —o sea, que no se trata de un postre que puedas improvisar sobre la macha, es necesario que lo planifiques con antelación. Inconveniente que puede transformarse en una ventaja en el caso, por ejemplo, de un día que tengas invitados, ya que te permitirá despreocuparte del postre y centrarte en el resto del menú—.

Si te animas a hacer esta tarta comprobarás que es un acierto utilizar una conserva tan común y “desprestigiada”; la mezcla del melocotón en almíbar y la galleta chocolateada combina perfectamente, al juntar la conserva triturada con el mascarpone se consigue una mousse suave y deliciosa, y al estar adornada con la cobertura de mermelada y gajos de la mismas fruta queda de un precioso color naranja… ¡no me digas que no parece un trocito de sol!.

Necesitas:

 

  • 200 gr de galletas (la que más te guste)
  • 80 gr de mantequilla
  • 40 gr de crema de cacao (tipo nocilla o nutela)
  • 250 gr de queso mascarpone
  • 200 ml de nata
  • 100 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 lata de melocotón en almíbar
  • 6 + 1 hojas de gelatina
  • 200 gr de mermelada de melocotón
Como se hace:

 

Base:

-Desmenuza las galletas en la picadora o mételas en una bolsa y machácalas con el rodillo. Añade la mantequilla fundida, la crema de cacao y mezcla todo muy bien. Cubre con esta mezcla la base de un molde desmoldable (previamente forrado con papel de horno para facilitar el desmoldado). Introdúcela en la nevera para que se endurezca.

Mousse:

-Pon a remojo en agua muy fría 6 hojas de gelatina.

-Separa las yemas de las claras y en un recipiente que pueda ir al baño María pon la mitad de la nata, el azúcar y las yemas batidas. Revuelve constantemente y a fuego bajo —es importante que no llegue a hervir porque se cortaría— Transcurridos 4 o 5 minutos retira del fuego y deja que enfríe.

-Trocea 6 mitades de melocotón, ponlos en el vaso de la batidora para hacer un puré y reserva.

-Calienta 4 cucharadas (unos 60 ml) de almíbar del melocotón y cuando esté a punto de hervir apaga el fuego (puedes utilizar el microondas). Añádele las hojas de gelatina bien escurridas, muévelas para que se disuelvan, pasa la mezcla a un bol grande y deja que se enfríen.

-Bate el resto de la nata con el queso mascarpone y móntalos ligeramente.

-Monta también las claras a punto de nieve.

-En el bol de la gelatina une todas las preparaciones; incorpora el puré de melocotón, la mezcla del queso y también la de las yemas ya fría. Remueve con cuidado y cuando todo esté bien integrado añade las claras a punto de nieve con movimientos envolventes, para que no se bajen.

-Cubre las paredes del molde con unas tiras de acetato o papel de horno (para no tener disgustos de última hora) y vierte la mezcla sobre la base de galletas. Da unos golpecitos sobre la mesa para que se asiente bien y no queden huecos. Deja toda la noche en el congelador.

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Cobertura:

-Al día siguiente hidrata 1 hoja de gelatina en agua fría. Calienta dos cucharadas (30 ml) de almíbar del melocotón y disuelve la gelatina bien escurrida.

-Calienta la mermelada en el micro o al baño María, añádela a la gelatina y mezcla  muy bien.

-Saca la tarta del congelador y cúbrela con esta mezcla.

– Pásala a la nevera y déjala  como mínimo dos horas.

– Adórnala  como más te guste, yo he utilizado melocotón y chocolate como en la base.

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Sugerencias:

 

No es imprescindible que metas la tarta en el congelador pero de esta manera se desamoldará mucho más fácilmente, pero si lo haces así acuérdate de pasarla a la nevera de dos a tres horas antes de servirla.

Por supuesto que puedes sustituir el melocotón en conserva por uno natural y más saludable, de esta forma se eliminarán los azucares añadidos que contiene el almíbar y estarán presentes únicamente las calorías y azúcares de la propia fruta, o mejor aun, utiliza mangos ¡te va a encantar!. Prueba también con otras frutas; fresas, frambuesas… (te recomiendo esta)

El queso mascarpone ya lo hay en casi todos los supermercados y grandes superficies, pero si en tu tienda habitual no lo encuentras lo puedes hacer en casa con nata o sustituirlo por un queso de untar.

¡Espero que te guste tanto como a nosotros!

Un saludo.

 

 

 

 

Brazo de merengue y ganache de castañas

 

Este domingo pasado fue 19 de marzo, día de los Josés y las Josefas, de los Pepes y las Pepitas y de los PAPÁS, ¡Muchas felicidades a todos! En España un día de fiesta familiar.

No hay celebración que se realice alrededor de una mesa que no tenga como broche final una tarta especial. Y esta fue mi elección para esta ocasión; la mezcla de castañas y chocolate casa perfectamente y el bizcocho de merengue le aporta una textura suave y delicada. ¡Un postre delicioso!.  La verdad es que nos encantó a todos.

Aunque ya empiezan a aparecer las primeras frutas y verduras de la primavera, para esta tarta aun utilicé ingredientes de invierno —Todavía me quedaba un bote de las castañas que había confitado en navidad y me pareció un buen momento para darle salida—. Vi esta receta en una revista en la pelu  y pensé ¡que pintaza!, ¡En la primera ocasión que tenga la hago!. Es importante que aclare que así como tengo buena memoria fotográfica de la otra ando fatal, por eso he hecho una versión de la receta ¡Y que me perdonen los señores  “ editores de la revista”  si no se ajusta demasiado a la original!

Necesitas:

 

Para el bizcocho

  • 6 claras
  • 225 gr de azúcar
  • 1 cuchara sopera de almidón de maíz o maizena
  • 1 cuchara sopera de vinagre de vino blanco o de manzana

Para el relleno

  • 200 gr de castañas confitadas
  • 150 gr de chocolate para fundir 70%
  • 400 gr de nata 35% materia grasa
  • 60 gr de azúcar

Por si no tienes castañas confitadas.

  • 200 gr de castañas cocidas y peladas
  • 200 ml de leche
  • 4 cucharadas soperas de azúcar
Como se hace:

 

El día anterior lava las castañas y hazles un corte en la base, colócalas en un cuenco que pueda ir al micro y cúbrelas de agua. Cuécelas durante 15 minutos y después quítales las pieles mientras aún están calientes. Cuando tengas los 200 gr de castañas peladas colócalas en un cazo, añade el azúcar y el vaso de leche y deja que cuezan durante 5 minutos, o hasta que casi se haya evaporado la leche.  —este paso no es necesario si utilizas unas castañas confitadas—

Reserva  4 o 5 castañas, las más bonitas, para decorar y tanto si las has cocido en leche como si utilizas unas confitadas tritura el resto hasta conseguir un puré.

Para la ganache coloca en un cuenco el chocolate troceado y reserva. Por otro lado pon 150 gr de nata en un cazo al fuego, tan pronto hierva retírala y viértela sobre el cuenco con el chocolate. Espera unos minutos y revuelve, verás como el chocolate se funde y queda una crema muy suave. Añádela al puré de castañas, mezcla bien  y deja que enfríe en la nevera.

Para el bizcocho de merengue bate las claras hasta que se vuelvan blancas. En este momento añade al azúcar poco a poco y bate hasta conseguir un merengue duro (sabrás que está si al girar el bol no se cae). Inmediatamente añade el vinagre y la maizena. Coloca un silpat o papel sulfurizado sobre una placa del horno y extiende el merengue. Hornea 8/10 minutos a 200ºC. Apaga transcurrido el tiempo y deja que enfríe dentro del horno.

Monta los 250 gr de nata restantes con los 60 gr de azúcar. Para que no tengas problemas es imprescindible que la nata esté muy fría. Comienza batiendo únicamente la nata y cuando coja un poco de cremosidad ve añadiendo el azúcar poco a poco hasta que adquiera una consistencia dura y al levantar las varillas se forman picos.

Separa el bizcocho de merengue del silpat o papel y colócalo sobre un paño de cocina. Unta la plancha con una primera capa de nata montada y haz una segunda con la crema de castañas y chocolate.  Ayudándote del paño ve envolviendo el brazo con cuidado para que no se rompa.

Una vez enrollado colócalo sobre una fuente y adórnalo con las castañas reservadas y unos hilos de chocolate.

 

Sugerencias:

 

La ganache no es otra cosa que una crema cuya base es una nata que se calienta y en ella se disuelve generalmente chocolate, a la que también se pueden añadir otros ingredientes, se deja enfriar y según las proporciones se le da una u otra utilidad; elaboración de trufas, para cubrir o rellenar tartas, rellenar bombones, …

Es una costumbre cortar los extremos en los postres con forma de brazo, por una simple cuestión estética, pero a mi este en concreto me gusta sin cortar porque me parece que queda como más rematado, con una apariencia rustica pero delicada a la vez…¡ en fin …cuestión de gustos!

 

 

 

 

 

Mousse de turrón de Jijona

 

 

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              No podía dejar pasar estas fiestas sin incluir  la receta de algún postre navideño.

Con la llegada de estas  fechas llega también el momento de mayor ajetreo en la cocina—a veces necesitaría que el día tuviera 48 horas— y parece innecesario incrementar el trabajo con un postre, teniendo en cuenta la gran variedad de productos navideños que hay en el mercado, pero ya “metidos en harina″, ¡un esfuercito más…!, y ¡todos encantados!.

Mi propuesta es una mousse de turrón de Jijona, suave, cremosa, muy fácil de preparar y a los amantes del turrón les va a chiflar.

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Necesitas:

 

125 g de turrón de jijona  (blando)

2 huevos

300 g. de nata

75 g de leche

50 g. de azúcar

2 hojas de gelatina

Como se hace:

 

Antes de nada coloca la gelatina en un recipiente con agua muy fría para que se hidrate.

Separa las claras de las yemas,  procura que las claras no lleven ningún resto de yema porque de lo contrario te sería imposible montarlas  —ten esto presente para los casos en los que necesites montar claras a punto de nieve—

Bate las yemas con el azúcar hasta que la mezcla blanquee, notarás que va espesando y tomando un color amarillo clarito —es más fácil si lo haces con una varillas eléctricas—

Desmenuza el turrón con un tenedor.

Pon un recipiente al fuego con la leche, tan pronto hierva añade el turrón desmenuzado, baja el fuego y mueve hasta que se disuelva. Aparta del fuego e incorpora poco a poco la mezcla de las yemas, sin dejar de remover y a continuación la gelatina bien escurrida. Vuelve a poner en el fuego, revuelve bien para integrar todos los ingredientes, cuando comience a humear apaga, no es necesario que hierva, y deja enfriar.

Monta ligeramente la nata muy fría y guárdala en la nevera.

Por ultimo bate las claras con un pellizco de sal, cuando se vuelvan de color blanco añade el azúcar y sigue batiendo hasta que se monten a punto de nieve firme —para saber si ya están montadas, vuelca el bol en el que las estás batiendo y si no se caen ¡listo!—

Incorpora la nata a la mezcla del turrón, en dos o tres veces, ayúdate de una lengua y hazlo con movimientos suaves y envolventes, para que no se bajen. Y haz lo mismo con las claras a punto de nieve, integralas completamente.

Llena las copas de presentación con la mousse de turrón y adornalas como más te guste; frutos secos, algún fruto rojo, que son tan navideños o con virutas de turrón de chocolate, como he hecho yo en esta ocasión. Deja que repose en la nevera  de tres a cuatro horas y

                     ¡A disfrutar!

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Sugerencias:

 

Utiliza para la receta los restos de turrón que te hayan quedado de Navidad.

Hazlo el día anterior para adelantar trabajo, estará igual de bueno.

¡FELIZ Y PROSPERO AÑO!

 

 

 

Pasteles de Belém – Pasteles de nata portugueses

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¡Me encanta Portugal!

Si me preguntas qué destacaría del país vecino “¡uff!” no sabría por dónde empezar; desde su prolífica arquitectura medieval, su peculiar estilo manuelino, sus amables gentes, el fado, los azulejos, el vino de Oporto o Madeira, hasta la destreza para elaborar con gran acierto platos de bacalao, … o los exquisitos “pastéis de Belém”. —Probablemente estés pensando que dónde he dejado las toallas, los hilos de algodón o el café, ¡pero esos fueron tiempos!—

Ahora me voy a centrar en estos famosísimos pasteles, unas tartaletas hojaldradas rellenas de crema, que son un clásico en todo Portugal.

También se conocen como “pastéis de nata”, aunque existe una cierta controversia entre si son o no lo mismo, o si deben o no llevar nata. Hay miles de recetas de este popular dulce por toda la red, pero al parecer, la auténtica solo la conocen “tres personas” y como es obvio,  yo no soy una de ellas. Pero si te animas a realizar esta receta conseguirás unos excelentes pastelitos, muy similares a los que puedes comprar en la “Única fábrica dos pastéis de Belém” de Lisboa. — Según cuenta la tradición, es en esta fábrica donde se conserva, guardada bajo llave, la receta original. Una antigua y secreta receta transmitida por los monjes del Monasterio de los Jerónimos a unos maestros pasteleros de la ciudad de Belém, allá  por el año mil ochocientos treinta y tantos—

Necesitas:

 

  • Una lámina de hojaldre
  • 300 ml de leche
  • 200 ml de nata
  • 100 ml de agua
  • 180 g de azúcar
  • 6 yemas de huevo
  • 35 g de maicena o 42 g de harina
  • La piel de medio limón
  • 1 ramita de canela
  • Canela y azúcar glas para adornar (optativo)

 

Como se hace:

 

Estira mucho el hojaldre y con la ayuda de un cortapastas  haz círculos de masa y ve colocándolos en los huecos del molde engrasado. Reserva en la nevera hasta la hora de rellenar.

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Pon un recipiente al fuego con casi toda la leche, la nata, la piel del limón y la ramita de canela. Cuando rompa a hervir retira del fuego y reserva.

Haz un almíbar con el agua y el azúcar, espera a que ésta se disuelva totalmente, cuece tres minutos más y apaga el fuego.

En el resto de leche reservada disuelve la maicena o la harina, bate hasta que se deshagan los grumos y añadela a la mezcla de leche caliente. Vuelve a poner al fuego, sin dejar de revolver para evitar que se pegue, hasta que espese. En este momento vierte el almíbar poco a poco, sin dejar de remover. Deja que hierva y apaga. Retira la piel de limón y la rama de canela.

Bate las yemas, pásalas por un colador e incorporalas a la crema fuera del fuego. Remueve hasta que se  integren completamente. — Como verás en esta receta las yemas no se cuecen con el resto de la crema, como ocurre con la crema pastelera, ya lo harán después en el horno—. Conseguirás una crema que se parece mucho a unas natillas espesas.

Saca de la nevera la bandeja con las bases de hojaldre y llénalos con la crema, sin llegar al borde.

Cuece en el horno precalentado a 200º,  más o menos unos 20/25 minutos o hasta que se doren.

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Prepara una mezcla de azúcar glas y canela molida para espolvorear los pastelitos antes de servirlos. ¡Así es como los sirven en Portugal!

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Sugerencias:

 

Aunque, como ya te he comentado, esta receta no es la de los “auténticos pasteles de Belén”, de todas las recetas que he probado ésta es la que más se me convence.

Lo ideal sería utilizar un hojaldre casero, pero para no liarte mucho puedes utilizar uno comprado, como he hecho yo en este caso. Con una base de hojaldre de Lidl me salieron 30 pastelitos.

Si quieres adelantar trabajo la crema la podrías hacer con un poco de antelación, pero el hojaldre lo debes hornear para el momento. Hay quien opina que el “secreto” de los Pasteles de Belém es que se sirven siempre calentitos y crujientes.

 

 

Tarta Pávlova

      Como hace  mucho que no comparto la receta de un postre, me he animado con esta tarta tan espectacular. Una tarta que se sale del clásico bizcocho relleno o la tarta fría con gelatina, y estoy encantada con el resultado porque no estaba segura de sí sería un “otra vez será” .

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      Esta vistosísima tarta de merengue horneado que, según dicen, la primera se hizo en honor a la bailarina rusa Anna Pavlova, tanto puede llevar una única capa que se corona con nata semimontada y frutas variadas como varios pisos con un relleno, como esta que he hecho hoy -aparte de con fresas y gajos de mandarinas, la he adornado con cerezas, aprovechando que están en plena temporada y ¡que me encantan!-. En mi opinión si la adornas este tipo de tartas con frutas rojas quedan mucho más lucidas,  pero por supuesto cada uno…, según sus preferencias.

Ya sé que peco de poco original, que en la red hay miles de recetas de tartas Pávlova y que “ vista una, vistas todas”, pero haciendo limpieza encontré una carpeta con un batiburrillo de recortes que he ido guardando durante años y de ahí he rescatado esta receta; una sorprendente tarta ligera y suave, crujiente por fuera y esponjosa por dentro, que unido al contraste de la fruta y a la cremosidad de la nata, cada bocado es…¡un espectáculo!. Receta,  por cierto,  muy parecida a la de Nigella Lawson.

¡Te recomiendo este postre para una ocasión especial, porque vas a quedar fenomenal. Y si no disfrútala con los tuyos, únicamente por darte un gustazo!.

 

Necesitas:

 

  • 6 claras a temperatura ambiente
  • 330 g de azúcar en polvo
  • Una pizca de sal
  • 15 ml (3 cucharaditas) de vinagre  de manzana o vino blanco
  • 30 g (6 cucharaditas) de maicena
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • ½ limón
  • 400 g de nata (35% materia grasa)
  • 100 g de azúcar (25 g por cada 100 de nata)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Frutas frescas; fresas, cerezas y mandarinas

 

Como se hace:

 

Antes de nada coloca dos papeles de hornear en sendas fuentes de horno y dibuja dos círculos entre 20 y 25 centímetros. Ayúdate de un plato o fuente de presentación que vayas a utilizar.

Cuando ya tengas todos los ingredientes pesados y medidos enciende el horno a 180º.

Frota un bol amplio con el medio limón y pon dentro las claras con la sal. Bátelas hasta montar a punto de nieve —te será mucho más fácil si utilizas una máquina— Cuando estén blancas y esponjosas añade el azúcar, poco a poco, para que no se bajen. Bate a velocidad media. 

En el momento en el que estén totalmente montadas, añade el vinagre (no da sabor), la vainilla y la maicena. Hazlo a mano con movimientos envolventes o a velocidad muy baja. Te tiene que quedar un merengue duro y brillante.

Ve cubriendo los círculos dibujados en el papel, —acuérdate de hacerlos un poco más pequeños para que no se salga la tarta por fuera de la fuente donde la vayas a presentar—.

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Haz más plano el disco que va a ir debajo, utiliza una espátula para extenderlo, y al disco de encima dale más altura, utiliza una cuchara y deja el merengue como caiga, para que tenga un aspecto un poco rústico.

LLeva las bandejas al horno y cuece durante 1 minuto a 180º y después baja a 150º durante 1 hora. Cogerá un color ligeramente tostado. —Si utilizas aire cuece a 120º—

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Transcurrido este tiempo, apaga el horno y deja los merengues dentro hasta que se enfríen, lo ideal sería hasta el día siguiente.

Relleno:

Monta la nata en un cuenco muy frío. Cuando empieza a espesar añade el azúcar en tandas y también el extracto de vainilla. No hace falta que la montes del todo.

Lava las fresas, escoge las más bonitas para adornar y el resto trocéalas.  Mézclalas con la mitad de la nata.

Para el montaje de la tarta pon el disco más plano en la fuente de presentación, dispón encima la mezcla de fresa y nata. Tapa con el otro disco de merengue —manéjalo con cuidado para que no se rompa—.  Cubre con el resto de la nata reservada y adórnala con la frutas que hayas elegido.

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Sugerencias:

 

Si utilizas azúcar avainillado en vez del extracto de vainilla el merengue quedará mas blanco.

Espera al último momento para montar la tarta, así evitarás que la nata humedezca el merengue.— Esta no es una tarta que puedas preparar con mucha anticipación—.

Te puede parecer que con tanto azúcar te vas a encontrar con un dulce super empalagoso, pero curiosamente no es así, es muy suave y ligero. ¡Será por eso que se lo dedicaron a la bailarina clásica rusa!

Es muy importante que sigas la receta al pie de la letra y que montes bien las claras, de lo contrario todo tu trabajo se puede ir al traste.

Si montas la nata con azúcar glas (comercializado) al llevar almidón de maíz ayudará a estabilizarla, con lo que te quedará más firme.

Puede que se escarche o rompa algún disco de merengue una vez horneado, es igual, colócalo con cuidado y continua con el montaje.

La tarta Pávlova es perfecta para aprovechar claras que te hayan sobrado de una preparación anterior. —Las claras también se pueden congelar y con muy buenos resultados. Hazlo de dos en dos o de tres en tres en bolsitas, para que no ocupen demasiado y déjalas descongelar del todo antes de utilizarlas—.

 

 

Crema pastelera tradicional

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           La crema pastelera es un básico de la repostería y da mucho juego. Partiendo de unos ingredientes básicos; harina, huevos, azúcar y un líquido. Añadiendo y restando ingredientes y aromatizantes (cacao, café, licores, naranja, limón, vainilla, canela,…) puedes conseguir distintas preparaciones y en función de las texturas y los sabores tendrán diferentes aplicaciones.

Si nunca has hecho una crema pastelera casera porque no te has atrevido, que no te de miedo porque realmente no tiene ninguna dificultad. Puedes empezar por la crema pastelera de maicena que es un poco más fácil, ya que la fécula de maíz ayuda a estabilizar la mezcla cuando coge calor, o dicho “en cristiano” , facilita que espese.

La receta tradicional se hace con harina de trigo, que a mi particularmente me gusta más, pero eso es cuestión de gustos, aunque a los puristas la maicena tampoco les hace demasiada gracia.

Necesitas: 

 

  • ½ litro de leche
  • 4  yemas huevos
  • 125 gs de azúcar
  • 80 gs de harina
  • una nuez de mantequilla (optativo)
  • aroma (piel de limón o de naranja, canela, vainilla,…)

 

 

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Como se hace:

 

Pon un recipiente al fuego con la leche y la piel del limón, la canela, o el aroma que hayas escogido. Calientala sin que llegue a hervir. También puedes utilizar el micro (unos 6 minutos a máxima potencia) Retira del fuego, tapa y deja que infusione.

Mientras, en otro recipiente remueve las yemas y el azúcar con unas varillas hasta que blanqueen un poco. Incorpora la harina e intégrala. Añade poco a poco la leche, mueve continuamente intentando no hacer demasiada espuma.

Pasa la mezcla por un colador a un cazo para eliminar las pieles, la rama de canela y otras impurezas del huevo, por si las hubiere, y lleva al fuego.

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Cuece al principio a fuego medio-alto, tan pronto comience a espesar baja la temperatura para que no se pegue y sigue revolviendo como unos diez minutos.

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Transcurrido este tiempo pruebala y si ves que aun sabe a harina cuecela un par de minutos más.

Retirala del fuego. Añade la mantequilla si va a estar expuesta, le dará brillo.

Espera a que se enfríe un poco y estará lista para utilizar. 

 

Sugerencias:

 

Si no la vas a usar inmediatamente cúbrela pegándole papel film a la superficie, para evitar que se forme una película.

Para que te quede una crema amarilla utiliza unos buenos huevos, si los puedes conseguir caseros, mejor.

Hay muchas variantes de la crema pastelera, estas son algunas de ellas:

Crema Chiboust; cuando a la crema pastelera se le añade merengue suizo y gelatina.

Crema muselina; si una vez hecha la crema se le agrega una buena cantidad de mantequilla.

Crema diplomática; una mezcla de crema pastelera y chantilly.

Crema Paris Brest;  crema a la que se le ha añadido un praliné de frutos secos.

Mousse a la crema; a la que se añaden claras montadas a punto de nieve cuando la crema esta muy fria.

Y alguna variante más, que ya iremos viendo en sucesivas recetas.